Análisis del líquido pleural

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Artículo de revisión Med Int Méx 2015;31:181-190. Derrame pleural: ruta diagnóstica inicial José Carlos Herrera-García Rubén Sánchez-Pérez Departame

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Análisis del líquido pleural J.M. Porcel Unidad de Enfermedades de la Pleura. Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario Arnau de Vilanova, Lleida.

Puntos clave • Los criterios de Light constituyen el método estándar para diferenciar trasudados de exudados pleurales. • Ocasionalmente, los pacientes con insuficiencia cardíaca sometidos a tratamiento diurético presentan derrames pleurales con características bioquímicas de “exudado”. • La causa más frecuente de exudado polimorfonuclear (> 50% de neutrófilos) es la neumonía, mientras que el cáncer y la tuberculosis son responsables de la mayoría de los exudados linfocitarios (> 50% de linfocitos). • En el contexto de un derrame pleural paraneumónico, la presencia de pus (empiema) o de un líquido pleural con un pH < 7,20 o una glucosa < 60 mg/dl es indicación para insertar un tubo de drenaje pleural. • La ausencia de células atípicas en el líquido pleural no excluye un derrame de causa maligna, debido a que la sensibilidad de los estudios citológicos es del 50-60%.

sificar a la mayoría de DP en alguna de las siguientes catego-rías: acuosos (amarillo claro), serosos (amarillento), serohemáticos (rojizo), francamente hemáticos (rojo oscuro, similar a la sangre), purulentos (pus), turbios (amarillento, pero viscoso u opalescente) y lechosos (blanquecino y menos espeso que el pus). Aproximadamente, la mitad de los LP francamente hemáticos se deben a neoplasias. Sin embargo, el DP maligno es de aspecto seroso en el 50%, serohemático en una tercera parte y francamente hemático en sólo un 10% de los casos. Una apariencia acuosa del LP es muy indicativa de trasudado, si bien la mayor parte de los trasudados son serosos e incluso pueden tener aspecto serohemático o turbio. Un LP de aspecto lechoso es característico del quilotórax y del seudoquilotórax. La causa más frecuente de quilotórax es el linfoma, mientras que los seudoquilotórax suelen ser secundarios a tuberculosis y, en menos ocasiones, a artritis reumatoide. La obtención de un LP purulento es diagnóstico de empiema. En ocasiones, el aspecto blanquecino de los DP quilosos o quiliformes puede ser difícil de distinguir de la turbidez propia del empiema. Sin embargo, después de la centrifugación del LP, el sobrenadante es claro en el empiema (células y detritos producen la turbidez), pero persiste turbio en los DP quilosos debido al alto contenido lipídico. Además, el quilo es inodoro, mientras que los empiemas anaerobios son fétidos. Rara vez, el aspecto blanquecino del LP se debe a la fuga de un preparado de alimentación enteral desde un catéter central hacia el espacio pleural.

Análisis rutinarios del líquido pleural El líquido pleural (LP) es un ultrafiltrado del plasma y en condiciones fisiológicas su cuantía es inferior a 10 ml en cada cavidad pleural. Toda acumulación de cantidades clínicamente detectables se considera anormal. El derrame pleural (DP) puede indicar la presencia de una enfermedad pleural, pulmonar o extrapulmonar. En algunos casos, la etiología del DP es evidente desde el punto de vista clínico (p. ej., un DP bilateral en el contexto de una insuficiencia cardíaca), pero en otros es incierta. El análisis del LP obtenido mediante toracentesis permite establecer una causa definitiva o presuntiva del DP en el 70-80% de los casos y, cuando menos, sirve para descartar fehacientemente algunas etiologías.

Apariencia macroscópica del líquido pleural Las características organolépticas del LP pueden proporcionar una información diagnóstica útil. Según su color, podemos cla-

Proteínas y lactato deshidrogenada (¿trasudado o exudado?) La primera cuestión que se debe contestar cuando se descubre un DP es si se trata de un trasudado o de un exudado. Por definición, los trasudados son DP que resultan de un desequilibrio entre las fuerzas hidrostáticas y oncóticas en la circulación pulmonar o sistémica, mientras que los exudados se producen por un aumento de la permeabilidad vascular. Si el DP es un trasudado no se requieren procedimientos diagnósticos adicionales, ya que generalmente la causa es una insuficiencia cardíaca y, en menor medida, una cirrosis hepática; bastará con administrar diuréticos para que desaparezca el DP. Por el contrario, los exudados precisan de una evaluación diagnóstica más extensa porque pueden tener numerosas etiologías. En nuestro medio, las causas más frecuentes de exudado pleural son el cáncer, la neumonía y la tuberculosis. En la práctica clínica, los exudados se pueden diferenciar de los trasudados mediante la determinación simultánea en sangre

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Tabla I. Criterios de Light para diferenciar exudados de trasudados pleurales Un derrame pleural se clasifica como exudado si cumple una o más de las siguientes condiciones: Cociente de proteínas entre líquido pleural y suero superior a 0,5 Cociente de LDH entre líquido pleural y suero superior a 0,6 LDH del líquido pleural superior a dos tercios (67%) del límite superior de la normalidad para la LDH sérica LDH: lactato deshidrogenasa.

Tabla II. Sensibilidad de diferentes pruebas para discriminar exudados de trasudados pleurales Prueba

Sensibilidad exudado (%)

Especificidad para exudado (%)

Proteínas LP > 3 g/dl

87

84

LDH LP > 67% del límite superior normal de la LDH sérica

79

94

Colesterol LP > 44 mg/dl

88

80

Proteínas LP o LDH LP*

95

80

Proteínas LP/S > 0,5 95 o LDH LP* (criterios de Light abreviados)

83

Criterios de Light

80

98

*Utilizando los puntos de corte expuestos arriba. LDH: lactato deshidrogenasa; LP: líquido pleural; LP/S: cociente entre líquido pleural y suero.

y LP de las concentraciones de proteínas y lactato deshidrogenasa (LDH) (criterios de Light [tabla I]). El problema de los criterios de Light es que, aunque identifican correctamente la práctica totalidad de los exudados, clasifican de forma errónea como exudados un 20-25% de trasudados, particularmente pacientes con insuficiencia cardíaca que han recibido tratamiento diurético (tabla II). Si un paciente tiene clínicamente un DP trasudativo (insuficiencia cardíaca), pero el LP cumple criterios de Light para exudado por un pequeño margen, se calculará la resta (gradiente) entre las proteínas o la albúmina del suero y del LP. Si dicha diferencia es superior 1,2 g/dl en el caso de la albúmina o superior a 3,1 g/dl en el caso de las proteínas, el paciente muy probablemente tiene un trasudado. Cuando una extracción sanguínea no es posible (circunstancia inhabitual), la combinación, con una regla en “o”, de las proteínas (> 3 g/dl) y de la LDH (> 67% del límite superior de la normalidad para la LDH sérica) del LP puede utilizarse como criterio alternativo para identificar exudados (tabla II). La LDH del LP no sólo es útil para separar exudados de trasudados, sino que, al reflejar fielmente el grado de inflamación pleural, tiene especial interés en los DP paraneumónicos. Por definición, un DP paraneumónico no complicado es aquel que se resuelve únicamente con tratamiento antibiótico; el DP paraneumónico complicado requiere para su resolución de un tubo de toracostomía, mientras que el empiema es la presencia de pus en la cavidad pleural (siempre indicativo de tubo de drenaje). Según las guías británicas (British Thoracic Society, 2003), en el contexto de un DP paraneumónico el hallazgo de una LDH pleural superior a 1.000 U/l (más del doble del límite

superior de la lactato deshidrogenasa [LDH] sérica, que en nuestro hospital es de 480 U/l) es un factor de mala evolución clínica que nos debe hacer sopesar seriamente la necesidad de colocar un tubo de drenaje pleural. Además de en los DP paraneumónicos complicados, se observan cifras de LDH pleural > 1.000 U/l en el 40% de los DP tuberculosos y en el 25% de los malignos. Conviene destacar que más del 70% de los DP tuberculosos exhiben proteínas en el LP superiores a 5 g/dl. Cuando la concentración de proteínas pleurales excede los 7 g/dl se sospechará un mieloma múltiple o una macroglobulinemia de Waldenstrom.

Recuento celular leucocitario (¿patología pleural aguda o crónica?) Para el recuento celular, el LP se debe recoger en un tubo que contenga anticoagulante (heparina o EDTA), con la finalidad de prevenir la agregación celular que ocasionaría recuentos inadecuados. El número de leucocitos del LP tiene un valor limitado en el diagnóstico diferencial de un DP, aunque cifras superiores a 10.000/µl se han descrito mayoritariamente en pacientes con DP paraneumónico. Por el contrario, el recuento diferencial de leucocitos es de gran interés en todos los exudados pleurales, debido a que el predominio de un tipo celular concreto (neutrófilos, linfocitos) acota el diagnóstico diferencial. Derrames pleurales neutrofílicos El momento de realizar la toracentesis en relación con el tiempo de evolución de la lesión pleural determina el tipo de célula leucocitaria predominante en el LP. En los procesos agudos que afectan a la pleura predominan los neutrófilos (> 50%). Si existen infiltrados pulmonares asociados, la causa más frecuente de un DP neutrofílico es la neumonía y, en menor medida, el infarto pulmonar secundario a tromboembolia o cáncer de pulmón. Si no hay infiltrados parenquimatosos se debe considerar la embolia pulmonar, la infección vírica, la pleuritis tuberculosa aguda, la patología abdominal (p. ej., pancreatitis, absceso subfrénico), el DP maligno o el DP asbestósico benigno. Los pacientes con tromboembolia pulmonar pueden desarrollar DPs en los que predominen los neutrófilos o los linfocitos. Derrames pleurales linfocitarios En el escaso volumen de LP existente en condiciones fisiológicas, existen menos de 1.800 células/µl, de las cuales los macrófagos representan el 75% y los linfocitos la mayor parte de las restantes. Más del 80% de los trasudados se asocian con linfocitosis pleural (linfocitos > 50%), no teniendo en este grupo de DP ningún valor diagnóstico. Sin embargo, la linfocitosis tiene gran importancia en el diagnóstico diferencial de un exudado e indica su naturaleza crónica, ya que la inflamación pleural aguda atrae neutrófilos hacia el espacio pleural. Ante un exudado de predominio linfocitario, los 2 principales diagnósticos a considerar son el cáncer y la tuberculosis. Así, más del 90% de los DP tuberculosos y el 80% de los malignos son linfocitarios. La presencia de un exudado con más de un 85% de linfocitos junto con una concentración de proteínas superior a 5 g/dl sugiere fuertemente una etiología tuberculosa. Causas menos frecuentes de exudados linfocitarios son los linfomas pleurales primarios o secundarios, el DP poscirugía cardíaca en su fase tardía,

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la embolia pulmonar, el quilotórax, la artritis reumatoide, el síndrome de las uñas amarillas, la sarcoidosis o el rechazo agudo de un transplante pulmonar, entre otras. Los análisis inmunofenotípicos, citogenéticos y moleculares pueden confirmar el diagnóstico de linfoma pleural. En los DP carcinomatosos la linfocitosis pleural no suele ser tan marcada como en la tuberculosis pleural y se sitúa entre el 50 y el 80%. Derrames pleurales eosinofílicos Se consideran DP eosinofílicos aquellos que contienen más de un 10% de eosinófilos en el LP. Con frecuencia son el resultado de la presencia de aire o sangre en la cavidad pleural (p. ej., hemotórax, neumotórax, toracentesis repetidas). No obstante, en las distintas series, las tres cuartas partes de los DP eosinofílicos se deben, por orden decreciente de frecuencia, a alguna de las 4 causas siguientes: neumonía (30%), cáncer (20%), idiopática (15%) y tuberculosis (10%). Una miscelánea de entidades completa la lista de etiologías potenciales de un DP eosinofílico, donde se incluyen infecciones parasitarias, fúngicas o virales, fármacos (p. ej., bromocriptina, isotretionina, fluoxetina, valproato, gliclazida, warfarina, mesalamina), DP asbestósico benigno, embolia pulmonar, cirugía de bypass coronario, conectivopatías, infecciones abdominales, insuficiencia cardíaca, cirrosis, seudoquiste pancreático, síndrome de Churg-Strauss o sarcoidosis. Los DP eosinofílicos secundarios a fármacos aparecen semanas o meses después de su administración y pueden tardar meses en desaparecer, aunque se suspenda el agente responsable. Aproximadamente la mitad de los DP asbestósicos benignos son eosinofílicos. Los DP eosinofílicos idiopáticos tiene un buen pronóstico, se suelen resolver dentro del primer año de su descubrimiento y raramente recidivan.

Recuento de hematíes (¿cáncer, traumatismo o embolia pulmonar?) Se requieren de 5.000 a 10.000 hematíes/µl en el LP para que éste se torne rojizo. De este modo, tan sólo 1 ml de sangre en un DP de tamaño moderado produciría un LP serohemático. En nuestra experiencia, una concentración de hematíes en el LP superior a 10.000/mm3 se observa en aproximadamente el 75% de los DP postraumáticos, el 60% de los secundarios a embolia pulmonar, el 40% de los malignos y en una tercera parte de los paraneumónicos. Sin embargo, el valor diagnóstico de los DP serohemáticos es limitado, ya que lo son el 15% de los trasudados y una tercera parte de los exudados. Mayor interés tiene el hallazgo de un DP francamente hemático, que se corresponde con cifras de hematíes en el LP superiores a 100.000/µl o con un hematócrito superior al 1%. Un DP de esas características sugiere tres posibles diagnósticos: cáncer, traumatismo y embolia pulmonar. En todo DP francamente hemático se debe determinar el hematocrito del LP, ya que si éste supera el 50% del existente en sangre periférica estamos ante un hemotórax, la mayoría de los cuales son de causa traumática.

Adenosina desaminasa (¿es el derrame pleural tuberculoso?) En zonas geográficas como la nuestra, donde la tuberculosis tiene una alta prevalencia, la determinación de la adenosina desaminasa (ADA) en el LP es una prueba rutinaria que ha desbancado a la biopsia pleural con aguja en el diagnóstico del DP tuberculoso. Unas cifras de ADA pleural superiores a 40

U/l tienen una sensibilidad superior al 95% y una especificidad del 85-95% para establecer el origen tuberculoso de un DP. La especificidad de la prueba supera el 95% si sólo se consideran los exudados linfocitarios. La mayoría de los falsos positivos de ADA se han descrito en DP paraneumónicos y empiemas que, a diferencia de los DP tuberculosos, son de predominio neutrofílico. Aproximadamente el 30% de los DP paraneumónicos complicados no purulentos y el 60% de los empiemas exhiben cifras elevadas de ADA pleural. Ocasionalmente, algunos exudados linfocitarios, como los DP malignos (5%), especialmente linfomas, y los DP reumatoides tienen concentraciones de ADA en LP superiores a 40 U/l.

pH (¿necesita este derrame pleural paraneumónico la colocación de un tubo de drenaje?) En condiciones fisiológicas, el pH del LP es alcalino (7,607,66), debido a la acumulación de bicarbonato en la cavidad pleural. Los trasudados pleurales tienen un pH que suele variar entre 7,40 y 7,55, mientras que en la mayoría de exudados este rango oscila entre 7,30 y 7,45. Sin embargo, existe un grupo de DP exudativos con pH < 7,30, lo que representa una acumulación sustancial de iones hidrógeno en el espacio pleural. La etiología de estos DP, que suelen asociarse con un bajo contenido de glucosa (< 60 mg/dl), incluye: a) DP paraneumónicos complicados y empiemas que, con diferencia, constituyen la causa más frecuente de acidosis pleural (> 70%); b) DP malignos; c) DP tuberculosos; d) DP secundarios a conectivopatías tipo artritis reumatoide o lupus eritematoso sistémico, y e) rotura esofágica (empiema anaerobio). El único DP trasudativo con pH < 7,30 es el urinotórax, resultado de la migración de una orina ácida desde la cápsula de un riñón obstruido hacia el espacio pleural, a través de defectos diafragmáticos ipsilaterales. No obstante, en el urinotórax es frecuente la combinación de proteínas muy bajas en LP junto con LDH pleural elevada, lo que puede hacer clasificar el DP como exudado. El diagnóstico definitivo de urinotórax se basa en el hallazgo de un cociente entre la creatinina pleural y sérica superior a 1. El pH del LP tiene interés clínico en el manejo de los pacientes con DP paraneumónico. La acidosis pleural que puede desarrollarse en este tipo de DP es el resultado del incremento de la actividad metabólica en el espacio pleural (fagocitosis neutrofílica y metabolismo bacteriano) con acumulación de productos derivados de la glucosa, CO2 y ácido láctico. Un DP paraneumónico de aspecto no purulento que tenga un pH < 7,20 muy probablemente no se resolverá si no colocamos un tubo de drenaje pleural. No obstante, el pH carece, de forma individual, de la suficiente sensibilidad (50%) para identificar DP paraneumónicos complicados. No tiene ningún interés y, de hecho, no se debe realizar, la medición del pH ni de cualquier otro parámetro que no sea una tinción de Gram y un cultivo en un DP purulento, puesto que los empiemas siempre requieren de un tubo de toracostomía. Por el contrario, si un DP paraneumónico no es purulento, no está loculado, ocupa menos de la mitad del hemitórax y el pH del LP es mayor de 7,20, probablemente se curará sólo con antibióticos. La acidosis del LP en los DP malignos (pH < 7,30) se observa en aproximadamente el 25% de casos y es el resultado de una infiltración tumoral extensa de la pleura, que inhibe el flujo de los productos finales de la glucosa desde el espacio pleural. En consecuencia, el pH bajo en el DP maligno se halla típicamente

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cuando la enfermedad está muy avanzada y se asocia con una supervivencia pobre, con una mayor sensibilidad (positividad) de los estudios citológicos del LP y con una peor respuesta a la pleurodesis. No obstante, no se debe utilizar el pH del LP como único criterio para decidir si se realiza o no una pleurodesis. El pH se debe medir siempre en un aparato de gasometría arterial. La muestra de LP se recoge en un tubo que contenga heparina, pero no es necesario trasportarla en hielo, siempre y cuando se vaya a medir el pH en el transcurso de una hora.

Glucosa (¿es el derrame pleural reumatoide o paraneumónico complicado?)

Cultivos (¿es el derrame pleural infeccioso?)

El significado de una glucosa baja en el LP (< 60 mg/dl) es similar al de un pH bajo. Las concentraciones más bajas de glucosa, con cifras prácticamente indetectables en algunos casos, son propias de los DP paraneumónicos complicados y empiemas y de los DP reumatoides. Las guías americanas (American College of Chest Physicians, 2000) establecen que, cuando no se dispone de la cifra de pH en el LP, unas concentraciones de glucosa inferiores a 60 mg/dl en un DP paraneumónico son indicativas de la necesidad de colocar un tubo de toracostomía.

Citología (¿es el derrame pleural maligno?) Un primer estudio citológico es positivo en tan sólo el 50% de los DP malignos. Si se remite una segunda muestra para análi-

Figura 1.

sis, la rentabilidad se incrementa un 10% (60% en total), pero son menos útiles citologías adicionales. Este porcentaje significativo de falsas citologías negativas no sólo depende del número de muestras remitidas, sino de otros factores como la experiencia del citólogo, el examen simultáneo de bloques celulares o el tipo de tumor (menor sensibilidad diagnóstica en carcinomas escamosos, linfomas, mesoteliomas y sarcomas). Las tinciones inmunohistoquímicas de las células malignas del LP se utilizan para distinguir adenocarcinoma de mesotelioma.

La tinción de Gram y los cultivos del LP en medios aerobio y anaerobio tienen interés si se sospecha una etiología infecciosa, ya que la identificación de un microorganismo confirma el diagnóstico, permite dirigir una terapia antimicrobiana específica y se considera una indicación para colocar un tubo de drenaje pleural. Desafortunadamente sólo el 25% de los DP paraneumónicos complicados no purulentos tienen cultivos positivos en el LP. El porcentaje de cultivos positivos en los empiemas es del 70%. La rentabilidad de los cultivos bacterianos parece superior si el LP se inocula en frascos de hemocultivos. En las pleuritis tuberculosas la tinción de Ziehl del LP tiene una rentabilidad muy escasa (< 5%), mientras que el cultivo de Lowenstein es positivo sólo en el 25-35% de los casos. Este hecho se debe a que la tuberculosis pleural es básicamente

Algoritmo para interpretar los resultados analíticos más comunes del líquido pleural. Análisis del líquido pleural Pus: empiema

Cultivo

Sangre

¿Hematocrito LP/S > 0,5? Sí

No

Trasudado

¿Se cumplen los criterios de Light para exudado?

No

Hemotórax

Cáncer, traumatismo, embolia pulmonar

Sí ¿Gradiente de albúmina LP –S > 1,2 g/dl?

Exudado

Sí ¿Sospecha clínica de insuficiencia cardíaca?

¿Sospecha de enfermedad pancreática?

Linfocitos > 50%

Neutrófilos > 50%

Cáncer, TBC

DP paraneumónico

Citología +: cáncer

ADA > 40 U/l: TBC

¿pH < 7,20 o cultivo +?





Amilasa

DP paraneumónico complicado

Hto: hematocrito; LP/S: cociente entre líquido pleural y suero; LP – S: resta entre líquido pleural y suero; TBC: tuberculosis; ADA: adenosina desaminasa; DP: derrame pleural.

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una reacción de hipersensibilidad retardada a la liberación de antígenos micobacterianos hacia el espacio pleural desde un foco caseoso subpleural. Por el contrario, en el empiema tuberculoso, una entidad rara típica de pacientes con un pulmón atrapado resultante de un neumotórax artificial, el LP es de aspecto purulento y contiene numerosos bacilos tuberculosos.

especificidad del 98% para identificar pleuritis tuberculosas. No obstante, la determinación de ADA es una técnica con eficacia similar, pero más sencilla y barata que la medición de interferón ␥.

Análisis opcionales en el líquido pleural

La sensibilidad media de las técnicas comerciales de amplificación de ácidos nucleicos para detectar ADN de Mycobacterium tuberculosis en el LP es del 60% y la especificidad del 98%. Por ello, estas pruebas sirven más para confirmar que para excluir el diagnóstico de pleuritis tuberculosa. La rentabilidad de la reacción en cadena de la polimerasa guarda relación con la carga bacilar de la muestra, siendo superior en aquellas tuberculosis con cultivos positivos del LP. Dado que este procedimiento es más caro y técnicamente más difícil que la ADA o el interferon ␥, no se puede recomendar para su uso clínico sistemático. En la figura 1 se resumen las características principales del LP en función de las etiologías más frecuentes de DP. J

Amilasa (¿es el derrame pleural pancreático o secundario a rotura esofágica?) Unas cifras de amilasa pleural elevadas (por encima del límite superior de la normalidad para la amilasa sérica) indican que el DP se debe a una neoplasia, una enfermedad pancreática aguda o crónica (seudoquiste pancreático) o una rotura esofágica, aunque otras etiologías como la tuberculosis o la cirrosis hepática son posibles. Sólo si se sospecha enfermedad pancreática o rotura esofágica está justificado solicitar una amilasa en el LP. La amilasa se encuentra elevada en aproximadamente el 10% de los DP malignos, una situación donde generalmente el tumor primario no es pancreático sino pulmonar. En las neoplasias y en la rotura esofágica la amilasa del LP es de origen salival, mientras que en las enfermedades del páncreas predomina la isoenzima pancreática.

Reacción en cadena de la polimerasa para Mycobacterium tuberculosis (¿es el derrame pleural tuberculoso?)

Errores habituales • Aventurar el diagnóstico de exudado por la apariencia macroscópica del LP.

Marcadores tumorales (¿es el derrame pleural maligno?) Diversos marcadores tumorales de uso clínico común se han estudiado en el LP para diagnosticar malignidad. Sin embargo, cuando se buscan puntos de corte con máxima especificidad (es decir, ningún DP benigno debe superarlos) se obtiene una baja sensibilidad diagnóstica. De este modo, unas cifras pleurales de antígeno carcinoembrionario (CEA) > 50 ng/ml o de CA 15-3 > 75 U/ml, aunque un 100% específicas, se observan sólo en el 30% de los DP malignos. Sólo aproximadamente un 20% de los DP malignos con citología falsa negativa podrían ser identificados correctamente por un panel de marcadores tumorales en el LP. El uso combinado de citología y marcadores tumorales aumentaría la rentabilidad diagnóstica de la primera como máximo en un 20% (del 50% al 70%).

Lípidos (¿es el derrame pleural quiloso o quiliforme?) Los pacientes con quilotórax habitualmente tienen concentraciones de triglicéridos en el LP superiores a 110 mg/dl, un cociente de triglicéridos entre LP y suero superior a 1 y un cociente de colesterol entre LP y suero inferior a 1. Si persisten dudas sobre la existencia de un quilotórax, un análisis de lipoproteínas que demuestre quilomicrones en el LP es definitivo. En contraposición, el análisis bioquímico del LP en el seudoquilotórax revela la existencia de cristales de colesterol o de unas cifras de colesterol superiores a 250 mg/dl.

Interferón ␥ (¿es el derrame pleural tuberculoso?) El interferón ␥ en el LP es muy eficaz para discriminar los DP tuberculosos de los no tuberculosos. Utilizando un punto de corte de 3,7 U/ml algunos autores han demostrado una sensibilidad y

• Diagnosticar un hemotórax por la mera presencia de un DP de apariencia hemorrágica, sin conocer el hematocrito del LP.

• Analizar las características bioquímicas de un LP francamente purulento (empiema).

• Solicitar cultivos del LP de forma sistemática, aunque no exista sospecha clínica de infección del espacio pleural.

• Solicitar rutinariamente una tinción de Ziehl del LP. • Indicar la colocación de un tubo de toracostomía cuando el pH del LP es inferior a 7,20 en un DP que no es secundario a una neumonía.

Bibliografía recomendada Light RW. Pleural Diseases, 5th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins, 2007. Porcel JM, Light RW. Diagnostic approach to pleural effusion in adults. Am Fam Physician. 2006. 73:1211-20. Porcel JM, Peña JM, Vicente de Vera MC, Esquerda A. Reevaluación del método estándar (criterios de Light) para identificar exudados pleurales. Med Clin (Barc). 2006. 126:211-3. Porcel JM, Rubio-Caballero M. Evaluación diagnóstica del derrame pleural. Med Clin (Barc). 2004;123:426-32. Porcel JM, Vives M, Esquerda A, Jover A. Puntos de corte de los parámetros bioquímicos del líquido pleural: su utilidad en el diagnóstico diferencial de 1.040 pacientes con derrame pleural. An Med Interna (Madrid). 2004;21:113-7. Porcel JM, Vives M, Esquerda A, Salud A, Pérez B, Rodríguez-Panadero F. Use of a panel of tumor markers (carcinoembryonic antigen, cancer antigen 125, carbohydrate antigen 15-3, and cytokeratin 19 fragments) in pleural fluid for the differential diagnosis of benign and malignant effusions. Chest. 2004;126:1757-63.

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