Vida y obra de Heinz Hartmann *

Vida y obra de Heinz Hartmann * Edgardo H. Rolla ** Su personalidad Heinz Hcrtrnonn nació en Viena el 4 de noviembre de 1894. Hijo de Ludo Morís Har

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JOANES LEIZARRAGA VIDA Y OBRA © Edita: Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Navarra © Textos: Fernando Pérez Ollo Xabier Kintana Henrike Knörr Txomi

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Vida y obra de Heinz Hartmann

*

Edgardo H. Rolla ** Su personalidad Heinz Hcrtrnonn nació en Viena el 4 de noviembre de 1894. Hijo de Ludo Morís Hartmann, historiador y político, Heinz presenta un árbol genealógico que es muy interesante estudiar. Su padre, muy inclinado a los problemas de la diplomacia, llegó a ser embajador, luego de haber utilizado sus condiciones de historiador y su capacidad política para desempeñarse como pujante organizador de las ciencias de la educación, especialmente en el nivel universitario, al participar en la creación de universidades para las clases obreras. El abuelo paterno, Moris Hartmann, también había sido un político destacado y llegó a diputado de la corte de Viena en 1848; por otro lado, fue profesor de literatura y un excelente poeta, cualidades que utilizaba prácticamente en su profesión de periodista. Si nos remontamos hasta donde es posible en la línea paterna, llegamos hasta la época que va entre 1541 y 1613, en que vivió Adolfo Gens, también historiador pero principalmente astrónomo, gran amigo de Kepler y de Tycho Brahe. Adolfo Gens fue famoso por sus publicaciones, en algunas de las cuales sentó ideas directrices de avanzada para aquella época en los estudios astronómicos, algunos de los cuales se permitían corregir a Kepler. El abuelo materno, Rodolfo Chrobak, fue profesor de ginecología en la Universidad de Viena y amigo de Freud, quien lo apreciaba, según propia frase, en el nivel en que tenía calificado a Billroth. Su madre era una mujer afable, de buena comunicación y un humor constantemente agradable. Por lo tanto podemos decir que Heinz Hartmann tuvo excelentes modelos para sus identificaciones tanto primarias como secundarias. Y podemos agregar, como expresión de que poseía una buena escena primaria interna, con pocas condensaciones y buenas resoluciones, es decir síntesis, que estudió medicina como su abuelo materno, que si bien no estudió humanidades como su padre y su abuelo paterno, caracterológicamente se parecía a ellos, y que luego de haber practicado neurología, se decidió por el psicoanálisis. En la llnee paterna, era tradición que no se recibiera instrucción rell-

,* **

Este trabajo se basa en una conferencia dktada en el Centro de Orientación Racker, de la Asociación Psicoanalítica Argentina, en 1967. Dirección: Avda. del Libertador 2694, 129 C, Buenos Aires, Argentina.

e Investigación

E.

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Edgardo

H. Rolla

giosa. Para evitar esa instrucción religiosa Heinz y su hermana hicieron sus estudios primarios con maestros particulares hasta los catorce años, en que concurrieron a la escuela secundaria, donde ya no era obligatoria esa instrucción. Sin duda, al ser el padre un político, un diplomático y un literato, en su casa se" reunían frecuentemente Intelectucles no solamente austríacos sino también de orden internacional. Esto otorgó al joven Heinz el privilegio de conocer personalidades notables y de escuchar (y aun discutir) el planteo de múltiples problemas e ideas, diferentes formas de ver el mundo, distintos proyectos de solutiones¡ en una palabra, tuvo desde sus primeros años una experiencia de vida muy intensa. También en la instrucción complementaria se observa una situación similar: desde pequeño estudió música, en especial el violín y el piano, a los que aún ahora sigue siendo afecto, sobre todo al piano, que toca bien¡ además, hizo acuarelas y escribió algunas .poesíos. Estos intereses parecen constituir un carácter dominante trasmisible, puesto que uno de sus hijos, actualmente médico y aspirante a psiquiatra y psicoanalista, escribe poesías, una de las cuales está dedicada a Heinz con motivo de su setentavo aniversario. Formación y actitud

científicas

En el plano más cercano a su labor como psicoanalista, Hartmann revela una amplia formación. Hizo clqunos estudios de psicología y filosofía. Algo más tarde, yo graduado de médico y luego de haber cumplido su servicio militar, mientras estaba en Berlín hizo amistad íntima con Kurt lewin, quien influyó sobre sus ideas, como podemos descubrirlo por la amplia información que Hartmann posee sobre los conceptos topológicos de este autor. Como he señalado, luego de graduado Hartmann trabajó como neurólogo. lo hizo con Wagner von Jaureg hasta 1934. Según parece, en esta dedicación predominó, más que su interés por la neurología, el hecho de haber creado una fuerte amistad con Paul Schilder, de quien era uno de los discípulos predilectos. En esta actividad Hartmann tuvo lo posibilidad de integrar los conceptos clásicos

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y modernos en cuanto a psiquiatría y >psicología, y al mismo tiempo tinuar sus investigaciones en ~I terreno neurofisiológico.

de con-

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En uno de sus primeros trabajos sobre un tema neurológico psiquiátrico, "Sobre las parapraxias en la psicosis de Korsakof" (1924), tomó los conceptos de Freud en cuento a los símbolos y trató de mostrar, a través de las ex pe riencias clínicas con estos enfermos, que tales ideas eran correctas. Algún tiempo después empezó su análisis con Sandor Rado en Berlín. A partir de entonces comenzó a publicar artículos en los cuales poco a poco se fue acentuando su interés por el psicoanálisis y su adhesión a estas ideas. Es fácil comprender que a esta altura de su evolución, con tan amplios intereses, entrara en conflicto con von Jaureg. Esto estaba relacionado también, aunque sea sólo temporalmente, con su deseo de dedicarse al psicoanálisis, tarea que emprendió tan pronto como se retiró de la universidad. Hay además un contenido manifiesto en esta decisión, puesto que para llegar a docente en la universidad, título muy preciado, debía pertenecer a un grupo religioso, lo que no sucedía con Hartmann, quien por lo tanto se encontraba con un impedimento para su ascenso en el claustro. También debía de haber un contenido latente en esta decisión, vinculado con la pérdida de su gran amigo Paul Schilder, quien por esa época partió definitivamente para los Estados Unidos. La forma como Hartmann elaboró sus duelos puede ser observada en esta época de su vida; se basa en el modelo de la reasociación con nuevos objetos, nuevos amigos: a fines de 1933, en compañía de Paul Federn y Sandor Rado, y poco más tarde también de Edward Bibring, inició la publicación del International Journal of Psychoanalysis, y un tiempo después comenzó la publicación de la revista Imago con Ernest Kris y Robert Waelder. Por otra parte, ésta es una expresión de la pujanza de la generación de psicoanalistas que siguieron a Freud. Esto ocurría hacia 1934. Freud comenzó a prestar atención al joven Hartmann, hasta que lo invitó a continuar su análisis didáctico con él. Este análisis prosiguió hasta 1936. De tal manera, Horrmonn es uno de los pocos analistas de nuestros días que fuera psicoanalizado por Freud. Curiosamente, y a raíz de la amistad de Breuer con su familia, éste atendió a Hartmann en su niñez, hecho que lo convierte en el único psicoanalista que fuera tratado por Breuer y por Freud.

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En 1937 leyó su trabajo "Psicología del Yo y el problema de la adaptación", como una presentación de lo que posteriormente (1939) apareciera como publicación de sus nuevas ideas. Debido a la invasión nazi en 1938, Hartmann debió exiliarse en París. la entrada de los nazis en Francia provocó un segundo exilio, esta vez en Ginebra, donde permaneció hasta 1941, cuando, tal vez siguiendo el ejemplo de su gran amigo Paul Schllder, se trasladó a la ciudad de Nueva York. A través de los relatos de los amigos cercanos de Hartmann, es posible observar que en toda esa época de dificultades e incertidumbre éste demostró ser siempre el imperturbable amigo y maestro, dispuesto a discutir cuestiones psicoanalíticas, como continuando la tradición de Freud. Insistía en que se considerase a la situación psicoanalítico como fuente y centro de observación e investigación. También sostenía que no había que descuidar el registro de datos obtenidos a través de otros vectores, y que había que llevar el todo a un equilibrio de puntos de vista que incluyera lo biológico, lo cultural, lo genético, lo dinámico, lo económico, lo topográfico, lo estructural, y finalmente el enfoque en que más insistencia hacía, el de lo adaptativo. Tal vez el contacto cercano con Freud permitió a Hartmann asimilar algunas de sus características en lo que se refiere al cuidado de la inclusión de todos los puntos de vista. Existe otro punto de aproximación caracterológica entre ambos: el hecho de ser un gran amigo de sus amigos y un tolerante y paciente científico con sus enemigos, si es que así puede denominarse a quienes refutan empecinada mente las teorías con las cuales no están de acuerdo. Sin embargo, Hartmann evitaba entrar en polémicas, y señalaba a menudo que en las ideas abstractas hay debates y no polémicas. Ha expresado múltiples veces que prefiere "el debate filosófico con la idea de continuar las viejas y siempre presentes ideas griegas", ya que según su parecer "el hombre seguirá discutiendo esos mismos puntos de vista para los cuales indudablemente nunca encontrará una respuesta definitiva".

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Muchos comentaristas de Hartmann destacan su sagacidad' clínica y el hecho de que sus conclusiones tienen fundamento empírico y clínico como todo el psicoanálisis, sin que esto signifique una perturbación para la comprensión psicológica y la tradición metafísica que Hortmonn señala que es tan lmpor-

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tante en nuestra civilización. Al referirse a esto último, Hartmann advierte que lo importante es que todo se refiera a la realidad psíquica del hombre o a su relación con la realidad objetiva y no simplemente a teorizaciones fundamentadas en elementos también teóricos. Hace notar que muchas teorías han cobrado cierto vuelo desarrollándose desde un punto teórico que era dado como verificado pero que simplemente se apoyaba en hipótesis de trabajos previos. Hartmann sostiene que la mente de un humanista liberal se apoya sobre conceptos diferentes de los prejuicios. Es decir que una mente tal debe mostrarse libre de cualquier conformismo y en cambio dejar surgir todo el producto de la sensibilidad y de la originalidad, que es lo que evita que un individuo sea un simple espejo de la tradición cultural de un momento dado. Todo esto puede observarse en el hecho de que, en las publicaciones de una mente de ese tipo, en cualquier momento se encuentran novedades y a veces modelos sorprendentes para encuadrar el pensamiento. Una vez, durante una discusión que llegaba a un tono subido, en la cual alquien se empeñaba en demostrar la falacia de la teoría de otro colega, se oyó decir a Hortmcnn que deberíamos estar agradecidos a ese colega, a quien considerábamos equivocado, de que se hubiera tomado el trabajo de pensar algo en una forma coherente, tanto como para que pudiera exponer su punto ·de vista en una forma amplia que a su vez permitiera a los otros ver que en sus formulaciones había limitaciones y errores. Tal agradecimiento se debería a que esta forma de exposición ahorraba tiempo y evitaba el riesgo posible de caer en un error ya cometido y expresado tan ampliamente. En esto hay también una similitud con la conducta que Freudadoptó con los disidentes del psicoanálisis: recordemos que Freud usaba la metáfora del flirteo y de matrimonio legal, con la que significaba que muchos de los autores que se dicen psicoanalistas muestran que en realidad sienten una divergencia profunda con el psicoanálisis, puesto que sólo usan la función psicoanalítico para crear otro tipo de ideas y otros tipos de accesos al conocimiento de la mente, distintos en realidad del trabajo y la investigación clínicos. Muchas investigaciones de tipo sociológico se basan realmente en la utilización de los postulados psicoanalíticos adaptados en forma tal que aparezcan como respaldo para tales trabajos.

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Hay en los escritos de Hartmann una secuencia tan extraordinaria que también por esto hace pensar en Freud, aunque sin llegar a la elegancia literaria y la claridad de los trabajos de éste. Además, el estilo de Hartmann tiene mucha semejanza con el estilo de Nietzsche, de quien se dijo que presenta un toque dado por Apolo y un toque dado por Dionisio. Se puede afirmar que en la austeridad y la elegancia apolínea de Hartmann se nota lo dionisiaco, aún más que en Nietzsche; esta característica es más notable cuando se escucha a Hartmann disertar sobre temas no psicoanalíticos sino de arte, música, literatura, etcétera. Esto lleva a lo destacado al comienzo acerca de las identificaciones tempranas. En esta capacidad de sintetizar lo apolíneo y lo dionisíaco,es posible obtener una comprobación de que dichas identificaciones, en la forma en que se dieron en Hartmann, llevan a un buen nivel la función sintética. los elementos innatos y los elementos heredados, en forma de dote intelectual, excelente memoria y capacidad potencial de hacer buenas proyecciones e introyecciones, constituyen la mejor facilitación para las reparaciones del Yo, la estructuración de un buen esquema corporal y consecuentemente el establecimiento de un buen pensamiento verbal. Si utilizóramos los propios términos metodológicos al estilo de Hartmann, diríamos que las variantes intervinientes (o los aspectos que pueden considerarse desde el punto de vista de las variables intervinientes), en este caso el ambiente, operaron con una persistencia tal que se produjo el establecimiento de la función sintética y consecuentemente la síntesis de lo biológico heredado y lo cultural. Sin duda, Hartmann tiene un espíritu de observador que no desperdicia nada de lo empírico, lo que le facilita el trabajo de diferenciación y le permite una adecuada discriminación; y ahi tendríamos la variable interviniente de mayor incidencia. Sus ideas psicoanalíticas

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Tras su trabajo "Sobre las parapraxias en la psicosis de Korsakof" (1924), donde esboza su acuerdo con las ideas de Freud, su acercamiento a la teoría 'analítica fue creciente. Ya en 1927, mientras trabajaba 'aún con von Jaureg en

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neurología, Hartmann publicó un trabajo considerando la posición del psicoanálisis entre las clencios naturales, con una tentativa de explicación de la metodología psicoanalítico. El trabajo se titula "Comprensión y explicación". Para esa época el psicoanálisis eran esencialmente clínico y los problemas metodológicos no habían surgido aún notoriamente, lo que resultó en una escasa atención hacia este escrito, que hoy puede ser considerado clásico. En 1934 continuó investigaciones en una conjunción de neurofisiología y psicología y publicó sus observaciones sobre mellizos, trabajo que se tituló "Estudio psiquiéltrico sobre mellizos". También por esa época apareció otro de sus trabajos de franca investigación psicológica, titulado "Una contribución experimental a la psicología de las neurosis obsesivas compulsivas. Sobre el recordar o tareas completas e incompletas". la producción psicoanalítica más significativa de Hartmann comenzó a partir de 1937. En ese año Hartmann leyó su trabajo "Psicología del Yo y el problema de la adaptación", que en 1939 aparecería como publicación de sus nuevos enfoques y sus nuevas conceptualizaciones. prendido por esa época e inclusive poco aceptado.

Fue un trabajo poco comPor un lado influía en esto

la conmoción política que agitaba a Europa desde Alemania; por otro lado sus ideas se hacían pasibles de una crítica ya formulada al concepto de lo hereditario dentro de las series complementarias: no eran dinámicas; incluso se le dijo que no correspondían a aspectos psíquicos de la personalidad. las llamadas funciones autónomas del Yo o partes libres de conflictos, caían bajo las mismas críticas o' refutaciones, en tanto se las consideraba elementos de psicología general que no esteben incluidos dentro dinámica o profunda. El propio

de las conceptualizaciones

Fenichel hizo objeciones

terminantes

acerca

de la psicología de que el concep-

to de la idea de la esfera libre de conflictos no significaba un punto de vista dinámico. Por su parte, John Benjamin dice que no tendríamos que perdernos en polémicas sobre si este enfoque es dinámico o no, y en cambio deberíamos tratar de verificar en qué grado es útil para la explicación y predicción dentro del proceso analítico, sobre todo para esta última, porque sólo así podremos efectuar una real investigación psicoanalítico y adquirir conocimientos nuevos,

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susceptibles de nuevas verificaciones, para que puedan constituir el punto de partida o la apertura de una nueva problemática. , Además, ya desde su trabajo de 1937 Hartmann fue criticado por el carácter abstracto de sus escritos, en que llega a teorizaciones donde la mayoría de las veces no muestra los ejemplos clínicos en que se apoya. Aunque ésta sea una opinión frecuente con respecto a este autor, releyendo los escritos, tal vez así como sucede con Freud, es posible llegar a encontrar en el terreno de lo empírico testimonio para los contenidos que presenta. A partir del trabajo presentado en 1937, Hartmann continuó desarrollando y enriqueciendo paulatinamente sus ideas. Procuraré considerarlas en su conjunto, destacando algunos de los puntos en común entre éstas y algunos aspectos de los esquemas conceptuales de otros autores. Hartmann afirma básicamente algo similar a M. Klein en el sentido de que el Ello y el Yo son dos instancias del aparato mental que emergen contemporáneamente. Pero Hartmann especifica además que ambas instancias, el Ello y el Yo, emergen desde una matriz indiferenciado que sería pre-Ello y pre-Yo. De esta matriz surgen las energías de carga que tendrán ambas instancias. De esta manera, el Yo aparece con energías propias, con lo cual Hartmann expresa un punto de vista que se asemeja al de Fairbairn¡ además, en cuanto a la temprana aparición del Yo, se asemeja al punto de vista de M. Klein, y mantiene a la vez la teoría estructural, descripta por Freud, de Ello, Yo y Superyó.

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Según Hartmann, para pasar a ser instintos del Yo, las fuerzas instintivas que surgen de esa matriz deben ser deslibidinizadas y desagresivizadas. Merced a esa "neutralización" de la energía que se logra por la actividad de la defensa, es posible que funcionen las partes del Yo libres de conflicto o por lo menos relativamente libres de conflicto, que serían los aparatos sensoriales y motores básicos para la conexión del sujeto con el ambiente. las partes relativamente libres de conflicto estarían constituidas básicamente por los aspectos psicobiológicos destinados a conformar órganos receptores o efectores. Si tuviéramos que enumerar diríamos que las funciones relativamente autónomas del Yo son la consciencia, la percepción, la atención, la indagación, la memoria, la motilidad, la realidad del juicio, la intencionalidad, el pensamiento, la internalización. la función sintética sería una función de organización, diferenciación

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e integración. En este sentido, pueden ser estudiadas la sublimación y las características de la carga instintiva que necesitan las partes autónomas del Yo para su función durante toda la existencia, es decir el simple registro visual, el simple registro auditivo, el latir del corazón, el movimiento rítmico del músculo diafragma, etcétera. Con respecto a las áreas del Yo, Hartmann pone el énfasis sobre los problemas del crecimiento y de su funcionamiento, en relación con partes que pueden estar primaria y originalmente libres de conflicto: el ojo se ha hecho para ver, luego entra en el conflicto por la negación, la distorsión, etcétera. Por eso, afirma que el Yo crece sobre la base de los conflictos, pero que no todas las raíces del desarrollo del Yo están apoyadas en el conflicto. Destaca que es difícil disminuir el interés por los conflictos internos del Yo, la actividad de los instintos y la sintomatología resultante, y dirigir este interés hacia lo puramente evolutivo y la maduración, aspectos que se procesan silenciosamente fuera del área de los conflictos. Pero, por otra parte, desde que esos procesos determinan la confrontación de los verdaderos aparatos del Yo y de las funciones yoicas que más tarde intervienen en la órbita del conflicto y se convierten en instrumentos de la lucha que el Yo sostiene contra los instintos, son decisivos para considerar lo normal y lo patológico y cualquier actividad mental que caiga bajo la atención e interés del psicoanálisis. Como vemos, esta área libre de conflictos sólo es relativa, por cuanto la tendencia instintiva o los impulsos que provienen del niño, tienden a erotizar yola búsqueda del placer, de acuerdo con el punto de vista de Freud, y tienden a agredir o destruir a lo que se les oponga o sea perturbador o frustrante. Hay partes del área de conflicto que pertenecieron inicialmente a la esfera de autonomía primaria y que luego, tras intervenir en los conflictos y combinarse con mecanismos de defensa, dan lugar a lo que Hartmann llama aparatos de autonomía secundaria. la autonomía secundaria sería, pues, la parte de la personalidad constituida por los aparatos de autonomía primaria que han podido ser preservados de los confllctcs, más los aparatos que han entrado en el conflicto y luego han sido "liberados" de éstos y adosados a los otros. la autonomía secundaria está constituida por los elementos que entran en la formación de los rasgos esen-

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ciales del carácter. Aquí participan especialmente las funciones del Yo que constituyen la toma de distancia del conflicto, sobre todo del conflicto Ello-Yo; regresiones como el dormir, el coito y la sublimación. En cuanto al fenómeno de la regresión, Hartmann diferencia la regresión como fenómeno perturbador (que solamente tiende a inhibir o a reemplazar a la represión, y por lo tanto sería un tipo de regresión psicopatológica), de la regresión al servicio del Yo, que corresponde a la posibilidad de que éste implante un mecanismo útil de reelaboración y de reorganización. Hartmann destaca que buena parte de los elementos de autonomía secundaria pueden volver a entrar en el conflicto. Todo esto constituye un aspecto de la teoría de Hartmann que sugiere muchos nuevos pensamientos, y que vale la pena conservar desde algún ángulo. Es por todos aceptado que en un individuo en una situación psicótica siempre hay una parte del Self que permanece en contacto con la realidad, o sea que, a pesar del conflicto, conserva sus características de autonomía primitiva relativa, o mejor dicho de autonomía secunderlc.

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Hartmann dice repetidamente que la objetividad en las áreas específicas significa la posibilidad de considerar desde el comienzo las verdades como una realidad que no constituye una amenaza; es decir, una verdad propia puede ser diferente si se adopta un punto de vista distinto. Este es uno de los aspectos más importantes en "la esfera libre de conflictos" de la personalidad hurncno, Los aparatos de autonomía primaria relativa del área libre de conflicto serían los factores intervinientes que desde las profundas situaciones sin contradicción llegan al establecimiento de pares antitéticos y posteriormente al establecimiento de la función sintética. Normalmente, esa área libre de conflictos es cada vez más amplia en la personalidad, y de ella dependería el monto de la estabilidad necesaria para la actividad creativa. Hartmann destaca la importancia de la agresión al servicio de la neutralización. Afirma que un peligro externo da lugar a una respuesta agresiva, hecho que es normal; mientras que la sexualiZación en el caso de peligro externo l/evo ría a la patología. Si la reacción defensiva contra el peligro desde adentro se modela sobre la reacción frente al peligro desde afuera, es posible que el uso de la energía agresiva (en este caso más o menos neutrolizodc) sea

Vida y obra de Heinz Harfmann

más regular que el de la libido desexualizada. En el caso de la defensa contra un peligro instintivo, la agresión se observa fácilmente en la reacción defensiva del 'Yo mismo (contracarga), mientras que la energía de los esfuerzos libidinales, que no podrán tan fácilmente ser dispuestos como contracargas, tendría que ser reprimida o bloqueada de alguna manera. Agrega: "Supongo que el uso de la contracarga de energía extraída de los instintos es más generalmente aceptable si éstos son agresivos que si son de naturaleza libidinal... Esta hipótesis, a pesor de que no ose decidir si es correcta o no, puede ser útil (si se la integra con otras que ya han sido aceptadas en nuestro pensamiento psicoanalítico) para explicar la predominancia factores agresivos en la neurosis". para

etiológica

de lo sexual

sobre los

Hartmann desarrolla, pues, la idea de que la agresión es necesaria poder neutralizar los impulsos libidinales, y de que por lo tanto los me-

canismos de defensa básicamente se fundan sobre la agresión. Por otra parte, la adaptación, o sea las posibilidades de interacción que el sujeto tiene con la sociedad, está en relación con la agresión. Esta idea recuerda la expuesta por Freud, cuando habla en 1893 sobre histeria y dice que "el hombre que primero lanzó una palabra insultante de la civilización".

a su enemigo

en vez de una lanza, fue el fundador

Según Hartmann, el retiro de cargas frente al peligro sería la fuga; en cambio, la contracarga sería la lucha. La contracarga que el Yo' lleva a cabo contra los impulsos está muy posiblemente nutrida por la agresión no proyectada (en otros términos, dirigida hacia objetos internalizados y los vínculos originadores del conflicto), que aún conserva ciertas características de las tendendas

originales,

"Esta suposición

es decir de las tendencias puede

llevarnos

también

a la lucha.

a comprender

Y el autor

agrega:

el desarrollo

de

patología. Pienso que el fracaso en lograr defensas estables, vemos de distinta manera en la patología infantil y que también

la

un fracaso que es un problema

básico eh la esquizofrenia, se debe en gran parte a la incapacidad de neutralizar la tendencia agresiva. Esta hipótesis también implica una interconexión entre una defensa estable y una relación lo que he dicho anteriormente es verdad;

constante de objeto, sobre todo si es decir que el desarrollo de una

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relación de objeto constante por un lado facilita pero por otro lado depende de la neutra lizcclón". Para comprender las resistencias que en el ambiente analítico debió enfrentar Hartmann, tenemos que recordar que en los comienzos de la metapsicología se señaló que todo estaba incluido en las instancias constituyentes del aparato mental, más la interacción entre tales instancias. El cuerpo de los elementos de la teoría de la psicología del Yo, en que se encuentran la esfera libre de conflictos, la autonomía primaria relativa y la secundaria del Yo, los conflictos intrasistémicos del Yo, la noción del cambio de energía en la sublimación, el interés por la esfera primitiva indiferenciado Ello-Yo o matriz de la cual surge la energía que corresponderé a esa primera diferenciaci6n, y otros aspectos más, contiene sin duda conceptualizaciones que se refieren a aspectos mentales, psíquicos, a pesar de las críticas que se le formularon. Pareciera que no se los comprende de esta manera, tal vez porque la psicología del Yo pasó inadvertida y muchos buenos lectores de la obra de Freud y de Melanie Klein no comprendieron bien todo lo que esos autores hablaron sobre el Yo, y las conceptualizaciones que formularon acerca de ese sistema. Quizás se pueda decir que con este autor hay que hacer como con Freud o Klein, o sea releerlo múltiples veces para llegar a captar lo básico de su pensamiento. Junto con la idea de la esfera libre de conflictos se encuentra en Hartmann por su importancia, el postulado del conflicto intrasistémico. Dentro del Ello existen tendencias opuestas, tales como activo-pasivo, femenino-masculino, amorodio, todo lo cual transcurre sin contradicción en tanto se trate de niveles inconscientes, pero entra en conflicto si emerge hacia la superficie y se acerca al Yo consciente. En el Superyó, el choque emerge entre identificaciones conflictivas e internalizaciones de figuras externas de autoridad que genéticamente sirvieron como fuentes para esas identificaciones. En los procesos melancólicos este tipo de conflicto sería más importante aún que el conflicto entre el Yo y el Superyó. Toda su teoría sustenta, a la VE~Z, una forma de terapia, cuya finalidad es alcanzar la mayor capacidad sintética del Yo y la mayor neutralización posibles a través del hecho de hacer consciente lo inconsciente. Las interpretoclcnes; que para nosotros serían extremadamente simples, casi señalamientos,

Vida y obra de Heinz Hartmann

tienden a mostrar al paciente cómo se produce la recarga no neutralizada inadecuada sobre los aparatos autónomos. Por ejemplo, relataré un fragmento de una sesión de Hartmann, en que se observa la efectividad de este tipo de interpretaciones. Una mujer llega a la sesión y comienza a quejarse de todo: el marido, la hi]o, el deseo y el no deseo de tener hijos, el ambiente. El analista le intepreta: "Cuánto mejor sería que usted no tuviera que usar su persona para preocuparse de esas cosas", y la paciente contesta: "Pero entonces yo no tendría que tener ovcrlos, no tendría que tener matriz, no tendría que tener marido, ni hijos, ni nada. ¿Y qué hago con mi persona si no tengo a nadie?". La paciente muestra, pues, cómo el hecho de mantener su autonomía secundaria significa para ella una pérdida muy grande. En la escuela argentina, en cambio, esta forma de terapia parece ingenua. Esto se debe, en parte, a que existe una tendencia terapéutica .sobre la base de la curación' como integración y elaboración profunda. En este sentido, creo que influye en nuestra escuela la existencia de intereses filosóficos en muchos de los principales representantes de nuestro pensamiento psicoanalítico. De las ideas de Hartmann surge el concepto de que durante el crecimiento existe algo así como la conformación de un rostro dentro del desarrollo embrionario, el perfil como dice Anna Freud, o si lo queremos expresar en otros términos, la conformación caracterológica del sujeto, que resultará del desarrollo de uno de los elementos sistémicos (defensas) que actúa como obstácu!o a la interacción del otro conjunto de elementos intrasistémicos. Las funciones autónomas del Yo, por lo tanto, interfieren con las funciones defensivas en tanto que éstas significan una inversión energética permanente y que puede ser' cada vez mayor. Porc Hartmann, las funciones del Yo son aparatos o instrumentos (me eximo de señalar el valor analógico, casi metafórico, de estas designaciones) importantes para la superación del conflicto o el mantenimiento de las defensas. La negación es el retiro de la carga de ciertas áreas sensoriales, y entonces no se percibe el objeto. El Yo paga un precio por el mantenimiento de su organización defensiva: el daño hecho al funcionamiento que podría ser considerado natural o normelves decir la privación de cargas de las funciones autónomas. Por ejemplo, el daño hecho a la motilidad en el caso de la parálisis histérica,

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o el daño hecho al pensamiento racional por la forma obsesiva de pensar. Según Har.tmann, si el individuo supera sus defensas estereotipadas y continúa evolucionando, pasa por experiencias que comprenden a todo individuo en desarrollo, como ser que en tanto el Yo crece y mejora su funcionamiento, y adquiere una mejor toma de consciencia del mundo interno y externo, estará en contacto con muchos aspectos displacenteros y dolorosos que tiene que manejar reorganizando su aprendizaje. Esta idea se acerca a la de la posición depresiva en M. Klein. El dominio creciente del principio de realidad que restringe el pensamiento omnipotente, la mejoría de la memoria que conduce a la retención no sólo de lo placentero sino también de lo amenazante y lo doloroso, la función sintética que prepara el terreno para el conflicto entre las instancias internas no contradictorias, etcétera, son ejemplos de este crecimiento constante. En tanto la ansiedad y el displacer van más allá de lo que un ser humano puede soportar si no consigue inmediato alivio, aparecen las funciones defensivas. Tal es la función del bloqueo por defensas que entran en acción para proteger al Yo; la negación que interfiere con la agudeza de la percepción al excluir lo displacentero; la represlón, algo más integrada que la defensa anterior, que opera de igual forma pero con el mundo interno por el retiro de conexión constante con los elementos displacenteros, así como la negación lo hacía con respecto a los elementos del mundo externo; la formación reactiva, que reemplaza lo displacentero, por lo opuesto. Estas tres defensas interfieren con el funcionamiento de la memoria, que también se presenta perturbada en cuanto a la posibilidad de discriminar lo placentero de lo displacentero. De igual manera, la proyección incide contra la función sintética, al intentar eliminar los elementos que producen ansiedad, sacarlos de la imagen de la personalidad y atribuirlos a un mundo ajeno. la fuerza de la maduración y de la adaptación /leva al incremento de todas las funciones del Yo que son gobernadas por la percepción de la realidad, en tanto que las defensas contra lo displacentero van necesariamente en dirección opuesta y por lo tanto invalidan las funciones del Yo. Algo semejante a lo que ocurre con la memoria y la motilidad, sucede con respecto a otras áreas libres de conflicto, tales como la percepción, el

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pensamiento, el juicio, la posibilidad de 1.legar a la diferenciación, es decir, todos los instrumentos de la función sintética. Igualmente, la inhibición, o sea el retardo de la desccrqo que da lugar a las imág~nes y que por lo tanto entra en relación con el pensamiento y la acción misma,cae dentro de esta misma línea de elaboración. En un sentido evolutivo, desde el estadio. de inmadurez hasta el establecimiento del grado máximo del desarrollo, la personalidad madura podría ser considerada como el resultado de la interacción entre la maduración (en el sentido de adaptación) y la estructuración. La parte de instinto que entra en este proceso es hasta ahora mucho más conocida que la parte del Yo que también entra en él. Pienso que Hartmann trata de mejorar este conocimiento a través de su concepto del conflicto intrasistémico. Hartmann toma estos conceptos entre los elementos básicos en sus ideas acerca de la salud mental: una función sintética con objetividad creativa conduce a la generosidad con que se distribuyen los productos de la mente, sin polémicas o sin intereses secundarios. Señala, como uno de los ejemplos más claros de una perturbación en este último sentido, las disputas acerca de prioridades. Aceptar que una idea pueda ser pensada por cualquier otro, en cualquier momento y en cualquier lugar, o que pueda ser encontrada convincente y verlflccdo sobre la base de hechos clínicos, significa en verdad considerar que el pensar y el pensamiento tienen corccterlsticos de universalidad. Naturalmente, esto significa la renuncia a la contaminación narcisista yola competencia a través de la lucha por la prioridad. La tendencia a entrar en polémica, que tergiversa la entrega generosa de un pensamiento y lo convierte en una agresión competitiva, toma aun un cariz complementario si esa polémica sistemática se hace ante un público, ya que muy probablemente se posee el secreto y profundo deseo de ganar el amor de los objetos. Destaca Hartmann, además, que el concepto de salud mental no es el opuesto al de neurosis; que fenómenos tales como el conflicto, la defensa,las formaciones de compromisos, son necesarias en ambas situaciones, es decir, tanto en la salud como en la neurosis, y que son las diferencias cuantitativas y cualitativas las que permiten distinguir entre un individuo mentalmente enfermo y una persona psíqulcemente sana. La salud tampoco puede caracterizarse por la falta de sufrimiento o la ausencia de éste; en término de Hartmann:

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"Un monto limitado de sufrimiento y de enfermedad forma parte integral del esquema de la salud". O sea que la presencia de sufrimiento no es un indicador

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patognómico de patología, y por el contrario, el sufrimiento mental tiene que ser aceptado como producto normal de la dependencia, mucho más marcado en el niño. Hartmann nos dice que la salud mental es el resultado de la integridad de las funciones sintéticas y adaptativas del Yo. En realidad sería la resultante de la tendencia total al desarrollo progresivo del Ello-Yo. En otras palabras, incluye también un incremento de tendencias regresivas al servicio del Yo que llevan al desarrollo yola adaptación. Desde el punto de vista metodológico, Hartmann fue el primero en utilizar en psicoanálisis los conceptos de variables independientes, dependientes e intervinientes, que luego desarrolló Rapaport. Estos conceptos están sustentando constantemente sus otras teorías e hipótesis, aunque en forma implícita. Generalmente toma como variable independiente a los impulsos. Para él, las variables intervinientes son los emergentes del proceso secundario. la conducta aparece, en los conceptos de Hartmann, como la variable dependiente. Otro aspecto importante en la teoría de Hartmann corresponde a sus ideas sobre la adaptación, uno de los primeros puntos desarrollados en sus trabajos psicoanalíticos. El análisis del problema de la adaptación es c¡uizás el punto central de las combinaciones teóricas de Hartmann, en tanto hace fundar en él toda la posibilidad de movimiento psíquico y de conducta socializada del sujeto. Según Hartmann, desde el punto de vista de la teoría de la adaptación es posible afirmar que a pesar de que ciertas funciones del Yo, tales como la memoria, el pensamiento en proceso secundario, la prueba de realidad, la intencionalidad, el control de la motilidad, no tienen connotación moral, la conducta social y el mantenimiento de la ley no pueden producirse sin la intervención de esas funciones del Yo, así como tampoco sin que el Yo arbitre ciertos mecanismos tales como la imitación, la identificación, la introyección. Cada atributo del Yo que aparece durante el crecimiento del individuo, contribuye al desarrollo de la personalidad moral como socialmente adaptada. la memoria es indispensable para que el individuo actúe sobre la e.xperiencia y luego vuelque esto en la predicción, la razón y la lógica, para la comprensión de

Vida y obra

de Heinz Hartmann

las causas y los efectos en relación con la conducta; el control de la motilidad es necesario para prevenir la acción sobre la base de impulsos; la ldentificoción y la introyección para la internalizaciónde las normas sociales externas, etcétera. la adaptación es la integración del sujeto con la matriz social, pero no en el sentido de un sometimiento y una simple situación imitativa, cosa que estó reservada para los caracteres histéricos, que tienen su psicopatologfa o perturbación en el problema de la relación primaria. la adaptación sería en realidad la interacción del hombre con la matriz social, ya que la sociedad no es solamente una matriz que provee a una cultura que prohíbe, sino que significa un molde dentro del cual el sujeto realiza el aprendizaje no sólo de las pautas de conducta sino también de la necesidad de modificación de la sociedad. Sobre esta teoría de la adaptación, Hartmann funda su concepto de salud, el concepto de sublimación y también el concepto de Self. El término Self fue empleado por primera vez por Hcrtmcnn en 1950. Este concepto complementa la definición de Hartmann sobre el narcisismo. El Self es la integridad del sujeto que funciona desde el enfoque de la teoría de la adaptación; en el Self se encuentra el Ello, el Yo, el Superyó, y la representación del Self frente al tal forma el sujeto sismo del

propio Self. De esta manera se amplía el concepto de narcisismo de que las distintas posibilidades de carga libidinal sobre sí mismo que realiza, pueden dar como resultante el narcisismo del Ello, el narciYo, el narcisismo del Superyó o el narcisismo del Self.

Quisiera citar algunos párrafos de las obras de Hartmann sobre el tema de la adaptación, de La psicología del Yo y los mecanismos de adaptaci6n: "Ninguna tendencia instintiva en el hombre asegura la adaptación tanto dentro como fuera de sí mismo, aunque en el término medio, la integración total de las tendencias instintivas, las funciones del Yo, los aparatos del Yo,. y los principios de la regulación, en tanto se desempeñan en un ambiente de conexiones medias, tienen un significado de supervivencia. De los elementos de las funciones de los aparatos del Yo y otros, esto es lo que nos resulta 'objetivamente' más intencional. La aseveración de que el mundo externo compele al organismo a adaptarse, puede ser mantenida solamente si uno toma en cuenta las

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Edgardo H. Rolla

tendencias de supervivencia del hombre y los potenciales con que éstas se desarrollan como un hecho inobjetable." Hartmann es un psicologista del Yo mucho más decidido que Fairbairn. Tiene algunos puntos muy sugerentes en su teoría que pueden formar parte del arsenal general de conocimientos teóricos de cualquier psicoanalista. Lo que todavía ofrece dificultades, a pesar del concepto de que el Yo aparece tempranamente y con energías propias y derivadas de la matriz indiferenciado, es que se habla de fuerzas instintivas que están depositadas en el Ello, y se habla de un Superyó sin darle claramente las características de un objeto interno, internalizado. Si bien una gran parte de las tendencias psicoanalíticas actuales siguen la teoría de Anna Freud y de Heinz Hartmann, y aunque se acepta la inutilidad del concepto de instinto de muerte, todavía se teoriza sobre la base de un impulso que tiene características metafísicas, la libido que está en un reservorio y que impulsa al sujeto a obtener el placer, como dice Freud. Además del punto de vista adaptativo, los dos puntos de vista fundamentales de Hartmann son el económico y el epigenético. El punto de vista económico aparece en sus conceptos de carga y descarga, y el epigenético en su idea de que una nueva adquisición determina una nueva organización funcional, que hace desaparecer a la anterior; cuando aparece la regresión, resurge nuevamente la organización funcional anterior, como si nunca hubiera sido absorbida por la siguiente.

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