MONSTRUOS APRENDO YO!

Título del curso: ENSEÑAR Y APRENDER A LEER Y A ESCRIBIR Título de la experiencia: ¡CON ÉSTE SÍ, CON ÉSTE NO, CON ESTOS MONSTRUOS APRENDO YO! Nombre

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MONSTRUOS Guía infantil
MONSTRUOS Guía infantil Desde muy pequeños, nuestros miedos y pesadillas más terribles adoptan la forma de seres fantásticos de extraordinaria fealdad

Story Transcript

Título del curso: ENSEÑAR Y APRENDER A LEER Y A ESCRIBIR Título de la experiencia:

¡CON ÉSTE SÍ, CON ÉSTE NO, CON ESTOS

MONSTRUOS APRENDO YO! Nombre del docente: Estela Trombotto Datos de la escuela: Gral Martín Miguel de Güemes, No 6321. Escuela de 4ª categoría. Regional IX, Zona Rural Colonia Bossi Sur. Depto. San Cristóbal. Santa Fe. Nivel: Inicial – Sala integrada de 3, 4 y 5 años. Cinco alumnos.

Les cuento un poco: mi escuela, mis alumnos y yo Mi escuela La Escuela “Gral. Martín Miguel de Güemes” Nº 6.321 de Colonia Bossi Sur, se halla ubicada a 10 Km. de Colonia Bossi, centro urbano más cercano, a 30 Km. de la ruta provincial Nº 23 y a 40 Km. de la localidad de Suardi. Se denomina escuela de 4ta categoría por contar con no más de 60 alumnos. El personal está constituido por un directivo a cargo de la sección primaria con 20 alumnos (1º. a 7º grados) y una docente de Nivel Inicial a cargo de una sala integrada con 5 alumnos (3, 4 y 5 años). El edificio escolar está organizado por un aula para primaria, una sala para nivel inicial y una casa habitación, destinada como vivienda para el director. Esta habitación no se utiliza como vivienda, así que se aprovecha la cocina para que los niños desayunen, y la habitación como aula de informática y actividades varias. La escuela está situada en un contexto apto para la agricultura-ganadería y la actividad principal es la lechería (tambos). La mayoría de los chicos pertenece a familias que se dedican a la tarea del tambo y puestos, aunque hay algunos cuyas familias son propietarias. Los grupos familiares suelen moverse periódicamente en busca de mejores condiciones laborales. Los padres de los alumnos en su mayoría tienen el primario completo y ninguno cuenta con estudios secundarios. Los chicos llegan a la escuela en bicicleta, motos y autos. Cuando llueve asisten pocos chicos, porque los caminos se tornan intransitables. Contamos con un grupo de padres que integran la Asociación Cooperadora, y que trabajan incansablemente para el progreso de la escuela y el bienestar de los pequeños.

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Patio, frente y sector oeste.

Patio, sector este.

Frente de la escuela. 2

Mis alumnos El grupo de alumnos de Nivel Inicial está constituido por una sala integrada con niños de 3, 4 y 5 años. Alex es el más chiquito (3 años); Joaquín, Leonardo y Nicolás tienen 4 años y Stéfano, el mayorcito, 5. Los chicos llegan a la escuela cada mañana trayendo su mochila cargadas con muchas ganas de jugar, aprender, compartir, sorprenderse, imaginar! Somos pocos, pero formamos una gran familia escolar. Por la escuela pasan todas las historias familiares, las lindas y no tan lindas... y todo esto nos acerca cada día más. El grupo de alumnos que tengo a mi cargo, me enseña y sorprende en todo momento, hacen que viva diariamente las experiencias más enriquecedoras de mi carrera docente. Veo el sacrificio de algunos padres para llegar a la escuela a traer a sus hijos y veo otros que por diversas razones no valoran la importancia de la educación temprana, por lo que se lucha desde la escuela para cambiar esa mirada, demostrando día a día que el nivel inicial es tan valiosos y significativo como el resto de la escolaridad. Nuestros días Todos los días realizamos algunas actividades de rutina, como las siguientes: Momento de juego: Los niños ingresan a la sala y juegan en los distintos sectores (biblioteca, construcción, casita). Momento de charla informal: Se destinan unos minutos antes de comenzar la clase para que cada uno cuente y exprese lo que siente en ese momento. Asistencia-Calendario: Cada uno reconoce el cartel de su nombre y lo coloca en el pizarrón magnético; así contamos cuántos asistieron y cuántos no pudieron venir. Cambiamos la fecha del calendario y un niño la escribe en el pizarrón. Con los nombres de los días de la semana y los meses nos detenemos un poquito, para pensar las palabras y los sonidos. Desayuno: A media mañana los niños comparten un desayuno. Juego al aire libre: Después del desayuno juegan libremente en el patio de la escuela interactuando con los alumnos de primaria.

Reconocimiento del nombre propio.

Conteo-Asistencia.

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Calendario-Escritura de la fecha.

Nuestros proyectos BIBLIOTECA ÁULICA Como sabemos que es fundamental que los niños se relacionen con distintos tipos de textos, que aprendan a valorar la lectura desde los primeros años, como así también la escritura, el cuidado de los libros, la producción e interpretación de textos y por sobre todo, que puedan sentir el placer de leer en un espacio tranquilo, que puedan utilizar la imaginación, su creatividad y fantasía, tenemos una biblioteca organizada y convocante. Los nenes retiran un libro por semana para compartirlo en familia. Cada 15 días se realiza una actividad específica con la biblioteca, donde se elige un libro y a través de él se realizan actividades de plástica, dramatización, canciones, expresión corporal, etc.

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HUERTA ESCOLAR Se trabaja a través del programa “Prohuerta de INTA agencia Ceres (Sta Fe), que dimos inicio en el año 2010. La huerta permite abordar infinidad de saberes y también es de gran utilidad para crear en los niños actitudes de respeto hacia el trabajo de los demás y hacia la contribución tanto para la economía familiar como para el empleo del tiempo libre de una manera lúdica y provechosa. Una vez por año participamos del “Encuentro de Huerteritos” donde muestran lo trabajado y comparten experiencias con niños de otras escuelas.

Trabajando en la huerta

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Encuentro de “Huerteritos”

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Esta experiencia En esta experiencia trabajamos con el libro “Pototo, 3 veces monstruo”, de César Bandin Ron y Cristian Turdera. Un libro tierno y entretenido, que esperaba que los chicos disfrutaran tanto como yo. En esta experiencia, los niños tuvieron la oportunidad de: • • • • • • • • •

Leer y releer un cuento, para afinar la mirada y la interpretación sobre la historia y sus personajes. Renarrar oralmente la historia. Reflexionar acerca de los paratextos de libros: mirar, reflexionar y recomponer la tapa y analizar la contratapa . Jugar a escribir, pensar las palabras y jugar con las letras. Continuar aprendiendo a escribir sus nombres Tomar notas y organizar información en cuadros de doble entrada Dramatizar una historia, encarnando a sus protagonistas, con la ayuda de los chicos de 1er grado. Intercambiar activamente durante todo el proceso, colaborando entre ellos. Exponer sus producciones y comentar a otros lo que hicieron.

DÍA 1 Donde las letras forman palabras y las palabras se convierten en libros Antes de leer Invité a los niños a sentarse en el sector de la biblioteca áulica, y entre los demás libros busqué el cuento que íbamos a comenzar a leer: “POTOTO, 3 veces monstruo”. Se lo mostré y con preguntas y sin ellas fuimos conversando y nombrando las partes del libro, que la mayoría ya conocía: tapa, contratapa, lomo y páginas. Seño - ¿Qué tengo en mis manos? Alumnos- Un libro. S- ¿Ustedes me pueden nombrar las partes que forman el libro? A (Todos)-¡Sí! Tapa, contratapa, lomo, hojas (Seño iba señalando las partes) Los pequeños manifestaron la necesidad de sostener el libro, estirando sus bracitos para poder agarrarlo, por lo que decidí darles un momento para que lo exploraran, manipularan e interactuaran con el material de lectura. Identificadas las partes del libro, comenzamos a explorar el libro, a través de preguntas y respuestas. S-¿Qué pueden ver en la tapa? A-Una palabra grande. (4 años) A-Y palabras pequeñas. (4 años) A-Dibujos. (3 años) A-Números. (5 años) S-¿Qué dibujo ven?

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A-Un muñeco. (Todos) S-¿Les parece que es un muñeco? A-¡No! Es un monstruo. (5 años) A-Hay un conejo. (3 años) S- Sí, es un monstruo con un conejo en la mano. ¿Cómo se llamará este monstruo?, ¿Estará escrito en la tapa el nombre del monstruo? A-¡Arriba!, la palabra grande. (5 años) S- ¿Con qué letra empieza la palabra? (Seño la señala) A-Con la de PAN (4 años) A-Con la “P” (5 años) S- ¿Cómo suena la letra “P”? (Todos hicieron el sonido y buscaron la letra en el abecedario) Se realizó el mismo procedimiento con las demás letras de POTOTO. Luego fuimos leyendo todos juntos la palabra en forma lenta y exagerando el sonido. A medida que se leía, les iba marcando con el dedo la direccionalidad de la escritura. S-¿Hay números? A-¡Tres! (5 años) (Otros niños señalan con el dedo el número en la tapa) A-Abajo del número hay palabras pequeñas. (4 años) Les indiqué que tanto la palabra grande, el número y las palabras pequeñas formaban el título del libro y lo leí pausadamente. S- ¿Hay más palabras? ¿Dónde están? A-Señalan con el dedo los nombres del escritor e ilustrador. S-Cesar Bandín Ron es un hombre que escribió el cuento y Cristian Turdera fue quien lo dibujó. Leí y hablé muy brevemente acerca de la vida y obras del autor e ilustrador, para que los niños comiencen desde pequeños a adquirir el hábito de conocer los autores de cada libro. El análisis de la tapa fue dinámico, les agradó buscar en el abecedario las letras que componían la palabra POTOTO y pronunciar los sonidos de cada una de las letras, alargándolas “OOO” o repitiéndolas “PPP”, “TTT”. Dirigí el análisis hacia una actividad lúdica, realizando sonidos largos, con voz suave, con voz fuerte, en silencio, con muecas, etc. Teniendo en cuenta el título del cuento y la ilustración de la tapa, guié a los pequeños con preguntas para que ellos pudieran realizar una anticipación sobre lo que iba a suceder en el cuento. Tomé la precaución de darle espacio a cada uno de los niños para que todos pudieran expresar sus ideas, respetando el turno de cada uno en el momento de hablar. S- ¿Qué piensan ustedes que pasará en el cuento de POTOTO, 3 veces monstruo?, ¿qué hará Pototo? A-Asusta a la gente. (4 años) A-Es malo, tiene cara que asusta a los chicos. (4 años) S-¿Y el conejo que está con Pototo, qué hará? A-Parece que Pototo se lo va a comer. (4 años) A-Con la boca grande se lo come. (5 años) A-¡Con los dientes le va a cortar las orejas al conejo! (3 años) S-¿Les parece que come conejos? A-También come comadrejas y gallinas. (5 años) 10

Con mucha imaginación, llegaron a la conclusión sobre un contenido que se refería a un monstruo feo, malvado y de pocos amigos, con una trama aterradora y fantasiosa. Les dije que tal vez no era así, que habría que ver si todos los monstruos son igual de malos, así que se entusiasmaron todavía por escuchar la lectura del libro. Durante la lectura Comencé a leer en voz alta, cuidando la entonación, expresión y volumen de voz para cada momento. Fui acompañando la lectura con muecas (cara de feo, cara de asco, etc.), y realicé distintas voces para los personajes, utilizando onomatopeyas, mientras los chicos también hablaban y jugaban, porque los más pequeños se distraen con facilidad y aún no están muy acostumbrados a escuchar lecturas. Mientras iba leyendo cada tanto nos deteníamos a conversar: S-¿Les parece que puede comerse 100 chocolatines él solo? A-¡No! (Todos) S-Pero se los comía, es un glotón. S-¿Y saben qué paso un día? A-¡No!, ¡Sí! (Contestaban todos juntos) S-Organizaron un campeonato de Monstruos. A-¿Como los campeonatos de fútbol? S-Parecidos, pero éste es un campeonato de pruebas para monstruos. Sigamos... Y más adelante... S-“Los habitantes del bosque forman un círculo. Se designa un gran jurado conformado por”: A-¡3 arañas!, ¡3 comadrejas!, ¡3 duendes!, ¡3 osos!, etc. (Todos) Fui mostrando y señalando con el dedo los dibujos, dejando participar a los niños en el relato del cuento. Ellos a través de la lectura de imágenes fueron nombrando a cada grupo de jurados.

Cuando leí el fragmento de las pruebas de los monstruos se mostraron muy atentos, se los veía ansiosos por saber los puntos que sacaba cada uno y por conocer al ganador. Para crear expectativa, fui tapando en el libro los puntajes obtenidos de cada participante en las diferentes pruebas y los nenes iban adivinando los resultados; luego les mostraba el puntaje real obtenido y los niños corroboraban si habían acertado. Al finalizar el cuento descubrieron que POTOTO no fue el ganador. S-¿Se enojó POTOTO por haber perdido la prueba? A-¡No! Lo abrazó a Pamplinas. (4 años) A-Estaba contento. (4 años) A-POTOTO es bueno. (4 años) A-Tiene cara de malo pero es bueno. (5 años) Como ellos mismo valorizaron el buen acto de POTOTO, no agregué nada más para no colmarlos de información en la primera clase.

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Todos quieren escribir POTOTO Concluida la lectura, observé que se mostraron interesados en la palabra “POTOTO”; les pareció gracioso el sonido de la palabra y lo pronunciaban en forma repetitiva, jugando con ella. Aprovechando el entusiasmo propuse escribir la palabra en el pizarrón. Primero se mostraron dubitativos y luego manifestaron confianza. Pasó al pizarrón el niño de 5 años, lo ayudé a pronunciar los sonidos de cada letra y los demás compañeros colaboraron señalando en el abecedario cada letra pronunciada. Los de 4 años se animaron a copiar la palabra y el pequeñito de 3 intervino tan desafiante como los demás, graficando a Pototo.

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Stéfano (5 años) escribiendo “POTOTO”, mientras Nico buscaba, señalaba y sonorizaba la letra “T” de Tomate.

Leo (4 años) realizando copia de la palabra POTOTO

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Joaquín (4 años) realizando copia de la palabra POTOTO

Alex (3 años) Graficando a POTOTO

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Pensamos la tapa Cada uno se sentó en su sillita y les entregué la fotocopia de la tapa del libro en la que faltaban algunos elementos:

S -Shhhh, shhhh, shhhh ¡Escuchen chicos! Entró un viento travieso por la ventana e hizo volar algunos elementos de la tapa, ¿se animan a descubrir cuál son los elementos que se volaron? Se pusieron a mirar el libro y fueron encontrando las partes que faltaban. Una vez que las descubrieron, los invité a buscar en una mesa contigua los carteles mezclados:

POTOTO 5 VECES MONSTRUO

TINTORETO PAMPLINAS 3 VECES MONSTRUO

6 VECES MONSTRUO

8 VECES MONSTRUO

CÉSAR BANDIN RON CRISTIAN TURDERA

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Parecían verdaderos investigadores, buscando los carteles y colocándolos en el lugar de la tapa donde correspondía. Para Alex (3 años) yo había preparado la fotocopia de la tapa completa, con unas líneas para recortar. Su tarea consistió en recortar por las líneas y volver a componerla. ¡Y también lo hizo muy bien!

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!"#$%&'()*+,-+).')/(0#)/#,1'2, #3#0#)/+4,5(67(,5#-5+,"+3($,#3,"%#)/+8,

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Confrontando entre ellos sobre el número que aparecía en la tapa del libro.

Alex, recortando y armando el rompecabezas de la tapa del libro.

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Pegando cada elemento de la tapa en el lugar correspondiente. Los niños de 4 años buscaron el cartel con su nombre para escribirlo en el reverso de la hoja de trabajo. Stéfano (5 años) lo escribió sin copiarlo, mientras se lo dictaba a sí mismo lentamente. En esta actividad, varios chicos se asombraron al encontrar que varias de las letras de sus nombres también estaban en POTOTO. Para seguir aprovechando el entusiasmo que reinaba en la sala, coloqué el libro sobre la mesita y les propuse que, si querían, podían escribir el título del cuento. Con muchas ganas, se ayudaron entre sí, haciendo sonido de letras, identificándolas y mostrándoselas entre ellos en el abecedario de la sala, o simplemente señalando de a una las letras de la palabra para facilitar la tarea del que iba copiando.

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Escritura del nombre propio.

Escritura del título del cuento.

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Como de costumbre, se colgaron los trabajos para exponerlos en la sala, en el sector “MIS TRABAJITOS”. Todos los días, las familias miran con detenimiento ese sector cuando acompañan a sus hijos a la escuela. Como faltaban algunos minutos para finalizar el horario escolar, espontáneamente surgió de los niños la idea de dibujar a POTOTO en una hoja. Los más grandes pidieron fibras para copiar el título nuevamente. Se tornó una actividad totalmente libre sin mi intervención. Vi que los niños mayores trabajaban en forma independiente, copiando el nombre del monstruo, y los más pequeños se animaron a hacer alguna que otra grafía. Alex 3 años copió la palabra POTOTO en espejo y no siguiendo una linealidad; me sorprendió gratamente su interés de escribir como sus compañeros más grandes. Así quedaron todos nuestros POTOTO:

STÉFANO 5 AÑOS ALEX 3 AÑOS

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JOAQUÍN 4 AÑOS

LEONARDO 4 AÑOS

NICOLÁS 4 AÑOS

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DÍA 2 Jugando y aprendiendo con Pototo y sus amigos El día siguiente amaneció con lluvia. El único que pudo asistir a la escuela fue Stéfano (5 años), que vive cerca. Aproveché para leer con él el cuento nuevamente, y luego con un poquito de ayuda me contó la historia mientras iba pasando las páginas. La clase siguiente nos esperó un hermoso sol radiante, así que fuimos al patio a tomar sol y jugar con Pototo y sus amigos. Recordamos la historia entre todos. Los se sentaron en el piso un poco ansiosos. Les entregué el libro para que recordar entre todos la historia. Con mi ayuda, poco a poco la historia se fue deshilvanando.

S- ¿Alguien quiere contar el cuento de POTOTO? A- ¡Yo! (contestan todos) S- Bueno, le vamos a dar a Alex (3 años) el libro para que vaya dando vuelta las hojas y entre todos lo vamos contando. Les volví a leer el cuento, que ellos escucharon con mucha atención. Atrapando palabras y números Luego, colgué una cartulina en la pared externa de la escuela, con la réplica de la contratapa del libro.

S-¿Quién descubre qué parte del libro es? (Señalando la cartulina). A- La tapa – dijo un nene de 4 años. 23

A- La contratapa - contestaron los demás, después de un rato de comparar la cartulina con el libro. S-¿Y qué ven en la contratapa? A- Palabras. (5 años) A-Dibujos, está POTOTO, Pamplinas y Tintoreto. (4 años) A- Hay muchas palabras pequeñas. (5 años) S- Sí, hay muchas palabras. Miren: acá arriba hay un grupo de palabras y abajo hay otro grupo. Leí cada texto recorriendo la lectura con el dedo, comentando algunas palabras que fueron apareciendo. Observaron y describieron la imagen brevemente.

Analizando la contratapa del libro. Analizada la contratapa, les propuse “atrapar” con diferentes colores los números y las palabras. Alex (3 años) colaboró con sus compañeros alcanzando los colores con los cuales se atrapaban las palabras. S-¡Vamos a atrapar palabras y números con diferentes colores! Rojo el número tres. Azul la palabra monstruo. Verde la palabra Tintoreto. Anaranjado la palabra Pamplinas. Lila la palabra POTOTO. Los más grandes contaron cuántas veces aparecían esas palabras en el texto.

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Atrapando palabras. Escribir también es jugar Identificadas las palabras nos dirigimos al sector de cemento del patio para escribir con tizas. Los más chicos las copiaron de la cartulina y el de 5 me pidió ayuda con los sonidos para escribirlas él solito. Mientras escribían confrontaban, consultaban, interactuaban y jugaban a decir algunos sonidos de las letras más familiares.

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Luego nos mudamos al pasillo de entrada de la escuela. Ellos querían seguir escribiendo la palabra “POTOTO” y lo hicimos con letras gigantes. Cada uno escribió una letra, incluso Alex que eligió la “O”, por la sencilla razón que su grafía es menos dificultosa.

Cuando terminaron se pusieron a correr entre las letras, se pararon dentro de la letra “O” y todos a coro hicieron el sonido largo “OOO”, caminaron sobre la letra “T” haciendo el sonido “TTT” y equilibrio a la vez, etc.

Jugando con las letras de POTOTO Siguieron dibujando y escribiendo los nombres de los demás monstruos.

Las características de los monstruos protagonistas. De vuelta en la sala, colgué en el pizarrón un afiche con la figura de POTOTO. Les propuse pensar entre todos cómo es Pototo. A medida que decían, fui anotando sus respuestas en el pizarrón. Para poder recordar aún más, les leí en voz alta las dos primeras páginas del libro, en donde se presenta a POTOTO. Los alumnos se mostraron atentos a la lectura y aportaron nuevas palabras:

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A-Es torpe, feo. A-Glotón. A-Bueno. A-Generoso. A-Sensible. S-¿Les parece si lo que van diciendo lo escriben en el afiche? Stéfano (5 años) tenía ganas de escribir, así que tomé un afiche y le propuse escribir las palabras que caracterizan a Pototo; mientras tanto los más chicos lo iban ayudando. Luego, todos quisieron escribir también, incluso Alex. Al aparecer algunas palabras no muy habituales, fuimos pensando en su significado, a través de algunos ejemplos: S-¿Conocen a alguien generoso? S-Cuando llegaron y jugaron con los ladrillitos, a Joaquín le faltaban rueditas para el autito que había armado, ¿Qué hizo Stéfano? ¿Se acuerdan? A- ¡Sí! Le prestó las rueditas que él tenía. S-Stéfano fue generoso con Joaquín, le sacó las rueditas a su autito para prestárselas a su compañero. Así siguieron los ejemplos para que entendieran el significado de otras palabras.

Escribiendo características de Pototo.

En el pizarrón agregué un afiche de Pamplinas y otro de Tintoreto. Después de unos minutos durante los que los niños observaron e hicieron sus comentarios sobre las imágenes, fui realizando preguntas para que describieran y compararan a cada uno de los personajes y sumaran otras descripciones que no estaban en el texto. S-¿Cómo es Pamplinas? A-Grande. (3 años) S-¿Qué les parece si ustedes me van diciendo cómo es cada monstruo y yo lo voy escribiendo? A-Seño, escribí que tiene cuernos. (5 años) S-¿Cuántos cuernos tiene? A-¡Dos! (4 años) A-Tiene cola (4 años) S- ¿Cómo es esa cola? A-Larga (Todos) 27

S- ¿Y qué más me pueden decir de la cola? Miren la cola de Pamplinas. (Todos miran atentamente) A-Tiene colores. (3 años) A-Tiene rayas. (4 años) S-Pamplinas tiene cola rayada. ¿POTOTO tiene cola? A-No, pero tiene las patas rayadas. (5 años) A-Tintoreto también tiene una cola larga y roja. (4 años)

Dictando a la seño las características de Pamplinas y Tintoreto. Una vez concluida esa escritura, me animé a proponerles una actividad más difícil, porque me di cuenta de que realmente estaban muy interesados. Colgué en el pizarrón otro afiche con el siguiente cuadro:

CARACTERÍSTICAS

PARTICIPANTES

Cinturón Colmillos Boca grande Nariz chiquita Medias rayadas 2 cuernos Cola rayada 4 cuernos Color rojo Pico de pato Sobre la mesa mezclé varios carteles con los nombres de POTOTO, PAMPLINAS Y TINTORETO. Fui leyendo en voz alta una característica por vez mientras los nenes muy atentos respondían a qué monstruo pertenecía dicha particularidad; luego buscaban el nombre y lo pegaban donde correspondía. La actividad les resultó agradable, estaban atentos cuando leía la característica, y todos querían ser el primero en encontrar el cartel con el nombre correcto para ir a pegarlo en el afiche. 28

Para cerrar la clase del día, colgamos los tres afiches de Pototo, Pamplinas y Tintoreto en la galería exterior de la escuela. De esta manera se compartió el trabajo con los alumnos de nivel primario, quienes llenos de curiosidad preguntaban a los pequeños quiénes eran esos llamativos personajes. 29

Los niños de nivel inicial rápidamente llenaron de información a sus compañeros de primaria: A-Son monstruos. A-Son monstruos buenos. A-Tintoreto es de color rojo y Pototo celeste. A- Pototo le gustaba comer mucho. ¡Comió 100 chocolatines! A-Tenían que hacer pruebas y ganó Pamplinas. Etc, etc...

DÍA 3 Luz, cámara, acción... Llegó la hora de imaginar Preparamos los trajes para dramatizar Esa mañana llegué con una caja sorpresa. Los chicos estaban intrigados y después de varias conjeturas, la abrimos y descubrieron unos disfraces para terminar de construir. A-No tiene ojos. A-Tampoco tienen bocas. A-Les falta la cara. S- Seguro que se despegaron. Miremos adentro de la caja si hay algo. A-Acá están. A-Hay una boca. A-Esa es la boca de POTOTO. A-¿Qué es esto seño? (mostrando los cuernos de Tintoreto) S- Miremos en el libro así vemos a quién pertenece cada elemento. También podemos volver a leer el cuadro que hicimos ayer, si quieren... Y así, fueron completando los trajes...

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Armando los trajes de los monstruos. Una vez armaditos los trajes, invitamos a los niños de 1er grado para que participaran en la actividad. Un nuevo Campeonato de Monstruos Todos se sentaron en la galería de la escuela. A los de 1º les contamos que íbamos a representar el Campeonato de de Monstruos y que queríamos que ellos fueran el Gran Jurado. Antes de dramatizar, leímos el cuento y tomamos nota de las pruebas y los puntajes. Les pregunté a todos qué otras pruebas podrían hacer los monstruos. Tanto los nenes de inicial como los de primaria dejaron volar su imaginación, y dieron a conocer variadas ideas de nuevas pruebas, como: el que mejor bailaba, cantaba, el que más rápido corría, el que más caramelos comía, el que trepaba más alto, etc. Entre todos decidimos que íbamos a dramatizar tres pruebas: • Caminar con un libro sobre la cabeza sin que se caiga. • Cantar y bailar. • Llevar un huevo de madera con una cuchara haciendo equilibrio. Los niños de nivel inicial representaron los MONSTRUOS, se colocaron los trajes y desfilaron ante el jurado. Hicieron una prueba cada uno mientras el jurado los puntuaba y anotaba el resultado en el afiche. Todos se divirtieron y participaron con mucho entusiasmo. Tanto, que los de 1er grado nos dijeron que también querían representar a los monstruos. Así que cambiamos los roles: Nivel inicial representó al jurado y primaria a los monstruos. Al finalizar las dramatizaciones, se realizó el conteo y ganó nuevamente Pamplinas. Cuando terminamos conversamos que había pasado lo mismo que en el cuento: nadie se enojó por perder.

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Como obsequio y recuerdo de la actividad se llevaron la medalla del corazón más grande.

“GRAN JURADO”

“PARTICIPANTES ”

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A modo de cierre Fue una muy buena experiencia: lo pude ver en cada clase mientras escribíamos, leíamos y jugábamos. Luego volví a mirar mis propios registros para evaluar detenidamente que pasó en cada clase, mis errores y aciertos. A través de ella amplié mi mirada hacia la elección de un cuento, pues comencé a tener más en cuenta la calidad literaria a la hora de elegir. También reflexioné acerca de la posibilidad de ampliar las habituales actividades posteriores a la lectura, a través de juegos y situaciones de escritura. Con esta experiencia me di cuenta de que a los niños de nivel inicial les encanta jugar a escribir y les interesa mucho, aunque es necesario atender a la diversidad de posibilidades y expectativas de cada uno de los niños y del grupo total. Todo el grupo trabajó con el mismo tema y con el mismo libro, pero con diferentes niveles de complejidad, aunque los más chicos querían siempre hacer lo que hacían los más grandes, que, por su parte, ofrecían ayuda a los más pequeños, que querían imitarlos. El hecho de compartir con otros (niños de primaria y familias) las producciones de cada día y de dramatizar junto con los de 1º, los hizo sentir valorados e importantes, dueños de conocimientos propios e interesantes. Me animo a decir que fueron cumplimentadas todas las propuestas porque estuvieron pensadas para el grupo total de alumnos, pensando en la diversidad y adaptando cada propuesta a su alcance. Siempre se trató de propuestas que aceptaron libremente, y en las que los acompañé animándolos y ayudándolos cuando lo requerían. Teniendo en cuenta que se encuentran en una multisala, a los niños pequeños se los dejó llegar hasta donde ellos querían, pero ellos siempre quieren ir más allá... Cito un ejemplo de este año. Un nene de tres años observaba que sus compañeros de 5 y algunos de 4 al finalizar la actividad buscaban su propio nombre en un cartel lo escribían en el reverso de la hoja de 34

trabajo. Me preguntó porque él no podía buscar el cartel y copiar su nombre. Respondí que era muy pequeño todavía, pero que si lo deseaba lo podía hacer. Y así fue que muy seguro de sí, buscó su cartel, se acomodó y escribió su nombre: cada letra era un círculo. Volvió a colocar el cartel en su lugar y me entregó la hoja, muy satisfecho y feliz con su logro. Soy una convencida de que en las salas multiedad hay que darles libertad y que ellos mismos nos marcan hasta dónde quieren ir, y siempre nos dan alguna sorpresa

Docente de Nivel Inicial Estela Trombotto

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