LA ENFERMEDAD Y LA SOLEDAD

LA ENFERMEDAD Y LA SOLEDAD Era una suave noche de primavera, las matas de jazmines despedían un dulce aroma y la luna bañaba las casas de la colina co

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LA ENFERMEDAD Y LA SOLEDAD Era una suave noche de primavera, las matas de jazmines despedían un dulce aroma y la luna bañaba las casas de la colina con una suave luz plateada. En ese momento la aguja grande del reloj se aproximaba a las siete y empezó a tocar: Una, dos, tres... Margarita ya despierta iba contando en voz baja: cuatro, cinco... Ya faltaba poco, estaba apunto de salir el sol, cálido y brillante como desde el principio de los tiempos. Margarita abrió todo lo que pudo sus ojos de color pardo, marrones como las cáscaras de las castañas, y se ovilló junto a su padre percibiendo su calor. Aún notaba dolor en ambas orejas debido al crotal que le habían puesto para identificarla , paradistinguirla de las demás; también percibía el frío que hacía fuera. Lo cierto, es que en aquella granja sólo hacía calor por el día. De noche las temperaturas eran muy bajas De repente, empezó el espectáculo. Todo a lo lejos empezó a teñirse de un tono rojizo. Parecía una película de dibujos animados, en la que el artista pintaba todo de su calor preferido, y ese fuera el colorado. El sol empezaba a descubrirse y a subir lentamente ya. La arena empezó a cambiar de color y, poco a poco, todo volvió a verse normal, como se veía por el día. A Margarita esto la pareció estupendo, fascinante, estaba tan ensimismada que ni siquiera podía hablar. _Aquí aunque andes horas y horas siempre te parecerá que estás en el mismo sitio o dando vueltas, en círculo. La única forma de orientarse es poniendo un palo en el suelo; marcas donde esté la sombra, esperas un poco, y vuelves a marcar. Así podrás saber cuál es la dirección que sigue el sol, teniendo siempre en mente, que el sol sale por el este y se pone por el oeste. _ ¡Mira, papá, algo por debajo de la tierra se mueve...!. _ Aquí, hay muchas cosas que se mueven, no somos los únicos que vivimos en este lugar. Por debajo de la tierra se esconden muchos seres vivos para protegerse. _¿Para protegerse de qué? - Del sol, de otros animales e incluso de nosotros, bueno y de muchos otros peligros que les acechan aquí fuera. Por arriba también hay animales, aunque son muy diferentes. Mira ese pájaro que está posado en el árbol, es un águila. Debe de ser una hembra, son más

grandes que los machos. Su plumaje, es de color castaño oscuro con una pincelado dorada en la parte posterior de la cabeza y cuello. Su cola es parda con bandas más pálidas. -Dijo su padre acariciándole suavemente la cabeza. Margarita no salía de su asombro, y escuchaba a su padre boquiabierta. Ella le admiraba, ya que para Margarita era el ser más listo del mundo entero. La inquieta Margarita, poco a poco crecía y se iba desarrollando. Sus pechos iban tomando forma; ya casi estaban dispuestos para extraerles leche. Sus padres querían que fuese una vaca lechera pero al final iba a ser de carne. Ese mismo día unos "humanos" fueron a verla. Ya tenía un año y, según dijo su padre, la tenían que vacunar contra la Tuberculosis, Brucelosis, Leucosis y Perineumonía Bobina. Ella, al ver aquella aguja con la que la iban a pinchar, se puso muy nerviosa y empezó a llorar: _Hija, no te preocupes, no te van a hacer daño. Estos " humanos" Io hacen por tu bien, es para que no te pongas enferma. Dos señores la sujetaron mientras uno la inyectaba rápidamente. Después la dejaron descansar sobre un montón de paja. Cuando se despertó se encontraba mejor pero le dolía todo el cuerpo, todavía notaba el pinchazo y en su mente recordaba aquella enorme aguja que bastante daño había causado. A pesar de todo , Margarita estaba muy sana y comía de todo. Su padre le había dicho que ella era vegetariana pero los amos, a ella y a todo el mundo les servían carne en forma de bolitas, que antes de caer en sus comederos pasaban por unos enormes tubos de vidrio. A Margarita una de las cosas que más le gustaba era tumbarse en la húmeda y verde hierba y ponerse a leer, aunque también le encantaba descubrir enigmas y acertijos. El viernes anterior empezó a leerse un estupendo libro de Hilda Pérez, en el que venían muchos acertijos estupendos que no había podido adivinar todavía, como por ejemplo estos dos: "Un jardín de flores blancas y un jardinero encarnado nunca llueve, nunca nieva pero siempre está mojado"

......................................... "Una señorita muy señoreada sin salir de casa siempre va mojada" Margarita salió al prado a jugar y estuvo toda la tarde persiguiendo mariposas y conejos. Después, cuando llegó a casa empezó a notar molestias bastante fuertes, no se sentía nada bien, lo que notaba era una cosa extraña, le temblaban las patas y los morros. Margarita no le dio importancia, pensó que tendría que descansar; un malestar pasajero, pronto se recuperaría, había corrido demasiado. Por la mañana se encontraba aun peor y se lo contó a sus padres. Le estaba subiendo la fiebre, tenía mucho frío, en su vida había tenido tal sensación. Su madre estaba preparándole. un caldo para que entrar en calor y con todo el cariño del mundo se lo dio. Margarita tenía miedo de tirarlo. Nada más cogerlo empezó a derramarse y a moverse violentamente de un lado para el otro. Ella tenía mucha hambre, no quería tirarlo y pensó que si se levantaba podría evitar la catástrofe. Margarita, después de intentarlo una y otra vez, se dio por vencida. Llegó a la conclusión de que no podía levantarse, no tenía fuerzas y sin poder remediarlo se le cayó encima de su temblorosa pata izquierda. Ella se sentía muy mal, ya no sólo era el hecho de haber tirado el caldo, si no porque todo el mundo la miraba con cara de pena. Parecía ser la única que no sabía lo que en realidad le pasaba . Sus padres acababan de recibir la contestación de la carta que ellos mismos le habían escrito al tío Tom, pidiéndole información sobre esta terrible enfermedad : "Querida .familia Hace no mucho tiempo, recibí una postal de un primo mío que al parecer también había cogido este virus y me informaba con todo detalle. Esta enfermedad se llama Encefalopatia Esponjiforme, o más comúnmente "vacas locas". Al parecer hicieron piensos con despojos de unas ovejas. enfermas, para nuestro engorde. Miles de amigos y parientes nuestros, mueren a causa de una proteína llamada prion. Esta tiene la capacidad de hacer que las proteínas normales se vuelvan

defectuosas y puede llegar a formar agujeros en el cerebro, que adquiere una textura idéntica a la de una esponja. Sus síntomas son como los de Margarita. Provoca daños en el sistema nervioso hasta ocasionar, sin remedio, la muerte." Cada día Margarita estaba peor. -Poco tiempo le falta de vida. Sobre los cuidados y tratamiento, haced lo que os he dicho, sin olvidar nada -decía el médico, que de haberse dejado llevar por las apariencias habría acabado por pensar que aquella joven vaca era víctima de algún pernicioso ensalmo que la tenía prisionera y que poco a poco la iba desintegrando. Sus padres estaban muy tristes. Todavía no podían creer nada. Sus ojos no daban crédito a lo que veían tendido en el suelo .Ninguno de los dos se separaba de ella ni un solo momento, pensaban sin cesar en lo único bueno que todavía quedaba de ella: los recuerdos y los buenos momentos que habían pasado todos juntos. Margarita ya no podía abrir los ojos ni la boca, solamente podía escuchar y sentir el cariño que, sobre todo sus padres, la daban en cada momento del día. Ver su rostro era muy entristecedor. Estaba pálida, tan blanca como la nieve que caía sin cesar. Su acentuada palidez sobrecogía a los demás. Ella dormía todo el día. Daba la sensación de que estaba fuera del mundo pero, aún respiraba .Los demás la contemplaban en compasivo silencio, como si temieran despertarla. No sabían qué pensar ante aquello pero, nadie pasaba por allí sin verla. Era como una atracción, una dudosa atracción separada del resto de sus compañeras, que según decían los demás era por temor a contagiarse. Esto pronto se acabó, al cabo de unos días ya no era la única vaca enferma, todo lo contrario, la mayoría de ellas lo padecían. Sus padres estaban muy enojados con las demás vacas, ellos siempre estaban dispuestos a ayudar a todo el mundo. No serían capaces de abandonar a nadie con una enfermedad tan grave como hicieron ellas. Los dos siguieron el tratamiento al pie de la letra. A pesar de todo los cuidados que le aportaban empeoró notablemente. A Margarita le costaba mucho respirar; tenía que hacer grandes esfuerzos para conseguirlo, aunque cada vez eran menos fuerzas que tenía y, a parte de sus padres, no tenía a nadie. Ninguno de sus amigos ni compañeras de clase estaban con ella, aunque a todo el mundo le daba pena. A Margarita esto también la influía mucho para

su salud. Para ella los pensamientos de los demás eran muy importantes. Un día, mientras amanecía, Margarita murió. Todo ocurrió muy deprisa. Su ritmo cardíaco iba disminuyendo, cada vez iba más despacio, hasta que dejó de respirar y fue entonces cuando murió y de una forma que a ella nunca la habría gustado: SOLA Sus padres se pusieron a llorar. Todo el mundo, a lo lejos, la observaba porque, a pesar de haber estado enferma y apenas sin nadie a quien recurrir, fue una vaca estupenda.

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