Sarna sarcóptica porcina

Sarna sarcóptica porcina Se trata de una de las parasitosis más difundida en el sector porcino, pudiendo considerarla como una de las más importantes

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Sarna sarcóptica porcina

Se trata de una de las parasitosis más difundida en el sector porcino, pudiendo considerarla como una de las más importantes; pues, no obstante, es la más prevalente y la de mayor importancia sanitaria y económica, tanto por las pérdidas directas en todas las fases productivas como indirectas por su efecto inmunosupresor. Se estima que la Sarna puede llegar a causar pérdidas por valor de 80-110 C por cerda reproductora, fundamentalmente, debido al retraso del crecimiento (6%), aumento del índice de conversión (7%) y aumento del periodo de cebo (7 días) en los cerdos de cebo. También se aprecia en las cerdas reproductoras aumento de los días no productivos (18 días), disminución del número de lechones destetados por cerda y año (1,5), disminución de la producción láctea de la cerda (10%) lo que repercute en el tamaño de la camada al destete y disminución de la fertilidad y pérdida de la condición corporal. A lo que habría que añadir los gastos en medicamentos y los posibles decomisos en matadero, con la consiguiente penalización.

Etiología El agente causal es Sarcoptes scabiei, var. suis.

Alberto Quiles Departamento de Producción Animal. Facultad de Veterinaria. Universidad de Murcia. Campus de Espinardo. 30071-Murcia. [email protected]

La Sarna sarcóptica es una ectoparasitosis que afecta a la piel, caracterizada por prurito, presencia de pápulas e hiperqueratosis, concerniendo a todas las categorías de animales (lechones, cerdos de cebo y reproductores).

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Su forma es redondeada y aplanada dorso-ventralmente. De color gris-blanquecino. Respecto al tamaño, existe dimorfismo sexual: mientras los machos miden 0,25-0,35 x 0,18 mm, las hembras son mayores 0,4-0,5 x 0,18 mm. El sex ratio es 1:2 ó 1:3. El ciclo biológico es el periodo comprendido entre la fecundación de la hembra y la formación del ácaro adulto con capacidad fecundante. Su duración oscila entre 10 y 20 días (Figura 1), dependiendo de las condiciones ambientales. Los cuatro estadios del parásito: huevo, larva, ninfa y adulto, se desarrollan sobre la epidermis del cerdo. A los 4-5 días de la cópula, la hembra pone los huevos en los túneles y galerías excavados en los estratos espinosos de la piel. Pone de 40-50 huevos en total, a razón de 2-3 huevos/día, muriendo al cabo del mes. Los huevos permanecen viables en condiciones normales de 2 a 3 semanas. De ellos eclosionan al cabo de 3-10 días una larva hexápoda, que en un periodo de 3-5 días pasará por dos estadíos ninfales (protoninfa y teleninfa) para, finalmente, mudar a estado adulto al cabo de 3-5 días. El parásito puede sobrevivir fuera del hospedador durante un periodo que oscila entre una hora y 10 días, dependiendo de las condiciones medioambientales de temperatura y humedad, si bien no puede multiplicarse. La supervivencia disminuye a medida que aumenta la temperatura y decrece la humedad. Así, por ejemplo, Corte histológico de la piel, donde se aprecia un ácaro excavando una galería (H-E 10x).

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ADULTOS

3-5 días

Puesta de huevos por la hembra en las excavaciones de la epidermis: 2-3 huv/día cópula

NINFAS 2ª

HUEVOS

10-15 días Eclosión de los huevos a los 3-10 días

NINFAS 1ª

3-5 días LARVAS a una temperatura de 25º C los adultos son capaces de sobrevivir durante 4 días; sin embargo, a 30º C la supervivencia es inferior a una hora. Debido a estas circunstancias la mayor prevalencia de la enfermedad se ha observado en los meses de invierno, ya que las condiciones ambientales son más favorables para la supervivencia del parásito.

efectúa el contagio entre la cerda y su camada (transmisión vertical) inmediatamente tras el nacimiento, debido al intenso contacto entre ambos; o bien, entre los cerdos durante las fases de crecimiento y cebo (transmisión horizontal), donde las elevadas densidades de animales por m2 y las bajas temperaturas favorecen el contagio, ya que los animales tienden a juntarse para conservar el calor. Otras vías de contagio pueden ser el contacto con camas, utillaje ganadero o paredes de los corrales contaminados, los cuales no han sido suficientemente limpiados y desinfectados. Recordemos que los ácaros pueden sobrevivir varios días fuera del hospedador y desplazarse hasta un metro, pudiéndose transmitir entre animales que estuvieran dentro de esta distancia de separación, aunque se trata de un contagio poco frecuente. Así mismo, el contagio puede efectuarse en los camiones de transporte del ganado, cuando éstos han trasladado cerdos sarnosos y, posteriormente, no han sido desinfectados y desinsectados.

Vista dorsal de hembra de Sarcoptes scabiei, var. suis.

El grado de prevalencia es muy variable de unas explotaciones a otras, ya que existen una serie de factores ambientales y/o de manejo que favorecen la presencia del parásito, tales como: temperaturas bajas y humedades relativas altas, carencias nutritivas, principalmente avitaminosis A, niacina y biotina, anemia ferropénica, factores estresantes que inciden en una disminución del sistema inmunológico, falta de higiene, características de los alojamientos, tipo manejo etc.

Epidemiología

Patogenia

La principal vía de entrada del parásito es a través de la adquisición de cerdas nulíparas portadoras asintomáticas. También pueden actuar como reservorios las cerdas reproductoras multíparas y los verracos con lesiones crónicas, fundamentalmente, a nivel de las orejas.

El parásito actúa a nivel de la piel del cerdo, depositando la hembra sus huevos sobre la epidermis. Al cabo de 2-5 semanas se desarrolla un cuadro de hipersensibilidad alérgica, lo que motiva que los animales se rasquen y rocen intensamente contra las paredes, barrotes de las jaulas o entre ellos mismos, dando lugar, en los casos más intensos, a erosiones a nivel de la piel. La presencia de máculas y pápulas de color rojizo en la piel de los lechones, están relacionadas con estas reacciones de hipersensibilidad.

Una vez introducido el parásito en la granja, se disemina por contacto directo entre animal enfermo y sano. De esta manera, se

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Q uiles, A. El primer punto de infección suele ser la superficie interna de las orejas, pasando a cara, cuello y, finalmente, termina por diseminarse por todo el cuerpo y extremidades. La patogenia de Sarcoptes scabiei es debida a su poder de excavación y perforación de los estratos superficiales de la piel (epidermis), en busca de nutrientes necesarios para su desarrollo, a partir de la linfa. Ello causa verdaderas galerías, al ir eliminando las células epidérmicas. A la vez, son capaces de provocar cierto nivel de intoxicación, debido a la saliva tóxica que expelen y a sus deyecciones. Todo ello da lugar al prurito característico de esta enfermedad, por las reacciones de hipersensibilidad alérgica.

Síntomas El periodo de incubación (desde la infestación hasta la aparición de los primeros síntomas) oscila entre 3 y 11 semanas. El síntoma más característico es el prurito, como consecuencia de la hipersensibilidad a los ácaros. Es de intensidad y duración variable, al principio intermitente y finalmente permanente. Este prurito obliga a los cerdos a rascarse, con frecuencia las orejas, el cuello y la cabeza, utilizando las patas, y a frotarse contra todas aquellas superficies que les sean posibles (paredes de los corrales, barrotes de las jaulas, bebederos, comederos, etc.), lo que puede ocasionar algunos

Sarna crónica en cerdas.

daños en las instalaciones. En ocasiones se aprecia agitación de la cabeza, con movimientos repetitivos, que pueden ser confundidos con procesos encefalíticos. Esta situación de irritabilidad es mucho más acentuada al medio día en las explotaciones al aire libre, donde la incidencia directa de los rayos solares sobre la piel provoca una mayor actividad de los ácaros.

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Los parámetros productivos se ven afectados como consecuencia del estrés ocasionado por el prurito: disminución de la ganancia media diaria (4-12%) y aumento del índice de conversión del pienso (9-12%). A nivel reproductivo repercute en aumento del intervalo destete-celo, disminución de la tasa de fertilidad, del número de lechones destetados y del consumo de pienso por parte de las cerdas en lactación, con la consiguiente disminución en la producción láctea. En las cerdas lactantes, también se observa una mayor irritabilidad y

nerviosismo, disminuyendo su instinto maternal, lo que puede provocar un aumento de la mortalidad por aplastamiento de los lechones, especialmente los de menor peso en los primeros días de vida. Esta situación de nerviosismo generalizado, también, se traslada a los lechones sarnosos en sus primeras etapas de crecimiento, siendo más proclives a desarrollar comportamientos anómalos como la caudofagia y las peleas. El índice de mortalidad es muy bajo, afectando, principalmente, a lechones y cerdos jóvenes con una elevada infestación; sin embargo, no podemos decir lo mismo de la morbilidad que es muy elevada.

Cuadro lesional Las lesiones aparecen a las 3-4 semanas después de la infección, siendo muy evidentes en el interior de las orejas, cara y cuello en las cerdas reproductoras. Comienzan como pequeñas pápulas eritomatosas urticariformes de 1-2 mm, para dar lugar a la formación de vesículas que dejan fluir un líquido, que al secarse forma pequeñas costras de aspecto ceruminoso. Posteriormente, estas costras aumentan de tamaño, uniéndose unas a otras hasta formar verdaderas placas, que llegan a cubrir el 70% de la superficie. Se trata de lesiones de hiperqueratosis, con proliferación del tejido conectivo de la dermis, a nivel de la cara interna de las orejas, cuello y alrededores de los ojos, de color marrón-rojizo, consecuencia de la coagulación de los exudados derivados de las excavaciones dérmicas. A nivel histológico se pueden observar focos de vasculitis eosinofílica. Estas lesiones, cuando no existe inmunización frente a Sarcoptes, se extienden al resto del cuerpo y extremidades (preferentemente a los corvejones, pliegues de las articulaciones, abdomen, lomos y partes distales de las extremidades); dando a la piel un aspecto rugoso, con aumento de su grosor. Este tipo de lesiones corresponden a la llamada Sarna crónica o hiperqueratósica, vulgarmente llamada “roña”, siendo mucho más prevalente en las cerdas reproductoras y verracos. Sin embargo, en los lechones y cerdos jóvenes en crecimiento que han desarrollado hipersensibilidad al ácaro de la sarna, se aprecian máculas o pápulas de color rojizo sobre la cadera, flancos y abdomen. En los casos más graves llegan a afectar a toda la superficie corporal, pudiendo ser causa de decomisos en el matadero. Esta dermatitis se caracteriza por reacción generalizada con urticaria y erupción eritomatosa, con focos de 3 mm de diámetro. En este caso hablamos de una Sarna hipersensible o eritomatosa, que cursa con eritema y formación de pápulas, siendo el prurito muy intenso. Como consecuencia de estas heridas, la piel inflamada se agrieta, pudiendo contaminarse por infecciones bacterianas secundarias. Un ejemplo de ello es la complicación con la Epidermitis Exudativa del lechón, ya que la presencia del ácaro perfora la epidermis, facilitando la penetración del Staphylococcus hyicus.

Diagnóstico Para el diagnóstico sintomático se puede utilizar la existencia de prurito, junto con el cuadro lesional a nivel de la piel anteriormente referido, lo que hace sospechar la presencia de ácaros en la explotación. Las observaciones de prurito se cuantifican mediante el denominado “ÍNDICE DE PRURITO”. Este índice se calcula contando el número de episodios de rascado durante 15 minutos, en un corral de cerdos de cebo o en un grupo de cerdas reproductoras. Este valor se divide por

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el número de animales que forman el grupo observado. Así se puede cuantificar la reacción de hipersensibilidad en la forma alérgica de la Sarna. De esta manera, un índice menor de 0,1 significa ausencia de Sarna. Entre 0,1 y 0,4 significa que es posible la existencia de Sarna, debiéndose repetir el índice transcurrido un cierto tiempo. Un índice de 0,4 ó superior se considera positivo. Este índice es muy sensible pero poco específico, ya que las incidencias de rascado pueden deberse a otros procesos aislados o concomitantes. El diagnóstico sintomático tiene que ser confirmado con el diagnóstico laboratorial mediante la identificación del ácaro adulto en los raspados cutáneos de piel sospechosa, principalmente, en la cara interna de las orejas (raspados auriculares), o bien, en los exudados del canal auditivo externo, donde se acumulan una gran cantidad de parásitos. La especificidad de estos raspados es máxima (100%), ya que la sola presencia de un ácaro o de huevos indica que ese animal es positivo. Sin embargo, es muy poco sensible en la fase de Sarna eritomatosa o hipersensible, por la dificultad de encontrar ácaros.

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durante el periodo de cuarentena. Este diagnóstico permite clasificar a los animales en positivos, negativos o dudosos. Si bien hemos de ser cautos a la hora de interpretar sus resultados, ya que los anticuerpos frente al Sarcoptes pueden mantenerse en los animales adultos hasta nueve meses después de un tratamiento con acaricida, apareciendo a las 5-6 semanas post-infección. Sin embargo, es muy eficaz a la hora de evaluar la tasa de anticuerpos en lechones nacidos después de aplicar un tratamiento de erradicación. En este caso se ha de tener la precaución de que la muestra de sangre se tome a partir de la eliminación de los anticuerpos maternales que suele oscilar entre 8 y 12 semanas. El diagnóstico ELISA deberá confirmarse con la presencia de ácaros vivos en la piel de los animales. Por último, la evaluación en mataderos de canales, buscando lesiones papulares en la piel, es un método muy utilizado para demostrar la presencia de Sarna y confirmar su gravedad, es el denominado ÍNDICE DE DERMATITIS, que valora las canales porcinas tras su escaldado en función de las lesiones de dermatitis atribuibles a la Sarna. Este método clasifica a las canales en cuatro grados, dependiendo de la gravedad y la extensión de las lesiones. El grado 0 corresponde a canales sin lesiones; el grado 1 a lesiones papulares localizadas en cabeza, región abdominal y caudal y en las extremidades posteriores; el grado 2 cuando las lesiones se muestran generalizadas y su gravedad oscila entre ligera a moderada y de grado 3 lesiones generalizas y gravedad intensa. La especificidad de estas lesiones papulares con la Sarna es muy alta. En efecto, la especificidad de las lesiones de grado 1 es del 78% y las de grado 2 y 3 es del 95% y 98%, respectivamente.

El raspado auricular es un método muy específico para el diagnóstico de la Sarna.

La toma de la muestra se efectuará mediante un bisturí o una cuchara de Volkmann. El raspado auricular debe ser profundo, incluso hacer sangre, para asegurarse que se toma piel y no solo cerumen. La cantidad de piel a tomar ha de ser como mínimo de 2,5 cm2. La muestra se colocará en una placa de Petri sellada a temperatura de 10-15º C, hasta su observación. Ésta se puede realizar directamente, mediante una lupa, para lo cual es conveniente calentar la muestra a 37º C durante 24 horas, para conseguir una mayor actividad de los ácaros. La muestra se depositará sobre un fondo negro, para una mejor apreciación. También podemos recurrir a la microscopía óptica de pocos aumentos (4X ó 10X), para ello someteremos a la muestra a una digestión con hidróxido de potasio al 10% o lactofenol; aplicando, posteriormente, técnicas de flotación (uso de sacarosa de Seather D = 127). En las explotaciones en las que este raspado de negativo, pero se observe un cuadro sintomático sospechoso, se repetirá pasadas 2-4 semanas, siendo muy probable que en este segundo raspado se observen ácaros. Hemos de tener en cuenta que dependiendo de la prevalencia de la enfermedad, es frecuente obtener raspados negativos, de ahí que sea muy importante elegir adecuadamente a los animales, esto es, aquellos cuyo interior del pabellón auditivo presente un aspecto sucio. El diagnóstico laboratorial se puede completar con pruebas serológicas, como la técnica ELISA, altamente específica y sensible. Este diagnóstico se realiza a nivel de granja, pues para ello existen kits comerciales, con una gran especificidad y sensibilidad, por lo que resultan muy prácticos en los programas de control y de erradicación. También son útiles en el chequeo sanitario de las cerdas nulíparas

La media aritmética de las diferentes canales, es el denominado “ÍNDICE DE VALORACIÓN MEDIA DE DERMATITIS”, el cual sirve para evaluar la gravedad de la extensión de la Sarna o, bien, para comprobar su evolución después de la puesta en marcha de un programa de control o de erradicación en una determinada explotación. ÍNDICE DE VALORACIÓN MEDIA DE DERMATITIS = Nº puntuaciones grado 1 + nº puntuaciones grado 2 x 2 + nº puntuaciones grado 3 x 3 Nº de canales analizadas Si el resultado es menor de 0,5 significa ausencia de Sarna o Sarna bajo control. Un valor mayor de 0,5, significa presencia de la enfermedad, se deben revisar las medidas de control y un valor superior a 1,5 indica que la Sarna es un grave problema en la explotación. En otro orden de cosas, se debe efectuar diagnóstico diferencial frente aquellas infecciones que provoquen lesiones en la piel como: Eczema húmedo, Paraqueratosis, Hiperqueratosis, Dermatitis estafilocócica, Dermatomicosis, Viruela porcina, Sarna Demodécica, Pitiriasis rosácea, Tiña, Pediculosis, Estrongiloides ransomi, quemaduras solares, etc.

Tratamiento y control Los tratamientos control no logran eliminar el parásito de la explotación, pero sí reducen al mínimo el número de animales infectados, con lo que la repercusión sobre los rendimientos productivos puede ser mínima. Estos tratamientos se efectúan de forma periódica, en diferentes momentos del ciclo productivo, a todas las categorías animales. Así, se realizará tratamiento de mantenimiento a las cerdas reproductoras 10-14

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Q uiles, A. días antes del parto, a las cerdas nulíparas antes de la cubrición, a los lechones al destete (solo si se considera técnicamente necesario) y a los verracos cada 3-4 meses. No trataremos a los animales con infección crónica o hiperqueratósica, los cuales serán sacrificados. Si no se efectúa un buen control sobre las cerdas reproductoras, la parasitosis se vuelve incontrolable, ya que hay una masiva transmisión de ácaros a los lechones. Cuando se interrumpe el tratamiento puede haber un rebrote de la enfermedad. Los tratamientos más comúnmente utilizados son los siguientes: - Pulverización con amitraz al 1% sobre toda la superficie corporal, con especial hincapié en el riego de los pabellones auriculares. Los animales deben estar limpios, ya que la suciedad puede interferir la penetración y eficacia del producto. Es esencial que el producto prefunda a todas las superficies afectadas donde se encuentre S. scabiei. Se realizará un tratamiento inicial doble con un intervalo de 7-14 días a todos los animales de la granja. Se aprovechará para pulverizar, también, las paredes, suelo, jaulas, comederos y bebederos a razón de 1 g por cada 20 m2. Con el segundo tratamiento nos aseguramos de matar a las formas larvarias y ninfas que hayan eclosionado de los huevos presentes después del primer tratamiento, ya que estos productos no matan a los huevos. - Aplicación de vertido dorsal (pour on) con fosmet, incluyendo la aplicación del pabellón auricular. Se realizará un tratamiento inicial doble con un intervalo de 7-14 días y, posteriormente, se llevarán a cabo tratamientos de mantenimiento. -Por vía oral a través del pienso. Es un tratamiento que requiere menos mano de obra, pero tiene el inconveniente de su dosificación, ya que al administrarse vía pienso aquellos cerdos que no consuman la cantidad suficiente puede que no reciban la dosis adecuada, pudiendo quedar como reservorios de ácaros. No es recomendable para lechones lactantes, cerdas destetadas y cerdas en la semana anterior y posterior al parto, en este último caso no se impide la transmisión vertical al lechón. Utilizamos ivermectina (100 μg/kg de peso vivo) durante 7 días consecutivos, dos veces al año. - Vía subcutánea o I.M., utilizando ivermectina o doramectina en dosis única (300 μg/kg de peso vivo). Con este tratamiento se asegura la correcta dosificación del producto a nivel individual, aunque requiere mayor mano de obra. Este tratamiento controla los huevos de los ácaros gracias al fenómeno de persistencia tisular (12-18 días) de manera que es capaz de interrumpir la evolución del ciclo biológico,

Etiología Sarcoptes scabiei , var. Suis. Periodo de incubación 3-11 semana.

Lesiones - Sarna hipersensible: pápulas eritomatosas. - Sarna crónica: hiperqueratosis.

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Fase infectante Principalmente, hembras fertilizadas. Categoría animal Cerdas reproductoras, verracos, lechones y cerdos en cebo. Diagnóstico Diagnóstico sintomático Índice de prurito. Raspado auricular. ELISA Índice de valoración de dermatitis en las canales.

matando las larvas que van saliendo de los huevos e impidiendo la reinfestación por ácaros de vida libre. La ivermectina se aplicará 10-14 días antes del parto y la doramectina 21 días antes del parto. Con el tiempo, estos tratamientos de control resultan costosos, fundamentalmente, por la necesidad de mano de obra, por lo que es más rentable realizar programas de erradicación.

Programas de erradicación y prevención Los programas de erradicación son tremendamente eficaces, convirtiendo a la Sarna en una parasitosis susceptible de ser erradicada en la mayoría de las explotaciones porcinas. Estos programas logran la máxima eficacia cuando se apoyan en programas de bioseguridad bien diseñados, sobre todo en lo relativo a la higiene y desinfección de animales e instalaciones. Para erradicar la sarna se puede llevar a cabo el vaciado total de la granja, y posterior repoblación con animales libres de Sarna; previa limpieza, desinfección y desinsectación de las instalaciones con un acaricida eficaz, dejándolas en vacío sanitario durante un periodo mínimo de 21 días. Ahora bien, esta actuación resulta tremendamente costosa. Para evitar esto, se aplicarán tratamientos estratégicos a todos los animales de la explotación, mediante acaricidas eficaces. El personal cualificado encargado del programa tiene que tener un perfecto conocimiento del ciclo biológico del parásito, de la farmacodinámica del producto, de las vías de transmisión de S. scabiei y de los métodos de diagnóstico para determinar la prevalencia de la enfermedad. En este sentido, debemos tener en cuenta que ningún acaricida es ovicida, por tanto, solo vamos a eliminar los ácaros conforme vayan eclosionando. El tiempo entre la puesta y la eclosión puede extenderse hasta los 10 días. El número de tratamientos depende del periodo de actividad del producto en el organismo animal. Se aplicarán a todos los animales de la explotación, si bien, previamente se han de eliminar todos aquellos con Sarna crónica y aquellos que presentando Sarna clínica (hiperqueratosa) no hayan respondido al tratamiento curativo. Los principales tratamientos de erradicación utilizados son: - Tratamiento con fosmet, vía pour on, realizándose tres trata-

Vías de contagio

Ciclo biológico

Contacto directo. Sobre la epidermis del hospedador 10 -15 días. Prevalencia Frecuente.

Tratamiento Amitraz. Fosmet. Ivermectina. Doramectina.

Síntomas Prurito. Disminución de los índices técnicos. Prevención Programas de erradicación. Cuarentena de nulíparas. Bioseguridad.

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mientos con un intervalo de 7 días cada uno, ya que la duración de la actividad del producto en el organismo animal es de 4-6 días. Los resultados con este tratamiento suelen ser parciales. - Tratamiento con ivermectina (300 μg/kg de peso vivo), vía subcutánea o I.M, a todo el efectivo. Como la ivermectina tiene una actividad media de 9 días en el cerdo, se aplican dos tratamientos con un intervalo de 10-14 días. Los lechones que nazcan en los 10 días posteriores al inicio del tratamiento serán tratados el día 10 de vida (1ª dosis) y a los 14 días se aplicará la 2ª dosis. Para facilitar este tratamiento a los lechones de poco peso se puede diluir la ivermectina con propilenglicol (1:3) aplicando 1 ml/8 kg de PV. Para aquellos animales (cerdas gestantes, verracos, lechones destetados o animales de cebo) en los que se pueda garantizar el consumo de pienso se puede utilizar la vía oral a razón de 100 μg de ivermectina/kg de PV durante un periodo consecutivo de 16 días. - Tratamiento con doramectina, vía subcutánea o I.M (300 μg/ kg de peso vivo). Se efectúa un único tratamiento, ya que tiene una duración media de actividad de 18 días. Se aplica a todos los animales el mismo día, excepto a los lechones menores de 3 días. Junto a estos tratamientos es muy recomendable que un mes antes y después de la aplicación de los mismos se utilice algún producto acaricida (phoxim, diazinón, lindano, malathion, triclorfox, etc) aprovechando los días de vacío sanitario tras la limpieza y desinfección. De esta manera se evita la reinfestación de animales ya tratados con ácaros que hayan podido quedar en el ambiente.

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La mejor época para llevar a cabo la erradicación de la Sarna es en verano, ya que en esta estación el ácaro libre tiene menos probabilidades de supervivencia. Estos tratamientos deben ser chequeados periódicamente, para evaluar su eficacia, y para ello se recomiendan raspados auriculares, buscando ácaros; el uso del índice de rascado; chequeos serológicos mediante ELISA; o, bien, evaluar el índice de dermatitis en las canales en matadero. Para la realización de estos análisis hemos de elegir un número de representativo de animales del total de la población. Tras la instauración de un programa de erradicación se apreciará un incremento de los índices técnicos (GMD e IC), mejora en la calidad de la carne y del bienestar de los animales, lo que supondrá una rápida amortización de lo los costes del tratamiento.

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Respecto a la prevención, un punto clave es el control de las cerdas nulíparas cuando su origen sea externo a la explotación, en cuyo caso han de proceder de núcleos negativos a Sarna (la confirmación se hará serológica). Se ha de evitar el contagio durante el transporte, porque éste se efectuará en camiones limpios y desinfectados con un acaricida. Si hubiera duda, y para evitar la entrada de portadores, someteremos a las nulíparas a un periodo de cuarentena (mínimo 21 días), con flujo todo dentro/todo fuera, administrándoles un tratamiento parasitario (con ivermectina dos veces con un intervalo de 10-14 días o con una sola dosis de doramectina), previa inspección de las orejas y los pliegues del corvejón. También se pueden efectuar chequeos serológicos, en busca de anticuerpos anti-Sarcoptes scabiei, para determinar su estatus sanitario. Junto a ello es imprescindible la instauración de un programa de bioseguridad que contemple la tecnología todo dentro/todo fuera, con los correspondientes vacíos sanitarios, así como todas aquellas medidas referentes a control de insectos y roedores, de animales salvajes, de vehículos, de visitas, de cadáveres y materias contumaces, etc.

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