LAS BENDICIONES FINANCIERAS DE ABRAHAM

LAS BENDICIONES FINANCIERAS DE ABRAHAM PARA LA IGLESIA DE HOY OSCAR NUNCIO Todas las escrituras han sido tomadas de la versión Reina Valero Actual

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LAS BENDICIONES FINANCIERAS DE ABRAHAM

PARA LA IGLESIA DE HOY

OSCAR NUNCIO

Todas las escrituras han sido tomadas de la versión Reina Valero Actualizada. LAS BENDICIONES FINANCIERAS DE ABRAHAM copyright @ 1999 Oscar Nuncio Publicado por Harvest Preparation International Ministries Derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida en ninguna forma sin el permiso escrito de Harvest Preparation International Ministries. Printed in USA

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CONTENIDO RECONOCIMIENTOS

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INTRODUCCIÓN

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CAPITULO I ABRAHAM

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CAPITULO II POSEYENDO LA TIERRA

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CAPITULO III PRINCIPIO DE DOMINIO PRINCIPIO DE PROPIEDAD DIVINA

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CAPITULO IV DIEZMOS

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CAPITULO V OFRENDAS Y PROMESAS

52

CAPITULO VI EL ARCA DE LAS OFRENDAS

57

CAPITULO VII EL ALFOLÍ

64

CAPITULO VIII JUBILEO…EL PODER DE 50

78

CAPITULO IX NEGOCIOS - DEUDAS - FIADORES

87

CAPITULO X LAS RIQUEZAS: PASANDO DE UNA MANO A OTRA

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LA SABIDURIA DEL DINERO Y SU INTERPRETACION

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RECONOCIMIENTOS El conocimiento y la sabiduría de los hombres provienen de la creación de Dios. Durante los años que he trabajado en la obra del ministerio, he tenido la oportunidad de viajar por todo el mundo y de conocer a grandes hombres de Dios dotados de estos dones. He visto como el Señor ha bendecido y prosperado a Sus siervos que buscan primero el Reino de Dios y que son fieles en el dar. Quiero reconocer las lecciones aprendidas cuando trabajé en Evangelismo Mundial del Dr. Morris Cerullo. Ahí Conocí a hombres muy sabios como John Avanzini y el Dr. Alex Ness. A partir de ahí comencé a poner en práctica los principios de prosperidad divina y a ver los primeros milagros financieros en mi vida. Especialmente quiero reconocer al Dr. Mitch Medina por invitarme a trabajar en su ministerio de Faith Network en Nueva York. El Dr. Medina es uno de los que han recibido las bendiciones financieras de Abraham para invertirlas en el Reino de Dios. Por último, doy gracias a Dios por mi esposa, Marcia, que con gran sabiduría me ayuda en mis diferentes trabajos y a mis dos hijos, Lucas y Jessica, que siempre me han apoyado y han aprendido a invertir en la obra del Señor.

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INTRODUCCIÓN Si Ud. está cansado de ver que el dinero no le alcanza para vivir, para pagar sus cuentas o para dar a la obra del Señor, entonces este libro es para Ud. No le voy a dar mil razones por la cual Ud. debe diezmar sus ingresos ni voy a tratar de venderle el concepto del diezmo. Más bien, le presentaré la palabra de Dios y dejaré que sea el Espíritu Santo el que le revele lo que son los diezmos, las ofrendas, las promesas, las primicias, las bendiciones financieras de Jubileo y el alfolí. También veremos lo que Dios nos dice acerca de las deudas, los negocios y las fianzas. Es impresionante la cantidad de libros, folletos, manuales, cassettes, videos y enseñanzas que existen para convencer a los Cristianos a que diezmen. Muchas de las enseñanzas son excelentes, pero muchas no son mas que enseñanzas débiles sin compromiso con la palabra de Dios. Tratan solamente con la superficie del problema sin llegar a la raíz para una restauración total de las finanzas en el cuerpo de Cristo. Quisiera que antes de comenzar a leer este libro, deje a un lado toda tradición, conceptos, ideas y pensamientos propios acerca de la prosperidad de Dios y permita que sea el Espíritu Santo el que le revele las escrituras contenidas en esta enseñanza. Muchas denominaciones tienen el concepto de que los Cristianos tienen que ser pobres para servir a Dios. Que pensamiento tan alejado de la verdad. Solo mire a su alrededor y vea el clamor del pueblo buscando una vida mejor. Las religiones hablan de Dios pero no enseñan lo que Dios dice acerca de la importancia de como manejar el dinero. Dios habla extensamente acerca del dinero en la Biblia. Hay más de dos mil referencias acerca del dinero, la plata, el oro, y las riquezas. Dios tiene interés en que Su pueblo viva en la abundancia y no en la pobreza. Ud. puede elegir vivir dentro de un marco de austeridad o de pobreza pero esta no es la voluntad de Dios. La 5

voluntad de Dios es que no tengamos hambre ni carencias sino que tengamos mas que suficiente, no para satisfacer las debilidades de la carne, sino para ser de bendición a los necesitados y para llevar el evangelio del Reino de Dios por todo el mundo. Ud. no puede ser de bendición a nadie si no tiene que dar. Si no damos, no recibimos, y si no recibimos, no podemos dar. Esta es una ley, como la ley de la gravedad. Muchos que no son Cristianos pero que son muy generosos prosperan porque la ley de dar y recibir trabaja en ellos. Es nuestra decisión vivir bajo la maldición de la pobreza o bajo las bendiciones de Abraham. Dios no nos tuerce el brazo para que aceptemos Su palabra junto con Sus bendiciones, sino que nos da libertad de escoger la vida o la muerte, las bendiciones o las maldiciones: Deuteronomio 30:15,19 15 “Mira, pues, yo pongo hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal, 19 “Llamo hoy por testigos contra vosotros a los cielos y a la tierra, de que he puesto delante de vosotros la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tus descendientes.

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CAPITULO I ABRAHAM Una breve historia de la vida de Abraham nos ayudará a entender cómo un hombre ordinario hizo cosas extraordinarias por su fe. Abraham significa padre de muchedumbre de gentes o multitudes. Nació en Ur de los Caldeos (ciudad situada ahora al sur de Irak) y su padre fue Taré. Nació dos mil años antes de Cristo. Abraham fue el fundador del pueblo Hebreo. Cuando Abraham tenía 75 años, salió de Ur y llegó a Canaán con su esposa Sara y su sobrino Lot. A los 86 años tuvo un hijo, Ismael, con Agar sierva de Sara. Por celos de Sara, Ismael y su madre fueron echados al desierto. Ismael se casó con una Egipcia y de ahí nació el pueblo Árabe. A los 100 años, Abraham y Sara tuvieron a Isaac, el hijo de la promesa, el unigénito, que fue la simiente de una gran nación: Hebreos 11:17 -18 17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac. El que había recibido las promesas ofrecía a su hijo único, 18 de quien se había dicho: En Isaac te será llamada descendencia. Abraham fue bendecido por Dios en gran manera. Estas bendiciones que Abraham recibió se desprenden de su obediencia y fe hacia Dios. La prosperidad de Abraham comenzó cuando Dios le dijo que dejara su tierra y su parentela y que se fuera a la tierra que El le mostraría:

Génesis 12:1-2 1 Entonces Jehová dijo a Abraham: “Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 7

2 Yo haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Dios no solamente le dice a Abraham que será bendecido sino que él será de bendición. Dios hizo grandes y extrañas obras en la vida de Abraham para suplir todas sus necesidades y enriquecerlo en gran manera aun en tiempos de crisis (como la gran hambre que hubo en esos tiempos: Génesis 12:10-20). Abraham desarrolla una relación directa con Dios basada en la obediencia y fe. La Biblia nos dice que la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17). Esta palabra no es la palabra escrita (el graphe) sino el rhema, la palabra viva y eficaz de Dios. La voz de Dios se hizo el alimento que fortaleció la vida de Abraham. Dios hizo un pacto con Abraham para que toda su simiente fuera engrandecida, para que de él salieran naciones y reyes y para dar a su simiente la tierra prometida por pacto perpetuo: Génesis 17:6-7 6 Yo te haré muy fecundo; de ti haré naciones, y reyes saldrán de ti. 7 Yo establezco mi pacto como pacto perpetuo entre yo y tú, y tu descendencia después de ti por sus generaciones, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti. La prosperidad de Abraham fue real; recibió de Dios muchos bienes materiales y lo engrandeció en gran manera: Génesis 13:2 2 Abraham era muy rico en ganado, en plata y en oro. (RVA). Génesis 24:34-35 34 Entonces dijo: — Yo soy siervo de Abraham. 8

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Jehová ha bendecido mucho a mi señor, y él se ha enriquecido. Le ha dado ovejas, vacas, plata, oro, siervos, siervas, camellos y asnos. La prosperidad de Abraham no fue automática. Él pagó un precio por las bendiciones que recibió; obedeció, tuvo fe y diezmó. Todo lo que Dios prometió y dio a Abraham, se lo prometió a las generaciones después de él y pasarán a nosotros a través de la sangre de Jesucristo ya que esta es la promesa hecha a nosotros: Gálalatas 3:14-16 14 para que la bendición de Abraham llegara por Cristo Jesús a los gentiles, a fin de que recibamos la promesa del Espíritu por medio de la fe. 15 Hermanos, hablo en términos humanos: Aunque un pacto sea de hombres, una vez ratificado, nadie lo cancela ni le añade. 16 Ahora bien, las promesas a Abraham fueron pronunciadas también a su descendencia. No dice: “y a los descendientes”, como refiriéndose a muchos, sino a uno solo: y a tu descendencia, que es Cristo. Abraham aceptó lo mejor de Dios. Escogió el Espíritu de Dios. Aceptó el poder de la vida de Dios, el soplo que dio vida a Adán. ¿Cómo podemos escoger esa vida? Aceptando a Jesucristo. No como una religión más o como una ideología o como una filosofía sino como nuestro único Salvador y Señor. Tenemos que reconocer que Jesucristo es Dios hecho hombre ya que en Su humanidad está nuestra victoria. Jesús es el creador de todas las cosas, es el principio y el fin, todas las cosas por el fueron hechas. Jesús es el verbo, la vida, el creador, Dios mismo: 9

Juan 1:1-4 1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 El era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Abraham escogió esa vida al aceptar el pacto propuesto por Dios. Jesucristo hace un nuevo y mejor pacto con nosotros. Este pacto quedó sellado con Su sangre y con Su Espíritu Santo para darnos esa vida abundante. Juan 10:10 10 El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Abraham fue llamado el amigo eterno de Dios. Fue llamado así por su obediencia y fe (2 Crónicas 20:7, Isaías 41:8). Jesús también nos llamó a ser Sus amigos. Las condiciones son las mismas, obediencia y fe (Juan 15:12-16, Mateo 21:21). El pacto que Jehová hizo con Abraham ha sido el fundamento de muchas generaciones para vivir bajo un cielo abierto de bendiciones. Desde Isaac, Jacob, José, Josué, David, Salomón, Job y en nuestros tiempos grandes hombres de Dios en todo el mundo han recibido las bendiciones de Abraham porque Jesús es el mismo ayer, hoy y por siempre! (Hebreos 13:8). Abraham murió a la edad de 175 años en buena vejez, prosperado en todas las cosas. Las bendiciones financieras que veremos en los siguientes capítulos parten del pacto que Dios 10

hizo con Abraham. Este pacto es el fundamento que Dios usó para tratar con Su pueblo. Desde Génesis hasta Apocalipsis es el mismo fundamento; obediencia y fe. Por la desobediencia de un hombre, Adán, muchos fueron constituidos pecadores, pero por la obediencia de uno, Jesús, muchos serán constituidos justos (Romanos 5:19).

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CAPITULO II POSEYENDO LA TIERRA Dios prometió, como hemos visto, a la simiente de Abraham, a poseer la tierra, el fruto de la tierra. Después de José, hijo de Jacob, el pueblo de Dios se alejó de Él buscando sus propios caminos. La fe, obediencia y justicia que hubo en Abraham, Isaac, Jacob y José ya no fueron abrazadas por ellos y por esta razón estuvieron cautivos durante más de 400 años. Dios sabia que esto iba a suceder y le dijo a Abraham: Génesis 15:13-14 Entonces Dios dijo a Abram: - Ten por cierto que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no será suya, y los esclavizarán y los oprimirán 400 años. Estuvieron cautivos y oprimidos bajo el pensamiento pagano de los Egipcios. Cuando ya no pudieron mas con las cargas de la vida, comenzaron a clamar a Jehová para ser liberados. Dios oyó el clamor de ellos y se acordó del pacto que había hecho con Abraham y de la promesa de llevarlos a la tierra prometida. Dios escogió a Moisés para llevar a cabo Sus propósitos: Éxodo 3:6-10 Yo soy el Dios de tus padres: el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios. 7 Y le dijo Jehovah: - Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus sufrimientos. 8 Yo he descendido para librarlos de la mano de los egipcios y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y amplia, una tierra que fluye leche y miel, al lugar de los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 12

9 Y ahora, he aquí que el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí; también he visto la opresión con que los oprimen los egipcios. 10 Pero ahora, vé, pues yo te envío al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel. Como vemos, Dios escogió a Moisés para liberar a Su pueblo. Moisés primeramente fue llamado y separado para llevar a cabo los planes de Dios. Después Dios lo metió al desierto para transformarlo y prepararlo para mandarlo al campo de batalla. Finalmente Moisés se enfrentó a Faraón con el poder de Dios y lo derrotó. El pueblo fue liberado después de la Pascua (la primera pascua que registra la Biblia). Dios ordenó que cada familia sacrificara un cordero y que marcaran con la sangre del cordero el dintel y los postes de las casas donde habitaban los Israelitas. Cuando llegó la destrucción, todas las casas que no estaban marcadas con la sangre del cordero eran arrasadas por la muerte. Éxodo 12:23-25 23 Porque Jehovah pasará matando a los egipcios, y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará de largo aquella puerta y no dejará entrar en vuestras casas al destructor para matar. 24 Guardaréis estas palabras como ley para vosotros y para vuestros hijos, para siempre. 25 Cuando hayáis entrado en la tierra que Jehovah os dará, como lo prometió, guardaréis este rito. Estos acontecimientos son el símbolo de lo que nos sucede antes y después de ser salvos. Egipto representa al mundo. Cuando no somos Cristianos, estamos cautivos en el mundo. Cuando Dios nos llama, nos mete al desierto para purificarnos por así decirlo y quitar de nosotros al hombre viejo y formar uno nuevo que sea digno de poseer su Reino o sea la tierra prometida. 13

Pronto vendrá el día en que Dios juzgará al mundo pero aquellos que estén marcados con la sangre del cordero o sea Jesús, serán liberados y la muerte no los destruirá. Igual que los Israelitas, nosotros los Cristianos, debemos de acordarnos de que la Pascua nos redimió de la muerte y debemos enseñar esto a nuestros hijos para siempre. Finalmente Faraón no pudo hacer nada contra el poder de Dios y dejó salir a los Israelitas de Egipto. No solamente salieron libres sino que salieron con las riquezas de Egipto en sus manos como lo había prometido Jehová: Éxodo 3:21-22 21 También daré a este pueblo gracia ante los ojos de los egipcios, de modo que cuando salgáis no os vayáis con las manos vacías. 22 Cada mujer pedirá a su vecina y a la que habita en su casa, objetos de plata, objetos de oro y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos e hijas. Así despojaréis a los egipcios. Éxodo 12:35-36 35 Los hijos de Israel hicieron también conforme al mandato de Moisés, y pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y vestidos. 36 Jehovah dio gracia al pueblo ante los ojos de los egipcios, quienes les dieron lo que pidieron. Así despojaron a los egipcios. Los Israelitas salieron de Egipto y entraron al desierto rumbo a la tierra prometida. La tierra donde fluye leche y miel. Ya en el desierto, Dios comenzó a mostrarles Su poder sobrenatural haciendo grandes milagros para que no les faltara nada. Vivian del maná, al día. Dios había preparado el camino para que Su pueblo llegara al Río Jordán y después de cruzarlo a la tierra prometida. Pero en el transcurso de esta experiencia, la fe, la obediencia y la creencia en Dios, comenzaron a 14

apartarse de ellos y los 2 años que pudo tardarles en cruzar el desierto, se convirtieron en 40 años. Para poder poseer la tierra prometida y comer de su fruto abundantemente, primero tenemos que dejar nuestra tierra o sea nuestra zona de comodidad como lo hizo Abraham. Abraham fue bendecido por Dios en gran manera. Estas bendiciones que Abraham recibió se desprenden de su obediencia y fe hacia Dios. La prosperidad de Abraham comenzó cuando Dios le dijo que dejara su tierra y su parentela y que se fuera a la tierra que El le mostraría: Génesis 12:1-2 1 Entonces Jehová dijo a Abraham: “Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Yo haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Abraham dejó la tierra que él conocía, la tierra donde todo lo tenía, donde estaba cómodo, donde no le hacia falta nada. ¿Pero, qué le motivó a buscar una tierra desconocida? ¡La palabra viva de Dios! La fe de saber que Dios cumpliría lo prometido. Primeramente Dios le dice a Abraham que se vaya de su tierra, después le dice que lo bendeciría y que el sería de bendición, después le dice que toda la tierra que vea sería para él y su descendencia. Aquí la pregunta es, Tiene limites la tierra prometida? Génesis 13:14-17 14 Jehovah dijo a Abram, después que Lot se había separado de él: "Alza tus ojos y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte, el sur, el este y el oeste. 15 Porque toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia, para siempre. 15

16 Yo haré que tu descendencia sea como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia podrá ser contada. 17 Levántate, anda a lo largo y a lo ancho de la tierra, porque a ti te la daré." Dios le dijo a Abraham “¡Levanta los ojos, toda la tierra que veas es para ti y para tu descendencia!” Seguramente Dios le dijo a Abraham; “¡Si la puedes ver, la puedes tener!” Mira al norte; Europa, Rusia. Mira al sur; África, Arabia. Mira al este; China, India. Mira al oeste; América del Norte y del Sur. Toda esta tierra es para ti y para tu descendencia. Abraham tuvo un hijo su nombre fue Isaac, Isaac tuvo un hijo su nombre fue Jacob, Jacob tuvo 12 hijos entre ellos José y Leví, Leví tuvo un hijo su nombre fue Moisés. Después nació Josué y Caleb y después al pueblo de Israel le nacieron más hijos entre ellos David, Salomón y ellos tuvieron más hijos y más hijos y así nació José el carpintero y José tuvo un hijo su nombre fue Jesús y Jesús tuvo 2 hijos y después doce y después setenta y después quinientos y después millones y millones y sus nombres son Carlos, Arturo, Jorge, Oscar, Nathan, Pedro. ¡Abraham, para ti es esta tierra y para tu descendencia para siempre! Todo lo que Dios prometió y dio a Abraham, se lo prometió a las generaciones después de él y pasarán a nosotros a través de la sangre de Jesucristo ya que esta es la promesa hecha a nosotros: Gálalatas 3:14-16 14 para que la bendición de Abraham llegara por Cristo Jesús a los gentiles, a fin de que recibamos la promesa del Espíritu por medio de la fe. 15 Hermanos, hablo en términos humanos: Aunque un pacto sea de hombres, una vez ratificado, nadie lo cancela ni le añade. 16 Ahora bien, las promesas a Abraham fueron pronunciadas 16

también a su descendencia. No dice: “y a los descendientes”, como refiriéndose a muchos, sino a uno solo: y a tu descendencia, que es Cristo. La descendencia de Cristo somos nosotros. Después de esto, Dios hizo un pacto con Abraham para que toda su simiente fuera engrandecida, para que de él salieran naciones y reyes y para dar a su simiente la tierra prometida por pacto perpetuo: Génesis 17:6-7 6 Yo te haré muy fecundo; de ti haré naciones, y reyes saldrán de ti. 7 Yo establezco mi pacto como pacto perpetuo entre yo y tú, y tu descendencia después de ti por sus generaciones, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti 8 Yo te daré en posesión perpetua, a ti y a tu descendencia después de ti, la tierra en que resides, toda la tierra de Canaán. Y yo seré su Dios. Abraham poseyó la tierra prometida inmediatamente pero su descendencia, que se apartó de los caminos de Dios, tardó mucho en poseerla. ¿Porque? Porque el pueblo no obedeció, fue incrédulo y se quejó constantemente. Abraham habitó La tierra que recibió de Dios, la poseyó y comió de su fruto porque creyó en Dios y fue contado por justicia: Gálatas 3:6-9 6 De la misma manera, Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7 Por lo tanto, sabed que los que se basan en la fe son hijos de Abraham. 8 Y la Escritura, habiendo previsto que por la fe Dios había de justificar a los gentiles, anunció de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: "En ti serán benditas todas las naciones." 9 Desde luego, los que se basan en la fe son benditos junto con Abraham, el hombre de fe. 17

Aquí vemos que es por fe y no por obras que poseeremos las promesas de Dios. Para entrar a la tierra prometida, Dios primeramente nos meterá al desierto para probarnos y enseñarnos como servirle y ver si tenemos la fe para poseer lo que ha destinado para nosotros. Cuando Dios lo llame al desierto no se resista. No se excuse diciendo que es el diablo el que lo está atacando porque las cosas no le salen como Ud. Quiere. Cuando Dios nos llama al desierto, sentimos que todos se alejan de nosotros, nos sentimos solos, pensamos que todos nos critican. No se queje y permita que Dios lo moldee a Su semejanza y entonces estará listo para entrar a poseer la tierra. Los Israelitas salieron de la tierra de Egipto, después estuvieron en el desierto y finalmente llegaron a la tierra prometida. ¿Pero entraron todos? ¡No! Primeramente Dios ordenó a Moisés que enviara espías a reconocer la tierra de Canaán para observar si era buena o no: Números 13:17-19 17 Los envió Moisés a explorar la tierra de Canaán y les dijo: "Subid de aquí al Néguev, y de allí subid a la región montañosa. 18 Observad qué tal es la tierra, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si es poco o numeroso. 19 Observad qué tal es la tierra habitada, si es buena o mala; Después les dice que se esfuercen y tomen del fruto de la tierra. Dios dice que hay que esforzarnos, luchar para poseer el fruto de la tierra. El fruto de la tierra no vendrá a nosotros si solo estamos sentados viendo la televisión o haciendo cualquier otra cosa improductiva. Números 13:20 “Esforzaos y tomad muestras del fruto del país." 18

Cuarenta días después, cuando volvieron de reconocer la tierra, trajeron y mostraron el fruto de ella. Se dieron cuenta que era bueno y que verdaderamente era una tierra rica como Dios les había prometido. Números 13:25-27 Al cabo de 40 días volvieron de explorar la tierra. 26 Entonces fueron y se presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron informes a ellos y a toda la congregación. También les mostraron el fruto de la tierra. 27 Y le contaron diciendo: - Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la cual ciertamente fluye leche y miel. Este es el fruto de ella. Hasta aquí todo iba bien. Pero diez de los doce espías que habían ido a reconocer la tierra, comenzaron a hablar negativamente de los obstáculos que había dentro de la tierra prometida. Tuvieron temor de los gigantes. En ves de poner sus ojos en Dios los pusieron en las circunstancias: Números 13:32 Y comenzaron a desacreditar la tierra que habían explorado, diciendo ante los hijos de Israel: - La tierra que fuimos a explorar es tierra que traga a sus habitantes. Todo el pueblo que vimos en ella son hombres de gran estatura El temor se apoderó de ellos excepto de Caleb. Caleb inmediatamente calló a los incrédulos y les dijo “vamos a tomar posesion de la tierra porque más poderosos somos nosotros que ellos.” Caleb sabia que si Dios los mandaba a la tierra de Canaan, era porque Él estaba con ellos y nadie podría vencerlos. Números 13:30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: ¡Ciertamente subamos y tomémosla en posesión, pues nosotros podremos más que ellos! 19

Cuando Dios se dio cuenta del espíritu victorioso de Caleb y de la fe que había en él, les dijo: Números 14:24 Pero a mi siervo Caleb, por cuanto ha demostrado un espíritu diferente y me ha seguido con integridad, yo lo introduciré en la tierra a la que él fue, y su descendencia la tendrá en posesión. Caleb iba en pos de Dios y no en pos de la tierra. Este es el principio para recibir las promesas de Dios. Debemos buscar primeramente a Dios y mantenernos enfocados en él para evitar el temor de las circunstancias que se nos presenten. Los gigantes son para los que no podemos ver mas allá de lo natural, para los que se sienten inferiores cuando el enemigo ataca: Números 13:33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de gigantes. Nosotros, a nuestros propios ojos, parecíamos langostas; y así parecíamos a sus ojos. Es tiempo de que dejemos de vernos como langostas, chiquitos. Si realmente sabemos que somos hijos de Dios, entonces hay que levantar los ojos y mirar cuan pequeñas son las cosas a los ojos de Dios. No hay gigantes para Dios ni para los que tienen el espíritu de Caleb. Ante el reporte negativo de los espías, el pueblo de Dios comenzó a quejarse y a dudar de la promesa de Dios: Números 14:2-3 2 Todos los hijos de Israel se quejaron contra Moisés y Aarón; toda la congregación les dijo: - ¡Ojalá hubiésemos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiésemos muerto en este desierto! 3 ¿Por qué nos trae Jehovah a esta tierra para caer a espada? ¿Para que nuestras mujeres y nuestros pequeños sean una presa? ¿No nos sería mejor volver a Egipto? 20

En los siguientes versículos del capitulo 14 vemos como el pueblo comenzó a propagar la incredulidad que los llevó a la muerte en el desierto. Dios le dijo a Moisés que los mataría a todos pero Moisés intercedió por el pueblo de Dios. Finalmente Dios le dice a Moisés que solo los menores de 20 años pasarían a la tierra prometida y los demás morirían en el desierto. Dios fue tentado diez veces por la incredulidad de ellos. Esta es la razón por la cual no entraron a la tierra prometida y Dios los castigó 40 años en el desierto, un año por cada día que pasaron reconociendo la tierra que les había dado: Números 14:34-35 34 Conforme al número de los 40 días en que explorasteis la tierra, cargaréis con vuestras iniquidades durante 40 años: un año por cada día. Así conoceréis mi disgusto." 35 Yo, Jehovah, he hablado; ciertamente esto haré a toda esta perversa congregación que se ha reunido contra mí. En este desierto serán consumidos, y aquí morirán. Muchos Cristianos pasarán por esta misma situación. Han visto los milagros y señales del Señor y aun así dudan de él cuándo vienen los gigantes. Se quejan de las circunstancias, reprochan a Dios por haberlos sacado del mundo o por haberlos llamado al ministerio. Cuando Dios nos llama al desierto, lo mejor es no quejarnos, no buscar el eco de otras voces, no andar de un lado para otro buscando la solución. Lo mejor es quedarse callados y esperar a que el Espíritu Santo nos guié e instruya para salir victoriosos del desierto. Veamos en el capitulo 30 de Isaías la importancia de callarnos y esperar en el Señor: Isaías 30:1-20 “Ay de los hijos rebeldes", dice Jehovah, "por llevar a cabo planes pero no los míos, por hacer libaciones para sellar alianzas pero no según mi Espíritu, añadiendo pecado sobre pecado. 2 "Ellos parten para descender a Egipto a fin de protegerse bajo la protección del faraón y de refugiarse en la sombra de 21

Egipto; pero a mí no me han consultado. 3 Pero la protección del faraón se os convertirá en vergüenza; y el refugio de la sombra de Egipto, en afrenta. Dios nos esta diciendo que no confiemos en el mundo, Egipto, ya que no nos ayudará en nada. Que no busquemos la respuesta en el mundo sino que lo consultemos a él primeramente: Isaías 30:9-11 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quieren escuchar la instrucción de Jehovah. 10 Ellos han dicho a los videntes: 'No tengáis visiones'; y a los profetas: 'No nos profeticéis cosas rectas. Decidnos, más bien, cosas halagüeñas; profetizad cosas ilusorias. 11 Apartaos del camino, desviaos de la senda; dejad de confrontarnos con el Santo de Israel.'" Si Dios le ha puesto una visión en su corazón, no escuche el eco de las voces que quieren desviarlo del camino que Dios le ha mostrado. Muchas veces Dios nos dice que hagamos algo pero aun nuestros seres queridos o hermanos en Cristo nos dicen que no hagamos tal cosa. Cuando comenzamos a oír el eco de muchas voces terminamos confusos y dudando si fue Dios quien nos habló o no. Si ha escuchado claramente la voz de Dios, no se deje llevar por lo que la gente piense o diga sino por la voz del Espíritu Santo. Después Dios nos dice que cuando buscamos por todos lados y no encontramos la solución, es tiempo de callarse, de estarse quietos y de confiar en el Señor para ser salvados de las circunstancias que atravesamos. Isaías 30:15 Porque así ha dicho el Señor Jehovah, el Santo de Israel: "En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en la quietud y en la confianza estará vuestra fortaleza.". 22

Voy a narrarles un testimonio propio. En 1996, cuando dejé el ministerio de Faith Network, comencé un negocio que me pareció muy bueno. Formé mi compañía y comencé a importar mármoles y pisos de México. Todo parecía que Dios estaba en el asunto. La verdad es que nunca consulté con Dios para ver si esta era Su voluntad. Simplemente armé el negocio y después invité a Dios a bendecirlo. Después de dos años, mi negocio se acabó. En ves de ganar el 30%, el 60% y finalmente el 100%, perdí el 30%, el 60% y finalmente el 100%. La presión financiera aumentó en mi vida y la de mi familia. Comencé a correr por todos lados tratando de solucionar el problema hasta que un día tuve un sueño. En el sueño yo estaba en un desierto grande. Ahí estaban corriendo en circulo muchas personas de todo el mundo. Dios me dijo que era tiempo de que entrara en ese circulo y agarrara condición espiritual, de la misma forma que agarramos condición física cuando corremos. Después vi a mis Hnos. Africanos que estaban sangrando por el costado y su sangre sobresaltaba por su piel obscura pero al mismo tiempo estaban orando por los enfermos y alabando a Dios a pesar de las circunstancias. Finalmente un ángel tocó una trompeta y yo le pregunté a Dios que significaba esto y me dijo "cállate, no busques mas." Dios me estaba diciendo que dejara de quejarme y de que me quedara quieto y orara y pasara tiempo buscando a Su Espíritu para encontrar la respuesta a mis problemas. Esto fue en Marzo de 1998 cuando comenzó el año de Jubileo. Dios me mostró claramente lo que significaba este año de Jubileo y de inmediato lo apliqué a mi vida. Después de ayunar 50 días, del viernes santo al día de Pentecostés, orar, callarme, estarme quieto y dar lo que nos quedaba (mil dólares), la bendición de Dios no se hizo esperar. Si Ud. Está atravesando por un momento difícil, quédese quieto, arrepiéntase de estarse quejando y espere confiado en la salvación del Señor para que lo fortalezca nuevamente "En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en la quietud y en la confianza estará vuestra fortaleza." Espere a que la voz del Espíritu le hable y “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas estas palabras: "¡Este es el camino; andad por él, ya sea que 23

vayáis a la derecha o a la izquierda!" Isaías 30:21. ¿Se da cuenta porque la mayoría no entró a la tierra prometida? Por la incredulidad. Por dudar del poder de Dios cuando lo habían visto. Por dudar que Dios cumpliría Su promesa. ¡Si Dios lo ha dicho, lo cumplirá! Finalmente, después de cuarenta años, el pueblo de Dios cruzó el Río Jordán para poseer la tierra de Canaan. Pero aun Moisés no entró a la tierra prometida. No entró porque puso atención al pueblo que se quejó contra Dios, puso atención al eco de otras voces y Moisés pecó contra Dios. ¿Moisés pecó? Deuteronomio 32:51-52 Por cuanto pecasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba en Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel. verás, por tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel." Cuando entramos a la tierra prometida, lo primero que cesará es el maná. Ya no viviremos al día sino que comeremos de la abundancia del fruto de la tierra. Muchos hemos pasado tanto tiempo en el desierto que ya nos acostumbramos al maná. Vivimos al día y pensamos que esto es una bendición. El maná es una bendición de Dios mientras estamos en el desierto pero no es la voluntad de Dios de que vivamos del maná todo el tiempo sino que vivamos del fruto abundante que ha preparado para Su pueblo: Josué 5:11-12 11 Al día siguiente de la Pascua, en ese mismo día, comieron del producto de la tierra, panes sin levadura y espigas tostadas. 24

12 Y el maná cesó al día siguiente, cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra. Los hijos de Israel nunca más tuvieron maná. Más bien, ese año ya comieron del producto de la tierra de Canaán. Como sabemos, Moisés antes de morir, ungió a Josué para que el llevara al pueblo a la tierra prometida. Cuando Josué preparó al pueblo para cruzar el Río Jordán, les dijo: Josué 1:11 - Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo diciendo: "Preparaos alimentos, porque dentro de tres días cruzaréis el Jordán para entrar a tomar posesión de la tierra que Jehovah vuestro Dios os da para que la poseáis."

Dios le dijo a Josué que al tercer día poseerían la tierra. Al tercer día Jesús resucitó de los muertos para que poseyéramos Su reino! Entrar a la tierra prometida es entrar al reino de Dios y para entrar a estos lugares hay que atravesar el desierto o sea padecer tribulaciones: Hechos 14:22 fortaleciendo el ánimo de los discípulos y exhortándoles a perseverar fieles en la fe. Les decían: "Es preciso que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios." El reino de Dios no se basa en palabras. Podremos saber la Biblia al derecho y al revés pero sino tenemos la revelación del Espíritu de Dios no tendremos Su poder. 1Corintios 4:20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. En Deuteronomio 10:11-21 Dios nos marca las exigencias para poseer la tierra. Dios nos pide entre otras cosas; temor a El, andar en Sus caminos, Amarlo sobre 25

todas las cosas, servirle con todo el corazón, guardar Sus mandamientos, reconocer que El es Dios y dueño de todas las cosas, alabarle. Cuando entremos a la tierra prometida, Dios nos cuidará y nos dará de Su abundancia: Deuteronomio 11:8-11 "Ciertamente Jehovah tu Dios te introduce en una buena tierra: tierra de arroyos de agua, de manantiales y de fuentes del abismo que brotan en los valles y en los montes; 8 tierra de trigo, de cebada, de vides, de higueras y de granados; tierra de olivos ricos en aceite y de miel; 9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, pues nada te faltará en ella; tierra cuyas piedras son de hierro y de cuyas montañas extraerás cobre. 10 Comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehovah tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. Esta promesa nos la confirma Jesús “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10). Muchas otras cosas podríamos ver en estos libros de Éxodo, Números, Deuteronomio y Josué acerca de poseer la tierra. Yo lo animo a que los estudie pero quiero cerrar este capitulo presentándole la similitud de cómo Abraham y nuestro Señor Jesús pagaron un precio para que los escogidos no se queden en el mundo. Abraham compró en Canaán una cueva en un campo para que al morir lo enterraran ahí y a su descendencia (Génesis 25:9-10). Cuando Jacob murió en Egipto, José y las 12 tribus lo sacaron de Egipto (el mundo) y lo llevaron a la cueva que Abraham había comprado en la tierra prometida:

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Génesis 49:29-31 29 Luego les mandó diciendo: "Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo; 30 en la cueva que está en el campo de Macpela, frente a Mamre, en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham a Efrón el heteo, junto con el campo, para posesión de sepultura. 31 Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer, allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer, y allí sepulté yo a Lea. Génesis 50:12-13 12 Hicieron, pues, sus hijos con él, según les había mandado Jacob. 13 Sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, frente a Mamre, la cual, junto con el campo, Abraham había comprado a Efrón el heteo, como una propiedad para sepultura. José, antes de morir, también pidió que al morir lo sacaran de Egipto y lo llevaran con sus padres a Canaan: Génesis 50-24-25 24 Luego José dijo a sus hermanos: - Yo voy a morir, pero Dios ciertamente os visitará con su favor y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró dar a Abraham, a Isaac y a Jacob. 25 Entonces José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente Dios vendrá en vuestra ayuda; entonces vosotros haréis llevar de aquí mis restos. 26 José murió a la edad de110 años, y lo embalsamaron y lo pusieron en un ataúd en Egipto. Pasaron 430 años para que los restos de José fueran trasladados a Canaán. Cuando Moisés salió de Egipto, él llevó consigo los restos de José porque sabia que este había sido su ultimo deseo y porque era semilla de Abraham:

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Éxodo 13:19 Moisés tomó también consigo los restos de José, quien había hecho jurar a los hijos de Israel diciendo: "Ciertamente Dios os visitará, y haréis llevar de aquí mis restos, con vosotros." Abraham compró con dinero la salvación de su simiente pero Jesús compró con Su sangre la salvación de todos los que lo acepten para que no se queden en el mundo. Tanto Abraham como Jesús fueron sepultados en una cueva pero Jesús resucitó al tercer dia para completar el pacto que Dios habia hecho con Abraham y su simiente la cual es Cristo, la cual somos nosotros. Abraham, el fundador del pueblo Judío, comenzó a poseer la tierra prometida y Jesús, el Rey de los Judíos, culminó con Su vida la posesión total de todas las cosas en el cielo y en la tierra. Jesús nos hizo verdaderos Judíos al invitarlo a vivir en nuestros corazones: Romanos 2:28-29 Porque no es judío el que lo es en lo visible, ni es la circuncisión la visible en la carne; 29 sino más bien, es judío el que lo es en lo íntimo, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no en la letra. La alabanza del tal no proviene de los hombres, sino de Dios. Los gentiles fuimos injertados en la raíz, la cual es Jesús ya que Él es la vid. Éramos olivos silvestres mas por Su sangre somos Judíos completos y herederos de todas las promesas. Lea Romanos 11:16-24. Pero veamos estos dos versículos por ahora: Romanos 11:16 y 24 16 Y si algunas de las ramas fueron desgajadas y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado entre ellas y has sido hecho copartícipe de la raíz, es decir, de la abundante savia del olivo... 28

24 Pues si tú fuiste cortado del olivo silvestre y contra la naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¡cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo! Si entendemos que nosotros somos semilla de Abraham por la sangre de Cristo, entonces somos participes y herederos de las bendiciones de Abraham. Todo lo que recibió Abraham, lo recibió de Jesús ya que Jesús es la raíz de todas las cosas y Jesús fue antes que Abraham: Juan 8:58 Les dijo Jesús: - De cierto, de cierto os digo que antes que Abraham existiera, Yo Soy. Cómo se llama el que liberó a Israel de Faraón? Exodo 3:14 Dios dijo a Moisés: - YO SOY EL QUE SOY. - Y añadió -: Así dirás a los hijos de Israel: "YO SOY me ha enviado a vosotros." Después de 430 años, el pueblo de Dios salió de Egipto. Dios los llevó al desierto. En el desierto, Dios quiso cambiarles su modo de pensar, purificarlos nuevamente para que entraran limpios a la tierra que tenía preparada para ellos. Su desobediencia, incredulidad y queja, los separó de Dios. Dios quiso matarlos a todos en el desierto pero por la promesa hecha a Abraham no lo hizo. Abraham y toda su simiente hasta Cristo, buscaban lo prometido, no solamente una tierra física sino una celestial: Hebreos 11:13-16 13 Conforme a su fe murieron todos éstos sin haber recibido el cumplimiento de las promesas. Más bien, las miraron de lejos y las saludaron, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. 29

14 Los que así hablan, claramente dan a entender que buscan otra patria. 15 Pues si de veras se acordaran de la tierra de donde salieron, tendrían oportunidad de regresar. 16 Pero ellos anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de llamarse el Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad. Con la venida de Jesús, la tierra prometida ya no es una búsqueda sino una realidad. Jesús también nos ha preparado un lugar, un lugar eterno: Juan 14:2-4 En la casa de mi Padre muchas moradas hay. De otra manera, os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo esté, vosotros también estéis. 4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Para los creyentes, la tierra prometida es el Reino de Dios y la leche y miel son las bendiciones que abundan en Su reino: salud, bienestar, prosperidad, autoridad, los dones y frutos espirituales. Para poseer el reino de Dios, necesitamos el mismo espiritu que Caleb y Josué tuvieron para poseer la tierra. El espiritu de esfuerzo y valor: Josué 1:6 Esfuérzate y sé valiente, porque tú harás que este pueblo tome posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría. Números 13:30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: - ¡Ciertamente subamos y tomémosla en posesión, pues nosotros podremos más que ellos! Jesús y Pablo nos confirma las mismas palabras: 30

1Corintios 16:13 Vigilad; estad firmes en la fe; sed valientes y esforzaos. Mateo 11:12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos se apoderan de él. El reino de Jesús es nuestra tierra prometida y para apoderarnos de Su reino, necesitamos esforzarnos, ser valientes y violentos contra el diablo.

Referencias

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CAPITULO III PRINCIPIO DE DOMINIO PRINCIPIO DE PROPIEDAD DIVINA Si no entendemos el concepto de estos dos principios, el de dominio y propiedad divina, tendremos como resultado una opinión distorsionada acerca del propósito de nuestras finanzas. Veamos la función de cada uno: PRINCIPIO DE DOMINIO La palabra dominio en Hebreo es radah que significa gobernar, reinar, controlar. Dios nos ha dado la habilidad y el mandamiento para gobernar y reinar sobre Sus posesiones, Sus bienes, como mayordomos fieles: Génesis 1:26-28 26 Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra.” 27 Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. 28 Dios los bendijo y les dijo: “Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra.” Claramente podemos ver que Dios nos ha dado el derecho exclusivo de dominar sobre Su propiedad y el mundo. Pero así como nos ha dado dominio sobre Su propiedad, también nos ha permitido ser agentes libres para poder decidir sobre nuestras propias acciones y escoger una vida de bendiciones o maldiciones: 32

Deuteronomio 11:26-28 26 “Mira, pues; yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27 la bendición, si obedecéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os mando hoy; 28 y la maldición, si no obedecéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, sino que os apartáis del camino que yo os mando hoy, para ir en pos de otros dioses que no habéis conocido. El hombre puede bendecir o maldecir a Dios con sus acciones. La obediencia nos bendice, mientras que la desobediencia nos maldice porque es un reproche a Dios. Diezmar bendice, no diezmar es obviamente un reproche a Dios, una maldición. Esto lo veremos a fondo mas adelante. PRINCIPIO DE PROPIEDAD DIVINA La Biblia nos enseña que todo lo que Dios ha creado en el cielo y en la tierra es de El. Si el principio de propiedad divina es entendido en el corazón de los Cristianos, el problema de diezmar y ofrendar terminaría. Necesitamos entender que Dios es dueño de todas las cosas, de todas. Veamos unos ejemplos: Salmos 24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que lo habitan. Salmos 50:10-11 10 porque míos son todos los animales del bosque, lo millares del ganado en mis montes. 11 Conozco todas las aves de las alturas, y las criaturas del campo son mías.

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Hageo 2:8 8 Mía es la plata y mío es el oro, dice Jehová de los Ejércitos. Ezequiel 18:4 4 He aquí que todas las almas son mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo son mías. El alma que peca, ésa morirá. Romanos 14:8 8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, sea que vivamos o que muramos, somos del Señor. 1 Corintios 6:20 20 Pues habéis sido comprados por precio. Por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo. 1 Corintios 10:26 26 porque del Señor es la tierra y su plenitud. Estas escrituras y muchas otras nos muestran que todo es de Dios, la tierra entera, el mundo, el oro, la plata, los animales y toda la gente. Nada de lo que tenemos es nuestro. Nuestras esposas, esposos, hijos, casas, tierras, cuentas bancarias, dinero, nuestros cuerpos, todo es de Dios. Si realmente entendemos esto, no nos dolerá devolver a Dios lo que es Suyo. Esto es lo que nos enseña el principio de propiedad divina. El principio de dominio nos enseña que Dios nos ha dado la autoridad para administrar Sus bienes. Nosotros solo somos administradores de las cosas de Dios. Es muy importante que el cuerpo de Cristo ponga en práctica estos principios, sobre todo ahora cuando el mundo está lleno de avaricia, egoísmo y materialismo. Es tiempo de que las estadísticas financieras de las iglesias cambien. Se dice, y esto 34

es muy triste, que el 80% de las finanzas de una iglesia provienen del 20% de la congregación. Si practicamos estos principios, nunca mas tendremos conflicto con el dinero y sabremos, como Cristianos, como usarlo. REFERENCIAS PRINCIPIO DE DOMINIO 1 Crónicas 29:11,12, Salmo 8:6; 24:1; 50:10,11, Hageo 2:8, Ezequiel 18:4, Hechos 17:24, Romanos 10:12; 14:18, 1 Corintios 6:20, 1Corintios 10:26. PRINCIPIO DE PROPIEDAD Génesis 1:26-28, 1 Reyes 4:21, Proverbios 12:24.

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CAPITULO IV DIEZMOS La palabra diezmo se deriva de la palabra Hebrea asar, que significa dar la décima parte de algo. Dios no nos pide el diezmo sino que nos ordena que lo demos. Es un mandamiento, no una opción. El diezmo simplemente nos permite estar bien con Dios, libres de esta abominación hacia Dios. Cuando diezmamos, tal vez tengamos un incremento en nuestra prosperidad o tal vez no pero lo importante es tener la certeza de que no estamos desobedeciendo a Dios de este sabio mandamiento. El diezmo es lo que Dios nos pide de lo que nos da (recuerden el principio de propiedad, todo es de Dios). Es la décima parte de todas nuestras ganancias, de todos los incrementos: Levítico 27:30-32 30 “Todos los diezmos de la tierra, tanto de la semilla de la tierra como del fruto de los árboles, pertenecen a Jehová. Es cosa sagrada a Jehová. 31 Si alguno quiere rescatar algo de sus diezmos, añadirá una quinta parte a su valor. 32 Todo diezmo del ganado vacuno o del rebaño, de todo lo que pase bajo el cayado, el décimo será consagrado a Jehová. Pocas cosas son las que Dios llama santas o sagradas y aquí vemos que el diezmo es sagrado. Sagrado o consagrado significa; separar, apartar. En otras palabras, Dios nos esta diciendo “no toques el diezmo, sepáralo porque es mío, es sagrado” Después en el versículo 32, Dios nos dice que todo lo que pase por el cayado (vara) hay que diezmarlo. Es decir que todo lo que pase por nuestras manos hay que diezmarlo. Esto 36

quiere decir que de todo lo que ganemos, ya sea trabajando, haciendo negocios o invirtiendo en instituciones financieras, tenemos que pagar a Dios la décima parte. Si invertimos, el incremento son los intereses. Dios no nos está pidiendo todo el capital sino solo la décima parte de la ganancia de los intereses o la ganancia de un negocio. Por ejemplo, si Ud. tiene $5,000 dólares en el banco y recibe $300 dólares de intereses, ¿cuál es su diezmo? $30 dólares o sea la decima parte del incremento o intereses que ganó. Si Ud. compra un automóvil en $3000 dólares y lo vende en $3,500 dólares, su ganancia fue de $500 dólares. Sobre este incremento paga su diezmo, o sea $50 dólares (10% de $500 dólares). Todo incremento que recibamos hay que diezmarlo. El versículo 31 dice que si no pagamos el diezmo, tendremos que pagar el 20% más. Gracias a Dios que puede perdonar nuestro pasado. De otra manera sería impagable la deuda que tenemos con Dios. Veamos otro ejemplo; si Ud. tiene un sueldo de $1000 dólares mensuales, ¿cuál es la décima parte de $1000 dólares? Solo quite el último número de la derecha y ese es su diezmo o sea $100 dólares. Si Ud. gana $1376 dólares, su diezmo es $137.60. Si Ud. gana $10,300 dólares, su diezmo es $1030 dólares. Es muy fácil sacar la décima parte de nuestras ganancias. Dios no nos dio una fórmula complicada que requiera de una calculadora para poder sacar el diezmo. El problema es que a la hora de diezmar viene el enemigo, el diablo, y con sus mentiras comenzamos a dudar y a enfocarnos en las necesidades que tenemos y no en Dios. De esta manera solo damos lo que pensamos que podemos dar, poniendo en primer lugar nuestras circunstancias y después a Dios. Hágase estas preguntas: ¿Qué es lo primero que Dios nos pide? ¿Cuál es el primer mandamiento? Mateo 22:37-38

Jesús nos dijo:— Amarás al Señor tu Dios 37

con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. El diezmo es el primer paso que tenemos que dar para poder abrir las ventanas de los cielos. Este paso se llama obediencia y amor hacia Dios. Cuando diezmamos y ofrendamos estamos ministrándole a Dios, honrándole y agradeciéndole todo lo que nos da. Cuando Ud. recibe su salario o el pago de algún negocio que hizo o le dan dinero como regalo, ¿qué es lo primero que hace? Tal vez primero paga sus cuentas del teléfono, gas, la renta de su casa, automóvil, etc. Después, de lo que le sobra, va el Domingo a la iglesia y deposita lo que Ud. piensa que es suficiente para cumplir con este mandamiento. Por esta razón, tal vez nunca tiene suficiente para pagar todas sus cuentas y mucho menos para apoyar la obra del Señor. Tenemos que entender que cuando somos Cristianos debemos poner atención primeramente a Dios y después a nuestras cuentas y pagos. (Mateo 6:33). Debemos de dar el 10%, no el 9%, el 6%, el 5% o lo que queramos. Muchos me preguntan si debemos de diezmar antes o después de los impuestos. Dios no acepta migajas sino solo los primeros frutos: Proverbios 3:9 Honra a Jehová con tus riquezas y con las primicias de todos tus frutos. Muchos dirán, "yo doy y nunca me alcanza el dinero," o "mi amigo siempre da y no recibe lo que Dios promete." Pero veamos porque no se recibe lo que Dios nos ha prometido: Proverbios 11:24 Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen indebidamente, sólo para acabar en escasez. 38

Aquí vemos dos grupos diferentes que dan dinero, los que dan y los que no dan lo justo. La palabra no dice que el que vino a pobreza no dio. Este dio pero no dio lo suficiente y vino a pobreza. ¿Se da cuenta que al dar una ofrenda de vez en cuando no lo va a bendecir sino que le traerá escasez de cosas? Si Ud. es de los que solamente dan ofrendas y no diezmos, sus ofrendas no serán contadas hasta que Ud. diezme primeramente. Vuelvo a repetir que Dios no acepta migajas sino solo los primeros frutos. Veamos el libro profético de Malaquías. Aquí Dios se está dirigiendo a Su pueblo y no a los incrédulos como muchos piensan: Malaquías 3:6-10 6 “¡Porque yo, Jehovah, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos! 7 Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes y no las habéis guardado. ¡Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros!, ha dicho Jehovah de los Ejércitos. Pero vosotros dijisteis: ‘¿En qué hemos de volver?’ 8 ¿Robará el hombre a Dios? ¡Pues vosotros me habéis robado! Pero decís: ‘¿En qué te hemos robado?’ ¡En los diezmos y en las ofrendas! 9 Malditos sois con maldición; porque vosotros, la nación entera, me habéis robado. 10 “Traed todo el diezmo al tesoro, y haya alimento en mi casa. Probadme en esto, ha dicho Jehovah de los Ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. El versículo 6 nos confirma que somos linaje de Abraham y que por el pacto que Dios hizo con él no somos consumidos. Dios no cambia, es el mismo ayer hoy y por siempre (Hebreos 13:8). Y porque Dios no cambia, tenemos la esperanza de corregir nuestra posición ante Él y ser perdonados 39

y renovados para vivir esa vida abundante que Jesús nos prometió (Juan 10:10). En el versículo 7, Dios nos reprocha que nos hemos apartado de Sus mandamientos, específicamente el de diezmar, y con gran voz nos dice: ¡VOLVEOS A MÍ, Y YO ME VOLVERÉ A VOSOTROS, HA DICHO JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS! ¿Qué significa esto? Que estamos alejados de Dios. Nosotros por un lado y Dios por otro. Tome a otra persona y los dos pónganse de espaldas, ¿Acaso se pueden ver la cara? No. ¿Si uno le dice al otro que haga algo, hay confianza en que lo haga? No. ¿Cómo podemos esperar a que Dios conteste nuestras oraciones para poder pagar nuestras cuentas cuando le estamos dando la espalda y Él a nosotros? Al final de este versículo, el pueblo le dice a Dios, ¿En qué hemos de volvernos? ¿De qué estás hablando, Señor? La respuesta está en el versículo 8. Aquí Dios responde enfáticamente que el pueblo le ha robado los diezmos y ofrendas. ¿Cómo le hemos robado Ud. y yo a Dios? “…En vuestros diezmos y ofrendas.” Aquí Dios nos está diciendo que si no pagamos nuestro 10%, nos considera ladrones. Que fuerte suena esto, pero si queremos prosperar tenemos que alabar a Dios con el dinero que recibimos. Las consecuencias por no diezmar vienen en el versículo 9 que dice que seremos malditos con maldición por no diezmar. ¿Cuáles son esas maldiciones? Lea Deuteronomio 28:15-45. Puede ser cualquier enfermedad, problema con la familia, hijos drogados, esposos alcohólicos, desastres materiales y la misma pobreza. Cuando no diezmamos es porque amamos mas al dinero que a Dios: 1 Timoteo 6:10 Porque el amor al dinero es raíz de todos los males; el cual codiciando algunos, fueron descarriados de la fe y se traspasaron a sí mismos con muchos dolores. 40

Esta escritura es para los creyentes y no para los incrédulos. Dios no nos esta diciendo que el dinero es la raíz de todos los males sino que el amor al dinero es la raíz de todos los males. Nos quejamos de que las personas que aman al dinero son los que aman las cosas del mundo. Pero todos los Cristianos que no diezman y no ofrendan, están demostrando que aman mas al dinero que a Dios. Ouch! Dios le dijo a Adán que podía comer de todos los árboles frutales menos de uno y que si desobedecía ciertamente moriría: Génesis 2:16-17 Y Jehovah Dios mandó al hombre diciendo: "Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás." Adán desobedeció y pereció espiritualmente. Dios nos esta diciendo, puedes usar todo el dinero que te doy pero el diezmo no lo toques, es sagrado para mi, separalo no lo toques porque si lo tocas, ciertamente maldito serás. ¿Por qué nuestras naciones están pobres? ¿Por qué existe la maldición de la pobreza? Porque se nos ha enseñado a no dar o a dar cualquier cosa. Debemos diezmar de acuerdo a la palabra de Dios y no de acuerdo a las circunstancias o de acuerdo a las religiones. Las religiones nos han llevado exclusivamente a la pobreza, a la bancarrota y no a la prosperidad. En México, por ejemplo, la religión más grande enseña que hay que dar la cuota diocesana. ¿Qué es la cuota o diezmo diocesano? Es traer un día de salario a la iglesia al año. ¿Al año? Por eso estamos como estamos. Fíjese bien lo que dice Dios en Su palabra, la Biblia; traer el diezmo, la décima parte de todo lo que la tierra produzca! Por eso nuestras naciones están pobres porque damos de acuerdo a doctrinas de hombres y no de acuerdo a la palabra de Dios. Jesús nos 41

recuerda la profecía de Isaías cuando les reprocha a los escribas y fariseos sus tradiciones: Mateo 15:7-9 7 ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros diciendo: 8 Este pueblo me honra de labios, pero su corazón está lejos de mí. 9 Y en vano me rinden culto, enseñando como doctrina los mandamientos de hombres. Mas responsabilidad tiene el que enseña que el que es enseñado. ¿Quiere saber cuanto le roba la nación de México a Dios? Supongamos que el salario de una persona es de $10 dólares diarios promedio, multiplicado por 365 días del año son $3650 dólares. Si Dios nos pide el 10% de esto el diezmo sería $365 dólares por año. Pero si la iglesia solo pide un día de salario al año que son $10 dólares, ¿Cuánto se le está robando a Dios? $355 dólares por persona, multiplicado por 10 millones de personas dentro de este salario, nos da una cantidad de $3550,000,000 de dólares! Aquí estamos hablando solamente de una clase. Imagínese lo que la clase media y alta ganan. Además el dinero de todas las otras denominaciones Cristianas que no diezman. Que maldición tan grande para esta nación. Este no es solamente el caso de México sino de todo el mundo. Tampoco es solamente el caso de la iglesia Católica sino también de la iglesia Evangélica y Protestante. ¿Le sorprende que haya ladrones dentro de la iglesia? Esta es la razón de que la maldición de la pobreza este por todo el mundo ¿Acaso las deudas internas y externas no son una maldición? ¿Acaso el hambre, el crimen, la violencia, la corrupción etc., no son una maldición dentro de nuestras comunidades? Dios le dijo a Zacarías que el robar es la maldición que sale de toda la tierra. Zacarías 5:1 Volví a alzar mis ojos y miré. Y he aquí un rollo que volaba. El 42

me preguntó: - ¿Qué ves? Yo respondí: - Veo un rollo que vuela, de 20 codos de largo por10 codos de ancho. Entonces me dijo: - Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que roba (según consta en este lado del rollo) será excluido de acuerdo con ella; y todo el que jura en vano (según consta en el otro lado del rollo), será excluido de acuerdo con ella. Dice Jehová de los Ejércitos: "Yo la he hecho aparecer, y entrará en la casa del ladrón y en la casa del que jura falsamente en mi nombre. Permanecerá en medio de su casa y la consumirá junto con su madera y sus piedras". A la ultima persona que Ud. Quiere robar es a Dios! No permita que entre el devorador a su casa y la consuma. El diablo es un mentiroso y quiere que las circunstancias sigan así. Pero Dios nos esta diciendo !VOLVEOS A MI, Y YO ME VOLVERE A VOSOTROS! Es tiempo de volvernos a Dios con nuestros diezmos y ofrendas para que las finanzas de nuestras naciones sanen. Pidale al Espíritu Santo que lo vuelva a Dios para que sus finanzas sean renovadas. Lamentaciones 5:21: 22 Haz que volvamos a ti, oh Jehovah, y volveremos. Renueva nuestros días como en los tiempos pasados, aunque nos hayas desechado y te hayas airado en gran manera contra nosotros. El diezmo no es una opción. En el versículo 10, Dios nos ordena diezmar. Dios no nos esta diciendo; si tienes da, si quieres da, si te acuerdas da o da lo que puedas. No, Dios nos está ordenando que traigamos los diezmos al alfolí para que haya alimento en Su casa. Después en este mismo versículo, Dios nos hace un reto y dice que si traemos los diezmos se abrirán las ventanas de los cielos hasta que sobreabunde la bendición. En ninguna otra escritura se nos permite tentar a Dios. Pero aquí, Dios mismo nos reta a que lo tentemos con nuestras finanzas. ¿Por qué? Porque Dios sabía que el dinero 43

es lo que más busca el hombre, es lo más sensitivo y lo que más le duele perder. Por ejemplo, si Ud. está platicando con un amigo y de repente él le pide dinero prestado, en ese momento cambia todo el ambiente, como si una pared se interpusiera en medio de los dos, ¿Verdad que sí? Pruebe a Dios diezmando y ofrendando y verá sus frutos financieros incrementarse. Vivir bajo un cielo cerrado de bendiciones es una maldición. Hay que acabar con ese espíritu de falta de dinero, de pobreza. ¿Cómo? Dios nos dice, ¡VOLVEOS A MÍ, Y YO ME VOLVERÉ A VOSOTROS! Cuando comenzamos a diezmar, las ventanas de los cielos que han estado oxidadas durante mucho tiempo rechinarán y comenzarán a abrirse. Cuando diezmamos, Dios nos promete en el versículo 11 que El mismo arrojará fuera al devorador de nuestras propiedades. No mandará a un ángel o santo a hacerlo sino que dice que El mismo lo hará. ¿Qué mejor protección que esta? Finalmente en el versículo 12, cuando nos volvamos a Dios, todas las naciones nos buscarán porque nuestra tierra será productiva y nos desearán. Hasta ahora nuestras tierras han sido saqueadas. Es tiempo de invertir las circunstancias. CUATRO BENDICIONES POR DIEZMAR 1) Habrá dinero en la casa de Dios para llevar a cabo Su obra. 2) Las ventanas de los cielos se abrirán para derramarnos bendiciones. 3) Dios mismo rechazará al devorador de nuestros negocios. 4) Seremos reconocidos por todos los hombres. Tal vez Ud. me diga que el diezmo es del tiempo de la ley, es cosa del pasado y ya no se aplica hoy en día porque 44

ahora vivimos en el año de la gracia. Vamos a ver las tres etapas del diezmo. El diezmo antes de la ley. Génesis 14:18-20 18 También Melquisedec, rey de Salem, quien era sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino 19 y le bendijo diciendo: “Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra. 20 Bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos.” Y Abram le dio a él el diezmo de todo. Esta historia es muy interesante. Hubo una batalla entre el rey Quedorlaomer y sus aliados contra los reyes de Sodoma y Gomorra. La batalla la perdieron los reyes de Sodoma y Gomorra. Los reyes enemigos les quitaron todas las riquezas de las ciudades y tomaron muchos prisioneros. Entre los prisioneros estaba Lot, sobrino de Abraham. Los que lograron escapar fueron con Abraham a decirle que Sodoma y Gomorra habían sido destruidas y saqueadas y que su sobrino había sido hecho prisionero. Abraham se levantó y reunió a todos sus criados, mas de 300. Este número de siervos nos da una idea de la riqueza de Abraham. Hoy en día si podemos tener una servidumbre de 4 o 5 personas se nos considera millonarios. Imagínense poder tener mas de 300 personas en su servidumbre. Cuando Abraham recibió la noticia, armó a su gente y se fue a buscar a su sobrino. Al llegar la noche, Abraham alcanzó a los reyes enemigos y los atacó y ganó la batalla recuperando a su sobrino Lot y todos los bienes robados y los del enemigo, logrando un gran botín (Génesis 14:1-16). Cuando regresó Abraham de la batalla, Melquisedec, sacerdote del Dios altísimo, salió a recibirlo y a bendecirlo. Pero veamos lo que la Biblia nos dice acerca de quien era Melquisedec: 45

Hebreos 7:1-10 1 Porque este Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abraham que volvía de derrotar a los reyes, y le bendijo. 2 Asimismo, le dio Abraham los diezmos de todo. En primer lugar, su nombre significa “rey de justicia”, y también era rey de Salem, que significa “rey de paz”. 3 Sin padre ni madre ni genealogía, no tiene principio de días ni fin de vida; y en esto se asemeja al Hijo de Dios, en que permanece sacerdote para siempre. 4 Mirad, pues, cuán grande fue aquel a quien aun el patriarca Abraham le dio los diezmos del botín. 5 Ciertamente, aquellos descendientes de Leví que han recibido el sacerdocio tienen, según la ley, mandamiento de recibir los diezmos del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque ellos también son descendientes de Abraham. 6 Pero aquel, cuya genealogía no es contada entre ellos, recibió los diezmos de Abraham y bendijo al que tenía las promesas. 7 Indiscutiblemente, el que es menor es bendecido por el mayor. 8 Aquí los hombres que mueren reciben los diezmos, mientras que allí los recibe aquel acerca de quien se ha dado testimonio de que vive. 9 Y por decirlo así, en la persona de Abraham también Leví, el que recibe los diezmos, dio el diezmo. 10 Porque él todavía estaba en el cuerpo de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. Abraham, el padre de la fe, reconoció que Melquisedec era de mayor rango que él. Estoy seguro que Abraham pudo 46

discernir que Melquisedec era del tipo de Jesucristo y le dio los diezmos de todo. También vemos en esta escritura que los levitas, o sea los sacerdotes (hoy en día son los pastores y ministros) diezmaban el diezmo. Dios no hace acepción de personas y nadie está exento del pago del diezmo. Nadie. Es mas, el ejemplo debe salir del púlpito hacia las bancas, o sea que el líder de la iglesia debe ser el primero en diezmar si es que quiere tener una iglesia próspera. Abraham diezmó antes de la ley. Diezmó por fe, por gracia y no por obligación. Abraham vivía por fe y no estaba atado a la ley. La ley no se manifestó hasta que murió José, hijo de Jacob. José fue el último que vivió por la fe y la gracia de Dios. Como hemos visto, Abraham creyó en Dios y fue contado por justicia (Genesis 15:6). Creer en Dios y en Sus promesas es vivir por fe y si vivimos por fe, tambien seremos contados como justos. Diezmo durante la ley: Antes de la ley, desde Abraham hasta José, pasando por Isaac y Jacob, la prosperidad de Dios se basaba en la obediencia y en la fe. Todos ellos fueron prosperados en gran manera. José fue el último de ellos y Dios hizo una obra extraña para preservar la simiente de Abraham. José fue vendido por sus hermanos a unos Egipcios, después fue acusado de querer violar a la esposa de un gobernante y fue puesto en la cárcel. Finalmente Dios lo puso como gobernador de todo Egipto y solo Faraón estaba sobre él. Dios sabía que vendría una gran hambre a la tierra y para poder preservar la semilla de Abraham, puso a José como gobernador para que cuando el hambre llegara a la tierra, José pudiera dar ordenes de alimentar a su familia y preservar la vida del pueblo de Dios. Pero cuando José murió, el pueblo Hebreo se volvió rebelde contra Dios y comenzó a desobedecerlo y a adorar a otros Dioses. Como resultado de esta rebeldía, el pueblo de Dios fue esclavizado por los Egipcios y estuvieron cautivos durante 430 años. Después, Dios escogió a Moisés para que liberara a Su 47

pueblo. Moisés los sacó de Egipto atravesando el mar Rojo que Dios abrió con Su mano poderosa. Durante 40 años permanecieron en el desierto antes de liberarlos y entregarles la tierra prometida. En el desierto es donde la ley del diezmo fue impuesta por Dios ya que este pueblo se había alejado de la obediencia y de la fe: Deuteronomio14:22-23 22 “Sin falta darás el diezmo de todo el producto de tu semilla que el campo rinda año tras año. 23 Delante de Jehová tu Dios, en el lugar que él haya escogido para hacer habitar allí su nombre, comerás el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo, de tu aceite, de los primerizos de tu ganado y de tu rebaño, a fin de que aprendas a temer a Jehová tu Dios, todos los días. 2 Crónicas 31:5 Cuando fue divulgada esta orden, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino nuevo, aceite, miel y de todos los frutos de la tierra. Asimismo, trajeron en abundancia los diezmos de todas las cosas. Levítico 27:30 “Todos los diezmos de la tierra, tanto de la semilla de la tierra como del fruto de los árboles, pertenecen a Jehová. Es cosa sagrada a Jehová. Una y otra vez Dios tuvo que recordarles que fueran obedientes y fieles con el dinero que recibían. Los diezmos han traído grandes bendiciones al pueblo de Dios. Si queremos recibir estas bendiciones tenemos que diezmar aunque nos parezca muy legalista este mandamiento. Diezmo Nuevo Testamento: Jesús vino para redimirnos de la ley, pero no de la ley 48

del diezmo, sino de la ley del pecado que es la desobediencia. Jesús vino para devolvernos las bendiciones de Abraham a través de Su sangre y para que la obediencia y la fe sean nuevamente nuestro alimento espiritual. Veamos el diezmo en el nuevo testamento: Mateo 23:23 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque entregáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino; pero habéis omitido lo más importante de la ley, a saber, el juicio, la misericordia y la fe. Era necesario hacer estas cosas sin omitir aquéllas. Jesús nos dice que es necesario el juicio, la misericordia y la fe pero que no debemos ignorar el diezmo. 1 Corintios 16:2 El primer día de la semana, cada uno de vosotros guarde algo en su casa, atesorando en proporción a cómo esté prosperando, para que cuando yo llegue no haya entonces que levantar ofrendas. Aquí Pablo nos está diciendo que cada Domingo debemos de dar en la proporción que hayamos ganado o sea el incremento de nuestras ganancias. No hay una sola escritura en todo el Nuevo Testamento que indique algo contrario al diezmo. El diezmo es claramente el impuesto de Dios en Su reino. Como ciudadanos de un país tenemos que pagar los impuestos de nuestro trabajo al gobierno y como Cristianos tenemos que pagar nuestros impuestos al reino de Dios. Así nos lo indica Jesús en su palabra: Mateo 22:17-21 17 Dinos, pues, ¿qué te parece? ¿Es lícito dar tributo al César, o no? 49

18 Pero Jesús, entendiendo la malicia de ellos, les dijo: — ¿Por qué me probáis, hipócritas? 19 Mostradme la moneda del tributo. Ellos le presentaron un denario. 20 Entonces él les dijo: — ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? 21 Le dijeron: — Del César. Entonces él les dijo: — Por tanto, dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Mas claro no puede ser. Al gobierno los impuestos, a Dios los diezmos. ¿Cuántos de Uds. pagan sus impuestos al gobierno? ¿Y por qué los pagamos? Porque nos da miedo de que nos metan a la cárcel si no pagamos. ¿Pero por qué no nos da miedo robarle a Dios? ¿Acaso no nos ve o no sabe lo que estamos haciendo? Como le dije anteriormente, si tuviéramos que robar a alguien, a la última persona a la que le robaríamos sería a Dios! Pero veamos una escritura más clara en la que Jesús mismo es el ejemplo de pagar el tributo al templo, hoy en día la iglesia: Mateo 17:24-27 24 Cuando ellos llegaron a Capernaúm, fueron a Pedro los que cobraban el impuesto del templo y dijeron: — ¿Vuestro maestro no paga el impuesto del templo? 25 El dijo: — Sí. Al entrar en casa, Jesús le habló primero diciendo: — ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos o de otros? 26 Pedro le dijo: — De otros. Jesús le dijo: — Luego, los hijos están libres de obligación. 27 Pero, para que no los ofendamos, vé al mar, echa el 50

anzuelo, y el primer pez que suba, tómalo. Cuando abras su boca, hallarás un estatero. Tómalo y dalo por mí y por ti. Jesús y Pedro habían ido al templo y ahí se les acercaron los lideres religiosos (los cuales siempre estuvieron en contra de Jesús). Le preguntaron a Pedro que si Jesús no iba a pagar el tributo impuesto por Moisés (Exodo 30:13) para el templo. Pedro les dice que sí. ¿Por qué? Porque Jesús les había enseñado a dar. Entonces Jesús le preguntó a Pedro, ¿A quién cobran estos reyes el tributo, a sus hijos o a los extraños? Pedro le contesta que a los extraños. Entonces Jesús le dijo a Pedro que fuera al mar y que pescara un pez y que ahí encontraría dinero para pagar por los dos. Jesús, Dios mismo, nos pone el ejemplo de pagar los tributos. Jesús pudo decirles yo también soy un hijo de Dios y un Rabino (maestro de las escrituras) y no tengo que pagar ningún tributo o impuesto. Pero por el contrario, Jesús pagó porque Dios no hace acepción de personas (Romanos 2:11). ¿Qué es un sacrilegio? La palabra sacrilegio en Griego es hierosuleo que significa: ladrón de templos, robar a Dios, cometer sacrilegio o sea profanar lo sagrado, lo santo. Sacrilegio es robar a Dios directamente: Romanos 2:21-24 21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas? 22 Tú que hablas contra el adulterio, ¿cometes adulterio? Tú que abominas a los ídolos, ¿cometes sacrilegio? 23 Tú que te jactas en la ley, ¿deshonras a Dios con la infracción de la ley? 24 Porque como está escrito: El nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los gentiles. 51

Pablo está diciendo que lo que prediquemos lo practiquemos. Pero veamos los versículos 21 y 22. Pablo habla de sacrilegio en este versículo. No hay otra escritura en la Biblia donde se mencione la palabra sacrilegio. Ahora les haré una pregunta: ¿Cuántos han robado a Dios? Por cualquier circunstancia que haya sido, por no saber lo que la Biblia dice acerca del diezmo o la necesidad ha hecho que primero pague sus cuentas antes que pagarle a Dios, si Ud. ha robado a Dios, ahora mismo pídale al Señor que lo perdone. Arrepiéntase por haber robado a Dios y vuélvase a Él con sus diezmos y ofrendas para que El se vuelva a Ud. REFERENCIAS DIEZMOS: Génesis 14:20; 28:22, Levítico 27: 30-33, Números: 18:21, 24, 26, 28, Deuteronomio: 12:6,11,17; 14:22-24, 28; 26:12, 1Samuel 8:15, 17: 2 Crónicas 31:5,6,12: Nehemias 10:37,38; 12:44; 13:5, 12, Proverbios 3:9; Amós 4:4, Malaquías 3:8,-10, Mateo 23:23, Lucas 11:42; 18:12, Hebreos 7:2, 4-9.

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CAPITULO V OFRENDAS Y PROMESAS La palabra ofrenda en Hebreo es ruwm (room) que significa; elevar, levantar, alzar, exaltar, traer, ir a, dar, regalar, contribuir, ofrenda remecida. Después de diezmar, las ofrendas son las que nos traen las bendiciones abundantes. Recordemos que al diezmar solamente estamos regresando a Dios lo Suyo. Para que nuestras ofrendas sean honradas por Dios, primero tenemos que diezmar y abrir las ventanas de los cielos y cuando las abrimos, inmediatamente debemos ofrendar para que vivamos bajo un cielo abierto de bendiciones. Las ofrendas son lo que damos aparte de los diezmos. Es nuestra gratitud hacia Dios por lo que El nos da y conforme más demos, más recibiremos. Si damos poco, recibiremos poco y si damos mucho, mucho recibiremos: Lucas 6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, sacudida y rebosante se os dará en vuestro regazo. Porque con la medida con que medís, se os volverá a medir.” La palabra no dice recibe y da sino que dice que demos primero y luego se nos dará. Muchos decimos, Dios, si me das un millón de dólares entonces yo te daré una ofrenda. Dios no trabaja así. La palabra dice que demos una buena ofrenda y que el nos devolverá una mejor, apretada o sea bastante, remecida y rebosando o sea hasta que tengamos en gran manera. Veamos otras escrituras:

Marcos 4:24-25 24 Les dijo también: “Considerad lo que oís: Con la medida 53

con que medís, será medido para vosotros y os será añadido. 25 Porque al que tiene le será dado, y al que no tiene aun lo que tiene le será quitado.” 2 Corintios 9:6 Y digo esto: El que siembra escasamente cosechará escasamente, y el que siembra con generosidad también con generosidad cosechará. Estos versículos no trabajan si solo los confesamos o aprendemos de memoria. Trabajan solamente si los practicamos. Muchos Cristianos viven una prosperidad mental y no real. Se saben muchas escrituras pensando que saben todo acerca de la prosperidad de Dios y no quieren oír de otros y ese orgullo los mantiene alejados de las bendiciones de Dios. Por eso Marcos 4:24 dice “Considerar lo que oís” Si pagamos a Dios lo que es Suyo, el diezmo, y vamos aumentando una medida de gratitud, las ofrendas, recibiremos mas bendiciones; una cuchara, después una pala, después una carretilla y finalmente camiones llenos de bendiciones! Serás medido con la medida que midas. Si das un peso no esperes mil, si das mil no esperes millones. Mientras más demos, más recibiremos. Una y otra vez las escrituras nos dicen que de acuerdo a lo que demos, recibiremos. Las ofrendas son voluntarias, no obligatorias. Éxodo 35:29 Los hijos de Israel, todos los hombres y mujeres cuyo corazón les movió a la generosidad para ofrendar para toda la obra que Jehovah había mandado por medio de Moisés que se hiciera, trajeron una ofrenda voluntaria a Jehovah.

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Éxodo 35:22 Tanto hombres como mujeres, toda persona de corazón generoso vino trayendo prendedores, aretes, anillos, collares y toda clase de objetos de oro. Todos presentaron a Jehovah una ofrenda de oro. Las ofrendas no tienen limite. Uno puede ofrendar lo que sea; dinero, joyas, bienes materiales. Dios no nos puso limites en esto para que no haya excusas. Lo importante es hacerlo y hacerlo con gozo, con amor y con gratitud. PROMESAS FINANCIERAS Una promesa o voto es un ofrecimiento hecho a Dios para cumplirlo en tiempo futuro. Es un compromiso que tiene que cumplirse ya que de no hacerlo corremos el riesgo de que el trabajo de nuestras manos no prospere: Eclesiastés 5:4-6 4 Cuando hagas un voto a Dios, no tardes en cumplirlo; porque él no se complace en los necios. Cumple lo que prometes. 5 Mejor es que no prometas, a que prometas y no cumplas. 6 No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del mensajero que fue un error. ¿Por qué habrá de airarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos? Deuteronomio 23:21-23 21 “Cuando hagas un voto a Jehová tu Dios, no tardes en cumplirlo; porque ciertamente Jehová tu Dios te lo demandará, y sería en ti pecado. 22 Pero si te abstienes de hacer un voto, no sería en ti pecado. 23 Cumplirás lo que tus labios pronuncien; harás de acuerdo con el voto que hayas hecho a Jehová tu Dios, la ofrenda voluntaria que hayas prometido con tu boca. 55

Tenemos que tener mucho cuidado con las promesas que hacemos ya que si no las cumplimos, estamos reprochando a Dios lo que nos dice en Su palabra. Es preferible no hacer promesas y vivir libres de pecado que prometer y no pagar. Cuando alguien le pida una promesa, no se deje llevar por las emociones del momento y haga promesas que después no va a poder pagar. No trate de quedar bien con los hombres sino con Dios. Todas las promesas que Dios ha hecho las ha ido cumpliendo. Lo que Dios promete, Dios lo cumple. Esa es Su naturaleza. Dios le prometió a Abraham que tendría un hijo a los cien años, y lo tuvo (Génesis 21:5). Por la promesa Dios levantó a Jesús como Salvador de Israel (Hechos 13:23). Jesús nos envió la promesa del Padre, a Su Espíritu Santo (Lucas 24:49). El Padre por Su amor nos prometió la vida eterna a través de Jesús y esto se está cumpliendo (Juan 3:16). Si vamos a hacer una promesa, hagámosla con la certidumbre de que la vamos a pagar. Que nuestro si sea si: 2 Corintios 1:20 Porque todas las promesas de Dios son en él “sí”; y por tanto, también por medio de él, decimos “amén” a Dios, para su gloria por medio nuestro. Si Ud. ha fallado en el manejo de las finanzas que Dios ha puesto en sus manos, es tiempo de que reflexione y busque el reino de Dios y Su justicia primeramente. Es tiempo de que se vuelva a Dios con sus diezmos, ofrendas y promesas. Es tiempo de que la fe y la obediencia sean su alimento espiritual como lo fue para Abraham.

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REFERENCIAS OFRENDAS: Éxodo 30:14, 15; 36:3; 38:24-29, Números 31:50,52, Deuteronomio 12:6, 1 Crónicas 29:5-17, 2 Crónicas 29:6-17; 31:10, Esdras 1:6; 2:68; 3:5;8:25-28, Nehemías 10:37-39; 13:5, Malaquías 3:8, Mateo 5:23-24; 8:4, Hechos11:29, Romanos 15:16, 26, 1 Corintios 16:1. PROMESAS: Levítico 23:38, Números 29:39, Deuteronomio 12:6, 11, 17; 23:23, Salmo 105:42-45, Eclesiastés 5:4-6

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CAPITULO VI EL ARCA DE LAS OFRENDAS La Biblia nos habla de tres arcas; el arca de Noé, el arca del pacto y el arca de las ofrendas. Cada una con un propósito diferente pero con un mismo fin, el de bendecir. El arca de Noé fue hecha de madera de gofer y fue una embarcación que sirvió a Noé y a su familia para salvarse del gran diluvio. El propósito fue salvar al justo del juicio de Dios. El arca del pacto o testimonio fue el primer objeto sagrado del tabernáculo. Ordenes precisas fueron dadas para su construcción (Éxodo 25:10-22). El propósito del arca era guardar herméticamente las tablas de la ley, el maná y la vara de Aarón que trajeron vida y dirección al pueblo de Dios. Pero nuestro enfoque en este capítulo será el arca de las ofrendas, pieza donde se guardaba el dinero. Esta arca se instituyó en los tiempos del Rey Joás de Judá. El propósito de su construcción fue para restaurar la casa de Jehová en Jerusalén recogiendo las ofrendas que Moisés había impuesto por mandato de Dios a Israel en el desierto. Esto propició una gran bendición financiera al pueblo de Dios. Este capitulo está dedicado especialmente para los pastores que están construyendo el templo o lo van a construir. El templo de Dios no se construyó con rifas o vendimias sino con los diezmos y ofrendas. 2 Crónicas 24:4-15 nos habla de este evento:

2 Crónicas 24:4-15 4 Aconteció después de esto que Joás decidió reparar la casa de Jehovah. 5 Entonces reunió a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: — Recorred las ciudades de Judá y reunid de todo Israel el dinero para reparar de año en año la casa de vuestro Dios. Poned 58

diligencia en este asunto. Pero los levitas no pusieron diligencia. Joás pidió a los sacerdotes y levitas que reunieran dinero para reparar la casa de Jehová. El rey les dice que fueran diligentes en esto, es decir, que pusieran cuidado y que lo hicieran con prontitud. Pero no lo hicieron así. 6 Entonces el rey llamó a Joyada, el sumo sacerdote, y le dijo: — ¿Por qué no has requerido de los levitas que traigan de Judá y de Jerusalén la contribución que Moisés, siervo de Jehovah, y la congregación de Israel establecieron para el tabernáculo del testimonio? Joás amonestó al sumo sacerdote por el hecho de que los levitas no habían obedecido para recoger el dinero necesario para reparar la casa de Jehová. Joás no era un sacerdote o levita pero era un hombre de Dios que conocía la palabra de Dios. El sabia que si se pedían las ofrendas que Dios había impuesto a través de Moisés, tendrían suficiente dinero para reparar la casa de Dios. Pastores, Uds. tienen la responsabilidad como lideres de enseñar a sus congregantes a dar para que vivan no solamente bendecidos sino libres de este pecado. Si Ud. no se siente capacitado para hablar de finanzas en su iglesia, invite a un maestro que tenga la unción para enseñar sobre las finanzas. Los Cristianos tenemos la obligación, no la opción, de dar. El dinero lo tenemos que dar y la gente esta buscando donde invertirlo pero si no les enseñamos la voluntad de Dios, entonces ellos lo gastarán en otras cosas y aparte estarán alejados de Dios por no diezmar y ofrendar. Cuando Ud. Les muestre con sabiduría lo que la palabra de Dios dice, su congregación prosperará tanto que no tendrá que hacer rifas o vendimias para levantar el templo sino que verá la abundancia de los diezmos y ofrendas para hacerlo. Cree que esto puede suceder en su iglesia? Si esta escrito en la Biblia, ciertamente sucederá. Sigamos adelante con esta historia. 59

7 Pues los hijos de la malvada Atalía habían arruinado la casa de Dios, y también habían empleado para los Baales todas las cosas sagradas de la casa de Jehovah. 8 Entonces el rey dijo que hiciesen un cofre, que pusieron fuera, junto a la puerta de la casa de Jehovah. 9 Luego hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén que trajesen a Jehovah la contribución que Moisés, siervo de Dios, había establecido para Israel en el desierto. Después de construir el arca (en esta versión se le llama cofre pero en la versión 1960 se le llama arca) se pregonó (pregonar quiere decir; gritar en voz alta algo que se quiere que todos sepan) a que se trajeran las ofrendas que habían sido impuestas por Moisés. Moisés no las impuso por su propia voluntad sino que fue Dios quien las impuso. 10 Entonces se regocijaron todos los jefes y todo el pueblo, y traían sus contribuciones y las echaban en el cofre, hasta llenarlo. Cuando se les dijo a todos que tenían que traer las ofrendas se alegraron, se gozaron y con ese gozo dieron dinero hasta llenar el arca. Cuando demos tenemos que dar con alegría y no con preocupación, tristeza o duda (2 Corintios 9:7). 11 Y sucedía que cuando llegaba el tiempo para llevar el cofre al oficial del rey por medio de los levitas, y cuando veían que había mucho dinero, el escriba del rey y el oficial del sumo sacerdote iban y vaciaban el cofre, y lo tomaban y lo volvían a poner en su lugar. Así lo hacían a diario, y recogían mucho dinero. ¡Y recogían mucho dinero todos los días! Todos los días, no una o dos veces por semana. ¿Por qué recogían tanto dinero? El versículo 8 dice que hicieron un cofre o arca y la 60

pusieron en la casa de Jehová. Hoy es muy raro ver a una iglesia que tenga un arca de las ofrendas. Por lo general todas las iglesias tienen canastos, cubetas o las iglesias mas modernas usan cepos (sacos con mangos). A estos canastos o cepos no les cabe mucho dinero y si Ud. observa bien, a la hora de recoger los diezmos y ofrendas, por lo general se recogen muchas monedas y pocos billetes. La razón es que al ver algo pequeño, la gente pone algo del mismo tamaño y se va acostumbrando a dar de acuerdo a lo que ve. Este pueblo tenía mucho dinero ya que todos los días llenaban el arca. Tenían que estar trabajando y haciendo negocios y estos debieron haber sido muy prósperos. Se recogían grandes ofrendas. Venían con gran alegría y gratitud a Dios por las bendiciones recibidas y daban sus ofrendas con gozo porque tenían la certidumbre de que Dios estaba presente en el arca. Cuando nos acerquemos a Dios, debemos hacerlo con la certidumbre de que existe, de que es real o nuestra necesidad no será contestada. 12 Luego el rey y Joyada lo entregaban a los que hacían la obra de reparación de la casa de Jehovah. Así contrataban canteros y carpinteros para que restauraran la casa de Jehovah; igualmente trabajadores en hierro y en bronce, para que reparasen la casa de Jehovah. 13 Los obreros trabajaban, y la obra de restauración progresó en sus manos. Restauraron la casa de Dios a su primer estado y la reforzaron. 14 Cuando acabaron, llevaron al rey y a Joyada lo que quedó del dinero, y con él hicieron utensilios para la casa de Jehovah: utensilios para el servicio y para ofrecer holocaustos, cucharas y utensilios de oro y de plata. Continuamente ofrecían holocaustos en la casa de Jehovah, todos los días de Joyada. 15 Entonces Joyada envejeció y murió lleno de años. Tenía 130 años cuando murió. 61

El dinero se utilizó para reparar la casa de Dios y con el dinero que sobró, se compraron los utensilios para el templo. Si nosotros aparte de dar nuestros diezmos traemos nuestras ofrendas, podremos edificar mejores templos y además los miembros serán bendecidos en sus actividades diarias. El arca de las ofrendas no solamente fue en tiempos de Joás sino también en tiempos de Jesús. De Joás a Jesús hay más de mil años de diferencia. Esto quiere decir que no se perdió el uso del arca de las ofrendas porque claramente lo vemos cuando Jesús está parado frente al arca: Marcos12:41-44 41 Estando Jesús sentado frente al arca del tesoro, observaba cómo el pueblo echaba dinero en el arca. Muchos ricos echaban mucho, 42 y una viuda pobre vino y echó dos blancas, que equivalen a un cuadrante. 43 El llamó a sus discípulos y les dijo: — De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que echaron en el arca. 44 Porque todos han echado de su abundancia; pero ésta, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento. Aquí nos damos cuenta de varias cosas; que había un arca de las ofrendas y Jesús estaba enfrente de ella; observaba quien daba, cuanto daban y como daban; vio que una viuda echaba todo lo que tenía. Finalmente le dice a sus discípulos que todos han echado de lo que les sobra pero que la viuda ha dado todo lo que tenía y por eso había echado más que todos. Si la voluntad de Dios es que los pobres no den, en esta escritura, Jesús hubiera detenido a la mujer y le hubiera dicho; “Mujer, tu no des porque eres pobre. Deja que den los que tienen”. Pero no fue así. Jesús estaba observándola y de seguro estaba contento de que estaba dando todo lo que tenía 62

porque sería bendecida. Cuando Dios nos pide algo, es para los que tienen como para los que no tienen. La palabra, Sus promesas y Sus bendiciones son para el que cree en ellas. Ricos o pobres. Ni el rico da más ni el pobre da menos: Éxodo 30:15 Al entregar la ofrenda alzada para Jehovah a fin de hacer expiación por vuestras personas, el rico no dará más, ni el pobre dará menos del medio siclo. Es tiempo de que el arca de las ofrendas sea restaurada. Es tiempo de hacer las cosas como Dios dijo y no como se nos haga más fácil. No podemos pensar como el mundo piensa porque iremos al fracaso y eventualmente a la pobreza. Es tiempo de que las iglesias hagan su propia arca y la pongan enfrente del altar para que cuando se recojan los diezmos y ofrendas, las congregaciones pasen con gozo a llenarlas. El arca de las ofrendas no es un canasto o un cepo o una cubeta más. El arca de las ofrendas es un objeto sagrado que Dios aceptó para recibir las ofrendas. Es lo que trajo grandes bendiciones financieras a Su pueblo. Cuando nos acerquemos al arca de las ofrendas, debemos hacerlo con alabanza, con adoración y con gozo sabiendo que es a Dios a quien le estamos entregando nuestro dinero y no a los hombres.

Si Ud. Esta pensando en construir un templo, haga un arca y enseñe a su congregación lo que Dios dice acerca del arca de las ofrendas y de las bendiciones que recibieron por obedecer. El arca se hizo exclusivamente para que el pueblo de Dios trajera los diezmos y ofrendas de su trabajo para construir el templo de Jehová. El líder es quien tiene la responsabilidad de recaudar los fondos para levantar el templo y la congregación tiene la responsabilidad de respaldar la visión que Dios da al líder. Dios dice que si trabajamos juntos, Él trabajará con nosotros: 63

Hageo 2:4 Ahora pues, esfuérzate, oh Zorobabel, dice Jehovah; esfuérzate también tú, oh Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote. Esfuércese todo el pueblo de la tierra, dice Jehovah, y actuad; (trabajar) porque yo estoy con vosotros, dice Jehovah de los Ejércitos REFERENCIAS Arca de las ofrendas 2 Crónicas 24:4-15, Marcos 12:41-44

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CAPITULO VII EL ALFOLÍ TRAED TODOS (Malaquías 3:10)

LOS

DIEZMOS

AL

ALFOLÍ...

¿Qué significa la palabra alfolí? En Hebreo la palabra alfolí es Atsar que significa: 1) Granero 2) Edificio para almacenar bienes y provisiones 3) Fuente abundante de recursos 4) Atesorar PARA QUE HAYA (Malaquías 3:10)

ALIMENTO

EN

MI

CASA..

Que significa la palabra casa? Semilla, descendencia (Génesis 28:14) Linaje (1 Pedro 2:9) Tabernáculo (Levítico. 26:11) Templo (1 Corintios. 3:16) Casa (Génesis 28:10-22) Un alfolí no podrá estar lleno si la casa de Dios está vacía. Nosotros somos la casa de Dios. Él habita en nosotros, nosotros somos el templo de Dios. La prosperidad de un alfolí comienza cuando la simiente de Dios (nosotros) es prosperada. Si traemos los diezmos y ofrendas al alfolí, entonces habrá abundancia en la casa de Dios (en nosotros). Lea cuidadosamente las escrituras arriba citadas y se dará cuenta de que el Alfolí es el lugar donde nos alimentamos espiritualmente, donde nuestros lideres nos instruyen con la palabra de Dios y es el lugar para llevar los diezmos. La casa de Dios somos nosotros. Si nosotros cumplimos en llevar los diezmos y 65

ofrendas al Alfolí, entonces habrá alimento en nuestras casas o sea que Dios nos suplirá todo. Dios sabía que todas aquellas personas que se iban a dedicar a la obra del ministerio, iban a necesitar dinero para cubrir sus necesidades personales y de sus familiares. Para esto instituyó Dios el alfolí, para prosperar a Su pueblo y para que se lleve a cabo la obra del ministerio y que sus líderes no tuvieran carencias durante y después de servir a Dios. Desgraciadamente esta no es la realidad hoy en día. Hoy en día cuando los pastores y líderes se dedican a la obra del ministerio, la mayoría tienen que hacer trabajos seculares para poder sostenerse. Lo más triste es que cuando llega el líder a la vejez, no tiene una pensión o casa ministerial para pasar sin problemas sus últimos años. Aquí es donde los miembros de las iglesias deben enfocar su atención para que se restaure el alfolí como Dios lo planeó. Los líderes que los han llevado paso a paso en los caminos del Señor, ministrándoles, orando por sus familias, por sus enfermedades o por cualquier circunstancia, deben tener un presente y futuro asegurado para que puedan dedicarse de tiempo completo a la obra del ministerio sin preocupaciones financieras. Quiero que honestamente respondan en su interior las siguientes preguntas acerca de como está el Alfolí en su iglesia local. ¿Está lleno el Alfolí de su iglesia? ¿Tiene abundancia de bienes y provisiones? ¿Están los miembros atesorando y ahorrando para su seguridad personal a través de los diezmos y ofrendas? ¿Tiene su iglesia todo el dinero necesario para hacer la obra del ministerio? La iglesia de nuestros tiempos está atravesando una crisis financiera muy aguda en todos los países, no solo en México. Esto se debe a que los alfolíes están vacíos! Y están 66

vacíos porque el pueblo ha dado la espalda a Dios. “...Volveos a mi, y Yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los Ejércitos...” (Malaquías 3:7). Esta escritura quedó ampliamente explicada en el capitulo de los diezmos. Claramente vemos que hay un distanciamiento entre Dios y Su pueblo. Esta separación trae como resultado tener Alfolís vacíos. Los líderes tienen la responsabilidad de guiar a toda verdad espiritual a las congregaciones. Las congregaciones tienen la responsabilidad de llenar el alfolí y de cuidar a sus lideres. Tanto los lideres como los miembros de la iglesia deben diezmar y ofrendar porque Dios no hace acepción de personas. ¿PARA QUE NECESITAMOS UN ALFOLÍ LLENO? “Traer todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa” (Mal. 3:10). ¿A cuál Alfolí se refiere Dios? En el Antiguo Testamento el alfolí eran el templo o las ciudades de los levitas. El alfolí de hoy son las iglesias locales y los otros cuatro ministerios que Jesús mismo instituyó: Efesios 4:11-12 11 Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros, 12 a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. Los diezmos y ofrendas fueron establecidos por Dios para el soporte de los ministros (músicos, maestros, pastores asistentes etc.) que se dedican de tiempo completo a la obra del Señor. Tiene que haber una unidad y madurez espiritual entre los líderes y la congregación para poder restaurar el alfolí. Veamos lo que la palabra dice: 67

2 Crónicas 31:2-21 2 Ezequías constituyó los grupos de los sacerdotes y de los levitas, conforme a sus grupos, y cada uno según su oficio (tanto los sacerdotes como los levitas), para los holocaustos y los sacrificios de paz; a fin de que sirviesen, diesen gracias y alabasen en las puertas de la morada de Jehová. Aquí vemos que había una unidad y madurez espiritual entre los líderes. Cada cual en su oficio. 3 El rey contribuyó con una parte de su patrimonio para los holocaustos: para los holocaustos de la mañana y de la tarde, y para los holocaustos de los sábados, de las lunas nuevas y de las fiestas solemnes, como está escrito en la ley de Jehová. 4 También mandó al pueblo que habitaba en Jerusalén que diesen a los sacerdotes y a los levitas la porción que les correspondía, para que se mantuviesen dedicados a la ley de Jehová. Los gobernantes y el pueblo aportaban el dinero impuesto por Dios para que los ministros se dedicaran de tiempo completo a la obra de Dios. 5 Cuando fue divulgada esta orden, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino nuevo, aceite, miel y de todos los frutos de la tierra. Asimismo, trajeron en abundancia los diezmos de todas las cosas. 6 También los hijos de Israel y de Judá que habitaban en las ciudades de Judá trajeron los diezmos de las vacas y de las ovejas, y los diezmos de las cosas consagradas a Jehová su Dios, y lo acumularon en montones. Los hijos de Israel traían todos los diezmos de todas las cosas. Hoy en día nosotros somos los hijos de Israel, Israel espiritual. 68

7 Comenzaron a hacer aquellos montones en el mes tercero, y acabaron en el mes séptimo. 8 Ezequías y los magistrados fueron a ver los montones, y bendijeron a Jehová y a su pueblo Israel.

Por lo que podemos ver, este pueblo era fiel en sus diezmos y ofrendas ya que trajeron tanto que tardaron cinco meses en amontonar los bienes. Había alimento en abundancia en la casa de Dios. 9 Ezequías preguntó a los sacerdotes y a los levitas acerca de los montones. 10 Y Azarías, sumo sacerdote de la casa de Sadoc, le respondió: “Desde que comenzaron a traer la ofrenda a la casa de Jehová, hemos comido y nos hemos saciado, y ha sobrado mucho. Porque Jehová ha bendecido a su pueblo, y ha sobrado esta gran cantidad.” 11 Entonces Ezequías mandó que preparasen unas cámaras en la casa de Jehová. Las prepararon 12 y pusieron fielmente en ellas las ofrendas, los diezmos y las cosas consagradas. A cargo de ello estaban el oficial Conanías, levita, y su hermano Simei, segundo en rango. Fue tan grande la bendición que los sacerdotes y los levitas comieron hasta saciarse y todavía tuvieron que poner el resto en la casa de Jehová. El pueblo fue fiel en los mandamientos al grado que Dios los bendijo sobremanera. Por eso Dios nos reta y nos dice en Malaquías 3:10 “Traed todos los diezmos al Alfolí”. Una vez que el alfolí está lleno, debe de haber un orden para supervisarlo. Cada iglesia es responsable de aplicar un método para manejar limpia y claramente las finanzas de Dios. Sigamos leyendo para ver como trabaja este orden de Dios: 69

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Yejiel, Azazías, Najat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Majat y Benaías eran supervisores bajo el mando de Conanías y de su hermano Simei, por disposición del rey Ezequías y de Azarías, director de la casa de Dios. 14 El levita Coré hijo de Imna, guardia de la puerta oriental, estaba encargado de las ofrendas voluntarias hechas a Dios, de la distribución de las contribuciones a Jehová y de las cosas más sagradas. 15 Bajo su mando estaban Edén, Miniamín, Jesúa, Semaías, Amarías y Secanías en las ciudades de los sacerdotes encargados de distribuir con fidelidad a sus hermanos sus porciones, conforme a sus grupos, desde el mayor hasta el menor; 16 a los varones, de acuerdo con sus genealogías, de tres años para arriba, todos los que entraban en la casa de Jehová, para realizar su tarea diaria, según su servicio, en sus deberes y de acuerdo con sus grupos. 17 Lo mismo a los sacerdotes inscritos en las genealogías, según sus casas paternas, y a los levitas de 20 años para arriba, conforme a sus deberes y a sus grupos. 18 Ellos estaban inscritos en el registro con todos sus bebés, sus mujeres, sus hijos e hijas, de toda la asamblea, porque con fidelidad se consagraban a las cosas sagradas. 19 Además, para los hijos de Aarón, los sacerdotes, que estaban en los campos alrededor de sus ciudades, había hombres designados por nombre en cada una de las ciudades, para que dieran porciones a cada varón entre los sacerdotes y a todos los levitas registrados en las genealogías. 20 De esta manera hizo Ezequías en todo Judá. El hizo lo bueno, lo recto y lo verdadero delante de Jehová su Dios. 21 El buscó a su Dios en toda obra que emprendió en el servicio de la casa de Dios y en la ley y los mandamientos. Lo hizo de todo corazón y fue prosperado. 70

Imagínense los alfolíes que tuviéramos si fuéramos fieles en nuestros diezmos, ofrendas y en la supervisión de ellos. Los beneficios para el pueblo y para los líderes serían abundantes. ¡Habría suficiente para alcanzar a este mundo desesperado y agonizante para Jesús! Veamos otras escrituras en las que Dios enfatiza la necesidad de que los ministros tengan lo suficiente para la obra del ministerio. Números 18:21 “He aquí, he dado a los hijos de Leví todos los diezmos de Israel, como heredad, a cambio del servicio que llevan a cabo en el tabernáculo de reunión. Gálatas 6:6 El que recibe instrucción en la palabra comparta toda cosa buena con quien le instruye. 1 Corintios 9:11-14 11 Si nosotros hemos sembrado cosas espirituales para vosotros, ¿será gran cosa si de vosotros cosechamos bienes materiales? 12 Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿no nos corresponde más a nosotros? Sin embargo, nunca usamos de este derecho; más bien, lo soportamos todo para no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. 13 ¿No sabéis que los que trabajan en el santuario comen de las cosas del santuario; es decir, los que sirven al altar participan del altar? 14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Otra razón por la cual nuestros alfolíes deben de estar llenos es para hacer la obra de la Gran Comisión y mandar 71

misioneros a todas las naciones. Estas fueron las últimas palabras de Jesucristo; “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…” (Mateo 28:19). La mejor inversión que podemos hacer es la de enviar misioneros a predicar el Evangelio del Reino: Romanos 10:13-15 13 Porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. 14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán a aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán sin que sean enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de las cosas buenas! Pablo predicaba el evangelio en las diferentes iglesias y les hablaba de la importancia de dar y recibir para mandar a los hombres de Dios a predicar las buenas nuevas. Pero solo la iglesia en Filipos supo de las bendiciones que traía el ministerio de dar y recibir. Esta iglesia aportó para que el evangelio fuera predicado: Filipenses 4:15-19 15 También sabéis, oh Filipenses, que al comienzo del evangelio cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en cuanto a dar y recibir, sino vosotros solos. 16 Porque aun a Tesalónica enviasteis para mis necesidades una y otra vez. 17 No es que busque donativo, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18 Sin embargo, todo lo he recibido y tengo abundancia. Estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, como olor fragante, un sacrificio aceptable y agradable a Dios. 72

19 Mi Dios, pues, suplirá toda necesidad vuestra, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. En el versículo 17, Pablo nos dice que no busca dádivas sino que busca que haya fruto abundante en nuestra cuenta. ¿A qué cuenta se está refiriendo Pablo? ¿A la de Banamex , o a la de Citibank? No! A nuestra cuenta celestial, a la que nunca se le acaban los fondos, a la que siempre está rebosando de riquezas. Después en el versículo 19 Pablo nos dice que por haber aprendido a dar, recibiremos de acuerdo a las riquezas de Cristo. ¿Sabe cuántas riquezas hay en la cuenta de Dios? Lea despacio Apocalipsis 21:16-21 con su concordancia y con una calculadora en las manos. Esta es la ciudad de Dios, la cual pronto descenderá del cielo para que entren aquellos cuyos nombres estén inscritos en el libro de la vida. El alfolí es el mismo ayer, hoy y por siempre! Porque Jesús es el mismo ayer, hoy y por siempre! Dios no ha cambiado! Yo Soy el que Soy dice Jehová de los ejércitos!

¿CÓMO LLENAMOS UN ALFOLÍ? Primicias: Es el agradecimiento de los primeros frutos de nuestro primer trabajo, o negocio o ingreso de algo que le hemos pedido a Dios. Diezmos: Es lo que Dios nos ordena que demos. Es la décima parte de nuestras ganancias, incrementos. Ofrendas: Las ofrendas es lo que damos aparte de los diezmos. Es nuestra gratitud hacia Dios por lo que recibimos. Promesas: Compromisos voluntarios hechos a Dios y que tienen 73

que ser pagados o el trabajo de nuestras manos no prosperará. El principio para llenar un alfolí es sembrando y cosechando. Dios no tiene límites. Para que un alfolí esté lleno, tiene que haber una actividad dentro del cuerpo de Cristo. Los miembros tienen que estar trabajando, negociando e invirtiendo. Si sembramos poco, habrá poca actividad, pero si sembramos mucho, habrá mucha actividad. Hay una ley para sembrar y cosechar, un ciclo de tiempo entre la siembra y la cosecha. Pero si no depositamos semillas no habrá producción: Marcos 4:26-29 26 También decía: “Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra. 27 El duerme de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 28 Porque de por sí la tierra da fruto: primero el tallito, luego las espigas y después el grano lleno en la espiga. 29 Y cuando el fruto se ha producido, en seguida él mete la hoz, porque la siega ha llegado.” Jesús nos está diciendo que nuestra responsabilidad es sembrar y El hará el resto. Si sembramos, no tenemos que preocuparnos si vamos a recoger o no. Jesús dice, duerme tranquilo y levántate a cosechar. Ni siquiera sabremos de donde vendrá la bendición, solo tendremos que estirar la mano para recibir. Nuestra parte es sembrar y Su parte es darnos el fruto. Génesis 8:22 Mientras exista la tierra, no cesarán la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche.” Esto quiere decir que debemos de trabajar y sembrar hasta que Cristo venga por Su iglesia. Tenemos que estar ocupados, haciendo negocios e invirtiendo el dinero para el 74

reino de Dios. Un creyente fiel aplicará estos principios para llenar el alfolí de su iglesia. Jesús nos dice que mientras no venga Él, tenemos que estar haciendo negocios e invirtiendo en Su reino. ¿Cómo debemos de dar para que Dios reciba nuestras ofrendas y las honre? Libremente - Generosamente (Mateo 10:8 y 2 Corintios 9:6). Alegres, con gozo y no tristes o preocupados (2 Corintios 9:7). Medida buena (Lucas 6:38). Con alabanzas y acción de gracias (Hebreos 13:15-16). Con un solo sentir, sin dudar (Lucas 12:29). Con motivos puros, no egoístas ni buscando favores. ¿ES LA VOLUNTAD DE DIOS QUE NUESTROS ALFOLÍES ESTÉN LLENOS? La historia de José es la mas clara evidencia de la importancia de tener los graneros llenos. Dios, como siempre, hizo una obra extraña para preservar la simiente de Abraham sabiendo que vendría a la tierra un gran hambre. José, como ya vimos, después de varias circunstancias adversas, es puesto por señor de todo Egipto. José le dice a Faraón que vendrán 7 años de abundancia y luego vendrían 7 años de hambre sobre la tierra. José aconseja a Faraón que tome la quinta parte de todas las cosechas, o sea el 20%, y que las almacene para los años difíciles: Génesis 41:34-36 34 Haga esto el faraón: Ponga funcionarios a cargo del país 75

que recauden la quinta parte del producto de la tierra de Egipto durante los siete años de abundancia. 35 Que ellos acumulen todos los alimentos de estos años buenos que vienen, que almacenen el trigo bajo la supervisión del faraón, y que los guarden en las ciudades para sustento. 36 Sean guardados los alimentos como reserva para el país, para los siete años de hambre que vendrán sobre la tierra de Egipto. Así el país no será arruinado por el hambre. Cuando vino el hambre, José mandó llamar a su padre y hermanos para que no perecieran de hambre. Dios hizo pasar a José todas estas circunstancias para preservar a Jacob, que era semilla de Abraham, y así preservar la promesa hecha a la simiente de Abraham que es en Cristo. Hoy estamos viviendo de esos graneros que José levantó porque nosotros somos la simiente de Abraham en Cristo. Gracias a Dios por esa obra extraña que hizo en José: Génesis 45:4-11 4 Entonces José dijo a sus hermanos: — Acercaos a mí, por favor. Ellos se acercaron, y él les dijo: — Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. 5 Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido acá, porque para preservación de vida me ha enviado Dios delante de vosotros. 6 Ya han transcurrido dos años de hambre en medio de la tierra, y todavía quedan cinco años en que no habrá ni siembra ni siega. 7 Pero Dios me ha enviado delante de vosotros para preservaros posteridad en la tierra, y para daros vida mediante una gran liberación. 8 Así que no me enviasteis vosotros acá, sino Dios, que me ha puesto como protector del faraón, como señor de toda su casa y como gobernador de toda la tierra de Egipto. 76

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Apresuraos, id a mi padre y decidle: “Así dice tu hijo José: ‘Dios me ha puesto como señor de todo Egipto. Ven a mí; no te detengas. 10 Habitarás en la zona de Gosén, y estarás cerca de mí, tú, tus hijos, los hijos de tus hijos, tus rebaños, tus vacas y todo lo que tienes. 11 Allí proveeré para ti, pues todavía faltan cinco años de hambre; para que no perezcáis de necesidad tú, tu casa y todo lo que tienes.“ Dios siempre ha querido que tengamos mas que suficiente, que tengamos nuestros depósitos llenos: Los graneros los llena Dios (Deuteronomio 28:8-12). Tus graneros serán llenos en abundancia (Proverbios 3:9-10). Hemos visto que la voluntad de Dios es que haya un alfolí lleno para que la obra del ministerio se lleve a cabo, para que los ministros coman de el. Hemos visto como debemos llenarlos y que es Su deseo que estén llenos. ¿Pero cómo podemos mantener un alfolí siempre lleno? Buscando primeramente el Reino y Su justicia (Mat. 6:31-33). Invirtiendo en las misiones (Luc. 18:29-30 Marcos 10:29-30). Siendo buenos mayordomos (Lucas 16: 10-13). Poniendo el dinero a trabajar (Lucas 19:11-13, 15-17, 23-26). Siendo fieles aun en lo poco (Mat. 25:22-23, 29). Confiando en Dios como su fuente de recursos (Jer. 17:5-8). Siendo obedientes (Josué 1:7-8). 77

No olvidando a Dios (Deuteronomio. 8:11-18). Pagando las promesas y las deudas (Eclesiastés 4:5, Romanos. 13:7-8, Prov. 22:7). Buscando consejo antes de hacer algo. (Prov. 15:22). Dando a los pobres (Prov. 19:17). Es tiempo de que el alfolí sea restaurado. Es tiempo de que la casa de Dios no esté vacía, abandonada. Es tiempo de que nos arrepintamos y nos volvamos a Dios y que Dios se vuelva a nosotros. Es tiempo de que nuestros graneros estén llenos para participar de la gran cosecha de los últimos tiempos. Es tiempo de que las congregaciones vivan bajo un cielo abierto y no cerrado!

REFERENCIAS: ALFOLI (Graneros, Depósitos): Génesis 41:36, 56, Deuteronomio 28:8, 2 Reyes 20:15, 2 Crónicas 32:28 Salmo 144:13, Proverbios 3:10, Malaquías 3:10.

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CAPITULO VIII JUBILEO…EL PODER DE 50 JUBILEO es un tiempo de celebración que Dios dio a Su pueblo en tiempos de Moisés. Moisés fue al monte Sinaí para encontrarse con Dios. Ahí Dios le dio instrucciones sobre las fiestas a guardar, cada una con el propósito redentor de Jesús. Dios reveló a Moisés que Su propósito era bendecir de una manera sobre abundante a Su pueblo. Jubileo fue determinado para comenzar una vez que el pueblo de Dios cruzara el río Jordán y tomara posesión de la tierra prometida (Levítico 25:2). Jubileo no fue una fiesta o ceremonia hecha por los hombres, sino que fue ordenada por Dios para que Su pueblo fuera bendecido generación tras generación. Dios instruyó a Moisés y al pueblo de Israel a contar siete semanas de años - siete veces siete años - para que sean 49 años. El año 49 era año sabático, y después, al cincuentavo año, proclamarían el Año de Jubileo de Dios por toda la tierra! Esta fiesta de Dios fue primero para los Judíos y luego para los Cristianos por herencia. Este festival comenzaba cuando los cuernos soplaban (YOVEL en Hebreo) por toda la tierra de Israel. Jubileo fue planeado para traer libertad y restauración de muchas formas al pueblo de Dios. Jubileo se celebra cada 50 años y Bíblicamente es un año sabático, un tiempo único de restauración, de libertad, de seguridad, de perdón y de cancelación de deudas. Es un tiempo de descanso. Jubileo fue planeado para el pueblo de Dios. Es la forma que Dios escogió para bendecir a Su pueblo cada 50 años. Dios nos esta diciendo, hagan a un lado sus doctrinas y tradiciones porque quiero bendecirlos sobre manera. No es por lo que des, ni por lo que creas acerca de Jubileo, solo tienes que creer que si Dios promete algo lo cumplirá! 79

5 BENDICIONES ESENCIALES DE JUBILEO: Liberación: Libertad fue proclamada para todos aquellos que estaban presos de toda atadura y fueron puestos en libertad. Restauración: Las posesiones perdidas eran restauradas, las propiedades tomadas por las deudas o por no tener dinero para recuperarlas eran devueltas a sus dueños originales. Cancelación de deudas: Todas las deudas eran canceladas. Dios hará un milagro para liberar a Su pueblo de las deudas! Protección y seguridad: Se esperaba seguridad en la tierra por las abundantes cosechas. Incremento: Había una abundancia divina que se incrementaba por tres años. Es un ciclo de provisión sobrenatural. Jubileo lleva el poder de Pentecostés (que significa 50) ya que solo el poder del Espíritu Santo puede causar tal libertad! No es una coincidencia que Jubileo sea celebrado cada 50 años y que el día de Pentecostés haya sucedido 50 días después de la resurrección de Jesús. El número 50 tiene el poder de nuevos principios. Pentecostés fue el principio de la Gran Comisión (Hechos 2). Jubileo marca el principio de una liberación de varias formas de esclavitud y de una vida nueva en los negocios (Lev. 25:10). Ambos eventos pueden llevarse a cabo solamente a través del poder del Espíritu Santo. En 1998, fue año de Jubileo. Pentecostés se celebra en Mayo e Israel celebró su 50vo aniversario como nación reconocida. También, en Mayo, Europa (el Imperio Romano) oficialmente firmó un tratado para estar regida bajo un mismo sistema monetario, el EMU (moneda de unidad Europea). El último Jubileo previo al de 1998 y de acuerdo al 80

calendario Judío, fue en 1948, cuando las naciones unidas reconocieron a Israel como nación. De esta manera la tierra de Dios fue restaurada para los Judíos y libertad fue proclamada por toda la tierra. Israel fue liberada del castigo de dispersión en año de Jubileo (Dios los esparció por toda la tierra durante miles de años por su desobediencia): Deuteronomio 28:64 Jehová te esparcirá entre todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra. Allí rendiréis culto a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres habéis conocido. Cuando Israel fue restaurada como nación, la tierra, el pueblo, los negocios y sus riquezas se incrementaron como Dios lo había prometido. Israel, la higuera, floreció en un año de Jubileo: Mateo 24:32-34 32 De la higuera aprended la analogía: Cuando su rama ya está tierna y brotan sus hojas, sabéis que el verano está cerca. 33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas. 34 De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan. La higuera, Israel, brotó en 1948. Cuando suceda esto, dijo Jesús, “sabed que está cerca a las puertas.” ¿Quién está cerca? Jesús. Después nos asegura que esta generación, la que nació a partir de 1948, no pasará sin ver todas estas cosas. Nosotros somos esa generación ya que de acuerdo a la palabra, una generación dura de 70 a 80 años: Salmo 90:10 Los días de nuestra vida son setenta años; y en los más robustos, ochenta años. 81

Muchas predicciones se han hecho acerca de la segunda venida de Cristo. Las guerras mundiales, Hitler y otros sucesos clamaban que era el fin del mundo pero nada de esto era correcto ya que Israel aun no brotaba como nación. La generación a la que Jesús se refirió en Mateo 24: 32-34 comenzó en 1948. Si el Señor viene a tiempo por Su iglesia, no habrá otro Jubileo. Este es el Jubileo de oro. LEVÍTICO CAPITULO CELEBRACIÓN

25

NOS

HABLA

DE

ESTA

Lev. 25:8 Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años… Este es un ciclo de años sabáticos Israelitas que nos dan 49 años. Lev. 25:9 Entonces harás tocar fuertemente la trompeta …Se tocaban los cuernos de carnero llamados Shofar en el mes séptimo, ¿Por qué en el mes séptimo? Porque ese es el número perfecto de Dios. Es el día que Dios dedicó al descanso y Jubileo es un tiempo de descanso. Fue declarado en el mes séptimo. En el calendario que hoy conocemos es Julio, pero de acuerdo al calendario que Dios dio a Su pueblo es Octubre (en Hebreo es Tisri) ya que el primer mes es Abib o Abril. Así que el día 10 de Octubre comienza Jubileo. Lev. 25:10 Y santificaréis el año cincuenta y pregonaréis libertad en toda la tierra…. Santificar significa separar. Dios nos pide que separemos este año de los otros ya que solamente se da cada 50 años. Nos pide que proclamemos libertad a toda la tierra y que comencemos todos los negocios de la vida nuevamente. Que tengamos nuevos principios. Lev. 25:10 “…Y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores…” Los oprimidos eran liberados para regresar a sus tierras y familiares. 82

Lev. 25:13 “…Volveréis cada uno a vuestra posesión…” En este tiempo todas las herencias y propiedades perdidas eran restauradas a su dueño original. Lev. 25:18 “…Y habitaréis en la tierra seguros”. Esta es una promesa profética de Dios para dar paz a Su pueblo. Esta profecía ha sido cumplida. Desde que Israel tomó posesión de la tierra, los países Árabes han tratado de quitársela. Ha habido guerras contra la tierra de Dios pero ningún enemigo ha tenido éxito en capturarla porque Dios prometió a Abraham de que esta sería una posesión perpetua, para siempre! Génesis 17:8 Yo te daré en posesión perpetua, a ti y a tu descendencia después de ti, la tierra en que resides, toda la tierra de Canaán. Y yo seré su Dios. Lev. 25:31 “Mas las casas…podrán ser rescatadas, y saldrán en el Jubileo” Las propiedades eran rescatadas y si se debía eran perdonadas ya que la palabra “saldrán” significa liberar, perdonar. DURANTE JUBILEO CLAMEMOS A DIOS PARA:

SER LIBERTADOS de las ataduras (alcohol, drogas, infidelidad, amargura, falta de perdón, frustraciones, ansiedades, temores, preocupaciones etc…), de toda lucha (luchas espirituales, carnales), de toda herida (familiar, ministerial). SER RESTAURADOS de todas las cosas que hemos perdido; nuestras relaciones familiares, nuestra reputación, nuestras finanzas, nuestra salud, nuestra paz, nuestro gozo, nuestros ministerios etc… este es el tiempo de restauración. SER PERDONADOS de nuestras deudas. Las deudas sofocan, estrangulan, quitan la paz. Pero Dios nos da la esperanza en 83

Jubileo de terminar con ellas. Sea fiel en sus diezmos y ofrendas y clame a Dios para que cancele sus deudas milagrosamente. SER INCREMENTADOS en todas las cosas que nos traen beneficio; nuestros negocios, trabajos, conocimiento, sabiduría etc. Dios dice que el incremento será tanto que durante tres años comeremos hasta saciarnos. ESTAR A SALVO en todo lo que hagamos en la tierra. Otras escrituras que se relacionan con el año de Jubileo son las que hablan acerca del año agradable del Señor: Isaías 61:1-2 1 El Espíritu del Señor Jehová está sobre mí, porque me ha ungido Jehová. Me ha enviado para anunciar buenas nuevas a los pobres, para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel, 2 para proclamar el año de la buena voluntad de Jehová y el día de la venganza de nuestro Dios, para consolar a todos los que están de duelo. Aquí el profeta Isaías, casi 700 años antes de Jesucristo, nos pone en perspectiva lo que Jesús iba a hacer durante Su estancia en la tierra. Además vino para proclamar el año agradable o de la buena voluntad de Jehová. El año de grandes bendiciones. Esta profecía se manifestó cuando Jesús se dispuso a predicar en la sinagoga: Lucas 4:16-21 16 Fue a Nazaret, donde se había criado, y conforme a su costumbre, el día sábado entró en la sinagoga, y se levantó para leer. 17 Se le entregó el rollo del profeta Isaías; y cuando abrió el 84

rollo, encontró el lugar donde estaba escrito: 18 El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos 19 y para proclamar el año agradable del Señor. 20 Después de enrollar el libro y devolverlo al ayudante, se sentó. Y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21 Entonces comenzó a decirles: — Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos. Una escritura más donde se menciona que las herencias prestadas o tomadas por otros, tienen que ser devueltas en año de Jubileo: Ezequiel 46:17 Pero si de su heredad da un regalo a alguno de sus siervos, será de éste hasta el año del jubileo, y entonces volverá al poder del gobernante. Pero la herencia de éste será para sus hijos; para ellos será. Dios ha dejado una herencia y esa es para sus hijos. Pídale a Dios que se la devuelva en este tiempo de Jubileo. Tal vez Ud. se pregunte si esto puede suceder en la vida real, si estas bendiciones financieras de Jubileo son para nuestros días. Tengo buenas nuevas para Ud. y unos ejemplos reales que se han llevado a cabo este año de Jubileo. Recuerde que todo lo que le pase a Israel, el pueblo de Dios, también pasará a Israel espiritual que es la iglesia de Cristo ya que toda verdad es paralela. Durante la segunda guerra mundial, los Judíos fueron perseguidos, torturados y prácticamente exterminados por los 85

Alemanes. Durante esa persecución, los Judíos comenzaron a depositar en los bancos Suizos todo su dinero y oro. Depositaron cientos de millones de dólares. Cuando millones de Judíos fueron asesinados, los bancos Suizos pensaron que ya no tendrían que regresar esos depósitos. Pasaron casi cincuenta años (recuerde que Jubileo es cada 50 años) y los Judíos comenzaron a reclamar esos depósitos. Los bancos dijeron que no tenían pruebas de los depósitos y que era un caso perdido. Los Judíos siguieron insistiendo y los bancos se pusieron nerviosos y siguieron negando que tuvieran una lista de depósitos. Pero una persona que trabajaba para estos bancos recibió las listas de todos los depósitos de los Judíos para que las hiciera trizas con una máquina para despedazar papel. Este hombre sintió tal convicción que tomó todas las listas de los depósitos y tomó ese mismo día un avión para los Estados Unidos aterrizando en el estado de Nueva Jersey. Inmediatamente buscó refugio con una organización Judía poniendo en las manos de ellos las listas que amparaban cientos de millones de dólares. Después de avergonzar a los bancos Suizos, los Judíos recibieron en año de Jubileo mil trescientos millones de dólares.! ¿Coincidencia? No! Restauración de lo que les habían robado. Promesa de Dios cumplida. Gloria a Dios por este milagro tan grande. Un ejemplo más. Cuando la madre de una Hna. en el Señor se murió, el padre de ella tomó prestada la herencia que la madre dejó. Ella no quería pedirle el dinero a su padre porque tenía temor de causar fricción en la relación familiar. Ella siempre oraba para que en vida su padre le diera ese dinero y no estar esperando a que se muriera para tenerlo. En 1998, año de Jubileo, el esposo de ella le dijo acerca de lo que significaba Jubileo y que deberían orar para que esa herencia fuera restaurada a ella. Decidieron orar, ayunar y dar una buena ofrenda para recoger una buena cosecha. Mandaron la ofrenda para unas misiones y pocos meses después, el padre de ella le llamó por teléfono diciéndole que le quería dar la herencia de su madre y viajó para entregarle el dinero. ¡Que bendición de 86

Jubileo para esta hermana! En Cuba, donde no existe la propiedad privada, algunos pastores no entendían porque el gobierno les estaba permitiendo comprar casas, pero cuando les expliqué lo que es el año de Jubileo, entendieron perfectamente que era el poder de Dios el que estaba restaurándoles las propiedades perdidas. Gloria a Dios por este otro milagro. Yo podría seguir dando otros ejemplos de amigos míos que han estado recibiendo grandes bendiciones en este tiempo de Jubileo, pero creo que esto es suficiente para que Ud. crea y clame a Dios lo que Ud. ha perdido para que le sea devuelto. Jubileo comenzó en octubre de 1997 y de acuerdo a Levítico dura tres años. Levítico 25:21… “Entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años.” Yo pensé que estas bendiciones y milagros financieros de Jubileo durarían hasta fines del año 2000. Casi puedo asegurar que este fue el último Jubileo y por esta razón Jesús nos extenderá estas bendiciones hasta que él venga. Moisés murió cuando tenia 120 años que es cuando comenzó esta celebración. Si Ud. Multiplica 120 por 50 años que son los años de cada Jubileo, nos dan 6000 años. ¡Esto quiere decir que hemos entrado al séptimo milenio, al milenio sabático, al tiempo de descanso, a la venida de Jesucristo! REFERENCIAS Levítico 25:10-15,28,30,33; 27:34, Números 36:4, Ezequiel 46:17, Isaías 61:2, Lucas 4:19.

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CAPITULO IX NEGOCIOS – DEUDAS - FIADORES Hacer negocios es parte de la naturaleza de Dios y Jesús nos dio una parábola muy interesante que veremos mas adelante. Dios, a lo largo de Su palabra, nos enseña como administrar las finanzas y como conducirnos con nuestros semejantes. El propósito de Dios es que haya prosperidad en Su pueblo. Veamos que significa la palabra prosperidad: En Hebreo es Tsaleach que significa prosperar, tener éxito. También hay otra palabra en Hebreo, Shalam, que significa estar a salvo mental, corporal y materialmente. Esta última definición describe mejor la prosperidad de Dios. Para el mundo la prosperidad es la acumulación de bienes materiales exclusivamente. Para el Cristiano es un balance de estas tres cosas arriba mencionadas. Dios mismo, desde un principio, negoció con Su pueblo; dame y te daré, obedece y te bendeciré. Él trataba como cualquier negociador. Él ofrecía bendiciones y a cambio pedía lealtad, fidelidad y obediencia. Pedía valores morales o espirituales a cambio de valores materiales o físicos. Nuestros padres, Abraham, Jacob e Isaac, supieron negociar con Dios y Dios les respondió con bendiciones abundantes. El primer trato que Dios hizo fue con Adán cuando le dio autoridad y dominio sobre todas las cosas creadas por Dios en la tierra:

Génesis 2:15-17 15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivase y lo guardase. 16 Y Jehová Dios mandó al hombre diciendo: “Puedes comer 88

de todos los árboles del jardín; 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás.” Primero Dios puso a Adán en el huerto y le dio el trabajo de cuidarlo. Aquí Dios estaba negociando con Adán valores materiales por valores espirituales o de carácter como la obediencia. Te doy y me obedecerás. Era un negocio muy bueno para el hombre. Desafortunadamente, Adán lo perdió todo por la desobediencia y la tentación de querer mas de lo que se le había ofrecido. Con Abraham Dios negoció muchas veces y Abraham supo negociar con Dios ya que lo bendijo en gran manera. Fue bendecido por su obediencia y fe, nada mas. Con Dios no hay fórmulas, secretos o misterios. Dios solo requiere de dos cosas; obediencia y fe. Cuando Dios le pidió a Abraham que sacrificara a Isaac, su único hijo, Abraham obedeció y tuvo fe de que Dios iba a cumplir de alguna manera la promesa que le había hecho: Génesis 17:19 19 Y Dios respondió: — Ciertamente Sara tu mujer te dará un hijo, y llamarás su nombre Isaac. Yo confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para su descendencia después de él. Hebreos 11:6 Y sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que es galardonador de los que le buscan. Conforme Abraham continuó obedeciendo y poniendo en primer lugar a Dios, Dios continuó prosperando a Abraham. Jacob también siguió los pasos de su padre Abraham y 89

negoció con Dios de la siguiente manera: Génesis 28:20-22 Jacob también hizo un voto diciendo: - Si Dios está conmigo y me guarda en este viaje que realizo, si me da pan para comer y vestido para vestir, 21 y yo vuelvo en paz a la casa de mi padre, Jehovah será mi Dios. 22 Esta piedra que he puesto como memorial será una casa de Dios, y de todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para ti. Si me cuidas, si me das lo que necesito para vivir y vestirme y vivo en paz, Tu serás mi Dios y yo te apartaré el diezmo de todo. Jacob estaba negociando con Dios y consiguió lo que le pidió a cambio de aceptarlo como su único Dios. Dios quiere que tengamos riquezas pero que no las amemos mas que a Él. Salomón es el ejemplo de alguien que hizo una buena elección. Cuando sucedió a su padre, David, como rey de Israel, se dio cuenta que necesitaba ayuda para dirigir a ese pueblo. Cuando Dios se le apareció le preguntó, “Pídeme lo que quieras que yo te dé,” y Salomón respondió que quería sabiduría y conocimiento para gobernar a ese pueblo (2 Crónicas 1:7,10). Salomón quería tener éxito en su nuevo trabajo. Entonces Dios le dijo a Salomón: 2 Crónicas 1:11-12 11 Porque esto ha estado en tu corazón, y no has pedido riquezas, ni posesiones, ni gloria, ni la vida de los que te aborrecen, ni tampoco has pedido muchos años, sino que has pedido para ti sabiduría y conocimiento para gobernar a mi pueblo sobre el cual te he constituido rey, te son dados sabiduría y conocimiento. Pero también te daré riquezas, posesiones y gloria tales como nunca sucedió con los reyes que fueron antes de ti, ni sucederá así después de ti. 90

Salomón pudo haber pedido a Dios primeramente riquezas pero mas bien le pidió algo del carácter de Dios, sabiduría. Dios, contento con lo que le pidió Salomón, le dio, además de la sabiduría, riquezas tan grandes que hasta la fecha ningún hombre en la tierra las ha tenido. Hoy en día, el hombre mas rico del mundo es Bill Gates, dueño de Microsoft, la Cia. de software para computadoras mas grande del mundo. Bill Gates vale $50,000 millones de dólares en acciones de papel y en dinero electrónico. Salomón llegó a valer mucho mas que eso en oro, plata, joyas, edificios, casas, animales etc. Todo era valor sólido, real, no eran valores de papel o electrónicos. Jesús nos confirma este principio de buscar a Dios primeramente en todas las cosas y lo demás será añadido: Mateo 6:31-33 31 “Por tanto, no os afanéis diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos cubriremos?’ 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre que está en los cielos sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Entre Salomón y Jesús hay casi 700 años de diferencia pero el principio es el mismo, la sabiduría es la misma, Dios es el mismo. Los Cristianos debemos enfocarnos en las cosas de Dios y no en las nuestras. Cuando hacemos negocios debemos pensar como vamos a utilizar las ganancias en el Reino de Dios. Nuestro deber es ver por los huérfanos, viudas, pobres y enfermos. Esta responsabilidad le corresponde a los Cristianos mas que al gobierno. Las necesidades nuestras Dios mismo las suplirá. 91

Esto no quiere decir que solamente hay que esperar a que Dios nos dé todo. Al contrario, la Biblia nos enseña que “La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece”(Proverbios 10:4). Jesús nos dio una parábola acerca de los negocios y nos exhorta a que los hagamos hasta que El venga: Lucas 19:11-27 11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén y porque ellos pensaban que inmediatamente habría de ser manifestado el reino de Dios. 12 Dijo, pues: “Cierto hombre de noble estirpe partió a un país lejano para recibir un reino y volver. 13 Entonces llamó a diez siervos suyos y les dio diez minas, diciéndoles: ‘Negociad hasta que yo venga. Jesús sabía que pronto partiría a Su trono pero también sabía que regresaría nuevamente. Antes de partir, mandó llamar a unos siervos y les dio dinero diciéndoles “negociar hasta que yo venga”. Jesús nos ha confiado Sus bienes, nos ha puesto Su dinero en nuestras manos y nos dice; hagan negocios hasta que Yo venga. Nadie sabe cuando vendrá Jesucristo, pero lo que si sabemos es que debemos estar trabajando y negociando para Su reino hasta que El venga. 14 “Pero sus ciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: ‘No queremos que éste reine sobre nosotros. 15 “Aconteció aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían negociado. Muchos no queremos que Jesús reine sobre nosotros, no queremos que sea Señor de nuestras finanzas. Jesús regresará y 92

mandará llamar a sus siervos y pedirá cuentas de lo que nos confió, del dinero que puso en nuestras manos y de los negocios que hayamos hecho. Además nos advierte que si no producimos, pagaremos un precio. 16 Vino el primero y dijo: ‘Señor, tu mina ha producido diez minas.’ 17 Y él le dijo: ‘Muy bien, buen siervo; puesto que en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.’ 18 Vino el segundo y dijo: ‘Señor, tu mina ha hecho cinco minas.’ 19 También a éste le dijo: ‘Tú también estarás sobre cinco ciudades. Los primeros siervos que entregaron cuentas al rey les fue muy bien. Negociaron lo que se les había confiado y recibieron gran recompensa. Nosotros también seremos juzgados y nuestra recompensa será de acuerdo a nuestra fidelidad con el dinero. 20 Y vino otro y dijo: ‘Señor, he aquí tu mina, la cual he guardado en un pañuelo. 21 Porque tuve miedo de ti, que eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste y cosechas lo que no sembraste.’ 22 Entonces él le dijo: ‘¡Mal siervo, por tu boca te juzgo! Sabías que yo soy hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré. 23 ¿Por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al venir yo lo cobrara junto con los intereses?’ 24 Y dijo a los que estaban presentes: ‘Quitadle la mina y dadla al que tiene diez minas.’ 25 Ellos le dijeron: ‘Señor, él ya tiene diez minas.’ 26 El respondió: ‘Pues yo os digo que a todo el que tiene, le 93

será dado; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 27 Pero, en cuanto a aquellos enemigos míos que no querían que yo reinara sobre ellos, traedlos acá y degolladlos en mi presencia“ El siervo que no negoció, aun lo que tenía se le quitó y se le dio a los que habían invertido mejor. También vemos que todos aquellos que no quisieron aceptar al rey fueron aniquilados. Vendrá el tiempo en que seremos juzgados por la forma en que hayamos invertido las finanzas. Si no fuimos fieles con el dinero, pagaremos de la misma forma que los que ni siquiera aceptaron al rey, o sea a Jesús. A Dios le gusta hacer tratos con Su pueblo. Quiere que hagamos negocios, que prosperemos, que trabajemos hasta que Él venga nuevamente. Pongamos en práctica los principios de Salomón y Jesús; busquemos primeramente Su reino y Su justicia y todo lo demás, los bienes materiales que necesitemos, vendrán por añadidura. DEUDA La deuda sofoca, asfixia la paz del hombre. La deuda es una maldición. Las deudas vienen porque queremos gastar más de lo que ganamos. No somos diligentes en hacernos un presupuesto. Gastamos lo que no hemos ganado y al fin del mes nuestra angustia crece ya que no hay suficiente dinero para pagar las cuentas. Nos ponemos de mal humor, gritamos en casa a nuestros familiares y estamos en contra de todos. Una vez mas quiero enfatizar que si ponemos a Dios en primer lugar, si pagamos los diezmos completos y damos nuestras ofrendas, tendremos un principio que nos hará manejar mejor el dinero. Esto hará que solamente compremos lo que necesitemos y no todo lo que queramos. Una vez que entremos 94

en el ministerio de dar y recibir, tendremos mas que suficiente para dar a la obra del reino, para pagar nuestras cuentas y para comprar de contado lo que necesitemos. Hoy en día es muy fácil endeudarse ya que las instituciones financieras ofrecen tarjetas de crédito como si fueran dulces. Los comercios dan todo a crédito. El crédito está fuera de control en todo el mundo y no tardaremos en ver un colapso financiero por el exceso de crédito que estamos viviendo. Cuando vienen los colapsos financieros, los que deben pierden todo; casas, negocios, autos, etc. Todo lo que tengan puede ser recogido por los acreedores. ¡Que maldición! ¿Cuántos quieren estar en esta situación? ¿Cuántos están en esta situación? Pague lo mas pronto posible sus deudas. Jesús nos dice lo siguiente acerca de las deudas: Romanos 13:7-8 7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. 8 No debáis a nadie nada, salvo el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley. Salmo 37:21 El impío toma prestado y no paga, pero el justo tiene compasión y da. Cuando pedimos dinero prestado, nos convertimos en esclavos del prestador. Dios nos puso como cabeza y no por cola. Nos puso para que nosotros prestemos, no para pedir prestado: Deuteronomio 28:12-13 12 El te abrirá su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra en su tiempo y para bendecir toda la obra de tus manos. Tú darás prestado a muchas naciones, pero tú no pedirás 95

prestado. 13 “Si obedeces los mandamientos de Jehová tu Dios que yo te mando hoy para que los guardes y cumplas, Jehová te pondrá como cabeza y no como cola. Estarás encima, nunca debajo. Proverbios 22:7 El rico domina a los pobres, y el que toma prestado es esclavo del que presta. LOS ESCLAVOS MODERNOS NO TIENEN CADENAS TIENEN DEUDAS El mundo nos dice que deber dinero es bueno. Que pedir prestado es un buen negocio, pero la palabra de Dios nos dice que cuando pedimos dinero prestado nos convertimos en esclavos. Jesús vino para liberarnos no para esclavizarnos. La deuda es un espíritu engañoso que Satanás usa para atarnos y esclavizarnos al pensamiento del mundo. Hoy en día los esclavos modernos no tienen cadenas sino que tienen deudas. Naciones completas viven bajo este espíritu de deuda que oprime a millones de personas. El sistema ofrece todo a crédito para poder controlar a los ciudadanos. Cuando Ud. compra algo a crédito, su nombre y todo un historial de su vida pasan a ser propiedad del sistema y desde ese momento saben cuanto tiene, cuanto gana, a donde viaja etc. Ud. Se convierte en un esclavo moderno. Este espíritu engañoso nos ofrece en un momento la oportunidad de adquirir cosas y pagarlas después. Nos ofrece una prosperidad falsa y no real. Muchas personas pretenden ser prósperos pero en realidad son esclavos del sistema ya que la ropa que usan la deben, los automóviles que compran los deben, los aparatos electrónicos que adquieren los deben, los muebles los deben y hasta la comida que se comen la deben. Este tipo de personas son los que se sienten orgullosos al abrir su cartera y 96

mostrar sus tarjetas de crédito. Se sienten importantes en ese momento, pero lo triste es cuando llega el estado de cuenta, sus salarios no son suficientes para pagar las deudas y solo pagan el mínimo y poco a poco los intereses van acumulándose al grado de que en un futuro no podrán pagar ni siquiera el mínimo y así caen en las manos de los acreedores. De esta manera el sistema financiero va haciéndolos esclavos, imponiéndoles las cargas que quieren hasta quitarles todo lo que tienen. Cuidado si está pretendiendo prosperar con tarjetas de crédito. La prosperidad de Dios no se puede pretender. Se tiene o no se tiene. El pueblo de Dios, los Israelitas, después de haber vivido en la abundancia, se convirtieron en un pueblo esclavo por desobedecer a Dios. Ellos fueron cautivos por los Egipcios y fueron oprimidos durante 430 años. Nada de lo que tenían era de ellos. Todo pertenecía a Egipto (el mundo) ellos eran esclavos ya que llevaban la carga (impuesto o gravamen) impuesta por Faraón: Éxodo 6:6 Por tanto, di a los hijos de Israel: "Yo soy Jehovah. Yo os libraré de las cargas de Egipto y os libertaré de su esclavitud. Os redimiré con brazo extendido y con grandes actos justicieros. Hoy en día el pueblo de Dios esta cargado de deudas impuestas por el mundo pero así como Dios liberó a Su pueblo en aquel tiempo, Dios liberará a Su pueblo en estos los últimos tiempos de la esclavitud de la deuda. Escuche lo que Dios le esta diciendo a través de la palabra: Éxodo 6:9 De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel, pero ellos no escucharon a Moisés, a causa del decaimiento de ánimo y de la dura esclavitud.

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La deuda es una carga muy difícil que desanima a las personas y las oprime y no quieren saber de nada y no creen que Dios los puede ayudar. Si Ud. Esta en esta situación, busque a Jesús primeramente y fíjese lo que dice Dios en Su palabra: Éxodo 13:3 Moisés dijo al pueblo: - Conmemorad este día en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de esclavitud; porque Jehovah os ha sacado de aquí con mano poderosa. Por eso no comeréis nada que tenga levadura. Éxodo 13:14 Y cuando mañana te pregunte tu hijo diciendo: "¿Qué es esto?", le dirás: "Con mano poderosa Jehovah nos sacó de Egipto, de la casa de esclavitud. Claramente las escrituras nos muestran que el deseo de Dios es que no seamos esclavos del mundo, de las cargas, de las deudas. Para estar libres de deudas tenemos que cambiar nuestra mentalidad acerca del dinero. No podemos atar a Dios con nuestras propias doctrinas o tradiciones acerca de como debemos manejar Sus finanzas. Es Su dinero, no nuestro. Recuerde el principio de propiedad divina. La Biblia es todo un manual financiero escrito con la sabiduría divina de Dios. Todos los que lo practiquemos, obtendremos grandes ganancias. FIADORES El fiador es la persona que se compromete a pagar por otro en caso de que ella no pague. ¿Cuántas veces ha firmado por otra persona y pagado la deuda de ella? Veamos que nos recomienda la Biblia en estos casos: Proverbios 6:1-3 1 Hijo mío, si diste fianza por tu prójimo y estrechaste la mano con un extraño, 98

2 te has enredado con tus palabras, y has quedado atrapado con los dichos de tu boca. 3 Ahora pues, haz esto, hijo mío, para quedar libre, ya que has caído en las manos de tu prójimo: Anda, humíllate, importuna a tu prójimo; No hay que ser fiador de nadie. A veces por querer presumir o porque ignoramos lo que la ley marca acerca del fiador, salimos pagando por otro y hasta enojados con el prójimo. Proverbios 11:15 Ciertamente será afligido el que sale fiador por el extraño, pero el que odia las fianzas vivirá confiado. ¿Recuerda la historia de los hermanos de José cuando el hermano mayor fue a Egipto por alimentos porque el hambre era grande en la tierra? Jacob había perdido a su hijo José y ahora los hermanos necesitaban llevar al hermano menor, Benjamín, para que José les diera alimentos. Jacob no quería perder a su hijo menor y le dijo a Judá, el hijo mayor, que no le dejaría llevar a Benjamín porque tenía miedo de que le fuera a pasar algo. Judá entonces le dijo que el se haría responsable de Benjamín, que sería fiador del compromiso de regresarlo: Génesis 43:9 Yo saldré como fiador. A mí me pedirás cuentas de él. Si no te lo traigo y lo pongo delante de ti, seré ante ti el culpable para siempre. Cuando llegaron con su José para pedirle alimentos, José les dijo (los hermanos aun no se daban cuenta de que José era su hermano que habían vendido) dejen aquí a Benjamín y regresen por su padre para que yo lo conozca. Entonces Judá, lleno de miedo, le dice a José que no puede hacerlo porque había prometido a su padre volver con Benjamín. 99

Génesis 44:32 -34 32 Como tu siervo salió por fiador del joven ante mi padre, diciendo: “Si no te lo traigo de vuelta, entonces yo seré culpable ante mi padre para siempre”, 33 permite ahora que tu siervo quede como esclavo de mi señor en lugar del muchacho, y que el muchacho regrese con sus hermanos. 34 Porque, ¿cómo volveré yo a mi padre si el muchacho no está conmigo? ¡No podré, para no ver la desgracia que sobrevendrá a mi padre! Que angustia la de Judá por haber salido de fiador ante su padre, ya no ante un extraño. Medite antes de dar su firma por otro ya que le puede acarrear grandes problemas. No es fácil cambiar del sistema financiero que hemos aprendido del mundo al sistema financiero de Dios. Toda la vida hemos sido enseñados a ser egoístas, a ver por nosotros mismos primero. Hemos aprendido a guardar pero no a dar. Queremos recibir pero no compartir. Nuestra mentalidad es consumir, consumir, consumir, pero no compartir. Criticamos al pobre pero no lo ayudamos a salir de su pobreza. La mentalidad del mundo es “sálvese el que pueda”. Dios rompe con todo este sistema y actúa al contrario de lo que nos han enseñado. El sistema de Dios es primero dar y luego recibir. Dios perdona y no condena. Dios no es egoísta sino dador. Dios comparte y no acapara. Dios da a los pobres. Dios da de comer al hambriento y de beber al sediento. Dios da en abundancia al que da en abundancia. Dios no es usurero sino piadoso. Dios ofrece la salvación para todos no solo para unos cuantos. Dios juzgará a las naciones. Dios juzgará a los justos y a los injustos de acuerdo al sistema que hayan elegido. Este sistema nos lo muestra la Biblia en el libro de Mateo. Aquí Jesús nos marca claramente el sistema que él quiere que sigamos: 100

Mateo 25:31-46 31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria; 32 y todas las naciones serán reunidas delante de él. El separará los unos de los otros, como cuando el pastor separa las ovejas de los cabritos; 33 y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; 36 estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí.” 37 Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y fuimos a ti?” 40 Y respondiendo el Rey les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.” 41 Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recibisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.” 101

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Entonces le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?” 45 Entonces les responderá diciendo: “De cierto os digo, que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco lo hicisteis a mí.” 46 Entonces irán éstos al tormento eterno, y los justos a la vida eterna. La forma en que usemos el dinero que recibimos es la que nos llevará a la vida abundante de Jesús, no solamente material, sino espiritual y mentalmente. Esta decisión está en nuestras propias manos. REFERENCIAS NEGOCIOS: Génesis 42:34, Daniel 8:27, Mateo 25:16, Lucas 19:13 DEUDAS: Deuteronomio 15:2, 6, Salmo 37:21, Proverbios 22:7, Mateo 6:12 FIADORES: Génesis 43:9; 44:32 Proverbios 6:1-2; 11:15; 20:16; 22:26

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CAPITULO X LAS RIQUEZAS: PASANDO DE UNA MANO A OTRA Una de las promesas que Dios nos da al entrar a la tierra prometida (Reino de Dios), es la de desposeer a los impíos de las riquezas. Esto sucedió cuando Josué entró en la tierra prometida y destruyó las fortalezas de Jericó y todo el botín de los malvados pasó a las manos de los justos. (Josué capitulo 6). Las riquezas del mundo pertenecen a Dios y Él las ha dado y las va a seguir dando a Su pueblo, sobre todo en estos los últimos tiempos. Dios ha prometido que las riquezas de los impíos (los del mundo) pasarán a las manos de los justos: Proverbios 13:22 El bueno dejará herencia a los hijos de sus hijos, pero lo que posee el pecador está guardado para los justos. No todos reciben las riquezas, solo los justos. Hay grandes testimonios acerca de como muchas fortunas han pasado y siguen pasando a manos de los justos. La Biblia nos habla de varias transferencias de riquezas que pertenecían al mundo no creyente y que pasaron a manos del pueblo de Dios. Pero antes de ver algunos ejemplos, veamos quienes son los justos: 1 Juan 3:7 Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. El justo es el que hace justicia o sea que practica el buen comportamiento, que es recto en sus actitudes, íntegro, que sabe convivir y repartir con la humanidad. El justo es el que respeta plenamente los principios de Dios. La palabra dice que para estos son las riquezas que los pecadores han guardado. 103

ALGUNAS PROMESAS DE DIOS PARA LOS JUSTOS Job 36:7 No aparta sus ojos de los justos; los hace sentar en tronos junto con los reyes para siempre, y los enaltece. Salmo 34:17 Clamaron los justos, y Jehovah los oyó; los libró de todas sus angustias. Salmo 47:29 Los justos heredarán la tierra y vivirán para siempre sobre ella. Proverbios 3:33 La maldición de Jehovah está en la casa del impío, pero él bendice la morada de los justos. Pro. 10:24 Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean. Pro. 11:28 El que confía en sus riquezas caerá, pero los justos reverdecerán como follaje. Pro. 13:22 El bueno dejará herencia a los hijos de sus hijos, pero lo que posee el pecador está guardado para los justos. Romanos. 2:13 Porque no son los oidores de la ley los que son justos delante de Dios, sino que los hacedores de la ley serán justificados. 1 Pedro 13:12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos están atentos a sus oraciones. Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. Abraham fue justo y fue contado entre ellos. Fue de los primeros que recibieron esta transferencia de riquezas, de verdaderas riquezas, porque creyó en Dios y fue contado por justicia: 104

Génesis 15:6 El creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Desde que Abraham entró en pacto con Dios, fue muy prosperado. Para pasar las riquezas que tenían los Egipcios a Abraham, Dios mandó a Abraham a que abandonara su país y su familia. Abraham obedeció y se fue a Canaán. Dios le dijo a Abraham que le daría la riqueza de Canaán (Génesis 13:15) o sea la tierra prometida. En esta tierra habitaban los Cananeos pero Dios la había reservado para Su pueblo. Cuando hubo un gran hambre en Canaán, Abraham descendió a Egipto. Ahí les dijo que Sara no era su esposa sino su hermana porque era muy hermosa y Abraham tenía miedo de que lo mataran y se quedaran con ella. Faraón dio muchos regalos a Abraham por Sara. Le dio muchas ovejas, vacas, camellos, asnos y criados (Génesis 12:16). Cuando Dios mandó plagas sobre Faraón por causa de Sara, Faraón mandó salir a Abraham de Egipto. Abraham salió con todos los ganados, criados, plata y oro y subió hacia el Neguev con todo lo que tenía (Génesis 13:2). Dios hizo una obra extraña en la vida de Abraham para pasar las riquezas del mundo a Su pueblo. Dios obra así, extrañamente. Nosotros estamos acostumbrados a pensar que Dios nos va a bendecir como nosotros pensamos, pero nunca será así. Tenemos que dejar a Dios hacer como Él quiera y no limitarlo con nuestras tradiciones. Para bendecirnos Dios hará cosas extrañas y raras y definitivamente no usará tradiciones religiosas sino obras poderosas que nos dejarán sorprendidos pero no incrédulos: Isaías 28:21 Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, y se enardecerá como en el valle de Gabaón, para hacer su obra, su rara obra; para hacer su trabajo, su extraño trabajo. (RVA). Isaías 55:8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni 105

vuestros caminos son mis caminos, dice Jehová. Así es como Dios hace las cosas. Después, cuando unos reyes hicieron guerra contra Sodoma y Gomorra, tomaron todas las riquezas que en ellas había y a Lot, sobrino de Abraham, como prisionero. Abraham fue tras ellos con sus criados para rescatar a su sobrino. Cuando los alcanzó, los derrotó tomando todo el botín de las ciudades y rescató a Lot (Génesis 14:1-16). Toda esa riqueza que fue peleada por varios reyes vino finalmente a caer en las manos del que fue contado por justicia, Abraham. A Isaac le sucedió lo mismo. Cuando vino otra hambre a la tierra, Isaac se fue a donde estaba Abimelec, rey de los Filisteos. Dios se le apareció y le dijo que no fuera a Egipto sino que se quedara en la tierra de los Filisteos, como extranjero. Mientras Isaac vivía en esta tierra, Dios derramó sus bendiciones sobre él, aun en tiempo de hambre. Isaac sembró la tierra que Dios le dio y cosechó el ciento por uno! Génesis 26:12-14 12 Isaac sembró en aquella tierra, y aquel año obtuvo ciento por uno. Jehová lo bendijo, 13 y el hombre se enriqueció y continuó enriqueciéndose hasta llegar a ser muy rico. 14 Tenía rebaños de ovejas, hatos de vacas y abundancia de siervos, de modo que los filisteos le tenían envidia. Dios continuó bendiciendo a Isaac hasta que el rey Abimelec le dijo que se fuera porque se había hecho muy poderoso. Dios había transferido las riquezas de los Filisteos a Isaac, aun en tierra extraña. Isaac llegó solo, sin nada, cuando había hambre en la tierra, pero el obedeció a Dios y tuvo fe que Jehová cumpliría lo prometido. Isaac fue mas poderoso que todos los Filisteos: 106

Génesis 26:16 Entonces Abimelec dijo a Isaac: — Aléjate de nosotros, porque te has hecho más poderoso que nosotros. Las riquezas siguieron pasando de una mano a otra, del injusto al justo. ¿Recuerda la historia de Labán y Jacob? Labán era muy rico y tenía hijas muy hermosas. Jacob se casó con dos de sus hijas. Labán tenía corazón de usurero y tomó ventaja de Jacob. Jacob trabajó para Labán durante 14 años para obtener el favor de sus hijas, Rebeca y Lea. Después le sirvió seis años mas por su ganado. Labán cambió diez veces el salario de Jacob. Le quiso pagar su salario con las vacas pintas o listadas o abigarradas pero Dios había hecho pacto con Abraham de que toda su simiente sería bendecida. Fue cuestión de tiempo antes de que Jacob terminara con toda las riqueza de Labán. Cuando Dios comenzó a pasar las riquezas de Labán a Jacob, Labán ya no pudo hacer nada al respecto. Dios estaba en control, no Labán. Génesis 31:5-12 5 y les dijo: — Veo que la mirada de vuestro padre ya no es para conmigo como era antes. Pero el Dios de mi padre ha estado conmigo. 6 Vosotras sabéis que he trabajado para vuestro padre con todas mis fuerzas, 7 y que vuestro padre me ha engañado y que ha cambiado mi salario diez veces. Pero Dios no le ha permitido que me hiciera daño. 8 Si él decía: “Los pintados serán tu salario”, entonces todas las ovejas parían pintados. Y si decía: “Los listados serán tu salario”, entonces todas las ovejas parían listados. 9 Así Dios quitó el ganado de vuestro padre y me lo dio a mí. 10 Y sucedió que en el tiempo en que se apareaban las ovejas, alcé mis ojos y vi en sueños que los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y jaspeados. 107

11 Entonces el ángel de Jehová me dijo en sueños: “Jacob.” Yo dije: “Heme aquí.” 12 Y él dijo: “Por favor, alza tus ojos y mira cómo todos los machos que cubren a las ovejas son listados, pintados y jaspeados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho. Finalmente, cuando Dios le dijo a Jacob que regresara a su tierra, él salió con muchas riquezas. Las riquezas de Labán pasaron de mano, pasaron a las manos del justo. Pero veamos las mas grandes transferencias de riquezas que Dios hizo a Su pueblo. La primera fue la que recibió José, hijo de Jacob. José era el hijo favorito de Jacob y seguramente le hubiera dejado una buena herencia, mejor que a sus hermanos. José estaba contento en su casa, poniéndose buena ropa, comiendo hasta saciarse y era el favorito de su padre. Pero Dios tenía mejores planes para él. Tal vez Ud. también esté contento con lo que tiene. Muchos de nosotros nos conformamos con tener menos de lo que Dios ha preparado para nosotros. Algunas veces tendremos que experimentar conflictos como los de José para poder llenar el potencial que Dios ha planeado para nuestras vidas, aun en el área de las finanzas. Pero así como Dios tenía algo mejor para José, Dios también tiene algo mejor para nosotros ya que nosotros somos parte de Sus planes para la cosecha de los últimos tiempos. José tuvo sueños de que sería grande y reinaría sobre sus hermanos. Sus hermanos se enojaron y lo vendieron como esclavo. Ya en Egipto, fue acusado erróneamente por la esposa de Potifar y encarcelado. A pesar de las circunstancias, José seguía creyendo en aquellos sueños que tuvo a los 17 años de que gobernaría sobre muchos. En medio de todas las circunstancias que atravesaba, José mantenía su integridad, carácter y amor a Dios. Veamos unos pasajes de esta historia: 108

Génesis 37:9 Entonces tuvo otro sueño y lo contó a sus hermanos, diciendo: — He aquí, he tenido otro sueño: que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí. José soñaba que gobernaría ya que simbólicamente se inclinaban los objetos a él: Génesis 37:28 Y cuando pasaban los mercaderes madianitas, sacaron a José, subiéndolo de la cisterna, y lo vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto. Sus hermanos lo envidiaban por que era el favorito de su padre y porque tenía sueños de que el gobernaría sobre ellos. Los Ismaelitas lo compraron y lo llevaron a Egipto y ahí lo vendieron a Potifar que era oficial de Faraón. Génesis 39:1-5 1 Llevado José a Egipto, Potifar, un hombre egipcio, funcionario del faraón y capitán de la guardia, lo compró de mano de los ismaelitas que lo habían llevado allá. 2 Pero Jehová estuvo con José, y el hombre tuvo éxito. El estaba en la casa de su señor, el egipcio, 3 quien vio que Jehová estaba con él y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. 4 Así halló José gracia ante los ojos de Potifar y le servía. Potifar le puso a cargo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía. 5 Y sucedió que desde que le puso a cargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio por causa de José. Y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, tanto en la casa como en el campo. El plan de Dios para poner en manos de José muchas 109

riquezas comenzaba a darse y también los sueños de José comenzaron a cumplirse. Potifar lo puso a cargo de todo lo que tenía y por causa de José, todo prosperaba en la casa de Potifar porque Dios estaba con José y no con Potifar. Pero Dios tenía aun mejores planes para José. Potifar tenía mucho dinero pero no todas las riquezas de Egipto. Faraón es quien las tenía. Es aquí donde Dios hace nuevamente una obra extraña para engrandecer aun más a José. La obra extraña es que José es acusado de querer violar a la esposa de Potifar y es encarcelado: Génesis 39:12-20 12 Entonces ella le agarró por su manto, diciendo: — Acuéstate conmigo. Pero él dejó su manto en las manos de ella, se escapó y salió afuera. 13 Y aconteció que al ver ella que el manto había quedado en sus manos y que él había escapado afuera, 14 llamó a los de su casa y les habló diciendo: — ¡Mirad, nos han traído un hebreo para que se burle de nosotros! Vino a mí para acostarse conmigo, pero yo grité a gran voz. 15 Y él, viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó a mi lado su manto, se escapó y salió afuera. 16 Ella puso junto a sí el manto de José hasta que su señor volvió a casa. 17 Entonces ella le repitió a él las mismas palabras diciendo: — El esclavo hebreo que nos trajiste vino a mí para burlarse de mí. 18 Pero cuando yo alcé la voz y grité, él dejó su manto a mi lado y escapó afuera. 19 Sucedió que cuando su señor oyó las palabras que le hablaba su mujer, diciendo: “Así me ha tratado tu esclavo”, se encendió su furor. 20 Tomó su señor a José y lo metió en la cárcel, en el lugar donde estaban los presos del rey, y José se quedó allí en la cárcel. 110

¿Quién metió a José en la cárcel, Potifar? No, Dios mismo causó que José fuera puesto en la cárcel porque Jehová iba a cumplir la promesa hecha a Abraham. Si José se hubiera quedado en la casa de Potifar con las comodidades que ya tenía, nunca hubiera llegado a ser gobernador de todo Egipto. Veamos como Dios continuó su plan: Génesis 39:21-22 21 Pero Jehová estaba con José; le extendió su misericordia y le dio gracia ante los ojos del encargado de la cárcel. 22 El encargado de la cárcel entregó en manos de José a todos los presos que había en la cárcel; y todo lo que hacían allí, José lo dirigía. ¡Pero Jehová estaba con José! Esto es todo lo que necesitamos, que Dios esté con nosotros. Mientras estaba en la cárcel, sucedió que Faraón también puso en la cárcel al jefe de los coperos y al jefe de los panaderos y ambos tuvieron un sueño y no sabían como interpretarlo. José les pidió que le contaran sus sueños para interpretárselos. Cuando lo hizo, le pidió al jefe de los coperos que no se olvidara de él (Génesis 40:1-14). Después de esto, Faraón tuvo un sueño, el de las siete vacas hermosas y siete vacas flacas. Faraón mandó llamar a todos sus sabios y magos y nadie pudo interpretarlo. El jefe de los coperos se acordó de José y dijo a Faraón que José podía interpretarlo y lo hizo. José no solo interpretó el sueño sino que le dijo a Faraón que hacer para prevenir un desastre por el hambre que vendría: Génesis 41:29-36 29 He aquí que vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto, 30 pero después de ellos vendrán siete años de hambre. Toda la abundancia anterior será olvidada en la tierra de Egipto. El hambre consumirá la tierra, 111

31 y aquella abundancia pasará desapercibida en la tierra, debido al hambre que vendrá después, porque será muy grave. 32 El hecho de que el sueño del faraón haya sucedido dos veces significa que la cosa está firmemente decidida de parte de Dios, y que Dios se apresura a ejecutarla. 33 Por tanto, provéase el faraón de un hombre entendido y sabio y póngalo a cargo de la tierra de Egipto. 34 Haga esto el faraón: Ponga funcionarios a cargo del país que recauden la quinta parte del producto de la tierra de Egipto durante los siete años de abundancia. 35 Que ellos acumulen todos los alimentos de estos años buenos que vienen, que almacenen el trigo bajo la supervisión del faraón, y que los guarden en las ciudades para sustento. 36 Sean guardados los alimentos como reserva para el país, para los siete años de hambre que vendrán sobre la tierra de Egipto. Así el país no será arruinado por el hambre. La sabiduría de Dios se derramó sobre José para concluir Su plan de poner en manos de José todas las riquezas de Egipto y para que sus sueños se cumplieran de gobernar sobre todos los pueblos: Génesis 41:40-44 40 Tú estarás a cargo de mi casa, y todo mi pueblo será gobernado bajo tus órdenes. Solamente en el trono seré yo superior a ti. 41 — El faraón dijo además a José — : He aquí, yo te pongo a cargo de toda la tierra de Egipto. 42 Entonces el faraón se quitó el anillo de su mano y lo puso en la mano de José. Le vistió con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuello. 43 Luego lo hizo subir en su segundo carro, y proclamaban delante de él: “¡Doblad la rodilla!” Así lo puso a cargo de toda 112

la tierra de Egipto, 44 y el faraón dijo a José: — Yo soy el faraón, y sin tu autorización ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto. José se levantó de ser un esclavo y prisionero para ser el gobernador de todo Egipto. Solo Faraón era mayor que él. José tuvo todo el poder y todas las riquezas de aquel poderoso reino. Esta posición que Dios le dio le permitió salvar al pueblo de Dios del hambre que azotó a toda la tierra. Dios pasó las riquezas de las manos de Egipto a las manos de José, que representaba al pueblo de Dios para preservar la vida a la simiente de Abraham. Esta simiente somos nosotros por la sangre de Jesucristo: Gálatas 3:16 Ahora bien, las promesas a Abraham fueron pronunciadas también a su descendencia. No dice: “y a los descendientes”, como refiriéndose a muchos, sino a uno solo: y a tu descendencia, que es Cristo. La segunda transferencia de grandes riquezas fue después de José cuando el pueblo Hebreo estuvo cautivo por los Egipcios durante 430 años. A Su tiempo, Dios escuchó el clamor de Su pueblo y escogió a Moisés para liberarlo de los Egipcios. Nuevamente, Dios hizo una obra extraña. Dios causó que Moisés matara a un Egipcio. Moisés salió corriendo al desierto y ahí vivió 40 años. A los 80 años, Dios le habló y le reveló Su plan para liberar a Su pueblo: Éxodo 3:7-10 7 Y le dijo Jehová: — Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus sufrimientos. 8 Yo he descendido para librarlos de la mano de los egipcios y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y amplia, 113

una tierra que fluye leche y miel, al lugar de los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 9 Y ahora, he aquí que el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí; también he visto la opresión con que los oprimen los egipcios. 10 Pero ahora, ve, pues yo te envío al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel. No solamente le dijo Dios a Moisés que los liberaría sino que también pasarían las riquezas de los Egipcios a manos de Su pueblo: Éxodo 3:21-22 21 También daré a este pueblo gracia ante los ojos de los egipcios, de modo que cuando salgáis no os vayáis con las manos vacías. 22 Cada mujer pedirá a su vecina y a la que habita en su casa, objetos de plata, objetos de oro y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos e hijas. Así despojaréis a los egipcios. Moisés se enfrentó a Faraón para pedir la libertad de los Israelitas. Faraón endureció su corazón y se negaba a liberarlos. Dios mandó diez diferentes plagas a Faraón. Finalmente Faraón reconoció el poder de Jehová y los dejó salir con todo el oro, plata, vestidos y animales. Dios cumplió Su palabra de que las riquezas de Egipto pasarían a manos de Su pueblo: Éxodo 12:30-36 30 Aquella noche se levantaron el faraón, todos sus servidores y todos los egipcios, pues había un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto. 31 Entonces hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: — ¡Levantaos y salid de en medio de mi pueblo, vosotros y los hijos de Israel! Id y servid a Jehová, como habéis dicho. 32 Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como 114

habéis dicho, e idos. Y bendecidme a mí también. 33 Los egipcios apremiaban al pueblo, apresurándose a echarlos del país, porque decían: — ¡Todos seremos muertos! 34 La gente llevaba sobre sus hombros la masa que aún no tenía levadura y sus artesas envueltas en sus mantos. 35 Los hijos de Israel hicieron también conforme al mandato de Moisés, y pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y vestidos. 36 Jehová dio gracia al pueblo ante los ojos de los egipcios, quienes les dieron lo que pidieron. Así despojaron a los egipcios. Como hemos visto, estas riquezas han pasado de las manos de los impíos a las manos de los justos de Dios. Pasaron de una mano a otra en tiempos de gran hambre y de grandes crisis. Hoy el mundo está enfrentándose a una de las crisis financieras más grandes de la historia. Muchas naciones están sufriendo hambre, otras tratando de evitarlo y las más fuertes aprovechándose de la crisis para enriquecerse más. Cada ves será mas difícil, pero Dios tiene un plan para Su iglesia. Este plan es alcanzar a las naciones con el evangelio de Jesucristo. Estamos en la cosecha de los últimos tiempos y para llevarla a cabo, Dios está pasando las riquezas de las manos de los impíos a los justos. Dios está preparando hombres como José, que quieran salir de su zona cómoda, que tengan sueños y visiones, carácter e integridad. Las pruebas que José pasó edifican el carácter para poder recibir y manejar los recursos de Dios porque sin carácter las riquezas nos destruyen. Muchos ministros han llegado muy alto pero han caído por falta de carácter para retener lo que Dios les ha dado: Proverbios 1:32 Y la prosperidad de los necios los echara a perder.

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Seguramente veremos grandes milagros financieros dentro del cuerpo de Cristo antes de Su venida. Veremos que muchas riquezas pasarán de las manos de los injustos a los justos. Los alfolíes de las iglesias se llenarán y habrá mas que suficiente para la obra de La Gran Comisión. Dios nos ama y Su deseo es que tengamos una vida abundante. Si estudiamos Su palabra y ponemos en práctica Sus mandamientos, podremos llegar a gozar las bendiciones financieras de Abraham. …Acuérdate de Jehovah tu Dios. Él es el que te da poder para hacer riquezas, con el fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. (Deuteronomio 8:18)

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