Economic Review of Galicia Vol (2015)

Revista Galega de Economía/Economic Review of Galicia Vol. 24-1 (2015) USOS DEL TIEMPO EN LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS. UNA APROXIMACIÓN A LA CONCILIAC

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USOS DEL TIEMPO EN LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS. UNA APROXIMACIÓN A LA CONCILIACIÓN LABORAL Y FAMILIAR A TRAVÉS DE ÍNDICES DE IGUALDAD Yolanda LÓPEZ ÁLVAREZ Ana Salomé GARCÍA MUÑIZ1 Facultad de Economía y Empresa, Universidad de Oviedo, España RESUMEN. La conciliación de la vida laboral, familiar y personal es uno de los retos más importantes en las sociedades desarrolladas actuales. En este trabajo, se desarrolla un análisis estadístico sobre la conciliación de la vida en las diferentes comunidades autónomas, para determinar las posibles diferencias existentes. Para ello, se toma como referencia la Encuesta de Empleo del tiempo 2009-2010, realizada por el INE. La aplicación de indicadores de igualdad entre hombres y mujeres a estos datos permite desvelar las diferencias en términos de igualdad social, calidad de vida, autonomía personal, trabajo doméstico y productividad. Los resultados sugieren la persistencia de la asignación tradicional de roles de género en términos de autonomía, calidad de vida e igualdad social, principalmente. A partir de estos índices, el análisis factorial revela patrones diferenciados entre territorios, obteniendo cinco grupos diferenciados de comunidades autónomas. Palabras clave: conciliación, género, usos del tiempo, índices de igualdad. Time use in Spanish regions. An approximation to work-family conciliation by equality indexes ABSTRACT. The work life balance is one of the most important challenges in nowadays developed societies. In this dissertation, a statistical analysis of the work-life balance in different regions is developed to determine the possible differences that may exist between them. In order to do this, the reference time Use Survey 2009-2010 conducted by the INE is referenced. Applying indicators of equality between men and women on these data can reveal differences in terms of social equality, quality of life, personal autonomy, domestic work and productivity. The results mainly suggest the persistence of traditional gender role assignment in terms of autonomy, quality of life and social equality. From these indications, factor analysis reveals distinct patterns between territories to obtain five different groups of regions. Key words: Work-family-life balance, gender, time use, equality indexes. 1. Introducción La necesidad de buscar el equilibro entre todas las facetas de nuestra vida nos lleva a hablar de conciliación. La conciliación de la vida profesional, privada y familiar está relacionada con un tema muy importante en la actualidad, la igualdad entre hombres y mujeres. No sólo es un tema de mujeres. Cada vez más personas ven la necesidad de conciliar la vida profesional y familiar, sobre todo si tienen criaturas o personas dependientes a su cargo (Papí, 2005). Esta necesidad surge como consecuencia de cambios sociales y culturales, sobre todo tras la incorporación generalizada de la mujer al mundo laboral. Actualmente, tanto el hombre como la mujer, trabajan fuera de casa pero, a pesar de los cambios sociales experimentados en los últimos años, después de la jornada laboral son las mujeres las que le suelen dedicar mayor tiempo a las tareas del hogar. Algunos indicadores laborales que ratifican esta afirmación son la tasa de empleo de las mujeres con hijas o hijos pequeños a cargo o, el uso del empleo a tiempo parcial entre las mujeres (Giménez-Nadal et al., 2012). Según los datos disponibles por Eurostat en 2010, España es uno de los países que tiene una mayor diferencia entre las tasas de actividad de hombres (69,1%) y mujeres (55,8%), el número de mujeres con hijos y/o hijas menores que trabajan fueran de casa es, sistemáticamente menor al de los hombres y el 23,2% de las mujeres optan, en muchos casos no voluntariamente (Scott, 1993; Borderías et al., 1994; Arbaiza, 2000, entre otros), por un empleo a tiempo parcial, cifra que se reduce al 5,4% en el caso de los hombres. 5

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La crisis financiera actual ha acentuado la desigualdad en todos los ámbitos (Pearson y Sweetman, 2011). Si se analiza la desigualdad en función del género de los trabajadores se observa que, durante la crisis, el desempleo ha estado muy presente en los países desarrollados y no ha afectado de la misma manera a hombres y mujeres. Hasta el momento, los más afectados han sido los hombres por los sectores en los que trabajan, como por ejemplo la construcción. Sin embargo, se prevé que el desempleo femenino aumente ya que los sectores en los que abundan mujeres son los que están sufriendo más recortes, por ejemplo la educación o la sanidad (Pearson y Sweetman, 2011)1. La consecución de la conciliación cumple un papel fundamental en la política de igualdad de oportunidades de hombres y mujeres, tanto en la Unión Europea como en los distintos Estados miembros, entre ellos España. El logro de un equilibrio entre la vida familiar y laboral repercute en la calidad de vida de los trabajadores, aunque también afecta a las empresas. La dificultad de conciliar la vida laboral y familiar conlleva problemas de salud y estrés que repercuten no sólo a nivel personal sino también a nivel empresarial (Tobío, 2005; OECD, 2007). Desde el punto de las empresas, la conciliación entre la vida laboral y familiar es considerado un problema importante (Meil et al., 2010), sin embargo, diversos estudios han apuntado las posibles ventajas de implementar medidas activas que la favorezcan, tales como, una disminución de los problemas de salud, un aumento de la motivación de los trabajadores, una reducción del absentismo y de los retrasos en el trabajo, y, como consecuencia de todo ello, un efecto positivo sobre la productividad (De Luis et al., 2002). A más largo plazo, por ende, la economía en su conjunto se beneficiaría. Según la Comisión Europea, “las políticas de conciliación son la respuesta clave a los retos económicos y demográficos a largo plazo, y se deben exigir como medio para estimular el crecimiento” (Eurofound, 2010, pp. 6). En suma, la conciliación como proyecto político se dirige no sólo a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, sino también a un aumento de la productividad en las empresas y una mejora en la calidad de vida y de trabajo de los individuos. La conciliación laboral y la calidad de empleo se encuentra entre uno de los objetivos de la Agenda de Política Europea, expresamente recogidos en la Estrategia de Lisboa en el 2000. Actualmente, la Estrategia Europa 2020 pretende crear más empleo y lograr una vida mejor fijando tres prioridades básicas: crecimiento inteligente, crecimiento sostenible y crecimiento integrador para conseguir una economía social de mercado de Europa para el siglo XXI. La Comisión propone siete iniciativas para dirigir los avances. La iniciativa “Una agenda para nuevas cualificaciones y empleos”, pretende crear condiciones para modernizar los mercados laborales con la finalidad de aumentar los niveles de empleo y garantizar la continuidad de los actuales modelos sociales. Para ello, los Estados miembros deben promover nuevas formas de equilibrio entre la vida laboral y familiar, políticas de envejecimiento activo e incrementar la igualdad entre sexos para, entre otras cosas, avanzar en la conciliación entre vida laboral y familiar y facilitar las transiciones del mercado laboral (Comisión Europea, 2010). El objetivo de este trabajo, es cuantificar desde el punto de vista estadístico, las diferencias que existen entre las comunidades autónomas en relación a los usos del tiempo por género. Concretamente, se propone un análisis detallado, a través de índices estadísticos de igualdad y técnicas multivariantes, de los usos del tiempo por las personas residentes en dichas comunidades que nos ofrezca una aproximación a la similitud o diferencia de patrones de conciliación familiar, laboral y personal. Este análisis permitirá revelar en qué

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Por el contrario, en países en vías de desarrollo como América Latina y Asia, que se dedican principalmente a exportaciones en industrias manufactureras, el desempleo ha afectado más a las mujeres.

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regiones se deben promover preferentemente iniciativas y cuáles son sus problemas básicos en términos de conciliación. A pesar de que, en las sociedades avanzadas de hoy en día persisten los valores tradicionales y patriarcales que conllevan que las mujeres asuman una mayor proporción del trabajo en el hogar (Balbo, 1978; Legarreta, 2008, entre otros), existen evidencias empíricas que resaltan las diferencias entre territorios según el alcance de políticas activas de género y las características del mercado laboral local (Gershuny, 2000), entre otros factores. Aquellos países, donde las mujeres han alcanzado una mayor emancipación económica y/o mejor posición social gracias a políticas activas de género, las relaciones de género han tendido a ser más igualitarias (Hook, 2010). Numerosos estudios (López y Lozares, 2007; Kovács y Casasa, 2007, entre otros) han señalado asimismo que las pautas de empleo están directamente vinculadas con las políticas familiares y, por ende, con la dificultad que tienen las familias para compatibilizar empleo y familia. En España, las comunidades autónomas presentan características diferenciales en sus respectivos mercados laborales locales y un grado de acceso a servicios de cuidado que permitan atender las responsabilidades familiares (en especial, el cuidado de menores de seis años y de personas dependientes) no uniforme territorialmente. Dado que, actualmente, en España, los servicios sociales son competencia de las regiones y los municipios, la oferta de estos servicios sociales es muy desigual por regiones. El gasto público en servicios familiares, las subvenciones y deducciones de impuestos a las familias con hijos/as, la cobertura de los servicios públicos de educación infantil de 0 a 3 años y la cobertura de asistencia domiciliaria a la tercera edad en las diferentes comunidades autónomas implican un nivel de “desfamiliarización” (Esping-Andersen, 2000) muy diverso. Es por ello, que resulta de interés analizar las desigualdades de género frente a la conciliación de trabajo y vida personal a nivel regional. La estructura del trabajo es la siguiente. Tras una breve reseña al marco conceptual de la conciliación, se detalla la información estadística empleada en este trabajo, centrada en la última Encuesta del Uso del Tiempo del año 2009-2010 elaborada por el INE. En el apartado de metodología, se propone un enfoque basado en diferentes índices estadísticos de igualdad que permitan abordar la conciliación laboral y familiar desde una perspectiva multidimensional (Álvaro, 1994). El empleo de estos índices a nivel de comunidades autónomas, permite ofrecer una nueva óptica en el análisis de los usos del tiempo a nivel local, que desvela diferencias no observables a través de un análisis descriptivo. El empleo de técnicas multivariantes sobre los índices de igualdad, completa y sintetiza la información disponible. Los resultados permiten ofrecer interesantes conclusiones en términos de igualdad social, calidad de vida, autonomía personal, trabajo doméstico y productividad por género y, grupos de comunidades autónomas con diferentes patrones en términos de conciliación. 2. Conciliación: marco conceptual Entre la vida laboral, familiar y personal existe una relación de oposición, doctrinas contrarias u odio, que responde básicamente a tres modelos: modelo de segmentación, modelo del desborde y modelo de conflicto. El primer modelo, “presupone que el mundo del trabajo y el de la vida familiar son esferas distintas y sin ninguna influencia entre ellas. El modelo del desborde plantea que uno de estos dos mundos puede influir en el otro. Este modelo propone dos versiones: modelo de compensación, que plantea que algunas demandas o satisfacciones de las que pueda carecer alguna de las dos esferas puede afectar e incluso ser compensada por la otra, y el modelo instrumental, que plantea la posible instrumentalización de una de las esferas para conseguir mayor éxito, bienestar o seguridad en la otra. En el modelo del conflicto las esferas del trabajo, la vida familiar y personal compiten por los recursos vitales de la persona, entre los 7

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que se encuentra el tiempo, proyectando unas sobre otras tanto los éxitos como las frustraciones que se general” (Zedeck y Mosier, 1990, pp. 240-251). El concepto de conciliación surge claramente enmarcado en la última de estas perspectivas, como se indica en el Anexo. 3. Información estadística: usos del tiempo El tiempo es considerado un recurso del que todas las personas disponen, sin tener en cuenta el estatus social, la edad o el sexo. Puede ser utilizado de manera individual o en grupo, en función de los intereses de cada persona. Permite cuantificar la dedicación por parte de los diferentes individuos de la sociedad, a la realización de actividades como, por ejemplo, trabajo asalariado, trabajo doméstico u ocio, entre otros. Los usos del tiempo pueden generar desigualdades de género. Por ello, es necesario detectar las posibles desigualdades que se pueden generar como consecuencia de una mala utilización del tiempo e intentar que el reparto de dicho tiempo sea más equitativo e igualitario. Las encuestas de empleo del tiempo, constituyen una herramienta capaz de detectar las desigualdades en la distribución del tiempo de hombres y mujeres. Estas encuestas están orientadas tanto hacia la faceta social como hacia la económica. La parte social, analiza los comportamientos de las personas para así detectar posibles desigualdades, es decir, son una herramienta de trabajo muy útil para detectar el origen y el grado de desigualdad que existe en las actividades que se realizan día a día, para averiguar donde es necesaria una mayor intervención. La parte económica, permite saber el volumen de trabajo no remunerado que realizan las mujeres en el ámbito doméstico y calcular cuánto contribuye dicho trabajo a la riqueza nacional (Joyce y Stewart, 1999; Meil y Rogero, 2012)2. El origen de las encuestas sobre el Uso del Tiempo se localiza a principios siglo XX cuando empezó a surgir el interés por conocer el tiempo dedicado a las diferentes actividades que realizan los individuos. El denominado estudio Szalai - por ser éste su director-, desarrollado a mediados de los años 70, se considera el antecedente metodológico de las actuales encuestas del uso del tiempo (García Sanz, 2005). En España, desde los años noventa, se han realizado distintas encuestas e investigaciones sobre los usos del tiempo desde instituciones públicas y/o privadas como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Centro de Investigaciones sobre la Realidad Social (CIRES), el Instituto Vasco de Estadística (EUSTAT), el Instituto de la Mujer o el Instituto de Estadística de Cataluña (IDESCAT). Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado dos Encuestas de Empleo del Tiempo (EET): una de los años 2002-2003 y, otra de los años 2009-2010. En las últimas décadas, a nivel internacional, se han extendido los estudios sobre el uso del tiempo para la toma de decisiones políticas y de gestión empresarial por género (Gershuny, 1987; Pedrero, 2004; Fagan, 2007, entre otros). En los años 70, se creó la International Association for Time Use Research y, desde los años 90, Eurostat ha promovido la armonización internacional de bases de datos sobre empleo del tiempo. En España, han surgido trabajos orientados al análisis del uso del tiempo principalmente desde el campo de la sociología y economía (Durán, 1991; Ramos, 1999; García Sainz, 1999 y 2007; Carrasco, 2005; Torns et al., 2008; Legarreta, 2008; Durán y Roguero, 2009; González y Jurado-Guerrero, 2009; Marcenaro y West, 2009; Rodríguez y Pis, 2010, entre otros).

Los datos sobre los usos del tiempo son un instrumento clave para la generación de Cuentas Satélite en las cuales se incorporan actividades productivas no remuneradas de no mercado. Ver Durán (2012) para una revisión detallada. 2

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En este trabajo, se empleará la información disponible en la última Encuesta de Empleo del Tiempo (EET) del 2009-2010. Según el documento metodológico sobre dicha encuesta, publicado por el INE en el 2011, la población objeto de esta encuesta es la del conjunto de hogares privados que residen en viviendas familiares en todo el territorio español y el conjunto de personas de 10 o más años de edad, miembros del hogar, de dichos hogares. En el diseño de la muestra, se ha utilizado un muestreo bietápico con estratificación de las unidades de primera etapa (secciones censales). Los datos definitivos de la EET corresponden a 11.538 viviendas y 19.295 personas de 10 y más años. La EET ofrece información desagregada a nivel de las comunidades autónomas. La distribución de la muestra de secciones entre comunidades autónomas se ha realizado considerando una afijación de compromiso entre uniforme y proporcional asignando a cada comunidad un mínimo de 300 viviendas familiares. La distribución de la muestra por comunidades autónoma aparece recogida en el anexo. Tabla nº 1. Listado de actividades incluidas en la EET 2009-2010 Cuidados personales Dormir. comidas y bebidas, otros cuidados personales Trabajo remunerado Trabajo principal y secundario,actividades relacionadas con el trabajo (incluida búsqueda de empleo) Estudios Estudios sin especificar, colegio, instituto o universidad, estudios durante el tiempo libre Hogar y familia Actividades para el hogar y la familia no especificadas, actividades culinarias, mantenimiento del hogar, confección y cuidado de ropa, jardinería y cuidado de animales, construcción y reparaciones, compras y servicios, gestiones del hogar, cuidado de niños, ayudas a adultos miembros del hogar Trabajo voluntario y reuniones Trabajo voluntario al servicio de una organización, ayudas informales a otros hogares, actividades participativas Vida social y diversión Vida social, diversión y cultura, ocio pasivo Deportes y actividades al aire Ejercicio físico, ejercicio productivo, actividades relacionadas con los libre deportes Aficiones e informática Artes y aficiones, informática, juegos Medios de comunicación Lectura, ver televisión, dvd o vídeos, escuchar la radio o grabaciones Trayectos y empleo del tiempo no especificado Fuente: INE (2011).

Las personas seleccionadas en la encuesta cumplimentaron un diario de actividades en un día concreto de la semana previamente especificada entre el último trimestre de 2009 y de los tres primeros de 2010. Se define actividad como la acción realizada por el informante en un momento dado. La lista de actividades incluidas en la EET del 2009-2010, recogida en la tabla nº 1, constituye una adaptación al marco español de la lista de actividades armonizada propuesta por Eurostat en sus directrices de 2008. Dichas actividades pueden ser clasificadas, por el informante, como principales – la que realiza la persona informante principalmente en el período en cuestión- o secundarias –la que realiza de forma simultánea en el período de tiempo considerado. 4. Metodología: Indicadores de Igualdad El análisis de las desigualdades por género en el uso del tiempo puede ser realizado a partir de de diferentes propuestas (Durán y Rogero, 2009; Moreno y Borràs, 2013, entre otros) centradas principalmente en las relaciones del trabajo remunerado y/o no remunerado con diversas características socio-económicas tales como la edad, el nivel de estudios, tipo de jornada laboral o número de hijos, entre otros. En este trabajo, las diferencias por género en cuanto a los usos del tiempo en las diferentes comunidades 9

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autónomas, se analizan a través de cinco indicadores de igualdad propuestos por (Álvaro, 1994): Índice de Igualdad Social, Índice de Discriminación Respecto a la Calidad de Vida, Índice Diferencial de Autonomía, Índice de Discriminación Respecto al Trabajo Doméstico e Índice Diferencial Respecto al Trabajo Productivo. Estas medidas permiten una aproximación cuantitativa conjunta a objetivos marcados en la Estrategia Europa 2020 tales como la igualdad de sexos, mejora de la calidad de vida o de la autonomía entre individuos. El Anexo incluye información sobre la elaboración de estos índices. 5. Caso de estudio. Conciliación familiar y laboral en las comunidades autónomas Diversos estudios han enfatizado las desigualdades existentes entre hombres y mujeres a la hora de realizar las actividades diarias. Dichas desigualdades son más significativas cuando hablamos de la carga global del trabajo3, siendo las mujeres, en general, las más perjudicadas ya que tienen que suprimir horas de ocio para poder hacer frente a las actividades que realizan, tanto remuneradas como no (Durán, 2000). El uso de indicadores de igualdad para analizar las diferencias en los usos del tiempo, permite evaluar la calidad de vida, autonomía, igualdad de oportunidades y grado de discriminación. Estas herramientas estadísticas ofrecen una visión más completa de las repercusiones que implican los usos del tiempo por género. En los siguientes apartados, se expone tras un análisis descriptivo, los resultados de los índices por regiones y una síntesis de los resultados a través de un análisis multivariante. La información disponible de la EET aparece desagregada para comunidades autónomas con un margen de error recogido en la tabla A2 situada en el anexo. 5.1. Análisis descriptivo. La tabla nº 2 presenta la media aritmética y los valores mínimos y máximos de las variables (trabajo remunerado (R), cuidados personales (P), educación (E), trabajo doméstico (D) y tiempo libre (L)) que se utilizarán posteriormente en el cálculo de los índices. Los indicadores descriptivos se desglosan por género (H: hombre, M: Mujer). Los resultados han sido calculados a partir de la duración media diaria dedicada a la actividad por comunidad autónoma, expresada en horas y minutos. Tabla nº 2. Medidas descriptivas por género RH

RM

pH

PM

EH

EM

DH

DM

LH

LM

Media

7:70

6:40

11:36

11:30

5:00

4:73

2:31

4:28

10:30

8:53

Min

7:17

6:00

11:14

11:16

4:09

4:05

2:08

3:59

8:44

7:78

Max

8:32

7:04

12:07

11:52

6:06

6:21

2:55

4:56

12:27

10:20

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de EET 2009-2010 (INE).

En España existe una alta desigualdad por razones de género en el empleo del tiempo. La participación en trabajos remunerados presenta elevadas diferencias por género. La participación en actividades no remuneradas es muy desigual. Los hombres españoles dedican mucho menos tiempo a las tareas domésticas que las mujeres, en contraposición a su mayor disposición de tiempo libre. Las mayores diferencias entre comunidades autónomas se presentan en actividades relacionadas con el tiempo libre, educación y trabajo remunerado. Si se comparan los errores de muestreo de las diferentes Comunidades Autónomas con las diferencias observadas, se obtienen resultados estadísticamente significativos principalmente para las variables trabajo remunerado, trabajo doméstico y

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García Sainz (1999) define la carga global del trabajo como suma del trabajo remunerado y no remunerado. En la propuesta realizada por esta investigadora el trabajo remunerado hace referencia al tiempo invertido en las ocupaciones realizadas a cambio de una retribución. El trabajo no remunerado, por su parte, es la suma del tiempo dedicado al trabajo doméstico, los cuidados y el dedicado al trabajo voluntario.

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tiempo libre.La figura A1, incluida en el Anexo, disponible en la nota de prensa sobre la EET del 2009-2010, publicada por el INE en el 2011, resalta estas diferencias por regiones entre tiempo libre y tiempo comprometido (trabajo remunerado, estudios y tareas domésticas). Madrid y Cataluña, son las regiones en las que su población dispone de mayor tiempo comprometido, pero escaso tiempo libre. En contraposición, en Canarias y La Rioja el tiempo comprometido es de los más reducidos, en términos relativos, pero con una alta disposición de actividades relacionadas con el tiempo libre. 5.2. Indicadores de igualdad. Los resultados de los diferentes índices de igualdad para las comunidades autónomas aparecen recogidos en la tabla 3 y en la figura A2 (en el Anexo). Han sido calculados a partir de media diaria dedicada a la actividad principal por comunidad autónoma4, expresada en horas y minutos. Tabla 3. Indicadores de igualdad

1. Andalucía 2. Aragón 3. Asturias 4. Baleares 5. Canarias 6. Cantabria 7. Castilla-León 8. La Mancha 9. Cataluña 10. Valencia 11. Extremadura 12. Galicia 13. Madrid 14. Murcia 15. Navarra 16. País Vasco 17. La Rioja 18. Ceuta y Melilla

Índice discriminación trabajo domestico 183,40 188 179,07 160,98 181,70 188,98 194,61 206,33 182,40 189,65 178,43 179,58 178,78 200,13 173,41 181,43 177,63 219,23

Índice de igualdad social 50,58 45,98 48,09 57,91 47,53 48,97 45,03 42,09 50,97 46,96 51,85 49,30 51,35 43,49 53,52 52,47 49,05 42,75

Índice discriminación calidad de vida 51,66 46,76 49,63 57,46 46,86 51,25 45,81 43,75 52,38 47,23 53,88 50,64 52,16 44,97 55,17 53,89 49,24 44,32

Índice diferencial autonomía 77,62 74,26 80,01 90,37 69,28 77,67 76,39 71,10 88,06 70,66 78,84 78,92 76,04 68,26 85,29 81,37 64,01 82,85

Índice diferencial trabajo productivo 115,05 119,14 112,28 119,94 133,35 105,82 121,10 114,46 112,47 124,34 108,30 113,73 116,22 114,72 109,16 111,74 122,42 115,61

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de EET 2009-2010 (INE).

Para su interpretación, considérese que si el indicador tomara el valor 100 significaría una situación de igualdad entre hombre y mujer. Dos de los índices –índice de discriminación de trabajo doméstico e índice diferencial del trabajo productivo- se sitúan por encima de 100 y, tres índices – índice diferencial de autonomía, índice de igualdad social e índice de discriminación de calidad de vida- toman valores por debajo, sistemáticamente en todas las comunidades autónomas.Los valores del índice de discriminación del trabajo doméstico indican una importante diferencia en el tiempo dedicado al trabajo doméstico por género, como corroboran otros estudios (Durán, 2000; García Sainz, 2007; González y Jurado-Guerrero, 2009). En algunas comunidades autónomas, las mujeres llegan a dedicar un 100% o más de tiempo a las tareas domésticas con respecto al empleado por los hombres. La cuantía de esta divergencia entre géneros varía ostensiblemente entre comunidades. Así, en el caso de Ceuta y Melilla, el valor de este índice alcanza 219,23. Las mujeres en Ceuta y Melilla dedican a este tipo de actividades un 119,23% más de tiempo que el empleado por los hombres. Las Islas Baleares (160,98), es la comunidad autónoma, con menor discrepancia

Dado que, la EET se centra fundamentalmente en las actividades principales, están han sido las consideradas en el análisis. 4

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entre géneros en términos de trabajo doméstico. Las mujeres en Baleares dedican a este tipo de actividades un 60,98% más de tiempo que los hombres. Se observan también diferencias entre comunidades autónomas, en los niveles de desigualdad entre género en términos de trabajo productivo y autonomía. El índice diferencial de trabajo productivo se sitúa próximo a cien. Aunque todavía existen discrepancias entre el tiempo dedicado a trabajos productivos y no productivos entre hombres y mujeres, estas diferencias no son demasiado elevadas, acercándose a una situación próxima a la igualdad por género en comunidades tales como Cantabria (105,82), Extremadura (108,3) y Navarra (109,16). Estos resultados deben ser considerados con cautela, puesto que una situación de igualdad en el índice diferencial del género puede reflejar una distribución interna entre el trabajo productivo -trabajo remunerado y trabajo doméstico- y no productivo- necesidades personales, educación o tiempo libre - muy diferente entre géneros (Álvaro, 1996; Giménez-Nadal et al., 2012; Durán, 2012). Los mayores valores del índice diferencial de trabajo productivo corresponden a las Islas Canarias (133,35), Valencia (124,34) y La Rioja (122,42). En las islas Canarias, la desproporción entre trabajos productivos y no productivos es un 33, 35% mayor en las mujeres que en los hombres. El índice diferencial de autonomía, con valores inferiores a cien, muestra como en todas las comunidades autónomas el grado de autonomía de las mujeres es muy inferior al de los hombres. La desigualdad por género en términos de autonomía presenta oscilaciones destacables entre comunidades autónomas. El mayor índice diferencial de autonomía corresponde a Islas Baleares (90,37). Las mujeres en las Islas Baleares tienen un 9,63% menos de autonomía para repartir las actividades que quieren realizar a lo largo del día que los hombres. En contraposición, La Rioja tiene un índice diferencial de autonomía de 64,01, lo que nos indica que las mujeres en La Rioja tienen un 35,99% menos de autonomía que los hombres. Los valores de los índices de igualdad social y discriminación de calidad son muy similares entre sí. Este hecho ha sido observado a nivel nacional en otras investigaciones (Álvaro, 1996). Los valores inferiores a cien observados indican que la mujer está peor posicionada en estos términos en todas las comunidades autónomas. Su calidad de vida e igualdad social es un 50% inferior a la de los hombres, aproximadamente. Este nivel de la calidad de vida e igualdad social es aproximadamente constante en todas las comunidades autónomas. 5.3. Análisis multivariante. Con el fin de efectuar comparaciones y agrupaciones entre comunidades autónomas, puede resultar útil estudiar conjuntamente las 5 medidas de igualdad anteriores y sintetizar la información obtenida. Este objetivo puede ser alcanzado mediante técnicas de análisis multivariante. El análisis multivariante es un conjunto de métodos estadísticos que tienen como finalidad analizar de forma simultánea conjuntos de datos multivariantes en el sentido de que hay varias variables medidas para cada objeto o individuo estudiado. En este trabajo, se propone aplicar el análisis factorial a los valores de los índices de igualdad por género para las diferentes comunidades autónomas planteados anteriormente. El objetivo del análisis factorial es reducir la información contenida en un número de variables originales en un conjunto más pequeño de variables (factores) con una pérdida mínima de información. La tabla nº 4, recoge los resultados de la medida de adecuación muestral de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) y el test de esfericidad de Barlett. Ambas pruebas valoran la adecuación de los datos disponibles sobre las medidas de igualdad a un modelo factorial. Tabla nº 4. KMO y prueba de Bartlett Medida de adecuación muestral de Kaiser-Meyer-Olkin: 0,537 Prueba de esfericidad de Bartlett Chi-cuadrado aproximado. GL 10. Sig: 0,000 111,759 Fuente: Elaboración propia a partir de la EET 2009-2010 (INE).

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La medida de adecuación muestral KMO obtiene como resultado 0,537, por lo tanto, existe cierta correlación entre los indicadores de igualdad. El nivel crítico asociado al test de esfericidad de Bartlett indica que debe rechazarse la hipótesis nula de incorrelación lineal entre las medidas de igualdad. Así pues, de acuerdo con los resultados de este contraste es adecuado aplicar el análisis factorial. En la tabla A4, en el Anexo, denominada varianza total explicada se recogen los autovalores de la matriz de varianzas-covarianzas y el porcentaje de la varianza que representa cada uno de ellos. Los autovalores expresan la cantidad de la varianza total que está explicada por cada factor. A partir de la información proporcionada, se retienen dos factores o componentes que consiguen explicar conjuntamente un 89,62% de la variabilidad inicial. El primer componente explica el 65,96% de la variabilidad de los datos y el segundo el 23,66%. La variable peor explicada, en un 72,8% por los factores retenidos, es el índice diferencial de autonomía. La variable mejor explicada, es el índice de igualdad social: el modelo factorial es capaz de explicar el 98,1% de la variabilidad original de la variable. La tabla A6, muestra la solución factorial rotada. La matriz de componentes recoge las correlaciones entre los componentes retenidos y las variables iniciales. Entre los diferentes métodos de rotación se ha optado por la rotación ortogonal Varimax. El primer componente está relacionado directamente con la igualdad social y la calidad de vida e, inversamente, con el trabajo doméstico. El segundo factor, aparece fuertemente relacionado con la autonomía, de forma directa, e inversamente, con el trabajo productivo. Tabla nº 5. Clusters de comunidades autónomas Clusters Cluster 1

Composición Andalucía (1); Galicia (12); Asturias (3); Madrid (13); Extremadura (11); País Vasco (16); Cataluña (9); Navarra (15); Cantabria (6) Cluster 2 Baleares (4) Cluster 3 Aragón (2); León (7); La Mancha (8); Murcia (14) Cluster 4 Valencia (10); La Rioja (17); Canarias (5) Cluster 5 Ceuta y Melilla (18) Fuente: Elaboración propia a partir de la EET 2009-2010 (INE).

El segundo cluster, comprende una única Comunidad Autónoma, Baleares, en la que aunque las mujeres siguen mostrando un saldo negativo frente a los hombres en términos de igualdad social, calidad de vida y trabajo doméstico, esta discrepancia por géneros es la menor observada entre todas las comunidades autónomas. En el tercer conglomerado, las discrepancias entre hombres y mujeres en términos de trabajo doméstico y productivo son muy elevadas. Esto conlleva, que las mujeres de estas comunidades dedican más tiempo a este tipo de trabajos. Por el contrario, son comunidades con bajos índices de igualdad social, discriminación respecto a la calidad de vida y diferencial de autonomía. Puesto que estos índices toman valores inferiores a 100 en todas las comunidades autónomas, son estas comunidades comprendidas en el cluster tercero, las que menos promueven que la igualdad social, autonomía y calidad de vida de las mujeres. En el cuarto cluster, se observan comunidades donde los niveles de autonomía de las mujeres son muy bajos, pero su calidad de vida, igualdad social y tiempo dedicado al trabajo doméstico presenta unos niveles moderados en comparación al resto de comunidades. El quinto cluster, representado por Ceuta y Melilla, destaca por presentar una brecha por género en tiempo dedicado a las labores domésticas muy superior al resto de las comunidades autónomas y, unos niveles de calidad de vida e igualdad social muy bajos para las mujeres. 6.

Conclusiones La finalidad principal de la conciliación es lograr un equilibrio entre las esferas laboral, personal y de ocio y, de esta manera, mejora el bienestar personal, el clima laboral y 13

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la salud de las personas. Las estadísticas sobre los usos del tiempo han sido utilizadas, desde hace décadas, como aproximación al estudio de la conciliación de la vida laboral y familiar (Joyce y Stewart, 1999). En este trabajo, se ha empleado la Encuesta de Empleo del Tiempo (2009-2010), realizada por el INE, para analizar las desigualdades por género en usos del tiempo observadas en las comunidades autónomas. Existen trabajos previos en los que se analizan las estadísticas de usos del tiempo a nivel nacional o, específicamente, para una comunidad (Álvaro, 1996; Durán, 1998; González y Jurado-Guerrero, 2009; Legarreta, 2010; Rodríguez y Pis, 2010, Meil y Roguero, 2012). A diferencia de otros estudios, el nivel de análisis propuesto es el conjunto de comunidades autónomas. Los últimos datos disponibles sobre usos del tiempo en las comunidades autónomas, han sido empleados en el cálculo de índices de igualdad por género (Álvaro, 1994). El empleo de esta herramienta estadística permite desvelar las consecuencias que tienen estos usos en materias de igualdad social, calidad de vida, autonomía y trabajo por géneros. Los valores de los índices permiten corroborar las brechas inherentes entre hombres y mujeres y la persistencia de roles en España en el tiempo dedicado al trabajo doméstico y al trabajo productivo, especialmente (Durán, 1991; Álvaro, 1996; Callejo et al., 2008, entre otros). Los niveles de igualdad social, autonomía y calidad de vida siguen siendo inferiores para el género femenino en todas las comunidades. Estos resultados apuntan a la necesidad de promover medidas políticas y sociales que favorezcan un aumento de la calidad de vida, especialmente de las mujeres. El análisis complementario con otras medidas, no sólo objetivas sino también subjetivas ofrecería una visión más amplia de los factores determinantes en los niveles de calidad. “La medida y el análisis de la calidad de vida se asemejan a un puzle con un número elevado de piezas, de muy diversas formas y características, pero en donde cada una de ellas juega un papel esencial, de forma que sin una, el resultado final estaría incompleto.” (Somarriba y Pena, 2009). Asimismo, se deben promover políticas que incrementen la igualdad entre sexos para, entre otras cosas, avanzar en el reparto de las tareas del hogar y facilitar las transiciones del mercado laboral. A pesar de los cambios sociales experimentados en los últimos años, después de la jornada laboral son las mujeres las que le suelen dedicar mayor tiempo a las tareas del hogar. Las diferencias observadas entre comunidades autónomas en el valor del índice de discriminación del trabajo doméstico, apuntan a características económicas, culturales y/o sociales subyacentes a los territorios que influyen decisivamente para que estas desigualdades oscilen. El análisis multivariante aplicado sobre los índices de igualdad obtenidos, revela la existencia de cinco grupos de comunidades autónomas con diferencias destacables entre sí en términos de conciliación familiar y laboral y, por tanto, requerimientos diferentes para avanzar en la conciliación de la vida familiar y laboral. Las comunidades autónomas de Andalucía, Galicia, Asturias, Madrid, Extremadura, País Vasco, Cataluña, Navarra y Cantabria (cluster 1), son aquellas en las que las diferencias por género son menores. En contraposición, Aragón, León, Murcia y Castilla-La Mancha (cluster 3) y Ceuta y Melilla (cluster 5) son las que menos promueven la igualdad social, autonomía y calidad de vida de las mujeres. Por tanto, si bien se han desarrollo políticas y acciones de género a nivel nacional y regional desde finales de los años 80, la persistencia de la brecha por género se mantiene, especialmente en algunas comunidades autónomas que requieren de campañas e intervenciones específicas. Un análisis complementario de las características económicas y sociales de estas comunidades en relación a los resultados obtenidos, podría resultar relevante para determinar las acciones más efectivas. Un mayor desglose, por comunidades autónomas, de la estructuración del tiempo diario en función del grupo social de pertenencia, la edad, la relación con el mercado laboral o la posición en la familia, permitiría fijar los colectivos sobres los que implementar las posibles medidas.

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Anexo . Conciliación: A la hora de hablar de conciliación tenemos que observar diferentes espacios. Estos espacios son, la familia, el trabajo y sus interrelaciones. Ambas esferas están relacionadas, ya que se pueden dar a la vez. Para conciliar estos espacios es necesario conocer cuáles pueden ser los posibles conflictos, ya que la conciliación se puede entender como la solución a los mismos (Papí, 2005). Estos conflictos pueden ser horarios irregulares, exceso de trabajo, conflictos laborales, cuidado de hijos o adultos dependientes, entre otros (Poelmans, 2001).Para conocer el origen de estas incompatibilidades entre lo privado y lo profesional es necesario tener en cuenta varios factores, entre los que destaca la igualdad tanto en la vida social como profesional, que “tratará de valorar las condiciones, situaciones e instituciones que determinan el grado de estratificación por sexo” (Papí, 2005, pp. 98). La conciliación debe buscar la armonización entre la esfera doméstica, empresarial y privada de las personas. Cuando se habla de conciliación tendemos a pensar en ella como la concordancia entre el ámbito doméstico- realización de tareas de la casa y cuidado de criaturas o personas dependientes- y el ámbito empresarial, olvidándonos de la esfera privada de las personas. Por lo tanto, es importante concebir la conciliación como la armonización entre estas tres esferas, las cuales se deben desarrollar plenamente. Este concepto es de aplicación tanto para hombres como para mujeres, para poder lograr la igualdad de condiciones entre ambos. El número de trabajos que han abordado el análisis de la conciliación en España ha ido en aumento desde la aprobación en 1999 de Ley 39/1999, para promover la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras. La mayoría de las investigaciones realizadas se han centrado, por un lado, en la óptica de los recursos humanos analizando las prácticas de la organización del trabajo y la gestión del equilibrio entre la vida personal y profesional (Borderías, 1994; Callejos et al., 2008) y, por otro, en el estudio de políticas de igualdad (Borrás et al., 2007; Campillo, 2010; Lombardo y Bustelo, 2012). En este último sentido, resultan relevantes los trabajos de varios investigadores sobre la necesidad de una mayor implicación de las políticas públicas (Papí, 2005; Durán, 1991; Carrasco, 2006, entre otros) y una medición precisa de los costes económicos derivados de la conciliación (Pazos, 2007; Marcenaro, 2008). Tabla A.1. Distribución de la muestra por comunidades autónomas Comunidades autónomas Andalucía Aragón Asturias Baleares Canarias Cantabria Castilla-León Castilla La Mancha Cataluña Valencia Extremadura Galicia Madrid Murcia Navarra País Vasco La Rioja Ceuta y Melilla Total

Viviendas 1.272 494 440 452 544 370 650 516 1.274 894 414 684 1.126 456 736 538 358 320 11.538

Fuente: INE (2011). 17

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Tabla A.2. Errores de muestreo de la duración media diaria dedicada a la actividad por comunidad autónoma. Ambos sexos (Unidades: coeficientes de variación en porcentaje) CCAA (1) (2) (3) (4) (5) (6) (7) (8) (9) (10) Andalucía 0,78 2,18 5,23 1,94 9,18 2,12 2,68 4,83 2,3 1,11 Aragón 0,8 3,96 9,07 2,34 10,86 5,84 5,89 5,51 3,47 5,91 Asturias 0,86 3,47 15,38 4,17 11,85 8,59 4,87 5,68 2,31 3,92 Baleares 1,38 3,44 14,94 3,1 14,37 9,36 3,89 8,11 6,38 3,72 Canarias 0,99 3,74 10,83 3,12 5,92 5,09 7,9 8,39 3,76 5,04 Cantabria 0,72 2,68 9,06 1,75 13,24 4,54 6,46 8,71 6,5 5,53 Castilla-León 1,02 3,76 11,52 3,68 15,41 5,3 3,76 3,79 2,78 5,67 La Mancha 0,98 3,46 5,89 2,99 9,86 5,08 5,85 3,69 3,74 3,18 Cataluña 0,54 1,58 7,31 2,51 6,95 3,18 3,83 5,75 2,7 2,3 Valencia 0,91 2,48 5,32 3,77 10,46 4,64 4,45 3,66 3,02 3,1 Extremadura 0,88 3,16 14,4 5,04 8,02 4 5,77 5,13 4,48 10,76 Galicia 0,75 1,67 5,45 2,23 8,39 3,76 2,92 5,54 3,66 3,16 Madrid 0,77 1,92 5,9 2,2 8,91 3,9 3,43 4,35 2,54 1,9 Murcia 1,12 3,49 7,71 5,03 22,63 5,31 11,3 7,32 2,52 3,32 Navarra 0,91 2,87 10,27 4 11,21 7,72 2,3 5,15 2,78 5,98 País Vasco 1,08 3,36 15,99 3,03 12,48 6,41 4,69 13,04 5,11 7,6 La Rioja 0,63 3,13 12,85 3,4 12,38 8,36 6,63 8,79 3,82 6,41 Ceuta y Melilla 1,47 3,56 8,18 6,44 17,59 3,1 5,91 5 4,93 5,52 Fuente: EET 2009-2010 (INE). (1)Cuidados personales, (2) Trabajo remunerado, (3) Estudios, (4) Hogar y familia, (5) Trabajo voluntario y reuniones, (6) Vida social y diversión, (7) Deportes y actividades al aire libre, (8) Aficiones e informática, (9) Medios de comunicación, (10) Trayectos y empleo del tiempo no especificado.

Índices de igualdad: En su cálculo se emplean las variables trabajo remunerado (R), cuidados personales (P), educación (E), trabajo doméstico (D) y tiempo libre (L) basándose en el tiempo medio diario dedicado por hombres y mujeres en tales actividades. La definición de dichas variables se ha realizado a partir de la información disponible en la EET, de tal forma que la variable cuidados personales (P) corresponden a la actividad denominada en la EET “necesidades personales”, educación (E) a “estudios”, trabajo doméstico (D) a “hogar y familia” y tiempo libre (L) al resto de actividades relacionadas con la vida social y ocio. Las expresiones de cálculo de los índices se detallan en la tabla A3. El índice de igualdad social se basa en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Para lograr dicha igualdad, es necesario un reparto de responsabilidades entre la esfera privada y la esfera pública. Álvaro (1994) propone que existirá una mayor igualdad social, cuando las mujeres dediquen más tiempo a necesidades personales, educación, trabajo remunerado, actividades de ocio y tiempo libre y menos al trabajo doméstico. Por el contrario, para lograr dicha igualdad, los hombres deben dedicar más tiempo al trabajo doméstico y menos al resto de las actividades mencionadas. La calidad de vida se puede medir por medio de indicadores subjetivos basados en componentes internos del sujeto de tipo cognitivo, que generan satisfacción y, de tipo afectivo, que genera felicidad. El índice de discriminación respecto a la calidad de vida (Álvaro, 1994), considera que actividades tales como la educación, necesidades personales u ocio y tiempo libre determinan positivamente la calidad de vida de las mujeres. Sin embargo, 18

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el trabajo doméstico afectaría negativamente a la satisfacción de las mujeres y, por extensión, a su calidad de vida. El trabajo doméstico recae principalmente sobre las mujeres originando, en el caso de las mujeres que participan en el mercado laboral, una sobrecarga del mismo a través de “dobles jornadas” (Balbo, 1978) o “dobles presencias” (Hochschild, 1989) al no desatender los requerimientos del ámbito doméstico-familiar. Para lograr una mayor igualdad en la calidad de vida entre géneros, las relaciones de las variables involucradas en el cálculo de este índice deben ser las inversas en el caso de los hombres.

Indicador

Tabla A3. Índices de igualdad Expresión de cálculo

Índice de Igualdad Social

Índice de Discriminación respecto a la Calidad de Vida

Índice Diferencial de Autonomía Índice de Discriminación Respecto al Trabajo Doméstico Índice Diferencial Respecto al Trabajo Productivo Fuente: Álvaro (1994). El índice diferencial de autonomía (Álvaro, 1994), se basa en la capacidad que los individuos tienen para determinar si realizan o no una actividad y la manera de ejecutar dicha decisión. Se asume que los diferentes tipos de actividades a las cuales puede dedicar un individuo sus tiempo tienen un grado de autonomía diferente. Por naturaleza, las necesidades personales y el trabajo remunerado presentan un menor grado de autonomía. Por el contrario, el trabajo doméstico y el ocio gozan de un mayor grado de autonomía, debido a que son actividades difusas y no se especifica cuándo deben de realizarse (Álvaro, 1996). No tiene la misma capacidad para organizarse una persona que trabaje fuera del domicilio que un ama de casa, pero ambos tienen la misma necesidad de realizar las tareas domésticas. El índice de discriminación respecto al trabajo doméstico, considera las actividades llevadas a cabo en el ámbito familiar, excluidas las necesidades personales. Lo que marca la diferencia entre el trabajo doméstico y las necesidades personales es el mercado laboral, de forma que se define el trabajo doméstico como “un trabajo no remunerado, que pretende cubrir las necesidades de los miembros del núcleo familiar, incluyendo a la persona que lo realiza, que se caracteriza por ser intercambiable en el mercado laboral, porque se puede contratar a una persona para llevarlo a cabo y, en consecuencia, por ser productivo, ya que 19

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tiene un valor monetario” (Álvaro, 1994, p. 251)5. Esta definición del trabajo doméstico se inspira en la propuesta del “Criterio de la tercera parte” realizada en 1934 por Margaret Reid para contextualizar el trabajo doméstico como un trabajo. En el índice diferencial respecto al trabajo productivo, el trabajo productivo es aquel que produce bienes y servicios que podrían haber sido producidos por alguna otra unidad económica, lo que incluye no sólo el trabajo remunerado, sino también el trabajo doméstico. El índice se calcula como cociente entre el tiempo dedicado al trabajo productivo y el tiempo dedicado a actividades no productivas tales como necesidades personales, educación o tiempo libre, por género. La representación gráfica de las comunidades autónomas en los ejes principales retenidos, permite desvelar las semejanzas entre las mismas de acuerdo a la información disponible. En la figura A3, las comunidades autónomas aparecen representadas con un número: Andalucía (1), Aragón (2), Asturias (3), Islas Baleares (4), Islas Canarias (5), Cantabria (6), Castilla y León (7), Castilla la Mancha (8), Cataluña (9), Valencia (10), Extremadura (11), Galicia (12), Madrid (13), Murcia (14), Navarra (15), País Vasco (16), La Rioja (17) y Ceuta y melilla (18). En el primero de los ejes se sitúan, en la parte positiva, aquellas comunidades autónomas que tienen un mayor valor en los índices de igualdad social y de discriminación respecto a la calidad de vida, tales como Islas Baleares (4) y Navarra (15), entre otras. Son comunidades en las cuales las mujeres tienden a gozar de actividades relacionadas con el ocio y tiempo libre y atienden sus necesidades personales en mayor medida que en otras. El tiempo dedicado al trabajo doméstico es más reducido en términos comparativos. Son comunidades donde se intenta favorecer una aproximación a la igualdad social. En la parte negativa, de este primer eje o factor, se localizan las comunidades autónomas en las que el valor de la medida del índice de discriminación respecto al trabajo doméstico es mayor, tales como Ceuta y Melilla (18), Castila León (7) y Murcia (14), entre otras. Esto conlleva, que en dichas comunidades las mujeres ocupen más tiempo en la realización de trabajo doméstico, en términos comparativos a otras unidades territoriales. El tiempo destinado a actividades de ocio y tiempo libre y necesidades personales es más reducido.

Otros autores (Legarreta, 2008) cuestionan la concepción únicamente mercantil del trabajo doméstico y resaltan la importancia de incorporar los aspectos morales, subjetivos, emocionales e interpersonales. 5

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Figura A1. Tiempo comprometido y tiempo libre en un día promedio. CCAA

Fuente: INE (2011).

Figura A2. Indicadores de igualdad por Comunidades Autónomas

Fuente: Elaboración propia a partir de la EET 2009-2010 (INE).

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Figura A3. Posición de las Comunidades Autónomas en términos de Indicadores de Igualdad por género

Fuente: Elaboración propia a partir de la EET 2009-2010 (INE). En el segundo de los ejes, se sitúa en la parte positiva las comunidades autónomas con mayor valor en el índice diferencial de autonomía, como Extremadura (11), Navarra (15) y Cantabria (6), entre otras. Esto supone que en dichas comunidades las mujeres tienen una autonomía mayor que la observada en otras comunidades autónomas. En la parte negativa del eje, se sitúan las comunidades que tienen un valor mayor en el índice diferencial respecto al trabajo productivo, tales como Aragón (2), Valencia (10), entre otras. En la definición de este indicador se considera tiempo de trabajo productivo tanto el tiempo dedicado al trabajo remunerado como al trabajo doméstico. En estas comunidades, la relación entre el tiempo dedicado al trabajo productivo y el tiempo dedicado a actividades no productivas (necesidades personales, educación y tiempo libre) es muy desfavorable a las mujeres. La proximidad de las comunidades autónomas entre sí en la figura anterior, permite desvelar la existencia de cinco grupos de comunidades diferenciados entre sí, a partir de un análisis de conglomerados jerárquico. Los resultados han sido estables para los diferentes métodos aglomerativos. La tabla nº 5 detalla los cinco clusters observados. El primer conglomerado, se caracteriza por tener, en términos relativos, grados de autonomía, igualdad social y calidad de vida elevados. Los valores de estos índices, calculados previamente, han mostrado como la mujer está peor posicionada en todas las comunidades autónomas en estas facetas. Sin embargo, en este conjunto de comunidades autónomas pertenecientes al cluster 1, la diferencia por género en actividades de ocio y tiempo libre y autonomía es menor que la observada en otros territorios. Por el contrario, 22

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son comunidades en las que los índices diferenciales respecto al trabajo productivo e índices de discriminación respecto al trabajo doméstico son menores a los observados en otras comunidades. Dado que en todas las comunidades, estos índices eran superiores a cien, las desigualdades por género son menores en términos de trabajo. Tabla A4. Varianza total explicada Componente

1 2 3 4 5

Sumas de las saturaciones al cuadrado de la extracción % % de la acumulad o Total varianza 3,298 65,961 65,961 1,183 23,668 89,629

Autovalores iniciales % % de la acumulad o Total varianza 3,298 65,961 65,961 1,183 23,668 89,629 0,453 9,052 98,681 0,062 1,237 99,918 0,004 ,082 100,000

Método de extracción: Análisis de Componentes principales. Fuente: Elaboración propia a partir de la EET 2009-2010 (INE). Todos los índices están adecuadamente explicados por los factores retenidos, pues todas las comunalidades, recogidas en la tabla A5, son elevadas. Tabla A5. Comunalidades Índices Índice de discriminación respecto al trabajo doméstico Índice de igualdad social Índice de discriminación respecto a la calidad de vida Índice diferencial de autonomía Índice diferencial respecto al trabajo productivo Método de extracción: Análisis de Componentes principales. Fuente: Elaboración propia a partir de la EEY 2009-2010 (INE).

Comunalidades 0,938 0,981 0,980 0,728 0,854

Tabla A6. Matriz de componentes rotados

Índice de discriminación respecto al trabajo doméstico Índice de igualdad social Índice de discriminación respecto a la calidad de vida Índice diferencial respecto al trabajo productivo Índice diferencial de autonomía

Componente 1 2 -0,968 0,046 0,964 0,903 0,016 0,438

0,229 0,406 -0,924 0,732

Método de extracción: Análisis de Componentes principales. Método de rotación: Normalización Varimax con Kaiser. Fuente: Elaboración propia a partir de EET 2009-2010 (INE). Revista Galega de Economia: http:// https://ideas.repec.org/s/sdo/regaec.html Bulletin and News of Revista Galega de Economía at: http://www.usc.es/econo/RGE/benvidag.htm

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