ASPECTOS DE LA TEORÍA DE LA REPRESENTACIÓN POLÍTICA EN T. HOBBES Y C. SCHMITT. Maximiliano Valoroso

ASPECTOS DE LA TEORÍA DE LA REPRESENTACIÓN POLÍTICA EN T. HOBBES Y C. SCHMITT. ● Maximiliano Valoroso El objeto de este trabajo es revisar en forma s

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ASPECTOS DE LA TEORÍA DE LA REPRESENTACIÓN POLÍTICA EN T. HOBBES Y C. SCHMITT. ● Maximiliano Valoroso

El objeto de este trabajo es revisar en forma sucinta la noción de representación tal como aparece en el Leviatan de Hobbes, su articulación con el concepto de soberanía, y la recepción que hace de estos conceptos hobbesianos Carl Schmitt en el siglo XX. En relación a este punto se tendrán especialmente en cuenta las críticas de Zarka. Por último, señalar los ejes problemáticos que permiten plantear la representación y la soberanía en el siglo XXI en el ámbito de las relaciones intraestatales e interestatales.

En el siglo XVII la disolución de las estructuras feudales y el afianzamiento de la cultura urbana ponen en evidencia dos ámbitos, la sociedad y el Estado, en los que se polariza la vida comunitaria. La razón moderna articula éstos dos ámbitos a partir del concepto de representación. Cuando

el

dualismo

natural/político

se

configura

como

dualismo

sociedad/Estado1, se sigue que las obligaciones cívicas pueden ser satisfechas no sólo en primera persona. Se instaura entonces una relación interhumana peculiar, también metafísica o ficcional: la representación. Al pactar, los humanos2 aceptan que un semejante pueda desarrollar una práctica en lugar

1

“El dualismo es el de sujeto/objeto, o sea, un Yo (individual y plural) que se pone ante lo real como su instancia ordenadora, tanto en el dominio cognoscitivo y tecnológico de la naturaleza, como en el de la voluntad que crea un sistema de convivencia conforme a la razón”. Cfr. Dotti, J. en Pensamiento Político Moderno, p. 71. 2

Utilizo la palabra humano en lugar de hombre, ya que puede considerarse certera la crítica de genero en cuanto al uso de éste vocablo que, a diferencia del alemán, no permite la distinción entre der Mensch (hombre en tanto humano) y der Mann (hombre teniendo en cuenta el genero).

de ellos mismos; de éste modo pasan a estar presentes a pesar de estar ausentes. El ámbito en que se dirime la representación es el Estado. El concepto de representación dentro de la arquitectura del Leviatán marca el pasaje del análisis del hombre al análisis del Estado. En la noción hobbesiana de representación resuenan los ecos del origen grecolatino de la palabra persona (en griego rostro, y en latín disfraz, máscara del actor que imita a alguien en escena). Este sentido teatral, escénico, se va a mantener en el pasaje al lenguaje jurídico, cuando se defina a la Persona Natural como aquella que actúa en su propio nombre y representa su propio papel (esto es, las palabras y acciones serán suyas) y a la Persona Artificial como aquella que actúa en nombre de otro y representa el papel de éste otro3. Como puede verse hasta aquí, la noción de persona designa la relación jurídica entre un individuo y las acciones o palabras.4 Casi todo puede ser representado dentro de la existencia de un Estado Civil, donde cada individuo de una multitud desorganizada autoriza al representante (la autorización puede ser limitada o ilimitada) a actuar y a hablar en su nombre. El representante será aquel que asume la responsabilidad de ejercer la soberanía en nombre de otros, los representados, que se han comprometido a obedecerle. Cada uno de los individuos singulares actúa a través de los actos de representante; el acto del representante puede considerarse entonces como

3

“El esquema hobbesiano de la sociedad debe adoptar rasgos dramatúrgicos allí donde el Estado, representando la figura del Leviatán, es una maquina comunicativa con el punto de vista de una autoridad central. El pueblo aparece casi como una tabula litteraria, signada por una estructura ordenadora jerárquica. El concepto de persona ficta está extraído del modelo del teatro, en cuyo juego de roles, en un complejo paralelogramo de fuerzas factores dinámicos morales y económicos se superponen en factores dinámicos públicos”, en Accarino, B., Representación: Léxico de política, p. 85.

4

“Una persona es aquel cuyas palabras y acciones son consideradas como suyas propias, o como representando las palabras o acciones de otro hombre, o de alguna otra cosa a la cual son atribuidas, ya sea por verdad o por ficción”, en Hobbes, Leviatán, XVI, p. 132.

un acto colectivo de los individuos representados, que se convierten en una sola persona. Hay una unidad jurídica que ambos constituyen5 “Es la unidad del que representa, no la unidad del representado, lo que hace a la persona una”6 El soberano actúa en nombre de y en lugar de. La acción del soberano es expresión de la autorización de los súbditos. El súbdito – ciudadano es el autor, el que autoriza; el soberano es el que actúa, ejerciendo el poder mediante la concentración de la fuerza y promulgando las leyes. Respecto de la ley, ella se deduce de la autoridad, no de la verdad. “La institución del Estado tiene la función de hacer posible el espectáculo imponiendo un texto único6 La comedia es en realidad tragedia de incomprensión que lleva a la muerte. Salir de ella supone dramatizar artificialmente la representación y crear una nueva figura en una escena nueva: el Estado es la escena en la cual el soberano actúa con un texto unificado, la diversas voces individuales”7 Si las cuestiones alrededor del tema de la soberanía se articulan en Hobbes en torno a la pregunta ¿Cómo y porqué obedecemos? La respuesta a lo primero es: mediante pactos. En cuanto al porqué, la respuesta está dada por el temor. Obedecer es ceder derechos, depotenciar el poder individual, pero a cambio de asegurar la vida, de aplazar la muerte.

C.S. se dedica a Hobbes principalmente en dos periodos: el comprendido entre 1921 – 1932 (desde Dictadura hasta El concepto de lo político), y también en 1938 con el ensayo El Leviathan en la teoría del Estado de T.H. Coloca a Hobbes como el primer gran decisionista. El orden jurídico que establece el soberano nace de la nada. Su soberanía es dictar la ley ex nihilo. Aquí cita el capítulo XXVI de Leviatán: Auctoritas, non Veritas, facit Legem. Establece la ley

5

“Siendo el representante y el representado una sola y única persona, puede decirse que el representante en sus actos lleva o asume la persona del representado”, Zarka, Hobbes y el pensamiento político moderno, p. 234. 6 Hobbes, Leviatan, XVI., p. 135. 7 Zarka, Op. cit, p.229.

por necesidad conceptual, es decir, por el sencillo razonamiento de que está en juego el interés del Estado, la conveniencia de los hombres y la paz. El soberano surge del acto de constitución del poder absoluto que realiza el pueblo y por el que lo delega absolutamente. En la solución propuesta por Hobbes para lograr la paz, dice C.S., está latente el fracaso de la misma. La unificación del poder temporal y del poder espiritual en un poder único y centralizado tiene dos consecuencias: a- Alejamiento de la guerra civil (paz) b- Hacer del Estado no un makros antropos, sino una Gran Máquina. Crítica 1: Aunque Hobbes entiende la soberanía como el alma del Estado, descuida el poder que se manifiesta en los actos de decisión política, cuando la máquina estatal se enfrenta a imprevistos en los que el procedimiento no basta, como tampoco basta la legalidad instituida. En suma, C.S. elogia el poder absoluto del soberano y critica el Estado Máquina y administrador. En Catolicismo8 C.S. marca una distinción entre Vertretung o representación mediante elecciones, que es una representación política inauténtica, de intereses y Repräsentation esto es, una representación espiritual que se manifiesta no por elección sino por identificación (se expresa mediante la aclamación o el asentimiento) Para C.S. la aclamación es incompatible con la Vertretung. La auténtica representación tiene determinadas notas • Pertenece a la esfera pública (la Vertretung es privada, esto es, tiene otro objeto de representación) • No es un fenómeno normativo o procedimental sino existencial

8

Schmitt, C. Catolicismo y Forma Política. P. 75.

• La unidad política es representada como un todo; el representante es independiente. El fin de la actividad de representar es llevar a cabo una complexio oppositorum una reducción de la multiplicidad de intereses y partidos a una unidad

que

está

pensada

representativa

y

no

económicamente.

La

representación es entonces algo diferente de actuar en interés de9. Crítica 2: Lo que Hobbes propone como principio de soberanía, la separación entre lo público y lo privado, es el origen de la debilidad del Estado y el germen de la disolución (tendencias individualistas y despolitizadoras)10.

Una crítica fuerte a la interpretación de Hobbes ofrecida por Schmitt proviene de Zarka, y puede rastrearse en el texto Carl Schmitt o la triple traición a Hobbes. En el argumento titulado La soberanía contra la dictadura y la excepción Zarka muestra como Schmitt analiza la noción

hobbesiana de

soberanía a la luz de su propio concepto de dictadura. Siguiendo a Schmitt, el Estado es una dictadura por su propia Constitución, ya que al nacer del bellum ómnium contra omnes tiene la finalidad de impedir esa guerra que estallaría de nuevo si el hombre estuviera libre de la presión que el Estado ejerce sobre él. Para Schmitt entonces, el Estado de Hobbes es dictatorial, y la ley tiene como fundamento una decisión cuyo objeto es el interés del Estado. La decisión que está contenida en la ley nace de la nada, es ex nihilo. El poder del soberano se basa en un acuerdo entre individuos, tácito pero real, que orienta ésta concepción del poder hacia la dictadura soberana, cuyo fundamento es la delegación absoluta.

9

“El pueblo produce lo público mediante su presencia6 no puede ser representado, porque necesita estar presente, y sólo un ausente puede ser representado. Como pueblo presente se encuentra en la Democracia pura como el grado más alto posible de identidad. Sólo el pueblo verdaderamente reunido puede hacer lo que específicamente corresponde a la actividad de ese pueblo: puede aclamar” Schmitt, Teoría de la Constitución p. 238, según aparece citado en Carlos Ruiz Miguel, Estudio preliminar a Catolicismo y Forma Política de Carl Schmitt, ed. Areté, p. 29. 10 “El Leviatán como mito del Estado “máquina magna” se quiebra por obra de la distinción entre el Estado y la libertad individual” en Schmitt, El Leviatán en la teoría del Estado de Thomas Hobbes, p. 77.

Zarka busca anular esta interpretación a partir de dos capítulos del propio Leviathan de Hobbes. Nos referimos, en primer lugar, al capítulo XIX, en donde se trata el tema del Estado por institución y el tema de la sucesión. Allí Hobbes realiza una breve semblanza de la figura del dictador en Roma antigua como un monarca provisorio a quien la asamblea confía por un período de tiempo determinado el ejercicio total de su poder. Una figura ambigua que ejerce la soberanía pero que no la posee. De esto Zarka deduce que la soberanía en Hobbes no es dictatorial. La democracia se transforma en monarquía y hay un estadio intermedio de sumisión a la figura políticamente imperfecta del dictador. En cuanto al hecho de que la decisión que funda la ley procede de la nada, Zarka señala, recurriendo ésta vez al capítulo XXV (donde se esboza la distinción entre consejo y orden), que toda decisión es resultado de un proceso deliberativo y no una decisión soberana ex nihilo.

Hobbes conjuró, para un siglo XVII cuya cuestión política más acuciante es la guerra civil, la imagen mítica del Leviathan, la figura de un dios mortal (una figura que es a un tiempo dios, hombre, animal y máquina) que no resigna, sino que hereda, el principio de soberanía y que hace uso de ésta soberanía para legitimar al rey y al Estado absoluto, inaugurando un modelo teológico-político. En el siglo XX, la soberanía deriva en Estado totalitario. Luego de dos guerras mundiales, en tiempos de paz, se van a vigilar las fronteras y la paz interior, revelando que el principio de soberanía o autodeterminación política no va a ser suficiente para organizar a la población. Es entonces cuando surge el afianzamiento de un orden económico administrativo que puede leerse en clave biopolítica. La definición schmittiana de soberanía (el soberano que decide el estado de excepción) aparece como lugar común. La excepcionalidad transformada en regla se vuelve ilegítima. Zagari señala que “entre la filosofía política y la política hay un hiato que permanece por mor de la inconmensurabilidad. La filosofía busca entender el orden de las cosas, su causa, su ley. La política en cambio, interviene en lo

real, que siempre es conflicto. Lo cual no nos exime de hacer lazos para que la espada no siempre triunfe sobre la palabra”11 La cuestión parece remitir a cómo hacer para que ese hiato no se convierta en un abismo insalvable. Por último: ¿Qué ejes problemáticos a nivel intraestatal e interestatal nos permiten plantear estos conceptos de la teoría política clásica en el siglo XXI? En principio, podemos pensar dos ámbitos problemáticos; lo intraestatal y lo interestatal. 1- Hacia el interior del Estado, pensar la soberanía como principio regulador de las relaciones entre Estado y sociedad (lo que incluye la legitimación de la autoridad estatal, calidad institucional, la relación entre finanzas y economía, la organización económica en relación con la articulación social). 2- En la relación entre Estados, el papel de la soberanía en el campo de las relaciones internacionales, atendiendo el doble estandar de los países más poderosos, que implica, por un lado, un uso del patriotismo y, al mismo

tiempo,

un

cosmopolitismo

universal

que

puede

estar

encubriendo una violación del la soberanía de los Estados más débiles12.

11

Zagari, A. Soberanía y Gobernabilidad. Por una teoría del Estado, p. 183. Así, según Wallerstein, observamos que “Existen tres principales modalidades de éste llamado al universalismo. La primera es el argumento de que las políticas que practican los líderes del mundo paneuropeo son en defensa de los “derechos humanos” y para impulsar algo a lo que se da el nombre de “democracia”. La segunda forma parte de la jerga del choque de civilizaciones donde se asume siempre que la civilización “occidental” es superior a “otras” civilizaciones porque es la única que ha logrado basarse en esos valores y verdades universales. Y la tercera es la defensa de las verdades científicas del mercado, el concepto de que “no hay más alternativa” para los gobiernos que aceptar las leyes de la economía neoliberal y actuar en base a ellas”. Cit. Universalismo europeo, p. 12.

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BIBLIOGRAFÍA

ACCARINO, B. (2003) Representación – Léxico de política, Nueva Visión. DOTTI, J. E. El pensamiento político moderno HOBBES, TH. (2009) Leviatán o la materia forma y poder de una republica eclesiástica y civil, FCE. SCHMITT, C. (2008) El Leviatan en la teoría del Estado de Thomas Hobbes, Struhart. ----------------- (2009) Catolicismo y forma política, Areté. WALLERSTEIN, I. (2007) Universalismo europeo. El discurso del poder, Siglo XXI. ZAGARI, A. (2007)

Soberanía y gobernabilidad, para una teoría del

estado, EUS. ZARKA, Y.C. (2010) Carl Schmitt o la triple traición a Hobbes, en Carl Schmitt o el mito de lo político, Nueva Visión.

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