UNIDAD 2 El ser humano es capaz de Dios?

RELIGIÓN CATÓLICA BACHILLERATO UNIDAD 2 – ¿El ser humano es capaz de Dios? Objetivos 1. Conoce y valora la dimensión religiosa del hombre. 2. Recono

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UNIDAD 2 – ¿El ser humano es capaz de Dios? Objetivos 1. Conoce y valora la dimensión religiosa del hombre. 2. Reconoce la importancia y la universalidad del hecho religioso en las diferentes culturas. 3. Reflexiona sobre el sentido de la vida y la felicidad. Conoce las diferentes respuestas del ser humano a esos interrogantes. 4. Descubre la respuesta cristiana ante las preguntas que despiertan el dolor y el sufrimiento. 5. Valora la importancia de Dios en la vida de las personas. 6. Conoce los medios que se sirve Dios para manifestarse a las personas y los medios que tienen las personas para relacionarse con Dios. 7. Diferencia religiosidad de experiencia religiosa. 8. Conoce los elementos comunes a toda religión. Contenidos 1. Grandes interrogantes y respuesta del ser humano a ellos. 2. El mal y el dolor. 3. Las mediaciones. 4. Las manifestaciones de Dios. 5. Las relaciones del ser humano con Dios. 6. Elementos comunes a toda religión.

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1.- LOS GRANDES INTERROGANTES DEL SER HUMANO ¿Te has fijado en las propuestas de felicidad que recibimos en el curso del día? Al ver la televisión, sintonizar la radio, leer el periódico, hojear una revista ilustrada o pasear por la calle, infinidad de mensajes y eslóganes se presentan ante nuestros ojos y golpean nuestros oídos invitándonos a ser felices, ofreciéndonos una felicidad fácil que se consigue comprando un determinado producto. Pero, en realidad, la propia experiencia nos enseña que la felicidad auténtica es difícil de alcanzar. El ser humano es un ser limitado, prisionero de sus propios límites, y a menudo se encuentra ante unas barreras infranqueables. Existe también en él un anhelo innato de infinitud que le hace ir más allá de sí mismo, hace que se relacione, se supere y desee conocer cada vez más. Por ello, y como ser pensante, la persona ha tratado de buscar y entender el significado profundo de la vida, ya que en él espera satisfacer su deseo de plenitud y, por tanto, alcanzar la auténtica felicidad. En esa búsqueda se plantea una serie de interrogantes: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿por qué existe la enfermedad, el dolor, la muerte?... Son preguntas que, en un momento u otro de la vida, todos nos hacemos, sobre todo en situaciones extremas de soledad o acosados por la muerte de un familiar o un amigo, en el dolor, en la enfermedad, en el desengaño…; entonces, estos interrogantes nos inquietan con más fuerza y buscamos respuestas con más ardor. Buscamos el “sentido de la vida”. ¿Qué quiere decir la palabra “sentido”? Tiene dos acepciones, y nos pueden ayudar a comprender mejor el problema que nos estamos planteando:  “Sentido” es, en primer lugar, significado, y así solemos qué sentido tiene tal texto o tal palabra. Del mismo modo conocer la significación de los acontecimientos de Continuamente nos preguntamos por el porqué y el para que ocurre y de lo que nos ocurre, rebelándonos contra el el “sinsentido”.

preguntar queremos la vida. qué de lo absurdo y

 “Sentido” es también, en segundo lugar, dirección. Es la pregunta “hacia dónde”. Y también esta segunda acepción la aplicamos a la vida cuando deseamos saber cuál será nuestro final, hacia dónde nos dirigimos, no sólo en esta vida, sino en un posible más allá. Sin embargo, la vida no nos muestra su sentido inmediatamente. La vida está constituida de actos aparentemente aislados, pero la totalidad de la vida y el sentido de esa totalidad se nos escapa. Por eso es la misma vida la que ha de ser interpretada. Cada vida personal es un enigma por descubrir. Nuestro esfuerzo ha de ser leer en la vida para descubrir su sentido. Y cuando este sentido se descubre, la vida se transforma radicalmente. Todo adquiere valor y significado. La mirada que se dirige al mundo ve una realidad renovada, y es, sobre todo, la propia existencia la que se vive con gozo y plenitud. La cuestión del sentido de la vida está íntimamente ligada a la felicidad de las personas. Ser feliz consiste en vivir una vida con sentido. A lo largo de toda nuestra vida vamos eligiendo y tomando decisiones siempre en busca de mayores niveles de felicidad. Todo ese cúmulo de decisiones y opciones que, a veces sin darnos cuenta, vamos tomando, van construyendo lo que somos. Nuestra felicidad depende de nuestras elecciones y de nuestras opciones. A través de ellas construimos día a día el “sentido de nuestra vida”. La felicidad humana consiste en responder con profundidad (con nuestra propia vida, nuestro ser, nuestro conocer y nuestro actuar) a estas preguntas sobre el sentido de la vida. Si se encuentra respuesta a estos interrogantes esenciales, la vida se llena de sentido, la persona se realiza y descubre el sentido de su existencia.

Las diferentes respuestas del ser humano Como puedes suponer, existen infinidad de respuestas a estos interrogantes, respuestas que intentan satisfacer el ansia de felicidad innata en todo hombre y mujer. Podemos resumirlas en cuatro grupos: COLEGIO ESCLAVAS - Valencia

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 La respuesta religiosa: unos encuentran la respuesta en algo inabarcable, en un Ser Superior o Dios, que les trasciende y sobre pasa. En su reconocimiento y aceptación, encuentran el sentido de su existencia y, por tanto, el camino de la felicidad.  La respuesta agnóstica: otros están convencidos de que el pensamiento humano no puede abarcar el concepto de absoluto, dicen que su existencia no se puede afirmar ni negar y, por tanto, buscan la respuesta a estos interrogantes al margen de Dios.  La respuesta atea: hay quienes niegan la posibilidad de la existencia de un Ser Superior o Dios y, por tanto, buscan la felicidad y el sentido de su existencia lejos de Él. La respuesta indiferente: también existen quienes, ante la dificultad que suponen estos interrogantes, no se hacen preguntas. Viven preocupados por la vida cotidiana y ni Dios ni la religión ocupan un lugar destacado en sus vidas.

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En los textos que aparecen a continuación puedes leer tres respuestas diferentes a un mismo interrogante: ¿qué hay después de la muerte?

Creo que la vida no termina con la muerte, se transforma en eternidad con Dios. Esto me compromete a trabajar para mejorar el mundo, hacerlo más habitable, que sea la casa común de todos los hombres, mis hermanos.

No me preocupa la muerte ni el más allá. La religión es algo anticuado, propio de culturas primitivas. La ciencia nos da la razón y la explicación de todas las cosas. En todo caso, es el hombre a quien hay que respetar y ayudar.

Es cuestión de vivir, que son dos días. Otras preocupaciones tengo yo para pararme a pensar en todas estas cosas. ¿Después de la muerte, qué hay? Ni sé ni me importa: el muerto, al hoyo, y el vivo, al bollo.

De estas respuestas veremos seguidamente la primera, la respuesta religiosa. ACTIVIDADES: Ante el mismo interrogante:  ¿Qué opinión tienes tú? ¿Cuál de las tres se acerca más a tu modo de pensar?  ¿Has comentado alguna vez la realidad de la muerte con tus compañeros o amigos? ¿Qué tipo de reflexiones han hecho?  ¿A qué conclusión habéis llegado?

La respuesta religiosa La respuesta religiosa es una experiencia, ya que la persona descubre y reconoce en su intimidad a un Ser Superior o divinidad a través de un encuentro con Él. Este reconocimiento y esta aceptación comportan para el hombre y la mujer un cambio en su forma de vivir. Creen y aceptan una divinidad, un Ser Superior que responde y sacia su ansia de felicidad, explica y orienta su existencia y da sentido a su vida. La experiencia religiosa es contemporánea a la aparición del ser humano en el mundo. Allí donde encontramos indicios de vida humana entre los restos arqueológicos, encontramos indicios de vida religiosa: tumbas, esculturas, lugares sagrados, objetos de culto, pinturas..., que lo atestiguan. Como puede suponer, la experiencia religiosa no es única. Cada hombre y cada mujer siguen un camino diferente en esta búsqueda y encuentro del Ser Superior o divinidad, ya que depende de cada persona, de su manera de ser y reaccionar, de su carácter, de la educación recibida, del país y del medio social y religioso en el que vive. No obstante, en toda experiencia religiosa se dan estos elementos comunes:

 El Ser Superior o divinidad, que se da a conocer al ser humano. Éste se sirve de unos nombres como Dios, Alá, Brahmán, Tao, Yahvé… para expresarlo.

 La experiencia del ser humano de la existencia y la presencia del Ser Superior o divinidad.  Unas mediaciones o medios a través de los cuales el Ser Superior se da a conocer a las personas y éstas se relacionan con la divinidad.

ACTIVIDADES: Te presentamos un texto (pesimista para algunos y realista para otros) sobre una tipología humana actual.

“El hombre light es frío, no cree en casi nada, sus opiniones cambian rápidamente y ha desertado de los valores trascendentales. Por eso se ha ido volviendo cada vez más vulnerable; por eso ha ido cayendo en una cierta indefensión. De este modo, resulta más fácil manipularlo, llevarlo de acá para allá, pero todo sin demasiada pasión. Se han hecho muchas concesiones sobre cuestiones esenciales, y los retos y esfuerzos ya no apuntan hacia la formación de un individuo más humano, culto y espiritual, sino hacia la búsqueda del placer y el bienestar a toda costa, además del dinero.” Enrique Rojas, “El hombre light”

 Resume el contenido.  En tu opinión, ¿cuáles son las cuestiones esenciales en que se han hecho concesiones?  ¿Crees que existen muchos hombre-mujeres light? ¿Predominan en nuestra sociedad? Justifica tu respuesta.  Describe el perfil de una persona humana, culta y espiritual.

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“LA RELIGIÓN SÓLO EXISTE EN LA PERSONA QUE SE INTERROGA” No sólo determinados acontecimientos de la vida, como la muerte, el dolor o el ansia de felicidad, sino lamisca existencia humana, provocan una interrogación que necesita ir más allá de las posibilidades de lo demostrable y que, en cierta medida, se abre al misterio. Esa trascendencia posible, ese misterio, aparece en la vida del que se interroga en profundidad. Con mayor o menor intensidad, la persona experimenta la presencia de esa autoridad sobrenatural. Un encuentro, una persona, un lugar, un sentimiento, un acontecimiento de la vida, un fuerte deseo de bondad, un rito…, cualquier motivo puede ser válido para iniciar la relación con el absoluto. En ese encuentro del hombre con el poder misterioso reside la salvación proclamada por las religiones. El sentido de la vida viene dado por la nueva relación que se establece. La persona religiosa determina su conducta o la modifica en virtud de su experiencia con el poder misterioso trascendente. A la luz de esa relación no sólo se modifica la conducta moral, sino que se responden los porqués y para qués que la misma vida personal va planteando. La vida se ilumina y adquiere sentido gracias a la relación con la divinidad. Lo que no es religión Pero también hay que afirmar que no cualquier tipo de relación con eso que llamamos Dios o Misterio es religión. Hay sentimientos hacia la divinidad que proceden más del miedo que de la entrega libre y salvadora. Es el caso de la magia y de la superstición. En el primer caso lo que se pretende es manejar a Dios o al Misterio a favor de nuestros intereses, consiguiendo sus beneficios por medio de determinados ritos. En el caso de la superstición, el sentimiento que encontramos es el de un profundo temor al mal que pueda enviar esa fuerza superior si llevamos a cabo determinadas acciones. La libertad es la clave de la actitud religiosa La religión responde a una tendencia distinta del ser humano. En la base del sentimiento religioso está la admiración por Dios y la divinidad, pero no en el temor o en el deseo de utilidad en provecho propio. La persona religiosa se siente llamada o solicitada por la divinidad. Esa divinidad es un misterio más grande de lo que se pueda imaginar, pero le inspira confianza y seguridad. Y esa misma seguridad le hace cada día más libre. No todas las manifestaciones relacionadas con la divinidad liberan a las personas. La clave de la auténtica religiosidad es la libertad. La persona religiosa acepta a Dios y se entrega a él de un modo libre y voluntario como una forma de potenciar su vida.

2.- EL MAL Y EL DOLOR El mal y el dolor en sus diferentes versiones constituyen quizá una de las experiencias humanas más desconcertantes. Cualquier propuesta de sentido para la vida debe afrontar esta dimensión de la vida humana. Hay males que proceden de nuestra condición de seres pertenecientes a la naturaleza. Ésta tiene sus propias leyes de funcionamiento y nosotros, como seres integrados en ella, estamos sometidos a ellas. Las catástrofes naturales, por ejemplo, se producen por la confluencia de determinados agentes naturales. Los terremotos se producen, por ejemplo, por los ajustes de la capa sólida de la tierra. También las enfermedades e incluso las malformaciones COLEGIO ESCLAVAS - Valencia

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congénitas pertenecen al propio desarrollo de nuestras células en las que también cabe la destrucción. Del mismo modo, es ley natural que el ciclo biológico termina en la muerte. Pero existen otros tipos de sufrimientos. Aquellos que son directamente provocados por la maldad de las personas. La violencia, los malos tratos, la marginación, etc., no son consecuencia de ninguna ley natural, sino fruto del mal que a veces anida en el corazón de las personas. No podemos negar que determinadas acciones objetivamente malas contribuyen a aumentar la desgracia y el sufrimiento que existe en el mundo. Jesús experimentó el dolor y el sufrimiento Jesús afrontó estas realidades a lo largo de toda su vida. Luchó contra el mal provocado por la injusticia de las personas, curó sufrimientos del cuerpo y del espíritu y, lo más importante, experimentó nuestro propio sufrimiento. Al encarnarse y hacerse uno más de nosotros, Jesús ha pasado por nuestro mismo sufrimiento: cansancio, dolor, hambre, sed, malestar físico, etc. Pero también, y de manera muy notable, llegó a experimentar la injusticia en su propia carne. Una condena injusta le llevó a la cruz donde compartió con nosotros la experiencia más radicalmente humana: la muerte. En Jesús, por tanto, encontramos a un Dios que se hace hombre para compartir nuestra propia existencia, pero que no se detiene ahí. Tras la muerte viene la resurrección, la victoria de Jesús sobre el mal y el dolor. Por eso los cristianos, cada vez que sufrimos, nos sentimos acompañados por Jesús resucitado. También nosotros estamos llamados a la victoria final frente al mal y al dolor. Los siguientes documentos nos ayudan a concretar, de una manera sencilla, el mensaje cristiano sobre el sentido y valor del dolor y del sufrimiento. La actividad que proponemos se puede realizar tanto individualmente como en grupos. Propuesta de trabajo Observa la imagen. Lee los textos. Conforme lo vayas haciendo, debes anotar en una hoja cinco afirmaciones que se digan en estos documentos sobre el sufrimiento de los hombres y la cruz de Jesús. Escríbelas de una forma sencilla, a tu manera. Cuando hayas terminado, subraya las dos que te parezcan más importantes y pon una interrogación en aquellas con las que no estés de acuerdo.

LAS CATÁSTROFES NATURALES En el verano de 1996 una gran tromba de agua arrasó un camping en la provincia de Huesca. Murieron muchos de los que disfrutaban de sus vacaciones allí. Poco después, Luis Racionero, escritor, publicaba un artículo titulado “Providencia”. Aquí tienes un extracto de ese artículo donde afronta el tema de las relaciones de Dios con las catástrofes naturales. Léelo y haz un breve resumen de sus ideas más importantes. ¿Qué respuesta da a los que acusan a Dios de no hacer nada frente a las catástrofes?

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LA PROVIDENCIA “La catástrofe del camping de Huesca pone sobre el tapete una vez más el tan debatido tema de la providencia divina. La cuestión no es nueva, pues ya sirvió a Voltaire para ironizar sobre Dios tras el terremoto de Lisboa del siglo XVIII. ¿Cómo este Dios permite semejantes injusticias, por qué se mueren los niños, por qué sufren las buenas personas, etc.? La respuesta a tales presuntas sólo se comprende con un cambio de punto de vista. Por ejemplo: un terremoto en Cuzco, visto por los habitantes de Cuzco, es una terrible desgracia, pero visto por la cordillera de los Andes es un encogimiento de hombros. ¿Para quién es la desgracia? Sólo para el perjudicado, porque para la naturaleza es un suceso más que ella genera sin pararse a considerar en detalle sus efectos. Sólo desde una injusta postura antropocéntrica se puede pensar que Dios, si existe, está ahí para vigilar que no nos pase nada. Por desgracia, esto no es así. Dios, si existe, y yo creo que sí, aunque no lo veo como el Dios de la Biblia, no se puede permitir el lujo de andar con detalles. Él ha creado – para mí, ha enmarcado en su océano de luz- un universo al que ha puesto en movimiento con unas pocas leyes sencillas y generales, a las que nada escapa: la gravitación, la conservación de la energía y el aumento de entropía, de las cuales se derivan otras subleyes como la conservación de la cantidad de movimiento, la ley de Boyle-Mariotte, etc. La naturaleza se mueve de acuerdo con esas leyes que consiguen un cierto orden en algunas partes del universo. En otras el caos en total, no hay formas estables, sino gases de partículas agitándose aleatoriamente, cuando no agujeros negros que engullen hasta la luz, disolviéndose todo hacia no se sabe dónde, quizá para emanarlo de nuevo. Ustedes conocerán el cuento del cura del pueblo que invita a sus feligreses a que le planteen un plan de lluvias para transmitírselo a Dios y, al final, como se demuestra imposible que llueva a gusto de todos, se opta por dejar las cosas como están (…) COLEGIO ESCLAVAS - Valencia página 7

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Dado que el ser humano es un elemento más dentro de las formas generadas por el universo, dado que nada nos permite pensar que sea demasiado importante, se comprenderá que Dios no va a suspender durante 40 minutos la fuerza de la gravedad para que no nos caiga una avalancha encima. La lluvia es natural, los torrentes son como son y los troncos caen en ellos. A veces, un conjunto de coincidencias se multiplica de modo infausto, hasta producir un fenómeno natural atípico, poco probable y por lo mismo poco corriente, pero totalmente normal que ni a la lluvia, ni al torrente, ni al tronco le parecen mal. Nos parece horrendo a nosotros y lo es, pero no es prueba de la maldad o incompetencia de Dios, sino de que las leyes naturales son muy generales y no pueden detenerse para evitar coincidencias indeseables. El mal es un suceso que a mí no me gusta, el bien es el que me gusta. Para la naturaleza no hay ni bien ni mal: hay sucesos. Los sucesos afectan a un elemento natural o a otro, sólo el ser humano decide calificar como mal el suceso que no le conviene, y Dios no puede estar para detalles, ni cambiar sus reglas de juego porque se lo pida yo. Todo esto, por supuesto, no implica insensibilidad hacia una catástrofe que han sufrido seres humanos, y que nos duele a todos, pero sí cierta aceptación de los flecos sueltos de azar que las grandes leyes dejan de cuando en cuando. En medio de nuestro orden, el azar es el mal necesario para que la evolución, el cambio y el progreso sean posibles. Hay que mentalizarse de que la vida es un milagro y de que estamos vivos de milagro. Lo malo es cuando le toca a uno. Y si hay otra vida, a lo mejor no es tan malo. Como decía el humorista Albert Llanas cuando le acusaban de no creer: “Claro que creo en la otra vida, en la que no creo es en ésta”. Luis Racionero, en El Mundo, 18 de Agosto de 1996 “NO PUEDE EXISTIR UN DIOS TAN INJUSTO” (Cartas a Bernabé Tierno)

“He sido una fiel creyente en Dios hasta que la vida y la experiencia me han demostrado que no puede existir. ¿No le parece que si Dios existiera debería ayudar a personas de bien? ¿No cree que debería evitar sus sufrimientos en vez de proteger a seres malvados y canallas?” “Comienza la persona diciendo que no entiende a un Dios que permite que algunas personas vengan a este mundo sólo a sufrir desde que nacen hasta que mueren mientras tanta mala gente pasa por la vida feliz y triunfante. Pero debo decirle que yo soy el primero que tiene sus crisis de fe y le digo a Dios que, desde mi humilde óptica, no se moverían los cimientos del universo si alguna vez fuera más explícito y tocara el corazón de quienes hacen tanto daño a los demás y siendo ricos y poderosos no hacen el bien que podrían hacer. Pero esa es la forma de ver las cosas de un hombre y no acierto a comprender las tomas de decisión de un Ser tan cercano, pero también tan lejano, al igual que una hormiga no entiende lo que hacemos los humanos. Ya sé que es una explicación demasiado simplista y pueril, pero a mí me sirve. Entiendo su rabia y desesperación y la soledad que le invade ahora que yo no es una niña y no le pueden convencer con verdades irrefutables, cuando la dura realidad del día a día no admite componendas. Pero tenemos lo que tenemos, vivir con fe o sin ella. Puede permanecer al lado de quienes piensan que Dios no existe y es pura creación de una miedosa mente humana que se aferra desesperadamente a un ente liberador y todopoderoso. Puede optar también por pensar que esa hormiguita que no es capaz de entender los designios de esa causa no causada que es Dios, aunque crea en Él. También puede mantenerse en actitud neutral y abierta, ni creyente ni no creyente. Yo, personalmente, le pido a Dios que entienda mis dudas y mis crisis, mientras procuro descubrir su presencia, que no entiendo muy bien, en todas las personas que hacen posible, con sus buenas obras, que la vida siga adelante. Trate de ver a Dios en todo aquel que hace el bien aunque, a veces, también le echo en cara que no remedie tantos males y permita que salgan victoriosos quienes se regodean causando el mal a sus semejantes. Pero… Dios sabrá, éste también es su problema y si es verdad que es un Dios humano, bondadoso y sabio, yo espero que el final sea a su medida.” Bernabé Tierno ACTIVIDADES: Sintetiza las respuestas que se dan a los que acusan a Dios de no hacer nada frente a las catástrofes naturales y el sufrimiento en general. Aplica estos datos a tu experiencia personal de sufrimiento.

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RELIGIÓN CATÓLICA Jesús ante el mal y el dolor

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 Muchos contemporáneos de Jesús pensaban que Dios enviaba los males como castigo a las personas. ¿Qué responde Jesús a eso? ¿Dios se complace en castigar a los hombres?

Mientras caminaba, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Sus discípulos, al verlo, le preguntaron: - “Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre? ¿Fue por un pecado suyo o de sus padres? Jesús respondió: - “La causa de su ceguera no ha sido ni un pecado suyo ni de sus padres. Nació así para que el poder de Dios pueda manifestarse en él”. (Jn 9, 1-3)  El evangelio está plagado de curaciones y de palabras de consuelo de Jesús. Lee estos dos textos. ¿De qué “cura” Jesús a Zaqueo? ¿De qué cura Jesús al leproso?  Jesús y Zaqueo: Lucas 19, 1-10

1 Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. 2 Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico.3Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura.4 Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. 5 Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» 6 Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. 7 Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.» 8 Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo.» 9 Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, 10 pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.»

 Curación de un leproso: Marcos 1, 40-45 40 Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme.» 41 Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio.» 42 Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. 43 Le despidió al instante prohibiéndole severamente: 44 «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.» 45 Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes. La actitud de Jesús ante el sufrimiento no se limita a curar y consolar. Recuerda a partir de estos textos el final de la vida de Jesús. ¿Cuáles son los males que sufre Jesús?

 El arresto (Mt 26, 47-50) 47 Todavía estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo numeroso con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. 48 El que le iba a entregar les había dado esta señal: «Aquel a quien yo dé un beso, ése es; prendedle.» 49 Y al instante se acercó a Jesús y le dijo: «¡Salve, Rabbí!», y le dio un beso. 50 Jesús le dijo: «Amigo, ¡a lo que estás aquí!» Entonces aquéllos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron.  Negaciones de Pedro (Mt 26, 69-75) 69 Pedro, entretanto, estaba sentado fuera en el patio; y una criada se acercó a él y le dijo: «También tú estabas con Jesús el Galileo.» 70 Pero él lo negó delante de todos: «No sé qué dices.» 71 Cuando salía al portal, le vio otra criada y dijo a los que estaban allí: «Este estaba con Jesús el Nazoreo.» 72 Y de nuevo lo negó con juramento: «¡Yo no conozco a ese hombre!» 73 Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: «¡Ciertamente, tú también eres de ellos, pues además tu misma habla te descubre!» 74 Entonces él se puso a echar imprecaciones y a jurar: «¡Yo no conozco a ese hombre!» Inmediatamente cantó un gallo. 75 Y Pedro se acordó de aquello que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.» Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.

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 Crucifixión y muerte 39 Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: 40 «Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!» 41 Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: 42 «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: "Soy Hijo de Dios."» 44 De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él. 45 Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. 46 Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: = «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», = esto es: = «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» 47 Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: «A Elías llama éste.» 48 Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber. 49 Pero los otros dijeron: «Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.» 50 Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. Escribe algunas conclusiones sobre la actitud de Jesús frente al dolor y al sufrimiento

TESTAMENTO DEL PÁJARO SOLITARIO José Luis Martín Descalzo

Yo,

minúsculo ser de plumas y de llanto a los sesenta años de mi edad, y en pleno uso de mis facultades mentales, como suele decirse, ante el Dios que invisible me escucha, ante la primavera que vendrá dentro de seis meses y no sé si veré (pero que está viniendo, sí, y cuyos pasos escucho ya si aplico mis oídos al suelo), ante la luz que canta y afirma en mi ventana, ante todos los dolores que –incluidos los míosincendian el planeta, quiero confesar mi certeza de que he sido amado, de que lo soy, de que todos los días que tengo acaban construyendo cada día un gozo diminuto y suficiente. Quiero confesar que he sido y soy feliz, aunque en la balanza de mi vida sean más los desencantos y fracasos, porque, aunque todos se multiplicasen, aún no borrarían la huella de tus besos. ¿De tus besos o de tus uñas, Halcón? No lo sé. Es lo mismo. Y en esta última (o penúltima) curva de mi vida dispongo testamentariamente

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de las muy pocas cosas que he tenido. Ante todo, devuelvo (como Jorge Manrique nos enseña) el alma a Quien me la dio. Usada está. Incompleta. Se me fueron quedando girones en las zarzas de la vida, y a veces regalé sus mejores retazos a cambio de un beso o un elogio. Mas nunca, Tú lo sabes, la di entera. Tú la habías marcado con tu hierro como los lomos de un animal esclavo, y siempre sentí tu quemadura como un dolor bendito. Ahí la tienes de nuevo. Sólo sirve porque aún le queda un poco del olor a tus manos. Doy mi cuerpo a la tierra, que es su dueña. Se lo doy con dolor y desgarrándome, porque lo he amado mucho, y porque me ha servido como un cachorro fiel. Doy mis manos, éstas que ahora escriben, éstas que tantas veces fueron como un guante de mi alma, éstas que amasaron millones de palabras que iban luego rodando a otros corazones y me hacían vivir a la vez en muchas almas. Doy mis ojos también y cuanto almacenaron durante sesenta años: soles y nieves, melenas y sonrisas, llantos y angustias, pájaros y nubes. Fueron a veces pañuelos de otros ojos o tiburones de lascivia, o bálsamo en la herida, o mensajeros de mi soledad. Dicen que, hasta cuando sonrío, brota de su último fondo un hilo de tristeza, pero dicen también que se abrían fácilmente al amor y a la amistad. No sé. Que lo averigüen un día los gusanos. Devuelvo mi pobre corazón con todas sus heridas. ¡Ah, si pudiera yo prestárselo a otro pecho

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para que, llagado y todo, siguiera caminando, incluso con su par de muletas! Pero, ¿a quién le cabría dentro este hotel, esta plaza de toros que desborda mi tórax, este ring de boxeo en el que tantas veces luché conmigo mismo? ¡Ah, corazón, dulce, querido, monótono corazón mío! No dejes que te curen si un día resucitas. Tú eres así. Me gustas, incluso con tu cardiomegalia, La misma que un día hizo dormirse para siempre el de mi madre.

Y en este testamento he de dejar aún mi única riqueza: mi esperanza. Tengo metros y metros para hacer con ella millones de banderas, ahora que tantos la buscan sin hallarla, cuando está delante de los ojos,

porque Tú, Halcón, bajaste de los cielos sólo para sembrarla. No, Mundo, sábelo: no me resignaré jamás a tu amargura, no dejaré que el llanto tenga sal, ni que al dolor le dejen la última palabra, no aceptaré que la muerte sea muerte o que un testamento sea un punto final. Si me muero (que aún está por ver) envolvedme en su bandera verde y estad seguros de que mi corazón sigue latiendo, aunque esté más parado que una piedra, estad seguros de que, aunque mi sangre esté ya fría, yo seguiré amando. Porque no sé otra cosa. Sólo por eso: porque no sé otra cosa.

CARTA DE DESPEDIDA A LOS AMIGOS Gabriel García Márquez

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva, pensaría todo lo que digo. Daría más valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, ¡y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate! Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos. Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida… No dejaría pasar un solo día sin decir a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos, y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, ¡sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a violar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de una montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo. Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser guardián de tu alma. Si supiera que ésta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que ésta vez fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que éstos son los últimos minutos que te veo, diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos dará otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que COLEGIO ESCLAVAS - Valencia

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amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces. Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuánto te importan.”

ACTIVIDADES SOBRE “EL SENTIDO DE LA VIDA” Los dos ejercicios siguientes tienden a reforzar nuestras propias actitudes ante la pregunta por el sentido de la vida. A su vez, pueden ayudar a profundizar en conductas derivadas de diversos sentidos de la vida. ACTIVIDADES: 1. Lee el poema de José Luis Martín Descalzo del libro “Testamento del pájaro solitario”  ¿Qué cosas te llaman la atención?  ¿Qué quiere decir? 2. Lee la carta de despedida a los amigos de Gabriel García Márquez. Subraya aquellas ideas que más te llaman la atención y señala por qué. 3. Intenta escribir “Tus últimas voluntades”. 4. Realiza una síntesis de la postura de un cristiano ante el mal y el dolor.

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1.- CON OCASIÓN DE UN BAUTIZO

LA ENSEÑANZA CRISTIANA SOBRE “EL MÁS ALLÁ” Toda la predicación de Jesús está marcada por el anuncio de su venida como “Señor al final de los tiempos”. Esta manifestación gloriosa se conoce con el nombre de parusía. Coincidirá con la instauración plena y definitiva del reinado de Dios. Aquel reino que Jesús predicó y que dejó plantado como una semilla en nuestro mundo se manifestará de una manera definitiva: reinará la paz y la justicia para siempre. El tiempo entre la primera venida del Señor y su venida gloriosa al fin de los tiempos es el tiempo de la Iglesia, nuestro tiempo, nuestra historia. Durante este tiempo, Cristo no nos deja solos, nos acompaña por medio de su Espíritu y nos anima a trabajar intensamente por la instauración de ese reino. La parusía también constituirá un juicio. No un juicio humano, sino el juicio misericordioso de Dios que desvelará la auténtica verdad de las personas y de la historia. Ya no habrá más mentiras ni ocultamiento: Dios recogerá todos los sufrimientos de la humanidad y los curará, del mismo modo que rechazará toda la injusticia y el egoísmo acumulado en la historia. En el juicio de Dios no cuentan las apariencias, sino lo profundo del corazón. Dios quiere que todos los hombres se salven Para intentar comprender este juicio hay que recordar con insistencia la voluntad que Dios tiene de que todos los hombres se salven. La posibilidad de condenación, que es real sin duda, es ante todo una advertencia para que en el presente vivamos de acuerdo con los valores del Reino de Dios. Este acontecimiento será también una restauración total del universo. En realidad, no es exacto hablar de “fin del mundo”, sino de “fin del orden y del sistema presente”. La renovación afectará a todo el universo, no sólo a los hombres. La resurrección de los muertos es el acontecimiento principal de esta restauración. No se trata de una reencarnación ni de la reanimación de unos cadáveres. Para San Pablo, como para todo semita, el cuerpo indica al hombre entero: su corporalidad, su mundo, su historia y su vida. Nuestra condición futura será la que corresponde al modo de existencia de Jesús resucitado, quien “transformará nuestro cuerpo mísero en un cuerpo glorioso como el suyo” COLEGIO ESCLAVAS - Valencia página 13

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La muerte no es el final Desde el punto de vista cristiano cada ser personal es absolutamente único e irrepetible, por tanto no cabe la reencarnación. La persona en su individualidad es sagrada en esta vida y en la futura. En este sentido se afirma la continuidad entre esta vida y la futura que, en definitiva, forman una sola vida en modos diferentes de existencia. Desde esta perspectiva, la muerte no es sólo final, sino también inicio de otro modo de existencia pero en la continuidad de nuestra individualidad. El sentido que se dé a la muerte depende del sentido que se dé a la vida. Para el que ha basado su vida en la fama y en las posesiones, la muerte es una amenaza. Pero para el que se ha fundamentado su vida en el ser persona, la muerte puede ser un descubrimiento definitivo. No hay nacimiento si algo no muere. ¿Por qué la muerte definitiva no va a suponer un nacimiento definitivo? Otra visión la podemos imaginar a partir de esta canción de Migueli. La escuchamos con atención...

Allí, al terminar, en el Juicio Final, se presentaba un alma a dar cuenta de su edad. El Padre preguntó: ¿amaste, querida? Y, tras suave carraspera, empezó el alma a cantar: Estudié un mogollón, estudié un mogollón, fui magistrado, físico, psicólogo, inspector, gané muy bien las pelas, pero me acordé de Dios y colaboré con gente desde mi condición. Fui experto en drogas, asesor de integración, leía y leía sobre marginación, realizaba gestiones, llené el ordenador,

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tenía un gran despacho para dar impresión porque, con gente pobre, ya sabe, mi Señor, la importancia que tiene hablar desde otra posición; ...otros, otros, otros,... ¡otros! tenían el contacto con cada realidad o mi cualificación perdería veracidad. Y Dios se levantó, lo miró con cariño, de pronto se volvió y a todos lanzó un guiño; sus ropas remangó, descoronó el triángulo y, bailándole al alma, con garbo le cantó:

Yo tengo un culo, yo tengo un culo, y, podéis pasar por él tú y tus “títulos”. El alma entristecida, se deshacía llorando, y Dios la consolaba: ¡Venga, no es para tanto!; sí, pasarás el tiempo en nuestra eternidad, pero, para que te acuerdes y nadie lo piense más, un grupito de angelotes por siglos te cantarán este nuevo “versiculo” que el mensaje aclarará: Yo tengo un culo, yo tengo un culo, y podéis pasar por él tú y tus “títulos”.

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3.- LAS MEDIACIONES En toda experiencia religiosa, existen dos polos: el Ser Superior o Dios –realidad invisible- y el ser humano. Entre uno y otro hay una distancia insalvable que, en parte, es suplida por lo que llamamos mediaciones religiosas, ya que mediante ellas Dios se manifiesta en la vida de las personas y éstas se relacionan con Él. Por tanto, podemos analizar las mediaciones a partir de los dos polos: mediaciones en que Dios se hace presente en la vida de los hombres y mujeres y las mediaciones por las cuales el ser humano se puede relacionar con Él.

Las manifestaciones de Dios Dios se da a conocer en la vida y la historia de los hombres y mujeres de muchas formas. Estas manifestaciones de Dios se llaman también teofanías y hierofantas. Podemos agrupar la gran variedad de teofanías en torno a tres grupos:  La naturaleza: astros, montes, ríos, grutas, fenómenos atmosféricos, árboles, lugares…  La historia humana: acontecimientos de la vida, como nacimientos, matrimonio, enfermedad, muerte…; gestos cotidianos, como levantarse, dormir, andar…; trabajos, como la caza, la pesca o la agricultura…; actos fisiológicos como la alimentación, la fecundidad…; y en los acontecimientos de la propia nación o pueblo.  Las personas: jefes de tribus, reyes y grandes personajes religiosos de la humanidad: Buda, Jesús de Nazaret… Por consiguiente, TODO puede ser mediación o manifestación de Dios. Esta presencia de Dios en la vida del ser humano hace que todo lo que se relacione con Él adquiera un carácter sagrado, es decir, es separado del resto, no se usa para otras cosas y es dedicado a Dios. Por eso decimos que toda persona que orienta su vida a Dios (sacerdote, religioso o religiosa, imán…) y todo elemento que se dedica a Él (templo, altar, cáliz…) son sagrados, han sido separados del resto y dedicados a Dios.

Las relaciones del ser humano con Dios Todas las dimensiones de la persona pueden ser mediaciones que ayuden a los hombres y a las mujeres a relacionarse con Dios.  Mediante el sentimiento, el ser humano manifiesta su entusiasmo, alegría, sentido de fiesta, fervor religioso… y lo concreta en las oraciones, cantos, celebraciones… y también en manifestaciones artísticas, como el arte sacro o religioso, tan abundante en nuestro entorno.  La dimensión racional que desarrolla el ser humano y que, mediante la palabra o los escritos, expresa en dogmas, escritos sagrados, doctrinas religiosas, teologías…; y la expresión más típica y antigua: el mito, que veremos más detalladamente.  En algunos lugares concretos que le acercan a Dios (montañas sagradas, ríos, templos…) y en unos tiempos determinados (fiestas, días sagrados, tiempo de Cuaresma, ramadán…)  Mediante ritos y gestos: ofrendas a la divinidad, sacramentos… que expresan la relación del creyente con Dios. La función de los ritos es hacer presentes de nuevo las acciones divinas y producir la unión con la realidad sagrada. Los ritos representan y hacen sensibles las mismas acciones divinas con el fin de unir a la persona con Dios. Por ejemplo, en el cristianismo, el sacramento de la Eucaristía hace presente a Jesús en el pan y el vino, actualizando su Ultima Cena.  Compartiendo con otros. No podemos olvidar el carácter social y comunitario de la persona humana. Ello ha dado lugar a instituciones religiosas, comunidades, iglesias, grupos… y a las personas que sirven y ayudar al grupo: sacerdotes, lamas, imanes…  Viviendo conforme a unos valores éticos y morales, fruto de su contacto con la divinidad y que le hace vivir y actuar de una manera determinada: normas de conducta, mandamientos, leyes morales…

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El mito Los hombres y mujeres primitivos, al no encontrar palabras para expresar su experiencia de la divinidad y las grandes cuestiones que se planteaban sobre el mundo, la vida y la historia de las personas, se sirvieron del mito para explicarlo. Podemos destacar las siguientes características del mito:  Intentar dar una respuesta a los grandes interrogantes que preocupan a las personas.  Transmiten siempre algo verdadero, pero envuelto en un lenguaje narrativo y dramático, muy intuitivo e imaginativo, simbólico y fantástico.  No son, por tanto, explicaciones científicas y racionales de los grandes interrogantes que se plantean los hombres y mujeres, sólo transmiten una explicación religiosa. ANALIZA UN MITO (Gn 2, 21-24) A partir de lo que dice la siguiente explicación mítica, indica qué verdades se quieren transmitir. 21 Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. 22 De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. 23 Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.» 24 Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.

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