ESCARABAJOS, GANADO, PASTIZALES: ALGUNAS CONSIDERACIONES DEONTOLOGICAS

Folia Entorno!. Mex. 87:95-101 (1993) Ensayo ESCARABAJOS, GANADO, PASTIZALES: ALGUNAS CONSIDERACIONES DEONTOLOGICAS. MARIO ZUNIN0 1 Y ENRICO BARBER

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Folia Entorno!. Mex. 87:95-101 (1993)

Ensayo

ESCARABAJOS, GANADO, PASTIZALES: ALGUNAS CONSIDERACIONES DEONTOLOGICAS. MARIO

ZUNIN0 1 Y ENRICO BARBEROZ

'Istituto di Zoología, Universita di Palenno, via Archirafi 18. 90123 Palennn. !TALlA. 'Dipartimento di Biología Animale, Universita di Torino, via Accademia Albertina 17, 10123 Torino, ITALIA.

RESUMEN. La introducción de escarabeidos coprófagos exóticos en dos áreas de Chile continental es el punto de partida para algunas consideraciones acerca de la responsabilidad de los biólogos ante h conservación de la biodiversidad. Los autores subrayan la necesidad de un profundo wnocimiento d~ la bionomía de las especies involucradas, así como de la estructura y ecología de las comunidades autóctonas, previo a todo intento de introducción. PALABRAS CLAVE: Coleópteros coprófagos exóticos, introducción, biodiversidad, deontologí~ ABSTRACT. The intn,duction of exotic dung beetles into two Chilean continr.nt;¡\ a.re~s. is the 'tarting point for sorne consideratiom ahout the responsibility nf biologists fl'r the pr~serv"tinn of hiodiverduction, KFY WORDS: Exotic Dung Beetles, introduction, biodiversity, deontology.

Es un hecho conocido que la introducción del ganado en áreas cuva fauna indígena no incluye previamente grandes mamíferos herbívoros, involucra una serie de problemas, entre los cuales destacan los que provoca la acumulación del estiércol en los pastizales: pérdida de un potencial abono (Bomemissza, 1960, 1970a, 1976; Gillard, 1967), degradación de la composición florística (Bryan, 1973, 1976; Fincher, 1986), incremento de la población de diferentes especies de dípteros (Bomemissza, 1970b; Doube et al., 1991 y literatura ahí reseñada). Ante esta situación varios proyectos de control biológico del estiércol en los pastizales han sido elaborados en diferentes países, fundamentados básicamente en la consideración que, en áreas con alta densidad de herbívoros silvestres, y sobre todo, en Africa, las taxocenosis indígenas de coleópteros coprófagos -casi exclusivamente Scarabaeidae- juegan un papel de importancia trascendente tanto en los equilibrios entre los herbívoros y el pasto, como en el control del desarrollo de las poblaciones de moscas. Varias especies de escarabajos coprófagos han sido introducidas exitosamente en las islas Hawai (Harris et al., 1982), Australia (Bomemissza, 1976; Ferrar, 1973; para una reseña reciente del tema ver Doube et al., 1991), Estados Unidos (Blume

Zunino y Barbero: Escarabajos, ganado, pastizales & Aga, 1978; Anderson & Loomis, 1978, Fincher et al., 1983), Nueva Caledonia y Vanuatu (Gutiérrez et al., 1988; Paulian, 1991) y finalmente en Chile (Ripa y Rodríguez, 1990): Isla de Pascua, La Cruz (V Región) y Chillán (VII Región). En las islas Hawaii la fauna autóctona de Scarabaeidae coprófagos es prácticamente inexistente (véase Cartwright & Gordon, 1971 y literatura ahí reseñada). La de Nueva Caledonia (ver Paulian, 1991) comprende cierto número de especies, sin embargo, se trata de una fauna claramente desequilibrada, en cuyas comunidades las especies exóticas cuidadosamente escogidas pueden integrarse sin que sean predecibles efectos negativos. La de Australia, al contrario, es medianamente rica (Matthews, 1972, 1974, 1976); sin embargo, se trata de especies que aprovechan un recurso tráfico -las heces de los marsupiales- cuyas características físicas hacen sumamente improbable que elementos adaptados al excremento de los ungulados puedan explotarlo. Lo anterior hace que la introducción en tales áreas de especies de origen africano o mediterráneo -adaptadas a un alimento con características muy diferentes- no tuviera consecuencias negativas sobre las formas autóctonas, problema que fue tomado en seria consideración en la fase preliminar de la elaboración del "Dung Beetle Project" del CSIRO (Bornemissza, 1976). Sin embargo, según Doube et al. (1991) no conocemos en detalle cuál ha sido realmente el impacto de la difusión de los coprófagos exóticos sobre la fauna nativa, sobre todo en los ambientes de bosques de Australia. Muy distinta es la situación del sur de Estados Unidos, tanto en lo que se refiere a la fauna autóctona de Scarabaeidae (Arnett, 1960-62; Woodruff, 1973), como en sus relaciones ecológicas y biogeográficas. Efectivamente, Digitonthophagus gazella (Fabricius), un Onthophagini introducido en los años setenta en Texas, Georgia, Arkansas y Mississippi, está alcanzando hoy las fronteras meridionales de México; su gran competitividad y su tasa de reproducción relativamente alta (Cambefort, 1984, 1986; Lee & Peng, 1981, 1982; Howden & Scholtz, 1986; Rougon & Rougon, 1980; Doube, 1991; Hanski & Cambefort, 1991); dejan vislumbrar un serio peligro de desplazamiento y hasta de extinción de más de una especie autóctona (Howden & Scholtz, 1986; Barbero & López Guerrero, en prensa). En lo que se refiere a la introducción de Onitis vanderkelleni van Lansberge y del mismo D. gazella en Chile continental, no dudamos en considerarla sumamente peligrosa. Efectivamente, si en la Isla de Pascua es razonable suponer que tales especies se integrarán en la coleopterofauna local, sin que sea predecible ninguna interferencia competitiva con elementos autóctonos, entre los cuales no hay coleópteros coprófagos (Peña, 1987), la situación de Chile continental es radicalmente distinta. En el área de La Cruz se encuentran Megathopa villosa Eschscholtz y Dichotomius torulosus Eschscholtz; en el área de Chillán se encuentran M. villosa, D. torulosus, Frickius variolosus Germain y Frickius

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costulatus Germain (véa estas especies explotan t están bien adaptadas a comunidades aparentemt comportamiento, estand como telecópridos y t1 Cambefort & Hanski, 1 1982; Zunino y Palestri están representadas a n observaciones inéditas e su poder de competición Lo que acabamos de sobrevivencia de las esp cuales cabe subrayar e costulatus. Consideram responsables del proyect de conservación - ya e Beetle Research Unit d ecológica de D. gazella, ya mencionamos, como 1 en los años ochenta (Fil 1985; Lago et al., 1984: prensa). De lo anterior se de: orden tanto práctico co¡ escuela médica de Salen hoy día enormes perspec un nuevo remedio, el cualquier operación que natural, es el siguiente; ¿< el medio ambiente? En 1, interrogante se traduce t especies sobre los elem integrar? La respuesta conocimiento previo tan taxocenosis autóctonas, : Los autores consideré seres vivos provocadas : modelo de desarrollo de

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Folia Entorno!. Mex. 87 (1993) costulatus Germain (véase Germain, 1897; Gutiérrez, 1940; Zunino, 1984). Todas estas especies explotan el excremento de los grandes herbívoros y parece ser que están bien adaptadas a las heces del ganado doméstico. Además, forman unas comunidades aparentemente bien equilibradas también desde el punto de vista del comportamiento, estando presentes tanto elementos paracópridos e hipofágicos, como telecópridos y telefágicos (véase a este propósito Bornemissza, 1969; Cambefort & Hanski, 1991; Halffter & Matthews, 1966; Halffter & Edmonds, 1982; Zunino y Palestrini, 1986). Sin embargo, aunque las mencionadas especies están representadas a menudo por poblaciones abundantes (Zunino y Barbero, observaciones inéditas en el área de Chillán, 1990), no hay ningún dato acerca de su poder de competición en el marco de comunidades eventualmente más complejas. Lo que acabamos de mencionar nos plantea serias preocupaciones acerca de la sobrevivencia de las especies coprófagas autóctonas de Chile continental -entre las cuales cabe subrayar que se encuentra hasta un endemismo puntiforme: F. costulatus. Consideramos por lo menos sorprendente el hecho de que los responsables del proyecto no hayan tomado en cuenta por una parte los problemas de conservación - ya explícitamente mencionados en varios trabajos de la Dung Beetle Research Unit del CSIRO (ver Bornemissza, 1976) - ni la agresividad ecológica de D. gazella, fácilmente detectable tanto de los datos de la literatura que ya mencionamos, como de la expansión de su área de distribución en Norteamérica en los años ochenta (Fincher et al., op. cit.; Downie, 1984; Hunter & Fincher, 1985; Lago et al., 1984; Zunino & Halffter, 1988; Barbero & López Guerrero, en prensa). De lo anterior se desprende, según nosotros, una serie de consideraciones de orden tanto práctico como deontológico. El principio fundamental de la antigua escuela médica de Salerno fue: "Primum non nocere". La ecología aplicada tiene hoy día enormes perspectivas: sin embargo, al igual que los antiguos médicos ante un nuevo remedio, el primer interrogante que tenemos que plantearnos ante cualquier operación que involucre un cambio en la composición de una cenosis natural, es el siguiente; ¿cuáles efectos negativos podría producir tal operación sobre el medio ambiente? En lo que se refiere a la introducción de especies exóticas este interrogante se traduce también en la forma: ¿cuál es el posible impacto de tales especies sobre los elementos autóctonos de las taxocenosis a las que se van a integrar? La respuesta a tal interrogante implica, evidentemente, un profundo conocimiento previo tanto de las especies que se piensa introducir, como de las taxocenosis autóctonas, si queremos evitar extinciones en estas últimas. Los autores consideramos que el problema de las extinciones de las especies de seres vivos provocadas por las actividades del hombre - mejor dicho, por cierto modelo de desarrollo de la sociedad humana hoy dominante - es, en primer lugar, 97

Zunino y Barbero: Escarabajos, ganado, pastizales un problema ético. Hargrove (1989), concluye sus argumentaciones ontológicas en favor de una ética ambiental escribiendo que áreas naturales de particular valor estético tienen que ser conservadas independientemente de su posible utilización, o sea, por tener un valor intrínseco independiente de su valor utilitario, de recurso. Su propia existencia constituye un valor universal. Sin embargo, consideramos que no hay ninguna razón teórica que se oponga a que este mismo concepto sea válido para el medio ambiente en su totalidad y, por ende, para la biosfera en su totalidad y en todos sus componentes: las especies de seres vivos. Por estos motivos no compartimos la afirmación de dicho autor, que "puesto que la extinción es un hecho natural, representa por principio a un evento moralmente neutral". Por otra parte, cabe subrayar que hay también motivos de orden utilitario que nos sugieren una extrema prudencia ante la posibilidad de provocar la extinción de especies. Según Margalef (1980) "los efectos generales del hombre sobre la biosfera ... se pueden resumir en una disminución de la madurez. La historia humana constituye un gigantesco experimento de rejuvenecimiento de toda la biosfera ... " así que "por esto no se le pueden encontrar muchas notas negativas, si se contempla el proceso desde un punto de vista muy general". Ahora bien, esta última consideración del autor español resulta difícil de compartir, si consideramos el más reciente desarrollo de las ideas acerca del empobrecimiento del germoplasma y de la reducción de la biodiversidad. El tema ha sido profundizado en fechas recientes por diferentes autores: Wilson (1985, 1988, 1989), el propio Margalef (1990), Halffter (1991). La idea básica que hoy día está surgiendo y afirmándose es, que la simplificación del ecosistema global que las actividades del hombre contemporáneo sigue provocando puede involucrar- y en muchos casos, sabemos que sí involucra -una disminución de la calidad de la vida del propio hombre y quizás a largo plazo, o no tan largo, hasta de sus posibilidades de sobrevivencia como especie. Aunque lo que acabamos de mencionar quedara tan solo a nivel de duda, consideramos que también las argumentaciones de tipo esencialmente utilitario en favor de la conservación de todo aspecto del medio ambiente (ver a este propósito las detalladas discusiones de Passmore, 1974) toman unos matices fuertemente éticos. Lamentablemente, antes de introducir en Chile Onitis vanderkelleni y Digitonthophagus gazella (más Onthophagus nigriventris que afortunadamente no se logró reproducir: Ripa & Rodríguez, op. cit). no se hizo ninguna de estas consideraciones. Según Paulian (1991) la introducción de D. gazella ha sido recomendada en Guayana francesa, no sabemos con cuáles estudios previos. Durante el transcurso del 11 Congreso Argentino de Entomología tuvimos noticia, en forma no oficial, de que se está elaborando un proyecto parecido en Uruguay. Ante la difusión de la práctica de introducir, por distintos motivos, elementos

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ANDERSON, J.R. & E. C. LOO Agric. 32:31-32. ARNETI, R.H., JR. 1960-6:

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Digitonthophagus gaze/ Scarabaeinae). Trop. ZO< BLUME, R. R. & A. AGA, 197 Folia Entorno/. Mex. 39BORNEMISSZA, G.F. 1960. C 75:257-260. BORNEMISSZA, G.F. 1969. J (Scarabaeidae). Pedobio1 BORNEMISSZA, G.F. 1970a.

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Folia Entorno!. Mex. 87 (1993) ajenos en las biocenosis naturales, consideramos urgente llamar la atención de la comunidad científica sobre los problemas que potencialmente involucran, con la finalidad de que se elabore y someta a discusión un código deontológico al que todos tengamos que obedecer. Consideramos que los editores de las revistas científicas tendrían que rechazar todo manuscrito fundamentado en investigaciones que no cumplieran con los requisitos de tal código. Proponemos, al mismo tiempo, que todo proyecto que involucre los problemas a los que nos estamos refiriendo deba de someterse previamente a evaluación por algún organismo internacional, agregándosele tanto el análisis de las reales necesidades que sugieren la introducción de elementos exóticos en un área dada, como el estudio de su posible impacto sobre las comunidades autóctonas. La evaluación por parte de científicos designados por un organismo internacional, como el MAB UNESCO o la FAO, tendría que ser condición imprescindible para que los gobiernos nacionales involucrados autorizaran tales operaciones y para la aceptación de tales proyectos por las entidades - universidades, consejos de investigación, empresas - diputadas a otorgarles apoyo y presupuesto económico. AGRADECIMIENTOS

Los autores queremos dar constancia de nuestro agradecimiento al Dr. F.M. Jaksic (Milwaukee. EE.UU.), quien revisó una versión muy preliminar del manuscrito y cuyas sugerencias en parte aceptamos. Al Dr. G. Halffter (Xalapa, México), por su revisión crítica de la segunda versión de este trabajo. Investigación realizada con presupuestos M.V.R.S.T. (60% y 40%). REFERENCIAS ANDERSON, J. R. & E. C. LOOMIS, 1978. Exotic dung beetles in pastures and rangeland ecosystems. Calif. Agric. 32:31-32. ARNETI, R.H., JR. 1960-62. The beetles of the United States - A manual for ident!fication. 30, Scarabaeidae:395-437. The Catolic University of America Press, Washington. BARBERO, E. & Y. LÓPEZ-GUERRERO, en prensa. Sorne considerations on the dispersa! power of Digitonthophagus gazella (Fabricius, 1787) in the New World (Coleoptera Scarabaeidae Scarabaeinae). Trap. Zool. 5. BLUME, R.R. & A. AGA, 1978. Onthopagus gazella F.: Progress of experimental release in south Texas. Folia Entamo/. Mex. 39-40:190-191. BORNEMISSZA, G.F. 1960. Could dung- eating Insects improve our pastures? J. Austr. Inst. Agric. Sci. 75:257-260. BORNEMISSZA, G.F. 1969. A new type of brood care observed in the dung beetle Oniticellus cinctus (Scarabaeidae). Pedobiologia 9:223-225. BORNEMISSZA, G.F. 1970a. An effect of dung beetles activity on plant yield. Pedobiologia 10:1-7.

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